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BAJÓ LAS GARRAS DEL REY LICÁNTROPO

BAJÓ LAS GARRAS DEL REY LICÁNTROPO

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Amor en la guerra / Superhombre / Omegaverse
Popularitas:19.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Celeste A. Godoy

Lilith Gray lo perdió todo dos veces: Primero a su familia en la masacre de la manada Darkfire, y luego su corazón, cuando el hombre que le juró amor eterno la rechazó al encontrar a su "Compañera" predestinada.
Seis años después, la niña frágil había muerto. Ahora todos la conocian como "La Aniquiladora", una guerrera de élite que solo vive para el deber y el combate. Su objetivo es claro: convertirse en la Guardiana Real del Rey Rowan, el Licántropo más temido y poderoso del mundo.
Pero en la ceremonia de su nombramiento, el destino le juega una última carta. Al primer roce, el vínculo se desata: el Rey no quiere solo su lealtad, la quiere a ella. Lilith deberá elegir entre su libertad como guerrera o el poder absoluto como la Reina que nunca buscó ser.
¿Podrá entregarse al hombre por quien tanto lucho en proteger?

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 024: Juntos por siempre

Lilith Gray

El vapor todavía flotaba en el cuarto de baño, envolviendo el espejo en una neblina densa que apenas me permitía ver mi propio reflejo. Salí de la ducha sintiendo cómo mis músculos, antes rígidos como el acero tras doce horas de gritos y combate en el campo de entrenamiento, finalmente cedían ante el alivio del agua tibia. Me envolví en una toalla blanca, sintiendo el contraste de la tela suave contra mi piel, que todavía conservaba el calor del ejercicio y la fricción del uniforme.

—¿En serio, Artemis? ¿Ahora? —mascullé, dirigiendo mi mirada al vacío de la habitación.

Mi loba no tenía piedad. Dentro de mi mente, ella estaba dando vueltas, agitando su cola imaginaria y enviándome oleadas de una anticipación eléctrica que me hacía hormiguear la punta de los dedos. No era solo cansancio lo que sentía; era esa insistencia instintiva, esa urgencia de compañera que me recordaba que, por muy exhausta que estuviera Lilith la soldado, Lilith la mujer tenía una cita con el hombre que le había devuelto el aliento.

Caminé hacia mi armario, dejando que la toalla cayera al suelo. Mi cuerpo estaba marcado por el esfuerzo del día: pequeñas rozaduras de la armadura, el rastro de la curación de mis viejas heridas y esa vitalidad que solo la sangre de Rowan parecía haber despertado en mí de forma permanente. Me quedé observando mis opciones. No quería usar el uniforme, pero tampoco me sentía cómoda con los vestidos pomposos de la corte que las doncellas habían dejado "por si acaso".

—Algo que diga que soy tuya, pero que diga que aun no he olvidado cómo pelear —susurré, buscando entre las perchas.

Opté por un vestido de seda en color verde bosque profundo, casi negro bajo las sombras de los aposentos. Tenía una caída fluida que acariciaba mis curvas sin restringirlas, con una abertura lateral que subía por mi muslo, permitiéndome moverme con la agilidad que mi entrenamiento exigía. El escote en la espalda era pronunciado, dejando al descubierto la piel que Rowan tanto había memorizado con sus labios en el hospital.

Me senté frente al tocador. Mis manos, acostumbradas a empuñar dagas, temblaron ligeramente mientras aplicaba un poco de aceite perfumado con aroma a sándalo y especias en mis muñecas y detrás de mis orejas. Solté mi cabello de la trenza de combate; las ondas oscuras cayeron pesadas sobre mis hombros, dándome un aspecto mucho más salvaje y menos ordenado de lo que el protocolo sugería.

—Estoy... hermosa—me dije a mí misma, pero la voz que resonó en mi cabeza no fue la mía, sino el eco de la aprobación de Artemis.

Me puse unas sandalias de tiras finas y me miré una última vez. No veía a la capitana de la guardia, ni a la sobreviviente de Darkfire. Veía a una mujer que estaba a punto de cruzar el puente hacia algo que la aterraba más que cualquier vampiro: la entrega total.

