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Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Romance / Amor-odio / Completas
Popularitas:139.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yajaira MG

Un matrimonio por conveniencia une a Carolina y Benjamín, dos mundos opuestos marcados por el interés y el orgullo. Pronto descubrirán que el amor puede surgir incluso en los acuerdos más fríos.

NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

El amanecer llegó ...pero el descanso… nunca lo hizo.

Carolina abrió los ojos lentamente, mirando el techo de la habitación. No recordaba en qué momento había dejado de intentar dormir. Simplemente… en algún punto dejó de intentarlo.

Sabía que Benjamín tampoco había dormido.

Lo había sentido.

El silencio entre ambos durante la noche había sido demasiado denso para ignorarlo.

Suspiró y se levantó con cuidado. Caminó hacia su maleta, la abrió… y frunció el ceño.

—Te voy a matar, Esmeralda Cruz. —murmuró.

Vestidos ligeros.

Demasiado ligeros.

Escogió uno blanco, fresco, perfecto para la playa… y demasiado revelador para su gusto. Pero no tenía muchas opciones.

Se duchó y luego se lo puso.

Respiró hondo.

Y salió de la habitación.

La pequeña cocina de la cabaña estaba bañada por la luz suave del amanecer. Carolina se movió con naturalidad, buscando ingredientes, improvisando algo sencillo.

El sonido de utensilios y el aroma del café recién hecho comenzaron a llenar el ambiente.

......................

En la sala, Benjamín abrió los ojos, molesto.

Se pasó una mano por el rostro antes de levantarse.

—No dejas dormir con el ruido… —gruñó, entrando a la cocina.

Carolina no se giró de inmediato.

—Lo siento, señor Rossi —respondió con tono neutro—. El desayuno está listo.

Benjamín arqueó una ceja ante el comentario, pero no dijo nada.

Se sentó.

Ella sirvió.

Y el silencio se instaló entre ambos.

Comieron sin mirarse demasiado.

Sin hablar.

Sin pretender.

Pero Benjamín, a pesar de sí mismo… se sorprendió.

La comida estaba buena.

Muy buena.

Lo notó.

Lo reconoció.

Pero no lo dijo.

Porque no quería darle ese espacio.

No quería suavizar nada.

Cuando terminaron, Carolina recogió su plato sin decir una palabra y salió.

......................

Caminó descalza hacia la playa.

Se sentó en la orilla, dejando que el agua rozara sus pies.

El mar estaba tranquilo.

Y por primera vez desde que todo comenzó…

Sintió un pequeño momento de paz.

Desde la cabaña, Benjamín la observaba.

Apoyado en el marco de la puerta.

En silencio.

Había algo en ella…

Que no terminaba de entender.

Pero no apartó la mirada.

Hasta que—

Una ola más fuerte rompió contra la orilla.

Empapándola por completo.

Carolina soltó un pequeño grito ahogado, sorprendida.

Y Benjamín…

No pudo evitar reír.

Una risa genuina.

Inesperada.

Pero entonces…

Se detuvo.

Porque la vio.

El vestido, ahora mojado, se adhería a su cuerpo, marcando cada curva sin dejar nada a la imaginación.

Su respiración cambió.

Su expresión también.

Y sin decir nada…

Se dio la vuelta.

Caminó directo al baño.

Y cerró la puerta.

Abrió la ducha.

Agua fría.

Muy fría.

—Maldita sea… —murmuró, apoyando las manos en la pared.

Intentando recuperar el control y bajar su erección.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

En otro lugar…

El ambiente en el hospital era completamente distinto. Macarena estaba recostada, mirando la pantalla frente a ella.

Paul permanecía a su lado.

Tenso.

Expectante.

El médico observó la imagen.

—Ocho semanas —dijo con naturalidad.

El corazón de Macarena se aceleró.

Ocho semanas.

Era real.

Más real de lo que había querido aceptar.

Paul apretó suavemente su mano.

Ninguno dijo nada.

Pero ambos sabían…

Que ya no había vuelta atrás.

......................

Horas después, fuera del hospital, Macarena tomó su teléfono.

Marcó.

—Daniel, necesito que vengas al juzgado… ahora.

No dio explicaciones.

Colgó.

Luego llamó a otra persona.

—Kendra, te necesito en el juzgado. Es importante.

Mismo tono.

Misma urgencia.

Sin detalles.

Cuando ambos llegaron, el ambiente era tenso.

Daniel fue el primero en hablar.

—¿Qué está pasando?

Su mirada pasó de Macarena a Paul.

Confundido.

—Van a ser nuestros testigos —dijo Macarena directamente.

El silencio fue inmediato.

—¿Testigos de qué? —preguntó Daniel.

—Nos vamos a casar.

La frase cayó como una bomba.

—¿Qué? —Daniel dio un paso atrás—. ¿Cuándo pasó esto? ¿Ustedes dos? ¿Qué le vas a decir a nuestros padres, Macarena? ¿Paul, qué va a pensar Benjamín de todo esto?

Macarena apretó la mandíbula.

Antes de que pudiera responder—

—Ya párale, Daniel —intervino Kendra, cruzándose de brazos—. Ya sucedió.

Los miró a ambos con una sonrisa ladeada.

—Hasta que por fin se deciden… pensé que serían amantes toda la vida.

—Kendra —advirtió Macarena.

—¿Qué? —respondió ella, encogiéndose de hombros.

El ambiente se volvió más denso.

Entonces, una voz desde la puerta interrumpió:

—Pueden pasar.

