Jinxiao Gu y Lin Hao, mejores amigos y esclavos corporativos, deciden renunciar a todo tras un escándalo en su empresa. Buscando escapar de la realidad, se refugian en una novela absurda… pero un accidente termina con sus vidas.
Al despertar, descubren que han transmigrado dentro de esa historia.
Ahora, son suegro y yerno.
Atrapados en una trama llena de rivalidad, tragedia y un destino fatal que ambos conocen, deberán encontrar la manera de cambiar el rumbo de la historia… antes de repetir el mismo final.
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UNA BATALLA POR DORMIR
La cena en la mansión Wu concluyó de forma tranquila, aunque claro estaba que ni Lin ni Jinxiao habían convivido lo suficiente con los alfas; su concepto de adaptarse a su nueva realidad incluía que ambos alfas compartieran la misma cama en la que ellos dormían.
No tenían suficiente tiempo, pero ambos se armaron de valor para compartir la cama con los alfas, aunque no fue tan necesario para Jinxiao, pues Quian cumplía su promesa de no acercarse a menos que él lo requiriese… o al menos eso creía Jinxiao.
—No te preocupes, dormiré en el suelo —sugirió Quian, mirando apenas el borde de la cama, como si ese límite invisible fuera más difícil de cruzar que cualquier discusión.
—Puedes dormir aquí en la cama, de por sí es lo suficientemente grande para que solo yo duerma cómodo —dijo Jinxiao—. Además, mañana irás a trabajar.
La sugerencia de Jinxiao hizo que el sentimiento de salvar el matrimonio que tenían ardiera en lo profundo de Quian. Algo en su pecho se tensó, como si esa pequeña concesión significara más de lo que las palabras podían expresar.
—¿No te incomoda que duerma en la misma cama? —preguntó Quian intentando asegurarse de que no había escuchado mal.
—Me incomoda… —admitió Jinxiao tras un breve silencio—, pero yo también quiero esforzarme por salvar lo que queda.
Un leve sonrojo apareció en su rostro.
"Lo mejor para mí es no empezar de cero con otra persona… podría resultarme difícil con todos los traumas que carga este cuerpo", pensó Jinxiao, bajando la mirada.
Quian, al ver ese gesto tan humano, tan vulnerable, sintió cómo su determinación se fortalecía. Tomó sus manos con cuidado, como si temiera romper algo frágil, y se acomodó en la cama, dejando una distancia prudente entre ambos.
—Descansa —dijo Quian, dándole un beso en la frente a Jinxiao antes de girarse.
—Tú también… —respondió Jinxiao, cerrando los ojos poco a poco.
El silencio llenó la habitación. Solo el leve sonido de la respiración de ambos rompía la quietud.
Después de unos minutos, Quian abrió los ojos. Se giró lentamente y encontró el rostro dormido de Jinxiao.
Lo observó con detenimiento.
Ese no era el omega que recordaba.
El que conoció el día de la boda había llorado desconsoladamente. El que convivía con él ahora… lo miraba con calma, le hablaba con firmeza, incluso se atrevía a pedirle el divorcio.
Era diferente.
Más fuerte.
Más… real.
Acarició su rostro con suavidad, deslizando sus dedos por su mejilla. El gesto fue casi inconsciente. Se dejó llevar por el momento y depositó un beso suave en sus labios.
Para su sorpresa, el omega reaccionó.
Jinxiao, aún dormido, se movió ligeramente, apoyándose sobre su pecho y entrelazando sus piernas con las suyas, como si buscara calor… o protección.
El corazón de Quian se aceleró.
—Definitivamente debo investigar qué sucedió realmente ese día… —murmuró en voz baja, sin atreverse a moverse para no despertarlo.
Su mirada se tornó seria. Algo no encajaba en toda esa historia… y estaba decidido a descubrirlo.
Mientras tanto, en otra habitación, se desarrollaba una batalla completamente distinta… pero no menos intensa.