Salí de mis aposentos con el corazón latiendo al ritmo de un tambor de guerra. Los pasillos del castillo estaban en calma, pero el aire se sentía distinto a medida que me acercaba a la zona privada del Rey. El vínculo empezó a vibrar, una cuerda que tiraba de mi pecho, guiándome infaliblemente hacia él. Podía sentir su anticipación, su deseo contenido y esa mezcla de poder y ternura que solo Rowan poseía.

Cuando llegué a la puerta de su terraza privada, me detuve un segundo para recuperar el aliento. Artemis estaba aullando de alegría, empujándome a entrar, a reclamar lo que era nuestro. Ajusté el borde de mi vestido, enderecé la espalda y empujé la madera tallada.

Él estaba allí, de espaldas a la entrada, observando el reino bajo la luz de la luna llena que empezaba a coronar el cielo. El viento movía suavemente su cabello cobrizo, y la luz plateada perfilaba sus hombros anchos. Se giró antes de que yo pudiera decir nada, como si mi simple presencia fuera un imán para sus sentidos.

—Has venido —dijo Rowan, y su voz, cargada de una devoción que me hizo flaquear las rodillas, barrió cualquier rastro de cansancio que me quedara.

Sus ojos azules se oscurecieron al recorrer mi cuerpo, deteniéndose en la abertura de mi falda y luego subiendo hasta encontrarse con los míos. No había el Rey estratega en esa mirada, ni el guerrero implacable que Clark describía. Solo estaba mi compañero, el hombre que me había esperado doce años y que ahora me miraba como si fuera el milagro más grande de su existencia.

Caminé hacia él, sintiendo cómo el suelo de piedra bajo mis pies desaparecía ante la intensidad de nuestra conexión. Ya no importaba el entrenamiento, ni los vampiros, ni las dudas. Esta noche, el mundo exterior era solo un rumor lejano.

—No me perdería esto por nada del mundo, mi Rey —respondí, y la sonrisa que asomó a mis labios fue el primer acto de rendición de una noche que prometía cambiarlo todo.

Rowan retiró mi silla con una caballerosidad que me hacía sentir, por momentos, fuera de lugar; yo estaba acostumbrada a sentarme sobre troncos caídos o en el suelo de tierra de los campamentos, no en tronos de madera tallada.

—Espero que el menú sea de tu agrado, Lilith —dijo él, ocupando su lugar frente a mí—. Me tomé la libertad de pedirle al cocinero algo sustancioso. Sé que después de tu entrenamiento de hoy, tu loba debe estar exigiendo proteínas.

Sonreí, sintiendo cómo Artemis se relajaba ante su atención. Comenzamos a cenar y, por primera vez, las barreras de oficial y soberano se desvanecieron por completo. La conversación fluyó como un río que finalmente encuentra su cauce. Le hablé de mis años de errancia tras la caída de mi manada, de cómo aprendí a ocultar mi rastro y a dormir con un ojo abierto. Y, con una honestidad que me sorprendió a mí misma, le hablé de James.

—Él fue mi refugio cuando el mundo era solo ruinas —le dije, observando el vino tinto en mi copa—. Lo amé con la desesperación de alguien que no tiene nada más. Pero el destino no pidió permiso para quitármelo.

Rowan me escuchaba con una serenidad profunda. No vi rastro de celos en sus ojos azules, solo un respeto genuino por la mujer que fui antes de llegar a él. Él entendía que mis cicatrices eran parte de mi armadura.

—Todos tenemos un pasado, Lilith —respondió él suavemente—. Yo también tuve mis distracciones antes de que el vínculo despertara, pero ninguna dejó una huella que no pudiera ser borrada por tu presencia.

—Cuéntame de ti, Rowan —le pedí, queriendo llenar los vacíos de su historia—. ¿Cómo fue tu niñez? ¿Siempre fuiste este Rey impecable y serio?