El juez los esperaba.

Macarena miró a Paul.

Paul la miró a ella.

Y sin decir una palabra…

Caminaron juntos hacia la oficina.

Hacia una decisión que lo cambiaría todo.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

De vuelta a la cabaña ...

Carolina entró aún empapada, con el vestido pegado al cuerpo, sintiendo la humedad en la piel y el cabello goteando sobre sus hombros. Caminó directo hacia la habitación, pero al ver la puerta del baño entreabierta, dudó un segundo… y empujó.

Se quedó inmóvil.

Benjamín estaba de espaldas, con solo una toalla rodeando su cintura. El agua aún resbalaba por su piel, marcando cada línea de su espalda, cada músculo definido.

Carolina no apartó la mirada.

No de inmediato.

Algo en su pecho se movió.

Algo nuevo.

Desconocido.

Era la primera vez que lo veía así… sin la barrera del traje, sin la rigidez de su postura habitual.

Y le gustó.

Lo suficiente como para olvidarse, por un segundo, de todo lo demás.

Benjamín se giró lentamente, notando su presencia.

Sus ojos se encontraron.

Y una leve sonrisa apareció en sus labios.

—¿Te gusta lo que ves?

Carolina reaccionó de inmediato, como si despertara de golpe.

—Ni lo sueñes —respondió, cruzándose de brazos—. No me gustas.

Benjamín soltó una leve risa, sin creérselo del todo.

—Claro…

Ella desvió la mirada, incómoda… no por él, sino por sí misma.

—Volveré cuando termines —añadió, girándose para irse.

Pero esa imagen…

Se quedó con ella.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

En el juzgado…

El ambiente era sobrio. Formal. Sin adornos, sin emoción aparente.

Solo lo necesario.

El juez revisaba los documentos mientras Macarena y Paul permanecían de pie frente al escritorio.

Daniel y Kendra observaban a un lado.

Aún incrédulos.

—Si están seguros de proceder —dijo el juez, ajustándose los lentes—, podemos continuar.

Macarena miró a Paul.

Paul asintió.

No había vuelta atrás.

Firmaron.

Uno después del otro.

Sus nombres quedaron plasmados en el papel… sellando algo que había comenzado como un secreto.

—Testigos —indicó el juez.

Daniel dio un paso al frente, tomando el bolígrafo.

Negó levemente con la cabeza mientras firmaba.

—Nuestros padres nos van a matar… —murmuró.

Kendra firmó después, mucho más tranquila.

El juez cerró la carpeta.

—Quedan legalmente casados.

El silencio que siguió fue breve… pero significativo.

Paul miró a Macarena.

Esta vez, diferente.

No como antes.

Ahora había algo más.

Responsabilidad.

Realidad.

—Ahora debemos ir con tus padres —dijo finalmente—. Debemos decirles que estamos casados… y tendremos un hijo.

Macarena respiró hondo.

—Sí…

Daniel soltó una risa nerviosa, llevándose una mano a la nuca.

—Qué miedo…

Y no era una broma.

Porque todos sabían…

Que lo difícil apenas comenzaba.

1
Anonymous Carmen diaz
Aunque cínico es cierto no hablaron y ahora eres su esposa
Anonymous Carmen diaz
Carolina te cásate es un matrimonio no lo hablaron no eres de adorno
Anonymous Carmen diaz
Te sacrificas por tu familia con esta boda que le depara esta boda a tu vida a tu respeto
Anonymous Carmen diaz
Que tensión y esa no es vida pobre Carolina sin saber que tiene en kendra un enemigo
Anonymous Carmen diaz
Macarena esto que tienes con Paula es solo atracción o amor no confesado
Anonymous Carmen diaz
Tu compromiso quedó sellado Carolina y tu boda es inminente ya con Benjamín
Anonymous Carmen diaz
Todo un ritual y si lo echas a perder Benjamín tú madre se sentirá herida
Anonymous Carmen diaz
Tu error Benjamín ella se sentía tu mujer y ahora crees que lo acepte o creará problemas con Carolina y tú
Anonymous Carmen diaz
Te acostaste con ella y no acepto que sólo fue sexo
Anonymous Carmen diaz
Hay Enely cuando te enteres que tú fuiste decisivas para que Carolina aceptara casarse con Benjamín
Anonymous Carmen diaz
Celos y no lo admites Benjamín
Anonymous Carmen diaz
Que mal ya te vio Benjamín y tiene una idea errada tuya Carolina
Anonymous Carmen diaz
La meterás en problema Esmeralda por seguirte el juego dará otra imagen y se encontrará con quien no debería
Anonymous Carmen diaz
Será que Kendra fue chica de Benjamín y se interpondrá entre Carolina y el
Anonymous Carmen diaz
Eres una loca Esmeralda pero distraes con tu locura a Carolina de sentirse perdida con esta vida
Anonymous Carmen diaz
Dalia toda una dama sabes que esto no fue por amor pero no harás una grosería a Carolina
Anonymous Carmen diaz
Grosero y arrogante pero perderás ante Carolina fuiste tú quien la besó te atrajo aunque no lo admitas Benjamín
Anonymous Carmen diaz
Qué asco de padre utilizar el chantaje emocional de su familia con su propia hija en vez de sacarlos adelante viviendo en otra forma sin lujos sin pretensiones
Anonymous Carmen diaz
Hay Carolina lo que te espera con esta boda
Anonymous Carmen diaz
Benjamín es un arrogante y egoísta
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