—¡Liang, por favor déjame dormir ya! —dijo en voz alta Lin Hao, jalando la cobija hacia su lado.
—Te dejaré en cuanto sueltes la cobija. No se vale: dormiré en el suelo y todavía me quieres dejar sin algo con qué taparme —respondió Liang, tirando con la misma fuerza.
—Mira, soltemos la cobija al mismo tiempo. Podemos resolver esto de manera civilizada y sin problemas —propuso Lin Hao, sosteniendo firmemente una orilla.
—Me parece bien.
—A la cuenta de uno… dos… tres —contó Lin Hao. Ambos soltaron la cobija al mismo tiempo.
Hubo un breve silencio.
—Juguemos piedra, papel o tijera. El que gane se queda con la cobija.
—De acuerdo —aceptó Liang—. Piedra… papel… o tijera.
Empate.
—Otra vez.
Empate.
—Otra vez…
Empate.
Después de varios intentos, ambos se quedaron mirándose con evidente cansancio.
—Esto no está funcionando —dijo Lin Hao, suspirando—. Si en esta ninguno gana… dormiremos en la misma cama. ¿Qué te parece?
Liang dudó un segundo… pero el sueño pesaba más.
—Es mejor que quedarnos despiertos —respondió.
Intentaron una vez más.
Empate.
Otra vez.
Empate.
—Bien… dormiremos juntos —dijo Lin Hao finalmente—, con la condición de que tú no cruzas mi mitad ni yo la tuya.
—Hecho —aceptó Liang—. Mañana veremos cómo resolver esto sin querer matarnos.
—Bien… buenas noches.
—Buenas noches.
Ambos se acomodaron, rígidos al inicio, marcando una línea imaginaria en medio de la cama.
El silencio volvió a instalarse.
Pero Lin Hao no lograba dormir.
"Parece que este cuerpo sufre de insomnio…", pensó, girándose de un lado a otro.
—¿No puedes dormir otra vez? —preguntó Liang, sin abrir los ojos.
—No… iré por algo de agua.
—Ven —dijo Liang, señalando la cama sin moverse demasiado—. Acuéstate. La última vez que dijiste eso terminamos en el hospital por una intoxicación con pastillas para dormir. Iré yo.
—Como ordene, general —respondió Lin Hao en tono militar, llevándose una mano a la frente.
Liang resopló levemente.
—Ya vuelvo.
Cuando Liang salió de la habitación, el silencio volvió.
Sin darse cuenta, Lin Hao tomó la almohada de Liang… y la acercó a su rostro.
—Huele rico…
Un aroma suave, reconfortante, lo envolvió.
Sin darse cuenta, la abrazó con fuerza.
Y por fin… se quedó dormido.
Cuando Liang regresó, encontró la escena.
Lin Hao, profundamente dormido… abrazando su almohada como si fuera un salvavidas.
Liang lo observó en silencio por unos segundos.
—Omega tenías que ser… —murmuró, aunque su tono carecía de burla real.
Dejó la jarra de agua en la mesa y se acostó a su lado, respetando la distancia… aunque esta vez no marcó ninguna línea imaginaria.
Dejó que algo de sus feromonas salieran, logrando que el omega soltará en unos instantes su almohada, en cuanto logro soltar su almohada, el rostro de Lin Hao se tornó molesto como si le hubiesen quitado lo que lo dormía.
El cuerpo de Lin giro en busca de la almohada, al no encontrarla con las manos, simplemente se aferro al cuerpo de Liang.
Y por primera vez desde que se casó… no tuvo que levantarse en mitad de la noche para evitar que el chico se lastimara al levantarse sonámbulo.
El descanso llegó… silencioso, pero diferente.
Resumen simple, si los despide, les tiene que pagar igual☺️
llámenme si necesitan abogada/Kiss/
motivos muy buenos🥲