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Entre La Lluvia Y El Destino

Entre La Lluvia Y El Destino

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO
Popularitas:871
Nilai: 5
nombre de autor: Tania Margarita Salcedo Estrada

¿Crees que el destino puede unir a dos personas en el peor momento de sus vidas?

NovelToon tiene autorización de Tania Margarita Salcedo Estrada para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: La ultima dirección

El túnel quedó en completo silencio.

Valeria miraba la fotografía que Montenegro acababa de mostrarles.

Era Daniel.

Estaba sentado en una habitación que ninguno reconocía.

En la parte posterior de la fotografía había una dirección y una hora.

Medianoche.

La vieja fábrica Rojas.

Valeria levantó la mirada.

—¿Qué hay en ese lugar?

Roberto palideció.

—No podemos ir allí.

—¿Por qué?

—Porque fue allí donde comenzó todo.

Adrián observó a Roberto.

—¿Qué ocurrió en esa fábrica?

Roberto guardó silencio.

Montenegro sonrió.

—Cuéntales, Roberto.

—No tienes derecho.

—Ellos tienen derecho a conocer la verdad.

Valeria dio un paso adelante.

—¡Quiero saberlo!

Roberto respiró profundamente.

—Hace quince años, tu padre y yo descubrimos que Montenegro utilizaba esa fábrica para guardar documentos y dinero de sus negocios ilegales.

Valeria miró a Montenegro.

—¿Y qué pasó?

—Tu padre quiso denunciarlo —continuó Roberto—. Pero antes de hacerlo, alguien nos traicionó.

Camila bajó la mirada.

—¿Quién?

Roberto la observó.

—El hombre que trabajaba para nosotros.

Adrián frunció el ceño.

—¿Quién era?

Roberto no alcanzó a responder.

Las luces del túnel comenzaron a parpadear.

Montenegro aprovechó la distracción.

—Nos veremos a medianoche.

Después retrocedió junto a sus hombres.

—Y recuerden algo: si no vienen, Daniel desaparecerá para siempre.

Los hombres se marcharon.

Valeria permaneció inmóvil.

—Tenemos que ir.

Roberto negó con la cabeza.

—Es exactamente lo que quiere.

—También es nuestra única oportunidad de encontrar a Daniel.

Adrián se acercó a ella.

—No irás sola.

Valeria lo miró.

—¿Todavía puedo confiar en ti?

Adrián sostuvo su mirada.

—No puedo obligarte a hacerlo.

Hizo una pausa.

—Pero voy a estar allí.

Por primera vez desde que se habían reencontrado, Valeria sintió que podía creerle.

Horas después, Camila permanecía en silencio dentro del automóvil.

Esteban conducía.

Roberto iba en el asiento delantero.

Valeria y Adrián permanecían atrás.

—Hay algo que no les he contado —dijo Camila.

Todos la miraron.

—La fábrica tiene dos entradas.

Roberto frunció el ceño.

—¿Cómo lo sabes?

Camila respiró profundamente.

—Porque fui allí hace tres días.

Valeria la observó con desconfianza.

—¿Estabas buscando a tu padre?

—Sí.

—¿Y lo encontraste?

Camila negó con la cabeza.

—Encontré algo peor.

Sacó una fotografía.

En ella aparecía Leonardo Montenegro entrando en la fábrica.

Pero junto a él había otra persona.

Adrián tomó la fotografía.

Su expresión cambió inmediatamente.

—No puede ser.

Valeria miró la imagen.

—¿Quién es?

Adrián no respondió.

Roberto tomó la fotografía.

Al verla, cerró los ojos.

—Ahora entiendo.

Valeria insistió:

—¿Quién es?

Roberto finalmente habló.

—El hombre que nos traicionó hace quince años.

Valeria volvió a mirar la fotografía.

Y reconoció el rostro.

Era el mismo hombre que aparecía en las fotografías de su infancia.

Su tío Esteban.

Valeria se quedó completamente paralizada.

—¿Esteban nos traicionó?

El automóvil quedó en silencio.

Esteban seguía conduciendo.

No dijo una palabra.

Adrián miró hacia el asiento delantero.

—Esteban…

El automóvil se detuvo.

Esteban apagó el motor.

Durante unos segundos nadie respiró.

Finalmente, Esteban giró lentamente la cabeza.

—Sí.

Valeria sintió que el corazón se le rompía.

—¿Tú?

Esteban bajó la mirada.

—Yo entregué la información a Montenegro.

Roberto cerró los ojos.

—¿Por qué?

Esteban tardó en responder.

—Porque pensé que era la única forma de salvarlos.

Valeria negó con la cabeza.

—¿Y mi padre?

—Intenté protegerlo.

—¡¿Y mamá?!

Esteban no pudo responder.

Valeria comenzó a llorar.

Entonces Adrián vio algo en el horizonte.

Una luz.

Luego otra.

Y otra.

La vieja fábrica estaba a pocos kilómetros.

Pero alguien ya había llegado.

Esteban volvió a encender el automóvil.

—Tenemos que movernos.

Valeria se secó las lágrimas.

—¿A dónde?

Esteban miró por el espejo retrovisor.

—A la fábrica.

—¿Por qué?

Su expresión se volvió seria.

—Porque si Daniel está allí…

hoy vamos a descubrir quién fue realmente el responsable de destruir nuestras familias.

Continuará…

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Tania.S_luna
Me encanta 🥰
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