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La Vida Con Hombres Bestias Es Muy Candente 2

La Vida Con Hombres Bestias Es Muy Candente 2

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Bestia / Harén Inverso
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

TEMPORADA 2 DE LA NOVELA "LA VIDA CON HOMBRES BESTIAS ES MUY CANDENTE".

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 14

Bosques donde los árboles eran tan altos que sus copas se perdían entre las nubes, y la luz del sol apenas lograba filtrarse entre las hojas.

Lagos tan transparentes que reflejaban el cielo como si fueran espejos gigantes, donde el agua parecía tan pura que daba la sensación de que uno podría ver el fondo incluso a gran profundidad.

También había colinas cubiertas de flores que, al caer la noche, emitían un brillo suave y plateado, como si la tierra misma estuviera llena de pequeñas estrellas.

En cada lugar Aethon caminaba a mi lado con una calma que siempre me transmitía seguridad.

A veces tomaba mi mano con naturalidad mientras avanzábamos por los senderos.

Otras veces simplemente caminábamos juntos en silencio, disfrutando del paisaje.

Cuando llegábamos a pueblos o ciudades, la reacción siempre era la misma.

Las personas detenían lo que estaban haciendo.

Algunos inclinaban la cabeza.

Otros se arrodillaban con respeto.

Pero lo que más me sorprendía no era el respeto que le tenían.

Era la forma en que Aethon siempre me presentaba.

—Ella es mi esposa.

Lo decía con una tranquilidad absoluta.

Con orgullo.

Sin dudar ni un segundo.

La primera vez que lo escuché decirlo frente a otras personas sentí que mi corazón se aceleraba de golpe.

Era una sensación extraña… cálida.

Como si esas palabras tuvieran más peso del que imaginaba.

Las personas me saludaban con respeto, inclinando la cabeza o dedicándome sonrisas amables.

Algunas mujeres incluso se acercaban para darme flores o pequeños regalos.

—Gracias por cuidar de nuestro señor —me dijo una anciana una vez, tomando suavemente mis manos.

Yo no supe qué responder.

Porque en realidad… muchas veces sentía que era él quien cuidaba de mí.

En otra ocasión unos niños corrieron hacia nosotros riendo mientras sostenían pequeñas flores silvestres.

—¡Para la esposa del emperador Aethon! —dijeron emocionados.

Aethon los observó con una pequeña sonrisa antes de inclinarse ligeramente hacia ellos.

—Gracias —les dijo con voz amable.

Los niños salieron corriendo felices después de eso.

Cuando seguimos caminando, no pude evitar mirarlo.

—Eres muy querido aquí.

Aethon tardó un momento en responder.

—Un gobernante debe cuidar de su gente.

Luego me miró de reojo con una expresión suave.

—Pero también es cierto que ellos han cuidado de mí durante muchos siglos.

Seguimos caminando entre las calles del pequeño pueblo hasta llegar a un sendero que subía hacia una colina cercana.

Desde allí se podía ver el valle entero.

Los campos verdes.

Los ríos que serpenteaban entre las tierras.

Las casas pequeñas iluminadas por la luz cálida del atardecer.

El viento movía suavemente las flores que crecían en la colina.

Me quedé en silencio contemplando el paisaje.

Era hermoso.

Tranquilo.

Y por primera vez desde que había llegado a este mundo… no sentía que fuera una extraña observando algo que no me pertenecía.

Sentí la mano de Aethon entrelazarse con la mía.

—¿En qué piensas? —preguntó suavemente.

Miré el valle una vez más antes de responder.

—En que… poco a poco estoy empezando a sentir que este lugar también es mi hogar.

Aethon guardó silencio por un momento.

Luego apretó suavemente mi mano.

—Me alegra escucharte decir eso.

Giré ligeramente la cabeza hacia él.

Y en la luz dorada del atardecer, su expresión era más cálida de lo que jamás la había visto.

