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El Amor Eterno Del Rey Vampiro

El Amor Eterno Del Rey Vampiro

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Amor en la guerra / Fantasía épica / Salvando al mundo
Popularitas:23.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Gloria Escober

**Una promesa sellada con sangre y eternidad.**

Tras la traición de su prometido, Cecil intenta concentrarse en lo único que siempre le ha dado sentido a su vida: la medicina. Como parte de una comisión médica de Oxford, viaja al reino de Kratos, sin imaginar que aquel viaje cambiará su destino para siempre.

Desde su llegada, extraños sueños y recuerdos que no le pertenecen comienzan a atormentarla. Al mismo tiempo, se siente inexplicablemente atraída por el rey Azharel, un hombre tan poderoso como enigmático, cuyos ojos parecen guardar el dolor de siglos enteros.

Lo que Cecil ignora es que su historia con Azharel comenzó mil años atrás, cuando él era un príncipe vampiro que renunció a todo por amor. Separados por la tragedia y la muerte, una promesa sellada con sangre y eternidad los mantuvo unidos a través del tiempo.

Ahora, mientras los secretos del pasado resurgen y antiguos peligros vuelven a despertar, Cecil deberá descubrir quién fue realmente y por qué el rey vampiro la mira como si hubiera esperado mil años para volver a verla.

Una apasionante historia de amor, destino y reencarnación, donde ni siquiera la muerte puede romper los lazos de un amor eterno.

NovelToon tiene autorización de Gloria Escober para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Quería saber si él estaba bien... y contarle que tú no estabas comiendo.

El sol comenzó a ocultarse lentamente detrás de las montañas, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y violetas.

Merida permanecía sentada junto a la gran ventana de su habitación, abrazando sus rodillas mientras contemplaba el bosque a lo lejos. Desde aquella altura apenas podía distinguir las copas de los árboles agitándose con el viento.

Su mente no dejaba de pensar en una sola persona.

Azharel.

¿Cómo estaría?

¿Habría logrado hablar con Imelda?

¿Seguiría encerrado en su torre?

Un suave gemido la hizo volver la mirada.

Mi Lord terminó de lamer el último trozo de carne de su plato y luego comenzó a beber leche con entusiasmo, moviendo la pequeña cola de un lado a otro.

Merida sonrió apenas.

—Al menos tú sí tienes apetito...

El cachorro terminó de comer, bostezó satisfecho y fue hasta donde estaba ella. Apoyó las patas delanteras sobre sus piernas y comenzó a restregar la cabeza contra sus manos.

Merida le acarició las orejas.

—También lo extrañas... ¿verdad?

El pequeño león emitió un suave:

—Grr...

Como si respondiera.

Poco después llamaron a la puerta.

Tres golpes.

—Señorita Merida.

—Pase.

La puerta se abrió lentamente.

Entró una joven bruja llevando una bandeja de madera. Sobre ella había sopa caliente, pan recién horneado, queso, frutas, una taza de leche y otro pequeño plato con carne para el cachorro.

La muchacha dejó la bandeja sobre la mesa.

Miró la habitación.

Luego volvió a mirar la bandeja del desayuno.

Seguía intacta.

Después observó la del almuerzo.

También estaba completa.

La joven suspiró.

—Señorita... no ha probado absolutamente nada.

Merida continuaba mirando por la ventana.

—No tengo hambre.

—Eso mismo dijo esta mañana.

La muchacha caminó hasta ella.

—Debe comer aunque sea un poco.

Merida negó lentamente.

—No puedo.

—Sí puede.

—No.

La joven suspiró con paciencia.

—No desayunó... tampoco almorzó. Cene, aunque sea unas cuantas cucharadas de sopa.

Merida cerró los ojos.

—¿Cómo quiere que coma? No sé cómo está él... no sé si sigue encerrado... no sé si está bien... y yo estoy aquí sin poder hacer nada.

La joven bajó la mirada.

Sabía perfectamente de quién hablaba.

—La bruja mayor dice que todo esto es por su bien.

Merida soltó una pequeña risa llena de tristeza.

—¿Por mi bien?

Se volvió hacia la muchacha.

Sus ojos estaban ligeramente enrojecidos.

—¿Encerrarme... es por mi bien?

La joven no respondió.

Simplemente permaneció en silencio.

Merida caminó lentamente hasta la cama y se dejó caer sobre ella.

Se acomodó de espaldas.

Miró el techo.

—Llévate la comida.

—Señorita...

—No voy a comer.

La muchacha volvió a insistir.

—Si continúa así terminará enfermándose.

—No importa.

—Importa mucho.

—No.

Mi Lord levantó la cabeza al escuchar las voces.

Miró a Merida.

Luego olfateó nuevamente su plato vacío.