Él soltó una carcajada que resonó en la noche, un sonido tan cálido que me hizo vibrar el pecho. Comenzó a contarme anécdotas de su infancia que me parecieron imposibles de asociar con el hombre imponente que tenía enfrente. Me habló de la vez que, intentando impresionar a su instructor de combate a los ocho años, terminó colgado de un árbol por los calzones tras un salto mal calculado. O de cómo Clark y él, siendo apenas unos cachorros, intentaron "cazar" a un jabalí gigante y terminaron siendo perseguidos por el bosque hasta que se refugiaron en el fango de un pantano.

Reímos durante horas. Mis pulmones dolían de tanto reír, y por un momento olvidé que afuera de este balcón había un reino que proteger y un monarca vampiro sediento de sangre. Pero el aire empezó a volverse gélido a medida que la luna alcanzaba su cenit, y un escalofrío recorrió mi espalda.

—Entremos —sugirió él, poniéndose de pie y extendiéndome la mano—. Mis aposentos son más cálidos, y no quiero que tu recuperación se vea afectada por el frío.

Entramos en su aposentos privado. La habitación era vasta, decorada con tapices pesados y una chimenea donde los troncos crujían, arrojando sombras anaranjadas sobre las paredes. Nos sentamos en el sofá de cuero frente al fuego, manteniendo una distancia prudente, pero el silencio que se instaló ya no era el de antes. Era un silencio cargado de una pesadez emocional que me erizó el vello de los brazos.

Rowan miraba las llamas con una fijeza melancólica. De repente, rompió el silencio con una pregunta que me golpeó como un impacto físico.

—Lilith... ¿nuestra relación va a tomar mucho tiempo en formalizarse? —me miró, y en sus ojos vi una vulnerabilidad que me dejó sin aliento—. No me malinterpretes. Sé que esto fue repentino para ti. Sé que tenías sueños de libertad, metas personales y un propósito que no incluía llevar una corona. Pero necesito que entiendas algo sobre el hombre que tienes enfrente.

Se inclinó hacia mí, apoyando los codos en sus rodillas. Su aura de Alfa se sentía apagada, sustituida por una soledad que me desgarró el alma a través del vínculo.

—Yo no tengo a nadie —continuó, y su voz era un murmullo roto—. Nací para esto. Nací para gobernar, para ser el Rey, para ser el pilar de miles de personas y estar solo es muy duro. Mi madre murió unos pocos días después de darme a luz; todos dijeron que fue un parto complicado que se llevó su vida y dejó a mi padre sumido en una amargura eterna. Él siempre fue frío, muy duro conmigo. No hubo abrazos, no hubo palabras de aliento. Solo lecciones de estrategia y castigos por la debilidad.

Sentí un nudo en la garganta. Nunca había imaginado la infancia de Rowan como un desierto de afecto.

—Cuando murió, tomé el mando a los quince años. Fue un infierno, Lilith. No tenía a nadie más que a parientes lejanos que conspiraron activamente para asesinarme y robarme el trono mientras yo todavía estaba de luto. Lo único que me mantuvo vivo, lo único que me dio fuerzas para luchar contra los traidores y reconstruir este reino, fue saber que mi alma le pertenecía a alguien. Que en algún lugar del mundo había una mujer que sería mi todo. Que cuando la encontrara, finalmente dejaría de estar solo en la cima.

Rowan tomó mi mano, y sus dedos temblaban ligeramente.

—Esperé mucho tiempo. Doce años buscando en cada rostro, en cada manada. Y me duele... me duele saber que finalmente te encontré, que te salvé la vida, que te entregué mi sangre y mi alma, y que aun así estás tan distante. Rechazándome por miedo a perder una libertad que yo nunca te quitaría. Te amo, Lilith. Y te quiero solo a ti, no solo como una compañera de cama, sino como mi compañera de vida. Pero la soledad de esperarte está empezando a pesar más que la corona.

Sus palabras me desarmaron por completo. Sentí su dolor fluyendo a través de nuestra conexión, una marea de soledad acumulada durante más de una década. Me sentí como una estúpida. Había estado tan obsesionada con mis propios miedos, con mi resentimiento hacia el destino, que no me detuve a ver que mi rechazo era una tortura para el hombre que lo había dado todo por mí. Él no era James. Él no era el destino quitándome algo; él era el destino devolviéndome lo que siempre me hizo falta.

