NovelToon NovelToon
Reclamada por el enemigo del Alfa Oscuro

Reclamada por el enemigo del Alfa Oscuro

Status: Terminada
Genre:Venganza / Hombre lobo / Completas
Popularitas:20.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Galaxy

Lía fue criada para obedecer.
En Sierra Oscura, nadie desafiaba a Damián Velasco, el Alfa que convertía lobos jóvenes en armas y llamaba ley a sus cadenas. Lía era su ejecutora más perfecta: fría, letal, incapaz de temblar... hasta que le entregaron a Mateo Rojas, un prisionero con el lobo sellado y una sangre de Alfa que nadie debía reconocer.
El primer roce de su aroma lo cambió todo.
Mateo no era solo otro cautivo. Era su pareja destinada. Y Velasco lo supo antes que ellos.
Atados por un juramento de sangre y castigados con acónito cada vez que intentan desobedecer, Lía y Mateo deberán sobrevivir a la manada que los quiere rotos, a una atracción que duele como una herida abierta y a una verdad capaz de incendiar todos los territorios: ella no nació para servir al rey oscuro, y él no nació para arrodillarse.
Cuando la luna reclame lo que es suyo, Lía tendrá que elegir entre seguir siendo el arma de un Alfa cruel... o marcar al enemigo que su loba ya reconoció como hogar.

NovelToon tiene autorización de Galaxy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

Capítulo 14: El hermano de las pruebas

Nico estaba en las celdas de retención de Salinas del Norte.

No en las oficiales.

Por supuesto que no.

Mateo siguió su scent por debajo de la sal, la sangre y el acónito. Lima amarga. Polvo. Miedo cubierto con una broma que no estaba allí para decirla. Cada paso hacia el nivel inferior le apretaba el pecho con algo que no era el bond con Kaia, pero dolía igual.

Nico había sido lo primero parecido a un aliado en Sierra Oscura.

Y alguien lo había usado como mensaje.

—Despacio —ordenó Kaia detrás de él.

Mateo no se detuvo.

—Si dices otra vez que soy lento, te muerdo.

—Si corres sin mirar, te disparan.

Una flecha de plata golpeó la pared junto a su cabeza.

Mateo se pegó al muro.

Kaia no dijo “te lo dije”.

Eso, en ella, era casi ternura.

El pasillo se dividía en tres. Desde el fondo llegó una risa rota.

—¿Mateo? Si eres tú, ven con estilo. Me prometí morir con buena compañía.

El alivio casi lo dobló.

—Idiota —murmuró.

—Vivo —respondió Nico desde alguna parte—. La diferencia importa.

Kaia señaló dos sombras cerca de la intersección. Mateo asintió. No tenía fuerza de lobo, pero tenía cuchillo y rabia. Esperó a que el primer guardia avanzara. Kaia se movió por el otro lado, silenciosa.

Atacaron juntos.

No perfecto.

Suficiente.

Mateo hundió el mango del cuchillo en la mandíbula del guardia y le arrebató las llaves. Kaia derribó al segundo sin matarlo, aunque su loba quería otra cosa. Él la olió: metal, laurel, contención.

—Estás aprendiendo a dejar vivos testigos —dijo Mateo.

—Estoy aprendiendo que luego hablan demasiado.

—No miro a nadie.

—Tú especialmente.

Encontraron a Nico en la tercera celda.

Estaba sentado contra la pared, un ojo hinchado, las muñecas marcadas por plata y una sonrisa partida.

—Casa bonita —dijo—. Te ves horrible.

Mateo abrió la puerta.

—Tú hueles peor.

—Me esforcé.

El abrazo no fue limpio. Nico intentó ponerse de pie y casi cayó. Mateo lo sostuvo con el hombro sano. El contacto trajo memoria de barro, foso, noches sin dormir, dos muchachos fingiendo que la muerte era negociable.

Kaia miró hacia el fondo del pasillo.

—No tenemos tiempo.

El candado de Nico tenía runas de pack law barato, de esas que los territorios menores compraban para fingir autoridad. No era magia verdadera. Era plata mezclada con acónito y una palabra de obediencia grabada sobre metal. Suficiente para quemar piel. Suficiente para obligar a un wolf herido a no intentar shift.

Mateo metió la llave.

Nico siseó cuando la cadena cayó.

—¿Te rompieron algo? —preguntó Mateo.

—Mi orgullo. Dos costillas. Una promesa de no volver a meterme en túneles.

