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Gorda, Abogada Y.....¡¿EMPERATRIZ?!

Gorda, Abogada Y.....¡¿EMPERATRIZ?!

Status: En proceso
Genre:Grandes Curvas / Reencarnación / CEO
Popularitas:13.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Traicionada por el Emperador en el campo de batalla, la temible y soberbia soberana de la dinastía del norte jura venganza antes de morir. Pero el destino tiene un sentido del humor retorcido: despierta en el futuro, atrapada en el cuerpo de Valentina, una brillante pero insegura abogada con talle XL que acaba de colapsar por culpa del bullying de su oficina.
¿Sin carruajes, sin guardias reales y con una bata de hospital barata que no le cierra atrás? No importa. Con una mente de acero y una dignidad inquebrantable, la Emperatriz usará el código penal como su nueva espada. ¡Pobre de aquel que intente humillarla por su físico! Desde el rival arrogante de su buffet hasta el CEO más frío de la ciudad, todos aprenderán que sus curvas imponen respeto y que Su Majestad ha dictado su sentencia. ¡Una comedia romántica con una venganza de talle grande!

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: La lección de modales en el buffet

El ascenso de Valentina a la categoría de socia principal no había sido un proceso de transición pacífica, sino una toma de poder absoluta. En los pasillos del buffet, el murmullo de las fotocopiadoras y los teclados se amortiguaba de inmediato en cuanto el taconeo rítmico y pesado de la abogada se escuchaba cerca del ala ejecutiva. Los asociados menores ya no la miraban de reojo con suficiencia; ahora se pegaban a los paneles divisorios como si intentaran mimetizarse con el mobiliario de oficina para no atraer la atención de esos ojos felinos. Su nuevo estatus estaba sellado con tinta y terror, pero la vieja guardia de la firma, los directores que llevaban décadas acostumbrados a decidir el destino de los empleados entre tragos de whisky y sonrisas corporativas, todavía tenían que aprender una última y dolorosa lección de protocolo real.

La oportunidad llegó un martes por la mañana. Se había convocado una junta de emergencia de carácter multimillonario. Un conglomerado internacional de hotelería pretendía demandar a uno de los fondos de inversión más grandes del país, y los honorarios en juego tenían tantos ceros que los directores principales habían llegado dos horas antes para preparar la estrategia.

La gran sala de juntas era el corazón del buffet: una mesa elíptica de cristal templado y soporte de acero que cruzaba todo el salón, rodeada por doce sillas ergonómicas de cuero negro. En la cabecera, la silla principal —la del poder visible— estaba ocupada por el director ejecutivo de la firma, un hombre canoso, de traje sastre a medida y una expresión de suficiencia que pretendía ignorar que el buffet seguía en pie únicamente gracias al contrato de Alexander. Los demás socios se distribuyeron a lo largo de los costados, apilando carpetas y revisando sus tabletas digitales. Sin embargo, cometieron un error táctico imperdonable por pura inercia machista y corporativa: a Valentina, la socia que había decapitado legalmente a la competencia en el puerto, le habían asignado un asiento secundario a mitad de la mesa, dejando su espacio desprovisto de la jerarquía que su investidura demandaba.

Las puertas dobles de la sala de juntas se abrieron de par en par con un impacto seco que hizo vibrar los vasos de agua sobre la mesa.

Valentina entró al recinto. Para esa mañana, Thiago había superado todas las expectativas diseñando un traje sastre en un tono fucsia imponente, un color tan vibrante, audaz y cargado de soberbia visual que redujo instantáneamente los trajes grises y oscuros de los directores a la categoría de uniformes de sepulturero. El saco, entallado a sus curvas XL con una estructura rígida que emulaba las solapas de una casaca militar, resaltaba la anchura de sus hombros y la firmeza de su postura. Avanzó con una parsimonia exasperante, sosteniendo un único folio de papel entre sus manos regordetas.

El silencio que se apoderó de la sala fue instantáneo. Los socios interrumpieron sus conversaciones a mitad de la frase, devorando con la mirada el despliegue de color y autoridad que emanaba de la abogada.

Valentina no caminó hacia el asiento secundario que le habían preparado. Se detuvo exactamente al final de la mesa elíptica, cruzó los brazos sobre su imponente pecho fucsia y clavó sus ojos oscuros directamente en el director ejecutivo que ocupaba la cabecera. La fijeza de su mirada era tan gélida y desprovista de sumisión que el hombre canoso comenzó a acomodarse el cuello de la camisa, sintiendo cómo el aire de la habitación se volvía repentinamente pesado.

Pasaron diez segundos de un mutismo sepulcral. Valentina no pestañeó.

—Doctora Valentina... por favor, tome asiento para que podamos dar inicio a la sesión —dijo el director con una sonrisa forzada, señalando el lugar secundario con una mano temblorosa.

La Emperatriz inclinó la cabeza con una lentitud aterradora, esbozando una sonrisa afilada que ensombreció sus bonitas facciones blancas.

—Tu presencia en mi trono ofende mis ojos, anciano —declaró Valentina, y su voz, profunda, clara y de una potencia majestuosa, cortó el murmullo del aire acondicionado del salón—. Has pasado demasiado tiempo firmando pergaminos menores en esta firma y has olvidado las reglas más elementales del vasallaje y la jerarquía. Ese lugar pertenece a la mente que sostiene la corona financiera de este buffet, y esa mente soy yo. Retírate de esa silla antes de que decida que tu cabeza es un excelente elemento decorativo para el vestíbulo principal.