—Rowan... —susurré, y las lágrimas que había estado conteniendo finalmente desbordaron—. Perdóname. He sido tan egoísta...

Me acerqué a él, eliminando la distancia, y tomé su rostro entre mis manos. Su piel estaba caliente, y sus ojos azules buscaban una respuesta que ya no podía negar.

—Yo sí te acepto, Rowan. No solo como mi compañero, sino como mi hombre y mi Rey. Y quiero ser tu reina. Quiero estar a tu lado no porque un vínculo me obligue, sino porque no puedo imaginar un futuro donde tú no estés. Si tú me dejas, si me perdonas por mi terquedad... vamos a ser los mejores reyes que jamás existieron. Porque no gobernaremos solo con poder, sino con un corazón que finalmente está completo.

—Es lo que más deseo en este mundo —respondió él, y antes de que pudiera decir más, unió sus labios a los míos.

Fue un beso diferente a los anteriores. No había la ferocidad del hambre bruta, sino una promesa de entrega total. Era emocionante e intenso, cargado de un alivio que nos hizo temblar a ambos. Artemis aullaba de felicidad, su loba finalmente reconociendo que el hogar no era un lugar, sino la persona que la sostenía.

Me dejé envolver por sus brazos, sintiendo cómo el frío de mi pasado se disolvía ante el calor de su amor. Rowan me apretó contra su pecho, enterrando su rostro en mi cuello, y sentí un suspiro de paz que pareció liberarlo de años de carga.

—Ya no estás solo, mi Rey —le dije al oído, mientras sus manos acariciaban mi espalda con una devoción infinita—. Yo estoy aquí. Y no me voy a ir a ninguna parte.

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Kawtar Chilah
que bien, que bonitos capítulos, ojala que no tardes mucho en subir capítulos y que subas más 🥰
Nubia Jaramillo
me gusta lo que estoy leyendo
Evelyn Ps
Haha que emoción ojalá autora no nos tardes mucho en actualizar ❤️
Afrodita Hada♥️
se mira interesante ☺️☺️☺️☺️
Ana Ramirez
🥰🥰🥰
Ana Ramirez
me está gustando está historia 🥰
Esther Cerón
esta buena solo que no esta completa y así no funciona porqués le pierde el interés
Victoria Huaman Pastor
excelente ya se entregaron a su pasión y se marcaron así se comunican mentalmente y tienen más poder
Victoria Huaman Pastor
me encanta la historia que tristeza del rey al ver a su compañera de vida en ese estado vegetal
Ana Mayer
qué bueno qué se marcaron así los dos tendrán más fuerzasy se conectarán mentalmente y que no se descuiden porqué el vampiro está por atacarla manada
Ana Mayer
Rowan alerta porqué el vampiro quiere llevar a tu amada luna y está armando un ejército con armas envenenadas ojalá estén atentos ❤️❤️
JZulay
que bien que te decidiste Lilith.../Good//Rose/
Rowan te está entregando más que su ❤️...
Juntos pueden ser implacables e invencibles....🥰
JZulay
colmillos contra colmillos
fuerza y estrategia 👏🏼👏🏼💪🏼👊🏼
Ana Mayer
por favor puedá salir de esta heridas. y a lá áyúda y sangre de su alfa
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰
Ana Mayer
qué tristeza por el rechazo de su luna
Ana Mayer
no la va tener fácil el alfA me encanta estA historia gracias por compartir
Irma Morena Ruelas Cueva
exelente
Irma Morena Ruelas Cueva
🥰🥰🥰🥰🥰
Evelyn Ps: me encanta esta novela gracias autora
total 2 replies
Ana Mayer
bueno y tiene su . mate veremos cómo se .miran cuando se encuentren quien de los dos aflojas primero y el otro ❤️❤️
Celeste Godoy: Gracias por leer mi reina 🥰📚✨️
total 2 replies
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