Damon despierta como Edward un vampiro débil y frágil, pisoteado por todos, el siendo mafioso más temido y el más Sádico, les demostrará quien manda.
Bill un vampiro violento y agresivo qué es manipulado por su amada Roselia pero ella solo lo ve como marioneta, hasta que un encuentro con Edward lo cambia todo.
¿Cual será el destino de ambos?
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El Osito del Jardín Imperial.
~En el palacio~
Después de que Bill se marchara, el lugar se quedó en un silencio absoluto por unos minutos, hasta que Edward sonríe con cinismo para luego pasar sus dedos por su cabello.
-Sira, encárgate de Orión, yo tengo que calmar a un gatito celoso. —Habla Edward saliendo del lugar.
-Tanto como Lord Edward y su majestad son muy interesantes. —Habla Orión con una sonrisa sínica.
- Lo sé, el palacio ya no es lo mismo desde que Lord Edward puso un pie aquí y viendo lo que paso, es muy seguro que tendremos otra emperatriz. —Responde Sira.
- A todo esto, por qué debo ser ayudante de Jardinero, mi belleza no está hecha para algo tan... O sea mis manos, mi piel se perjudicaría con la tierra y el polvo.
- O en ese caso, te guio donde Lord Edward para que puedas expresar tus quejas y molestias. —Habla Sira con burla.
- Sira por favor, si no respondí a la bofetada y el té del emperador es solo por Lord Edward. —Habla Orión con un escalofrío en su espalda. -Sentí mi vida en peligro con solo ver su mirada.
~En el jardín imperial ~
Sira guía a Orión hacia una parte del jardín, mientras él mira a sus alrededores evaluando el lugar donde debe trabajar y ganarse la confianza de Lucrecia.
"Gracias a la Emperatriz Madre podre dejar la vida de miseria que llevo" _ Pensó Orión.
-Orión, te presento a tu jefe, Roberto Amla es el jardinero que trabajo durante 50 años en este palacio. —Habla Sira para luego dirigir su mirada a Roberto. - Roberto, él es Orión, tu nuevo ayudante.
Orión abre sus ojos sorprendidos y luego sonríe sínico, tal vez Roberto sea mayor, pero eso no le quita sus atributos, con sus cabellos negros como la noche y esos ojos azules, pero más clara qué el cielo, más esa mirada seria y desafiante qué tiene, le encanta...no importa que, ese vampiro será solo suyo.
"Mi osito" _ pensoOrión.
Ahora que lo piensa, había escuchado que el jardinero del palacio era un hombre divorciado por causas de infidelidad por parte de la mujer, qué idiota cambiaría a este monumento de hombre.
-¿Este flacucho mi ayudante?, ¡olvidalo Sira!, solo sea un retraso en todo, no lo vez, se nota que nunca se ensucio las manos con tierra. —Habla Roberto con seriedad.
- Son órdenes específicamente de parte de Lord Edward, si no quieres enfrentar su ira, solo acéptalo.—Responde Sira.
Sin decir más Sira se dio la vuelta para irse del jardín dejando a esos dos solos hasta desaparecer de sus vistas.
-Y¿qué su supone que sabes tú?, sabes diferenciar las flores, sus significados, tienes experiencia con algunas herramientas, sabes nutrir las tierras y eliminar las plagas. —Habla Roberto.
- ¿Las flores tienen significados?, ¿nutrir las tierras?, que no se alimenta solo de la lluvia y no creo que en el palacio tengan plagas, solo es regar y cortar hojas secas, ¿por qué tanto rollo? — Responde Orión.
-Genial, me mandaron a un inútil de cara bonita. —Roberto se da una palmada en su frente, sin duda su paz se fue.
- ¿Cara bonita?, eso quiere decir que te parezco guapo. —Orión le guiña un ojo.
- Quítate la chaqueta, los zapatos y levanta tu pantalón hasta tus rodillas.
- ¿Solo eso?, no quieres que me quite más prendas, Osito. —Habla Orión un poco coqueto.
Horas después se escucha un grito en el jardín y Roberto solo ríe suave ante lo sucedido, sin duda ese castaño es un inútil que no durará mucho en un ambiente como ese, hará lo posible para que el mismo renuncie al trabajo.