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La Doctora Del Padrino

La Doctora Del Padrino

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Completas
Popularitas:3.9k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

El jefe mafioso más temido de España, Damon Burgos, conocido como el Padrino, gobierna con puño de hierro y sin piedad. Christine, una brillante cirujana, carga con un odio profundo hacia él: fueron los hombres de su banda quienes acorralaron a su madre hasta llevarla al suicidio. Damon la ha observado durante meses, deseándola con una intensidad que lo consume, y exige que ella le dé el heredero que su imperio necesita. Christine se niega, y para escapar de su destino, acepta casarse con un hombre que cree que la protegerá. Pero Damon no permite que nadie le quite lo que es suyo. Irrumpe en la boda, la lleva a su fortaleza y la encierra. Cuando un enemigo de Damon la droga para atacarlo a través de ella, él pierde el control y hará cualquier cosa, destruir ciudades, matar ejércitos, con tal de salvarla. Y entre el odio y el peligro, arde un deseo que ninguno de los dos puede apagar.

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Capítulo 12 — El Té de la Traición

La visita de Marco dejó una sombra que ninguna luz lograba disipar. Esa noche, la fortaleza pareció encogerse, sus muros más altos, sus pasillos más oscuros, cada rincón escondiendo una amenaza invisible. Damon no se separó de Christine ni un instante. La llevó a su propio despacho, el lugar más seguro de la casa, con puerta blindada y ventanas protegidas, y mientras ella leía sentada junto a la chimenea, él permanecía de pie junto a la puerta, vigilante, inquieto, como si esperara que las sombras mismas cobraran forma para atacarlos.

—No tienes que quedarte ahí —le dijo Christine, levantando la vista del libro—Ven. Si vamos a estar en peligro, prefiero estar cerca de ti.

Él se giró lentamente, y aunque su mirada se suavizó al verla, la tensión no abandonó su postura. Se acercó y se sentó a su lado, tomándole la mano entre las suyas, apretándola con fuerza, como si necesitara confirmar que estaba ahí, real, a salvo.

—Marco es peligroso —dijo él, con voz baja, cargada de pesar—Conoce cada rincón de esta casa. Conoce mis debilidades porque creció viéndolas. Y lo peor… conoce a la gente que trabaja para mí. Sabe quiénes son leales y quiénes solo esperan el momento adecuado para cambiar de bando.

—¿Crees que hay alguien aquí que nos traicionaría? —preguntó ella, sintiendo cómo un escalofrío le recorría la espalda.

—No lo sé —reconoció él, con amargura—Y esa es la peor parte. No sé en quién confiar. Por eso, mientras estemos aquí, no aceptes nada de nadie. Ni comida, ni bebida, ni un solo objeto que no te entregue yo mismo o mi médico de confianza. Prométemelo, Christine. Tu vida podría depender de ello.

Ella asintió, aunque la advertencia le heló la sangre. —Te lo prometo. Nadie me dará nada sin tu consentimiento.

Las horas pasaron lentas, pesadas. A medianoche, Damon tuvo que salir un instante para hablar con el jefe de seguridad y revisar los registros de las entradas. —Vuelvo en cinco minutos —le dijo, besándole la frente—No abras la puerta a nadie, ni siquiera a mí, hasta que escuches mi voz.

Christine asintió y se quedó sola junto al fuego. El silencio de la casa se sentía diferente ahora, lleno de susurros invisibles. Minutos después, escuchó pasos en el pasillo y una suave llamada a la puerta. —¿Señora Christine? —era la voz de Elena, una de las sirvientas que la había tratado con amabilidad desde su llegada—Le traigo un té caliente. El señor Burgos me dijo que se lo llevara para que descansara.

Christine dudó. La promesa que le había hecho a Damon resonó con fuerza. Pero la voz de Elena era amable, y el deseo de creer que no todos eran enemigos fue más fuerte. —¿El señor Burgos te lo pidió? —preguntó, sin acercarse aún a la puerta.

—Sí, señora. Me dijo que usted estaba nerviosa y que algo caliente le ayudaría.

La puerta se abrió y Elena entró con una bandeja de plata, una taza de porcelana blanca llena de un líquido oscuro y humeante que desprendía un aroma suave y extraño. Lo dejó sobre la mesa de caoba con manos temblorosas, sin levantar la vista, y se marchó casi corriendo, sin esperar respuesta.

Christine se acercó lentamente. El aroma del té era dulce, casi empalagoso, y algo en su instinto médico le gritó que no era correcto. Pero el cansancio, la tensión de las últimas horas y la necesidad de creer que no estaba rodeada de enemigos la vencieron. Tomó la taza con ambas manos, sintiendo el calor que se filtraba en su piel, y bebió un sorbo pequeño.

