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Él En Realidad Es Mi Vecino ? | TERROR

Él En Realidad Es Mi Vecino ? | TERROR

Status: En proceso
Genre:Terror
Popularitas:298
Nilai: 5
nombre de autor: Litaa.Randxm_Girl

A los 16 años, con 100,000 personas mirándome, sé que aquella niña de 9 años que quería ser youtuber no estaba loca, solo estaba adelantada . Y la persona que menos esperaba cambio mi destino

NovelToon tiene autorización de Litaa.Randxm_Girl para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La mirada en el espejo

La noche fue eterna.

Cada vez que cerraba los ojos, veía la silueta en la pantalla. Cada vez que los abría, miraba el techo y contaba las grietas como si fueran las horas que faltaban para que llegara el día. El reloj de la mesita de noche marcaba las 2:14, las 3:38, las 4:52. Me daba vueltas en la cama, arropándome y destapándome, sintiendo el frío y el calor alternarse en mi piel como si mi cuerpo no supiera qué temperatura tener.

Me desperté por quinta vez cuando la luz grisácea del amanecer comenzó a filtrarse por la cortina. Miré el reloj: 6:13 AM. Exhalé un suspiro tan profundo que parecía venir del fondo de mis pulmones. Me levanté con los pies descalzos, sintiendo el piso frío bajo mis plantas, y caminé hasta el espejo del pasillo.

El reflejo me devolvió una imagen que apenas reconocía. Ojeras marcadas como dos manchas de tinta bajo mis ojos, la mirada apagada, el pelo enmarañado en nudos imposibles. Parecía que hubiera envejecido cinco años en una sola noche. Y lo peor era esa sensación extraña, esa falta de ganas de transmitir. Mi pasión, lo que amaba hacer, de repente se sentía como una obligación pesada, un collar de plomo alrededor del cuello.

"Solo necesitas un buen desayuno", me dije, forzando una sonrisa que se desmoronó en segundos.

La cocina me recibió con su luz blanca y fría. Abrí el refrigerador y me enfrenté a un paisaje desolador: un huevo solitario, leche que caducaba mañana, y un trozo de queso que ya miraba con recelo. Preparé unas tostadas con mantequilla y un café negro, tan amargo como mi humor. Comí de pie, mirando por la ventana, viendo cómo la ciudad despertaba lentamente.

Me vestí con ropa holgada: un pants gris y una sudadera azul que me regaló Sofía hace dos Navidades. No era el outfit de streamer que solía usar, pero hoy no me importaba. Hoy solo necesitaba salir, respirar aire que no fuera el de mi departamento, distraerme de esa sensación pegajosa de ser observada.

Al abrir la puerta principal, mi mirada se desvió hacia el departamento de al lado. Todo estaba en silencio. No se escuchaban pasos, ni música, ni el ruido de cajas desempacándose. Nada. "Qué raro", murmuré, ajustando mi bolso en el hombro. "Debe estar trabajando o algo." Pero algo en ese silencio me incomodó más de lo que quería admitir.

El supermercado estaba a tres cuadras. Caminé rápido, con la cabeza gacha, evitando encontrarme con miradas. Llené mi carrito con lo básico: frutas, verduras, pasta, arroz, algo de carne. Mientras pagaba, la cajera me miró con una expresión que no supe interpretar. "¿Está bien, señorita?", preguntó. Asentí con una sonrisa falsa y salí de allí con las bolsas pesando en mis brazos.

Fue en el camino de regreso cuando lo vi.

Un cartel pegado en un árbol, con bordes desgastados por la lluvia. La foto de una chica, morena, de pelo largo y ojos tristes. Mi misma edad, aproximadamente. El texto decía: "DESAPARECIDA. Se llama Laura. Si la has visto, llama a este número." Abajo, un teléfono y un correo electrónico.

Un escalofrío me recorrió la espalda como una corriente eléctrica. Me detuve frente al cartel, leyéndolo una y otra vez. La chica se parecía un poco a mí. No físicamente, no exactamente, pero había algo en su mirada que me resultaba familiar. Como si yo hubiera visto esa misma expresión en el espejo esa mañana.

Apreté las bolsas contra mi pecho y aceleré el paso. "No pienses en eso", me ordené. "Son cosas que pasan. La ciudad es grande."

