NovelToon NovelToon
Todo Empezó En Navidad

Todo Empezó En Navidad

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Romance entre patrón y sirvienta
Popularitas:8k
Nilai: 5
nombre de autor: @ngel@zul

Una tarde fría de diciembre, Lucía se cruza con una niña perdida en la calle. Sin dudarlo la consuela y protege, sin imaginar que ese pequeño acto cambiará su vida para siempre. Su padre, Alejandro Ferrer, un poderoso empresario, no puede ignorar la angustia y la felicidad que Lucía despierta en su hija.
Mientras Alejandro busca desesperadamente a alguien que cuide a Emma, se da cuenta de que ninguna niñera parece estar a la altura… se da cuenta de que su hija no deja de mencionar a “la chica de la bufanda”. Y decide contratarla. Entre tensiones, celos y secretos, Lucía tendrá que marcar sus límites mientras Alejandro se debate entre lo correcto y lo que su corazón comienza a desear.
Una historia de amor, familia y segundas oportunidades, donde la Navidad no solo trae luces y regalos, sino también destinos que no pueden ignorarse.

NovelToon tiene autorización de @ngel@zul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Todos tienen derecho a creer en la magia

​El regreso a la mansión Ferrer esa noche fue bajo un manto de estrellas que parecían competir con las luces que habían sido instaladas días atrás. Luis conducía en silencio, respetando el cansancio evidente de la joven. Lucía apoyaba la cabeza contra la ventanilla, viendo pasar las siluetas de los árboles de Bel-Air. Su madre estaba fuera de peligro inmediato, sedada y estable, pero el agotamiento emocional la hacía sentir como si hubiera corrido un maratón.

​Al cruzar el portón de hierro, Lucía notó que la casa no estaba sumida en la oscuridad total que solía recibirla. Las luces del gran salón seguían encendidas, proyectando un resplandor cálido a través de los ventanales de doble altura. Cuando entró en el vestíbulo, el silencio no era pesado ni fúnebre; era una quietud expectante.

​Caminó hacia la sala principal y se detuvo en seco. Al pie del gran pino natural, ya no solo estaba la alfombra blanca. Ahora, una montaña de paquetes envueltos en papeles de colores brillantes, con lazos rojos y dorados, ocupaba el espacio. Algunos estaban algo mal envueltos, con un exceso de cinta adhesiva que delataba la participación de manos muy pequeñas, mientras que otros conservaban la elegancia de las tiendas de lujo.

​—Emma se negó a subir a dormir hasta que el último regalo estuviera en su sitio —la voz de Alejandro, profunda y suave, llegó desde el rincón de la biblioteca.

​Él estaba sentado en un sillón de cuero, con una lámpara de lectura iluminando apenas la mitad de su rostro. No llevaba corbata y se había remangado la camisa, revelando un aspecto humano y vulnerable que Lucía rara vez veía. En su regazo descansaba un libro de cuentos, el mismo que Emma había elegido en la tarde.

​—Señor Ferrer... —susurró Lucía, acercándose con cautela—. No esperaba que estuviera levantado.

​—Quería saber cómo está tu madre, Lucía. No me habría perdonado irme a dormir sin saber que las cosas están bajo control en la clínica —respondió él, cerrando el libro y poniéndose en pie con un movimiento pausado—. El doctor Harrison me envió un informe técnico, pero prefería escucharlo de ti.

​Lucía exhaló un suspiro de alivio, sintiendo que la tensión de sus hombros finalmente cedía.

—Está estable, señor. Fue un susto horrible, los médicos dicen que su corazón es fuerte. Se quedará en observación un par de días más, pero... creo que lo peor ha pasado.

​Alejandro asintió, caminando hacia ella hasta quedar a una distancia que, aunque respetuosa, resultaba mucho más cercana de lo habitual. El brillo de las luces del árbol se reflejaba en sus ojos oscuros.

​—Me alegra mucho escucharlo. De verdad.

​Hubo un silencio cargado de algo más que palabras. Lucía miró hacia la montaña de regalos y sonrió con ternura.

—Veo que la tarde de compras fue un éxito. Emma debe haberlo disfrutado muchísimo.

​—Fue... revelador —admitió Alejandro, dejando escapar una pequeña sonrisa irónica—. Me di cuenta de que manejo una corporación de diez mil empleados, pero no tengo idea de cómo funciona la lógica de una heladería o cómo elegir entre dos tipos diferentes de peluches. Emma me dio una lección de prioridades que no estaba en mis manuales de gestión.

​Lucía rió suavemente, una risa cristalina que pareció iluminar el rostro de Alejandro.

—Ella es una gran maestra, señor. A veces los niños ven lo que nosotros, con tanto análisis, terminamos por ignorar.

​Alejandro se quedó mirándola. En la penumbra de la sala, con el aroma del pino envolviéndolos y el calor de la chimenea eléctrica, la jerarquía de jefe y empleada parecía una construcción lejana y absurda. Sin embargo, ambos se aferraban a ella como a un salvavidas.