En ese instante comprendí algo muy simple.

Tal vez Aethon me estaba mostrando su imperio…

Pero en realidad, también me estaba mostrando su mundo.

Y poco a poco…

Yo estaba comenzando a formar parte de él.

.

.

.

La noche había caído y los cachorros estaban inquietos sobre la cama.

Habían pasado todo el día corriendo por los jardines y los pasillos del palacio, y aun así parecía que la energía nunca se les terminaba. Rodaban entre las mantas, se perseguían uno al otro y de vez en cuando saltaban sobre las almohadas como si fueran pequeñas montañas.

La habitación estaba iluminada por la luz cálida de algunas lámparas y por el resplandor plateado de la luna que entraba por la gran ventana.

Aethon Sylvariel observaba la escena con una expresión tranquila, apoyado un momento contra el marco de la puerta antes de acercarse.

Luego caminó hasta el gran sillón junto a la ventana y se sentó con calma. Sobre la pequeña mesa cercana descansaba un libro antiguo de cubierta oscura, con páginas ligeramente amarillentas por el paso del tiempo.

Lo tomó entre sus manos.

El simple sonido de las páginas al abrirse llamó la atención de los pequeños.

—Hora de un cuento —dijo con una sonrisa suave.

Los dos cachorros reaccionaron de inmediato.

La pequeña hembra fue la primera en acercarse, saltando desde la cama hasta acomodarse junto a su pierna. El pequeño macho tardó un segundo más, pero pronto se acercó también, apoyando su cabeza cerca del brazo del sillón mientras movía ligeramente sus orejas con curiosidad.

Yo me acerqué lentamente y me acomodé cerca de él.

Aethon bajó la mirada hacia mí por un momento antes de comenzar a leer.

Su voz llenó la habitación.

Era profunda, tranquila… casi hipnótica.

La historia hablaba de héroes antiguos que habían cruzado mares infinitos, de espíritus del bosque que protegían árboles milenarios y de reinos olvidados que existieron mucho antes de que nacieran los imperios actuales.

Los dos cachorros escuchaban con atención.

Sus ojos brillaban mientras seguían cada palabra.

De vez en cuando la pequeña hembra inclinaba la cabeza, como si intentara imaginar las escenas del cuento. El pequeño macho, en cambio, miraba fijamente a Aethon, como si estuviera completamente fascinado por su voz.

Poco a poco la energía de los pequeños comenzó a desaparecer.

La pequeña hembra fue la primera en bostezar.

Intentó mantenerse despierta un poco más, pero finalmente se acurrucó cerca del sillón, cerrando los ojos lentamente.

El pequeño macho luchó un poco más contra el sueño.

Sus orejas bajaban poco a poco mientras intentaba seguir escuchando la historia.

Pero al final también terminó acomodándose junto a su hermana.

Aethon continuó leyendo sin detenerse, como si supiera que su voz era lo único que necesitaban para dormirse.

Minutos después, ambos cachorros ya estaban completamente dormidos.

Sus respiraciones suaves llenaban la habitación de una calma profunda.

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Mercedes Jimenez
hay😭 doloroso
Mercedes Jimenez
jajajaja ya sentía los dolores
Mercedes Jimenez
😳 que puntería 😄
Mercedes Jimenez
hay que emoción 😍
Mercedes Jimenez
por fin 😍 lo acepto
Mercedes Jimenez
🥰🥰😍una familia
Mercedes Jimenez
ya porfa dale una oportunidad
Mercedes Jimenez
que lindo va sanando su pobre corazón
Mercedes Jimenez
no entiendo cómo que el dragón la maldijo 🙄 si el la ama
Ruczca🐈‍⬛🌸: Tranquila bb lectora en el futuro se explicará. No me Funes.
total 1 replies
Mercedes Jimenez
aaaa 🙄 otro enamorado
Mercedes Jimenez
hay que lindos
Mercedes Jimenez
que bueno que está bien
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