Llegué a mi edificio, subí las escaleras con las piernas temblorosas y entré a mi departamento. Cerré con llave, eché el pestillo y coloqué la cadena de seguridad. Dejé las bolsas en la cocina y me apoyé contra la encimera, respirando hondo.

Y entonces, sin saber por qué, una sonrisa se formó en mi rostro.

No era una sonrisa genuina, era una sonrisa de esas que se ponen para engañarse a uno mismo. "Voy a transmitir", dije en voz alta, como si pronunciarlo le diera poder. "Ya tengo ánimos. Hoy va a ser un buen día."

Me senté frente a la computadora y encendí todo. El OBS, el micrófono, la cámara. Ajusté la iluminación, revisé que el juego estuviera listo. Todo parecía normal, todo funcionaba. La audiencia comenzó a llegar, los comentarios empezaron a fluir. "Valeria, te extrañábamos", "Qué bien verte", "Hoy sí juegas algo de terror?".

Sonreí de verdad por primera vez en horas. "Hola, chicos", dije, y mi voz sonó más firme de lo que esperaba. La transmisión avanzó normal: jugué un par de niveles de un juego de plataformas, conté anécdotas tontas, reí con algunos chistes del chat. Todo iba bien. Todo era como antes.

Hasta que los comentarios empezaron a cambiar.

"Val, hay alguien detrás de ti."

"Mira atrás, rápido."

"Una sombra, vi una sombra."

Mi sonrisa se congeló. Parpadeé, tratando de procesar lo que veía. El chat se llenó de mensajes similares: "Detrás de ti", "Ahí hay alguien", "No es broma, Val". Mi corazón comenzó a latir con fuerza, golpeando contra mis costillas como un pájaro enjaulado.

Me giré lentamente.

No había nada. Solo la pared blanca de mi estudio, la estantería con mis libros, la lámpara de pie. Nada. Absolutamente nada.

Pero cuando volví a mirar la pantalla, el chat seguía explotando. "Se movió", "Lo vi", "No es tu reflejo". Mi mano temblaba sobre el mouse. Miré la cámara, el fondo, otra vez la pared. Nada.

"Chicos, no hay nadie", dije, y mi voz sonó más aguda de lo normal. "Es solo la luz, el ángulo de la cámara. Tranquilos."

Pero no estaba tranquila. Y ellos tampoco lo estaban. Algunos espectadores empezaron a salirse, otros escribían cosas como "Val, esto me da miedo" o "No sigas, apaga el stream". Pero yo seguí, porque no sabía qué más hacer. Porque si apagaba, tendría que enfrentar la soledad y el silencio.

Cuando finalmente me despedí, el chat todavía estaba lleno de advertencias. Cerré la transmisión y me quedé mirando la pantalla negra, escuchando mi propia respiración agitada. En el reflejo del monitor, solo me veía a mí.

Solo a mí.

Pero entonces, por un instante, en el borde de la imagen, algo se movió. No lo vi directamente, lo percibí. Como un parpadeo en la periferia de mi visión, una mancha oscura que se deslizó detrás de mi reflejo.

Me levanté de un salto, derribando la silla. La puerta del estudio seguía cerrada. La ventana estaba sellada. No había nadie.

"Ya fue demasiado largo hoy", susurré, llevándome las manos al rostro. Mis dedos estaban fríos, húmedos de sudor. "Hoy fue demasiado."

Caminé hacia la cama sin apagar la computadora. No me atrevía a acercarme más de lo necesario. Me acosté vestida, con las luces encendidas, y abracé la almohada contra mi pecho.

Y en algún lugar, en el silencio del departamento vacío, el juego seguía abierto. El personaje sin rostro estaba ahora en una nueva habitación: una réplica exacta de mi estudio. Y sentado en la silla, mirando hacia la cámara, había alguien que se parecía mucho a mí.

Pero no sonreía.

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SOFI💅💖
i love you
SOFI💅💖
eres la mejor escritora del mundo
SOFI💅💖
me encantaaaaa
SOFI💅💖
por fa a más capítulos
SOFI💅💖
este es el mejor libro que he leído en 2 años
SOFI💅💖
porfa autora actualiza💖 me muero de ganas de que pasará
SOFI💅💖
me encanta este libro lo empecé a leer sin querer pero me encanta💖
Liaa🍥: gracias de verdad, espero que disfrutes los demás capitulos 🩷
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