—Nunca hiciste esa promesa.

—Por eso me la rompieron antes de nacer.

Kaia abrió un pequeño botiquín de pared, olió los frascos y descartó tres hasta encontrar uno que no estuviera adulterado.

—Esto arde.

Nico sonrió.

—Preciosa, en esta casa todo arde.

Kaia le limpió la herida sin suavidad.

Nico dejó de sonreír, pero no se quejó.

Mateo vio el esfuerzo. Lo conocía. Había una clase de hombres que aprendían a convertir el dolor en ruido, para que nadie viera dónde les pegaba de verdad. Nico era de esos. Mateo también.

Kaia, en cambio, hacía algo más peligroso: convertía el dolor en silencio.

El bond se tensó hacia ella con una pena que no pidió permiso.

*Mírala*, gruñó la parte de Mateo que seguía encerrada. *Sangra sin sangre.*

Mateo apartó la vista.

Nico la vio de verdad.

—Ah. Tú eres la loba blanca.

—Y tú eres el que habla cuando debería correr.

—Me caes bien.

Un ruido llegó desde la celda del fondo.

Mateo giró.

Había una puerta más, cerrada con un candado distinto. Detrás, varios Omegas se apretaban contra los barrotes. Una niña de unos diecisiete años sostenía a un niño pequeño dormido contra el pecho. No cachorros diminutos; jóvenes suficientes para entender miedo, no suficientes para cargarlo.

Kaia se quedó inmóvil.

Mateo olió el cambio en ella.

No ira.

Algo peor.

Reconocimiento.

—Kaia —dijo él.

—Tenemos una orden —respondió ella.

Nico escupió sangre al suelo.

—¿La orden incluye dejarlos aquí para Mercado?

Kaia no lo miró.

El pasillo tembló con pasos arriba. Cruz estaba peleando. O perdiendo tiempo. La salida se cerraba.

Desde el techo cayó polvo de sal. Un golpe arriba. Después otro. Alguien gritó el nombre de Cruz, pero el sonido se cortó a la mitad.

Los Omegas entendieron antes que nadie.

La joven con el niño apretó los labios para no llorar. Un hombre de cabello gris intentó levantarse y la pierna le falló. Había marcas antiguas en sus tobillos, no de un castigo reciente sino de años de obedecer demasiado rápido.

Mateo sintió vergüenza.

No suya.

De todos los Alpha que habían dejado existir un pasillo así.

—Si abrimos, no caminamos —dijo Nico, respirando con dificultad—. Corremos.

—Tú no corres —respondió Mateo.

—Entonces me arrastras con dignidad.

Kaia seguía mirando la cerradura. Sus dedos temblaron una vez. Solo una.

Mateo lo vio.

—Kaia.

Ella apretó la llave hasta que el metal le marcó la palma.

—Yo era más chica que ella cuando me pusieron mi primer collar.

Nico dejó de respirar un segundo.

Mateo no dijo nada. Cualquier palabra habría sido demasiado pequeña.

Mateo se acercó a ella.

—Si los dejamos, Velasco los usará.

—Si los saco, el oath te castiga.

—Entonces que castigue.

Kaia giró hacia él.

—No digas eso como si el dolor fuera solo tuyo.

El bond ardió.

Nico miró de uno a otro, y por primera vez no hizo chiste.

—Oh —susurró—. Mierda.

Kaia tomó las llaves de Mateo.

—Aléjate.

—Kaia...

—Aléjate, Rojas.

Abrió la celda.

El oath reaccionó de inmediato.

Mateo sintió el acónito despertar en su sangre, una lengua verde subiendo por la espalda. Kaia se dobló, pero no soltó las llaves. Abrió una segunda cadena. Luego una tercera.

Los Omegas salieron temblando.

—Por el túnel de sal —dijo Kaia, voz rota pero firme—. Sigan el scent de Cruz. No se detengan.

La joven con el niño la miró.

—¿Por qué?

Kaia respiró con dificultad.

—Porque nadie me abrió la puerta a mí.

Mateo sintió esas palabras en un lugar donde el oath no llegaba.

El castigo aumentó.

Nico se puso de pie como pudo.

—Yo puedo llevar al niño.

—Apenas puedes llevar tu lengua —dijo Mateo.

—Mi lengua es heroica.

Mateo le pasó el niño igual.

Corrieron.