Después caminó hasta la cama y se acurrucó junto a ella.

La joven volvió a hablar.

—Por favor...

Merida cerró los ojos.

—Llévatela.

Al comprender que era inútil seguir insistiendo, la joven tomó nuevamente la bandeja.

Antes de salir observó por última vez a Merida.

Nunca la había visto tan apagada.

Cerró la puerta con cuidado.

________________________________________

No pasó mucho tiempo antes de que aquella noticia llegara a oídos de la bruja mayor.

Imelda escuchó el informe sin interrumpir.

—¿No probó nada?

—Nada, señora.

—¿Ni el desayuno?

—No.

—¿Ni el almuerzo?

—Tampoco.

—¿Y ahora rechazó la cena?

—Sí, señora.

Imelda cerró lentamente el libro que estaba leyendo.

Se levantó de su silla.

Su expresión permanecía seria.

—Déjame hablar con ella.

Minutos después llegó hasta la habitación.

La puerta se abrió.

Merida seguía acostada.

No hizo el menor intento por levantarse.

Imelda observó la bandeja que la joven bruja aún sostenía.

Estaba completamente intacta.

Suspiró.

—Salgan.

Las demás abandonaron la habitación.

Solo quedaron ellas... y Mi Lord, que dormitaba sobre la cama.

Imelda caminó hasta quedar frente a Merida.

—¿Piensas solucionar las cosas dejando de comer?

Merida no respondió.

—Contéstame.

—No tengo hambre.

—Mentira.

Merida permaneció en silencio.

Imelda cruzó los brazos.

—Llevas todo el día pensando en ese vampiro.

Los ojos de Merida comenzaron a humedecerse.

—¿Está bien?

Imelda no respondió esa pregunta.

En cambio dijo con firmeza:

—La pregunta aquí es otra.

Merida la miró.

—¿Vas a comer?

La joven negó despacio.

—No.

Imelda permaneció unos segundos observándola.

Luego habló con una tranquilidad que resultó mucho más dura que un grito.

—Está bien.

Merida levantó lentamente la vista.

—Si esa es tu decisión... no volverán a traerte comida.

Merida abrió los ojos.

—¿Qué?

—Lo que escuchaste.

No desayunas.

No almuerzas.

No cenas.

Perfecto.

Entonces dejaré de desperdiciar alimentos.

La voz de Imelda se volvió todavía más fría.

—Desde este momento nadie volverá a traer comida a esta habitación.

Merida sintió un nudo en la garganta.

Pero entonces Imelda dio el golpe final.

Miró al pequeño cachorro dormido.

—Ni para ti...

Ni para Mi Lord.

Los ojos de Merida se abrieron con horror.

—¡No!

Mi Lord levantó la cabeza al escuchar su nombre y miró a ambas sin comprender qué ocurría.

—¡Él no tiene la culpa!

—Tú decides si la tiene o no.

—¡Señora!

—Cuando tengas hambre... o cuando veas que él la tiene... avísame.

Imelda dio media vuelta.

—Mientras tanto... no recibirán absolutamente nada.

La puerta se cerró tras ella.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Merida abrazó con fuerza al pequeño león.

Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.

—Lo siento, Mi Lord...

………………………………………………………………………………

Me gusta mucho el giro de que Imelda sea quien realmente permite que la nota llegue, pero sin que Merida ni Azharel lo sepan. Eso muestra que, aunque está en contra de la relación, tampoco desea ver sufrir a Merida. A continuación está la escena con más fluidez, manteniendo los hechos que planteaste.

________________________________________

Azharel permanecía en su torre.

No había probado bocado desde el día anterior. La comida seguía intacta sobre la mesa.

Para un vampiro aquello no representaba un problema. Podían pasar varios días sin comer; la comida humana era más un placer que una necesidad.

Pero nada lograba distraerlo.

No dejaba de pensar en Merida.

Se preguntaba si estaría bien, si habría llorado, si seguía encerrada.

Cada vez que recordaba la última vez que la vio, con aquella puerta cerrándose entre ambos, el pecho le ardía.

Entonces...

Toc. Toc.

Azharel levantó la cabeza.

Durante un instante su corazón se aceleró.

¿Merida?

Bajó las escaleras casi corriendo y abrió la puerta.

No era ella.

Frente a él estaba una de las jóvenes brujas que vivían en las torres.

La muchacha hizo una rápida reverencia y miró nerviosa hacia ambos lados.

—Disculpe, príncipe... no debería estar aquí. Si las demás brujas, especialmente la bruja mayor, descubren que vine... probablemente me expulse.

Azharel frunció ligeramente el ceño.

—¿Qué sucede?

La joven respiró hondo.

—Vine por Merida.

El rostro del vampiro cambió por completo.

—¿Está bien?

—Sí... físicamente sí.