El director ejecutivo se quedó pálido, como si la sangre le hubiera abandonado el rostro en un milisegundo. Las palabras "trono" y "decorar el vestíbulo con tu cabeza" eran tan ajenas al vocabulario de una corporación moderna que el hombre entró en pánico absoluto, incapaz de procesar si estaba frente a una amenaza legal o una sentencia de muerte real. Su suficiencia de macho alfa corporativo se desmoronó bajo el peso de la soberbia salvaje de la mujer del traje fucsia.

Se levantó de la silla principal de un salto torpe, derramando unas gotas de agua sobre su tableta digital.

—Lo... lo siento, doctora. No fue nuestra intención... un error de secretaría, por supuesto —tartamudeó el ejecutivo, encogiéndose de hombros y barriendo sus papeles a las apuradas con las manos temblorosas—. Por favor, ocupe el lugar. Faltaba más.

El hombre, que hasta hacía cinco minutos dictaba las órdenes de toda la firma, caminó con la cabeza gacha hacia el rincón más alejado de la mesa, sentándose en una silla menor con los ojos fijos en el suelo, pidiendo disculpas en susurros patéticos.

Valentina avanzó los pasos restantes con una gracia imperial. Deslizó su silueta XL en el sillón de la cabecera, se reclinó sobre el cuero negro y apoyó los antebrazos en la mesa, adueñándose de todo el espacio con una naturalidad pasmosa. Los demás socios principales, hombres acostumbrados a levantar la voz y presionar a sus subordinados, permanecían inmóviles en sus asientos, con las carpetas cerradas y la barbilla pegada al pecho, temiendo que la Emperatriz del fucsia fijara sus ojos felinos en alguno de ellos.

Se habían dado cuenta, de la manera más cruda posible, de que la abogada a la que solían ignorar ya no era una empleada a la que pudieran controlar con bonos anuales o palmaditas paternalistas en la espalda. Valentina era la fuerza que dictaba las reglas, el orden y el castigo dentro del buffet.

—Bien —sentenció Valentina, golpeando el folio de papel contra la mesa con un impacto seco que hizo que dos socios dieran un respingo del susto—. Ahora que los modales de la corte han sido restablecidos y los plebeyos conocen su lugar, expongan los detalles de ese caso multimillonario. Y recuerden hablar con claridad; no tengo paciencia para los rodeos de los cobardes. La sesión ha comenzado.

Toda la junta transcurrió bajo sus términos, con los hombres más poderosos del derecho corporativo respondiendo a sus preguntas con la cabeza gacha y la voz sumisa, sabiendo que la verdadera soberana de los tribunales estaba sentada en la cabecera de su imperio.

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Sofia Chavez Gutierrez
magistral, excelente
Sofia Chavez Gutierrez
sumamente divertido 🤣👏
valeska garay campos
jajajaja el león se quedó sin habla frente a la matriarca 🤭
tithy
he reído tanto, tanto, que hasta lágrimas me han salido. buenísima, buenísima. añoro todos los días nuevos capítulos
valeska garay campos
thiago eres genial 🤭
Alejandra Mabel Miño
Huy esto se ca poner bueno ya me imagino 🤣🤣🤣
Gleirys Carolina
Me has dejado con la intriga, y supongo que será muy buena 🤣
Gleirys Carolina
Que lindo, saldrá a cazar y llevárselos como regalos de cortejo a su emperatriz 😂
Gleirys Carolina
El nivel de desconfianza lo lleva a mil por hora, le dará algo cuando lea ese informe😂
Gleirys Carolina
Esas clases fueron muy fructíferas, tanto así, que tendrán igual.impacto de las anteriores😂
valeska garay campos
veremos que tipo de venganza van a hacer 🤭👀
valeska garay campos
ya cayó el león de oro en redes del amor 💘
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Valentina así se habla jjajan
valeska garay campos
se volverá loco el plebeyo 🤭🤭🤭🤭
valeska garay campos
🤭🤭🤭🤭🤭 le va a enseñar el vocabulario moderno
Bianca Shirley Riquelme
🤣😂🤣🤣🤣 Thiago 🤣😂🤣
Kathy Roma
mi querido león el que se encarga será otro 🙊🤣
mariela
Esta muy divertida Emperatriz con ese lenguaje coloquial y ahora Thiago su amigo gay que le cambiara su vestimenta que sea mas actual, atrevida y mas empoderada cuando la vean la quijada les llegara al piso.
mariela
Valentina tendrá que aprender el lenguaje actual para que no crean que esta loca aunque con su aura de Emperatriz su postura y autoritarismo deja a las de uno callado ahora quien esta fascinado es Alexander ese magnetismo que ella inspira con autoridad lo atraen.
Federico se te fue la gallina de los huevos de oro se te acabó tu suerte
no se te ocurra acercarte porque no sabes de lo que pueda ser capaz.
mariela
Valentina con la mente de una Emperatriz de una época con carruajes, lacayos y plebeyos 🤣😂🤣😂 aquí vetemos como se da cuenta que esta renacida en el cuerpo de una abogada 🤣😂🤣😂
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