No como una fuga gloriosa. Como una cosa sucia, desordenada, llena de tropiezos. Kaia iba al frente, pálida por el castigo. Mateo detrás, sosteniendo a Nico cuando el mundo se le iba de lado. Los Omegas en medio.

Al llegar al túnel de sal, Gamma Salazar apareció al otro extremo.

No Cruz.

Salazar.

Su mirada pasó por los Omegas liberados, por Nico, por Mateo, por Kaia.

Entendió todo.

Mateo levantó el cuchillo.

No iba a servir.

Salazar pudo llamar guardias.

Pudo activar el oath con una palabra.

Pudo terminar la fuga antes de que empezara a respirar.

En cambio, miró a Kaia.

—Qué desastre administrativo.

Kaia apenas se mantenía de pie.

—Gamma...

—No me obligues a mentir demasiado bien. Tienen cuatro minutos antes de que encuentre rastros.

Mateo lo miró.

—¿Por qué?

Salazar sostuvo su mirada un segundo.

—Porque algunos registros no deberían existir.

Luego giró y gritó hacia el pasillo:

—¡Por aquí no hay nadie!

Kaia no perdió el tiempo.

Empujó a los Omegas hacia la salida.

Mateo siguió.

Detrás, el scent de Salazar quedó flotando en el túnel: cuero limpio, tinta y una duda que ya no era pequeña.

1
Celia
excelente novela felicitaciones 😊
Neidis Carey
como pude resistir al ver a su mate asi en esas condiciones
Caren Sanchez
Q corno es " Su scent?
yelit
tienen que acabar con Velásquez y todo su combo de asesinos y secuestradores de niños.
Porque lo que ellos no ven es que una niña de 6 años no tiene poder para decidir si quiere no convertirse en una asesina....
Anya Forger
Exactoooo 👏🏼
Anya Forger
Que lo laven rapidito 👌🏼
Anya Forger
Porqué casi? Ríete fuerteeee, que sea el sonido de la victoria de los "débiles" sobre este tirano hdp
Anya Forger
Pues desde que ya se vieron las marcas ya nada es legal, ahora resulta que lo están viendo y no lo castigan..
Ah pero buenos para exigir A los demás
Anya Forger
Y ahí explicas que es lo que te sucedió, pero ya
Anya Forger
Esooo así actúa una luna 🌗 viendo por la paz momentánea del niño
Anya Forger
Tampoco... respiraba en las celdas y no estabas ahí
Anya Forger
Ay ps... Envenenado, golpeado, mal dormido, poder de recuperación nulo.... ay Kaia hasta pena ajena de enfrentar así a un oponente
Anya Forger
Ahí estaba nena, por si no te acuerdas...
Maria Diosdado Velázquez
Me gustó el final, al principio no le entendía nada por las palabras en inglés poco a poco fuí poniendo atención, la leía dos, tres veces hasta que todo incluía y podía juntar dónde me quedé para entender lo que quiere decir y al final me gustó más porque, todo salió mejor, gracias por la novela, me hizo reír, llorar y sobre todo entender lo que significa a dónde iba la trama😉 felicidades es una gran escritora, pero no ponga letras inglesas en trama española☺️☺️❤️❤️
Maria Diosdado Velázquez
Pues que bajo juega el tío, el pagó para que lo golpearan y trozaran sus tendones y no lo dejaran vivo y no fuera alfa por derecho😭😭😭 pero triste realidad porque el ganará y los demás se irán al caño👏👏👏👏👏
Maria Diosdado Velázquez
Pues que bajo juega el tío, el pagó para que lo golpearan y trozaran sus tendones y no lo dejaran vivo y no fuera alfa por derecho😭😭😭 pero triste realidad porque el ganará y los demás se irán al caño👏👏👏👏👏
Maria Diosdado Velázquez
Sabe escritora, ay palabras que son en inglés y no nos dejan saber a qué se refiere el texto que leemos, adivinamos lo que quiere decir, porque a veces no definimos en qué va la novela por favor en otra novela no ponga palabras inglesas porque la está transcribiendo en español y sale sobrando el inglés, disculpe mi opinión
Neidis Carey: hay palabras que no entiendo y me hace perderle el hilo novela e leído muchas historias de lobo y solo en esta me e sentido enredada sin poder entender todo
total 1 replies
Maria Diosdado Velázquez
Guuuuaauuu, realmente es su mate y ella lo sabe 🤭🤭🤭😭😭😭
Patricia Romero
los primeros capítulos muy dolidos,pero la historia es muy fuerte.te felicito autora
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play