Él esperó.

—Pero la bruja mayor la encerró en su habitación.

Azharel apretó lentamente los puños.

La joven continuó.

—Desde esta mañana se niega a comer. No desayunó... tampoco almorzó. Hace un momento intentamos que cenara y volvió a negarse.

El silencio cayó sobre la torre.

—La bruja mayor dijo que, si seguía así, dejarían de llevarle comida... Merida es muy terca. Es capaz de quedarse sin comer durante días.

Azharel bajó la mirada.

Sus nudillos se pusieron blancos.

—No...

murmuró.

—No quiero que enferme.

La joven dio un pequeño paso hacia él.

—Príncipe... Merida me ha hablado mucho de usted.

Azharel levantó lentamente la vista.

—Si de verdad la quiere...

La muchacha tragó saliva.

—...escríbale algo.

Una nota.

Pídale que coma.

Yo se la haré llegar aunque me arriesgue.

Estoy muy preocupada por ella.

Durante unos segundos el príncipe no dijo nada.

Luego asintió.

—Espérame.

Entró nuevamente en la torre.

Fue directamente hasta el escritorio.

Tomó papel.

Tinta.

La pluma tembló entre sus dedos.

Comenzó a escribir.

La joven observó de reojo.

—Príncipe...

—¿Sí?

—Por favor... que no sea muy larga. Tengo que esconderla.

Él hizo un pequeño gesto afirmativo.

Respiró hondo.

Y escribió.

Merida...

Mi Merida:

Me he enterado de todo.

Por favor, come.

Estoy haciendo todo lo posible para volver a estar contigo, pero necesito que permanezcas fuerte.

Por favor, my lady...

Por favor, mi princesa.

Resiste.

Confía en mí.

Necesito que estés fuerte.

Sé tan valiente como lo fuiste aquel día en el bosque... cuando nos conocimos.

Te amo.

Azharel.

Dobló cuidadosamente el papel.

Lo sostuvo unos segundos entre los dedos, como si le costara desprenderse de él.

Después lo entregó.

—Gracias.

La joven tomó la nota.

—Haré todo lo posible para que llegue a sus manos.

—Gracias... de verdad.

La muchacha hizo una reverencia y desapareció entre la oscuridad.

________________________________________

Minutos después...

La joven llegó hasta el despacho de Imelda.

Golpeó suavemente la puerta.

—Pase.

Entró con la cabeza baja.

Imelda levantó la vista de unos antiguos pergaminos.

Sus ojos descendieron inmediatamente hasta el pequeño papel que la muchacha llevaba oculto entre las manos.

—¿La tienes?

La joven asintió.

—Sí... señora.

Se acercó lentamente y colocó la nota sobre el escritorio.

Imelda la tomó.

La observó durante unos segundos.

No la abrió.

No hacía falta.

Sabía perfectamente quién la había escrito.

Suspiró muy despacio.

Durante un largo instante permaneció en silencio.

La joven esperaba el castigo.

Pero este nunca llegó.

Finalmente, Imelda volvió a colocar la nota sobre la mesa.

La deslizó nuevamente hacia la muchacha.

—Ve.

La joven levantó la vista sorprendida.

—¿Señora?

—Llévasela.

La muchacha abrió mucho los ojos.

—¿De... verdad?

Imelda desvió la mirada hacia la ventana.

—Ya sabes lo que tienes que decir.

La joven comprendió.

Sonrió apenas.

—Sí, mi señora.

Tomó la nota y salió casi corriendo.

Cuando la puerta se cerró, Imelda dejó escapar un largo suspiro.

—Eres demasiado testaruda, Merida...

murmuró para sí.

—Y ese vampiro también.

________________________________________

Poco después...

La joven llegó frente a la habitación donde Merida permanecía encerrada.

Miró a ambos lados del pasillo para asegurarse de que nadie la observaba.

Luego golpeó suavemente la puerta.

—¿Merida?

Del otro lado se escuchó una voz apagada.

—¿Sí?

—Soy yo.

Merida se acercó rápidamente.

—¿Qué ocurre?

La joven habló en voz baja.

—Estaba muy preocupada por ti.

No has comido en todo el día.

Merida apoyó la frente contra la puerta.

—No tengo hambre...

—Sí tienes.

Solo estás triste.

Hubo silencio.

La joven respiró hondo.

—Hice una locura.

Merida frunció el ceño.

—¿Qué hiciste?

—Fui hasta la torre del príncipe.

Los ojos de Merida se abrieron de golpe.

—¿Qué?

—Quería saber si él estaba bien... y contarle que tú no estabas comiendo.

Merida sintió que el corazón le golpeaba el pecho.

La joven sonrió.

—Me pidió que te entregara esto.

Se arrodilló.