En el instante en que el líquido tocó su lengua, supo que algo estaba terriblemente mal. No era té. El sabor era amargo, con un regusto metálico que le dejó la boca seca al instante. Dejó la taza de golpe sobre la mesa, el corazón golpeándole contra el pecho con violencia. —¿Qué… qué es esto? —susurró, llevándose una mano a la garganta.

Una sensación de calor intenso le subió por el pecho, extendiéndose rápidamente por todo el cuerpo. Sus piernas se volvieron de algodón y cayó de rodillas, mirando la taza con horror. Su visión empezó a nublarse, los bordes de la habitación se oscurecieron, y su respiración se volvió rápida y superficial, como si le faltara el aire. No era solo un sedante, no era algo para calmarla. Era algo mucho más fuerte, mucho más peligroso. Un veneno, o una droga potente, diseñada para derribarla sin que se diera cuenta.

—¡Damon! —gritó, pero su voz salió como un susurro débil, ahogado, que ni ella misma pudo oír.

Las fuerzas la abandonaron poco a poco. Se desplomó sobre el suelo de alfombra, la mente empezando a girar, los pensamientos volviéndose confusos, borrosos. Su último pensamiento coherente fue que Elena no había actuado sola. Marco había llegado no solo con amenazas. Había llegado con planes, con dinero, con la capacidad de corromper a quien él quisiera. Y ella, por confiar, había caído directamente en su trampa.

La puerta se abrió de golpe. Damon entró y se detuvo en seco, con el rostro desencajado al verla en el suelo —¡Christine! —gritó, corriendo hacia ella y arrodillándose a su lado en un segundo—¿Qué te pasó? ¿Qué tomaste?

—El té… —susurró ella, señalando débilmente la mesa—Elena dijo que… que tú me lo enviabas.

Damon miró la taza, y en su rostro se dibujó un horror absoluto. La tomó y olfateó el contenido, y al levantar la vista, sus ojos estaban llenos de una furia y un dolor tan salvajes que ella sintió miedo por él, incluso en su estado.

—No te lo envié yo —dijo, con voz ronca y quebrada—Te han envenenado. Maldita sea. Te han envenenado bajo mi techo.

La tomó en brazos con una delicadeza desesperada, y ella sintió cómo corría con ella por los pasillos, su corazón latiendo contra el suyo con una velocidad aterradora. Las luces pasaban rápidas sobre ella, borrosas, y su visión se oscurecía cada vez más. Solo el calor de los brazos de Damon la mantenía anclada a la realidad.

—No te rindas —le suplicó él, y por primera vez ella lo oyó llorar—No te vayas. Voy a salvarte, te juro que voy a salvarte. Y quien te hizo esto… pagará con todo lo que tiene, lo juro.

La oscuridad empezó a cerrarse sobre ella, pesada y fría, pero antes de perder el conocimiento, Christine apretó su mano con la poca fuerza que le quedaba y murmuró: —Contigo… estoy contigo…

Y entonces, todo se volvió negro.

...La confianza fue su mayor debilidad… y la traición llegó de donde menos lo esperaba....

...CONTINUARÁ ...

...****************...

1
MAR
👏
Eliana Angulo
estuvo interesante tu novela, la recomiendo 👏👍
Eliana Angulo
🤣🤣 dicho y hecho una empleado los traicionó y de confianza que no es lo mismo.. ella también tan 🤬le dice que no reciba nada y lo hace.. hay tiene
Eliana Angulo
ahora los traiciona algún empleado 🤔
Eliana Angulo
Y no decía que quería su libertad 🤔 y ahora que se la estando no la quieren ... quién la entiendo 🤣🤣
Eliana Angulo
Y no decía que quería su libertad 🤔 y ahora que se la estando no la quieren ... quién la entiendo 🤣🤣🤭
Eliana Angulo
🤣🤣 me das todo menos mi libertad... y está más enamorada
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Exacto! Le quitó su libertad… pero le dio algo que valía mucho más: amor, protección y un hogar donde sentirse por fin libre de verdad. No la encadenó a su casa… la encadenó a su corazón. Gracias por leerla con tanto sentimiento
total 1 replies
Eliana Angulo
cómo dice un refrán del Odio al Amor solo hay un paso.. y ella está que pérdida
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Así es! 💥 Ese paso fue el más difícil y el más hermoso de todos… porque al cruzarlo descubrió que lo que sentía no era odio, sino amor escondido detrás del dolor. ❤️‍🔥 Gracias por esa frase tan bonita, ¡es perfecta para ellos dos!
total 1 replies
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