​—Lucía —dijo él, su tono volviéndose más solemne—, hoy en el centro comercial, Emma me hizo preguntas que me negué a responder durante años. Preguntas sobre su madre, sobre por qué esta casa era un cementerio de recuerdos en lugar de un hogar.

​Lucía bajó la mirada, respetando la intimidad del momento. Alejandro dio un paso más hacia ella.

​—Me di cuenta de que yo era el responsable de ese frío. Pero también de que tú has sido el catalizador que permitió que ella se atreviera a preguntar. Gracias por eso. No solo por cuidar de ella, sino por... por recordarme que mi hija tiene derecho a la magia, incluso si yo ya no creo en ella.

​—Usted también tiene derecho a ella, señor Ferrer —respondió Lucía, levantando la vista para encontrar la suya—. La Navidad no es solo para los niños. Es para los que necesitan empezar de nuevo.

​Alejandro sintió un impulso casi eléctrico de acortar la distancia, de agradecerle de una forma que no involucrara palabras ni contratos. Pero el peso de su posición y el respeto que le profesaba a la joven lo mantuvieron en su sitio. Él seguía siendo el hombre que pagaba sus facturas, y ella la mujer que sostenía su mundo emocional. Cruzar esa línea era un riesgo que ninguno de los dos estaba listo para asumir, aunque la atracción, todavía silenciosa y no reconocida, empezaba a pulsar en el aire.

​—Es tarde —dijo él, recuperando su compostura—. Mañana es la víspera de Navidad. Quiero que descanses. He dado instrucciones a Rosa para que no se trabaje mañana por la tarde. Quiero que pases tiempo con Emma y, si lo deseas, que Luis te lleve a la clínica para que puedas cenar con tu madre.

​—¿Y usted, señor? —preguntó Lucía—. ¿Qué hará en Nochebuena?

​Alejandro miró hacia el gran ventanal que daba a la ciudad de Los Ángeles, llena de luces festivas.

—Cenaré con mi hija aquí, frente al árbol. Será nuestra primera Navidad real en mucho tiempo. Y... me gustaría que tú estuvieras presente, al menos antes de irte a la clínica. Eres parte de este cambio, Lucía. No sería justo que no vieras el resultado final de tu "bosque".

​—Será un honor, señor Ferrer.

​—Buenas noches, Lucía —susurró él.

​—Buenas noches, Alejandro —respondió ella, olvidando por un segundo el título de propiedad, antes de retirarse rápidamente hacia su habitación.

​Alejandro se quedó solo en el salón, viendo cómo la silueta de Lucía desaparecía tras la puerta del pasillo. El nombre de "Alejandro" seguía resonando en sus oídos con una música que ninguna de sus anteriores parejas o socias había logrado producir. Se sentó de nuevo en el sillón, pero esta vez no miró los informes de Chicago. Se quedó observando la estrella de papel en la cima del árbol, la que Emma había puesto para su madre, y sintió que, por primera vez en tres inviernos, el frío ya no nacía desde dentro de su pecho.

​La casa estaba lista. Los regalos estaban puestos. Y aunque todavía quedaban sombras por despejar y muros por derribar, la víspera de Navidad prometía ser el comienzo de una historia que ninguno de los dos había planeado escribir.

1
Arely Anahi Pacheco Mezo
ahora que empiezan a construir algo entre ellos va a venir la vivora d la cuñada a meterse 😡😡 ojalá y puedan salir victoriosos de las pruebas que vendrán y algo me dice k esa cuñada tuvo todoo que ver con que fallezca su hermana todo x envida y querer al cuñado
Melisuga
¡Qué lindo capítulo!
💖😍💖😍💖
Melisuga
¡Me encanta esta declaración!
💖💖💖
Carmen Palencia
excelente novela de verdad que la felicito por esta hermosa historia gracias por actualizar espero nos deleites con varios capitulos seguidos que estoy ansiosa por seguir leyendo más de esta hermosa novela
Erika Estrada
gracias por los capítulos me encanta 😍🥰💕
Melisuga
¡Qué tremenda confesión!
😍😍😍
Anabella González
uy que capitulo tan calido, me encanta
Carola Videla 😈🇦🇷
que se vayan todos al demonio
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Buenísimo capítulo 👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
Alejandro deja tus tontos prejuicios y disfruta del amor
Mine Romero
Creó que Falta el capítulo del beso en el despacho🙂 me encanta la novela
Carola Videla 😈🇦🇷
m3e encanta la novela, felicitaciones 👏🏾
Carola Videla 😈🇦🇷
la dueña de la casa y denlos corazones de su hija y de él
Carola Videla 😈🇦🇷
este es más terco que ella🤦‍♀️
Carola Videla 😈🇦🇷
es amor , cual es el problema, no sean tercos , los corazones no conocen status, o profesiones
Anabella González
Hay que belleza de capitulo me muero
Mine Romero
Excelente capítulo me encantó muchas gracias por actualizar 👏👏👏🙌🙌🙌
Inocencia Cruz Cruz
ay que emoción, autora por favor más capitulos🤭
Carola Videla 😈🇦🇷
cada vez les quedan menos lugares donde esconder sus sentimientos
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play