Deslizó cuidadosamente la pequeña nota por debajo de la puerta.

El papel apareció lentamente del otro lado.

Merida cayó de rodillas.

Lo tomó con manos temblorosas.

Solo al reconocer la letra de Azharel sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.

Abrió el papel.

Leyó una vez.

Luego otra.

Y otra más.

Cuando llegó a las últimas palabras...

"Te amo."

Una lágrima cayó sobre el papel.

Merida llevó la nota contra su pecho.

Cerró los ojos.

Como si pudiera sentir el abrazo del príncipe.

Como si aquellas pocas líneas hubieran derribado toda la tristeza que llevaba dentro.

Sonrió entre lágrimas.

—Ese tonto...

susurró.

—¿Cómo puede hacerme llorar con tan pocas palabras?

Del otro lado de la puerta, la joven sonrió al escucharla.

—¿Vas a comer?

Merida miró nuevamente la carta.

Acarició con los dedos el nombre de Azharel.

Respiró profundamente.

—Sí.

Porque él me lo pidió.

Y por primera vez en todo el día, volvió a sentir hambre.

1
Florlinda
hermoso
Tj Nicolsita
q hermoso 🥰🥰🥰😭😭😭😭😭😭
Laura Barrios
hau mi amor lindo te amooo
Limaesfra🍾🥂🌟
el.poder siempre.el.poder tanta locura x algo que no te podras llegar
Elizabeth Delvicier
Una promesa que no se alcanzará cumplir xq la maldad y el peligro les está respirando cerca de su nunca.
Pisando los talones
Nuestro 👑🦇 si supieras que tú madre los expuso al peligro junto al loco 👑 que es tu pariente ahí que 😱 ahora vamos entendiendo lo que Ismelda vio todo se vuelve negro
Ahora los enemigos 🐺🦇y🧹se tienen que unir para destruir aún mismo enemigo un hombre que es 👑 estupido que se cree padre de unos 🐲🐲🐲🐲 cien veces más fuerte peligro he inteligente que el este capitulo me dado tristeza 😢😢 x que sabemos que ellos serán separados x la maldad
Elizabeth Delvicier
Aura tu que apoyaste a tu hijo para que pudiera estar con su ❤️ eres tan culpable como tú tiene.
El remordimiento no te va a dejar en paz es verdad que el 👑🦇 vampiro te daño te secuestro que han pasado siglos siendo infeliz pero lo único hermoso lo vas a destruir.
Si supieras que nada de lo que planearon les va a salir bien que pena es malo cuando en tu ❤️ se toman decisiones que van a destruir personas inocentes
Elizabeth Delvicier
hasta a mí se me 🦔 la piel
El 👑piensa que tiene poder y respeto de los 🐲🐲🐲🐲 algo me dice que estos van a morder la mano de quien cómplice de su creación.
Quienes serán los siguientes en ser atacados lamentablemente la 👑 🦇 tiene tanta culpa como su nieto y va a traer destrucción.
los alumnos o hijos como les dice el 👑lo van a traicionar
Alexandra Ortiz Posada
Gracias Gloria por estos emocionantes capitulos 🥰
Yised Saa
😯😯
Elizabeth Delvicier
El 👑solo obtuvo lo que quiso de La copa🧹 Melisandre la acabo x completo la hizo trabajar para su beneficio la dejo sin poderes y la mando para el más allá
Elizabeth Delvicier
Melisandre es una 🧹muy peligroso hasta el 👿huye de ella
No me sorprendería que matará al 👑 todo x poder.
Lamentablemente el bebé no corrió con la misma suerte y termino de alimentos del 🐲🐲🐲🐲
Yised Saa
está súper buena la novela muchas gracias autora ☺️👏
Kim Nava
que horror😭😩
Kim Nava
en el capítulo anterior me perdí un momento por que creo que nuestra autora se equivocó en los nombres de los Reyes 🤭 por que el Rey de Kratos no es el que despertó a los dragones
Kim Nava
hay no se viene la lloracion 😩😭😭😭
Kim Nava
entonces la bruja mayor Imelda es hermana contesta loca que entregará a su hijo 🤔
ella es la mamá de Merida🤔me perdí en eso
Edith Leyva: así es Imelda es tía de Mérida y la bruja loca que está apunto de dar de comer a su hijo a los dragones es la mamá 😡😡😡
total 1 replies
Nata
Hay que lindo creo que es lo más lindo que he leído, ahora entiendo todo el amor de ellos y es que nació desde lo más profundo, pasando dificultades y todo por amor es algo que da mucha emoción.
Kim Nava
hay no desde aquí preparen sus pañuelos para la lloracion 😭😭😭😭😭
Nata
jajajaja estas brujas son un caso.
Nata
Autora porfa edita está parte es que para mí no se cambia la perspectiva.
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