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Una Noche Para No Olvidar

Una Noche Para No Olvidar

Status: Terminada
Genre:Romance / Reencarnación / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:271.1k
Nilai: 4.8
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella reencarna en otra época.. y ahora tiene magia.. tiene su destino ya trazado y decidido por su familia.. ¿podrá cambiar su destino? ¿o seguirá siendo la hija obediente que siempre fue?

*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Templo 2

Cuando Aaron llegó a la capital, el cielo comenzaba a teñirse con los colores del atardecer.

Había viajado prácticamente sin descanso.

Su cochero estaba agotado.

Él también.

Pero en cuanto vio las torres blancas del Gran Templo, sintió cómo regresaban las fuerzas que había perdido durante el camino.

Había llegado.

Sin perder tiempo, subió las escalinatas del templo.

Los magos iban y venían recibiendo a los últimos aspirantes.

Aaron buscó discretamente información.

Y después de varias preguntas, finalmente obtuvo la respuesta que había estado temiendo.

—Las admisiones han cerrado.

Por un instante permaneció inmóvil.

—¿Cerraron?

—Sí, mi lord.

El mago inclinó respetuosamente la cabeza.

—Los aspirantes ya han sido registrados.

Aaron bajó la mirada.

Había llegado tarde.

Otra vez.

Cerró los ojos unos segundos.

Y después respiró profundamente.

—Entonces...

Abrió los ojos nuevamente.

—¿Lady Grace Gartner ingresó?

El hombre revisó algunos documentos.

—Sí.

Aquella única palabra provocó emociones contradictorias en su pecho.

Alivio.

Porque había llegado sana y salva.

Y tristeza.

Porque significaba que realmente había cruzado aquellas puertas.

Aaron permaneció en silencio.

Hasta que una conversación cercana llamó su atención.

—Mañana serán las pruebas oficiales.

—¿Vendrán invitados?

—Algunos benefactores y patrocinadores importantes, sí.

Aaron levantó lentamente la cabeza.

Y una sonrisa comenzó a formarse en sus labios.

El cochero, que llevaba varios días acompañándolo, lo miró con resignación.

—No.. mi señor..

Aaron sonrió.

—Sí.

—Mi lord.

—¿Hm?

—Por favor no haga nada impulsivo.

Aaron giró hacia él.

—Voy a hacer algo completamente impulsivo.

Y así fue.

Aquella misma tarde realizó un generoso donativo al templo.

Lo suficientemente grande como para conseguir una invitación oficial a las evaluaciones del día siguiente.

El mago encargado parecía encantado.

—El Gran Templo agradece profundamente su generosidad.

Aaron sonrió.

—Es un placer contribuir.

El cochero cerró los ojos.

Porque ambos sabían perfectamente que aquello no tenía nada que ver con generosidad religiosa.

Aquella noche se hospedaron en una posada cercana al templo.

Por primera vez en varios días, Aaron apenas pudo dormir.

Se recostó mirando el techo.

Recordando.

La terraza.

La nieve.

La playa.

La cabaña.

La despedida silenciosa.

Y las palabras del cochero.

"Lady Grace se fue llorando."

Cada vez que las recordaba, sentía renovarse la determinación dentro de él.

No sabía qué haría después.

No sabía si Grace querría verlo.

No sabía si lograría convencerla de algo.

Pero sí sabía una cosa.

No quería arrepentirse de haberse rendido demasiado pronto.

Cuando el amanecer llegó, Aaron ya estaba despierto.

Vestido.

Preparado.

Esperando.

Mientras tanto, en otra parte del templo, Grace despertó lentamente.

La habitación seguía siendo desconocida.

Sencilla.

Silenciosa.

Durante unos segundos observó el techo antes de recordar dónde estaba.

El templo.

Las pruebas.

El ingreso oficial.

Su nueva vida.

Se levantó despacio.

Se lavó el rostro.

Intentó desayunar.

Pero apenas consiguió probar unos pocos bocados.

No tenía apetito.

El nerviosismo y la tristeza seguían presentes bajo la superficie de su aparente tranquilidad.

Una joven maga llamó suavemente a su puerta.

—Lady Grace.

—Adelante.

La muchacha le sonrió.

—Es hora de prepararse.

Llevaba entre sus brazos una túnica blanca.

Hermosa en su sencillez.

Sin adornos excesivos.

Con discretos bordados dorados en los puños.

El símbolo del templo estaba bordado sobre el pecho.

Grace la recibió con ambas manos.

Y por un momento la observó en silencio.

Aquella prenda representaba el final de una etapa.

Y el comienzo de otra.

—Gracias.

—Le queda muy bien.

Grace sonrió suavemente.

Después de vestirse, acomodó su largo cabello rojizo.

Y observó su reflejo en el pequeño espejo de la habitación.

La joven que la miraba era hermosa.

Pálida.

De ojos claros.

Y vestida completamente de blanco.

Parecía una auténtica aprendiz del templo.

[Así que este es mi destino.]

Y, sorprendentemente, no sintió miedo.

Solo una tranquila resignación.

Porque sabía que no tendría problemas para ingresar.

Su magia de luz era real.

Poderosa.

Natural.

Había nacido para aquello.

Respiró profundamente.

Y abandonó la habitación.

Los pasillos del templo estaban llenos de aspirantes.

Algunos hablaban emocionados.

Otros parecían aterrados.

Muchos iban acompañados por familiares o patrocinadores.

Grace caminó sola.

Con las manos entrelazadas frente a ella.

Con una serenidad nacida del cansancio.

Había dejado atrás demasiadas cosas como para temer unas simples pruebas.

Finalmente llegó frente a las enormes puertas del Gran Salón.

El lugar donde se realizarían las evaluaciones oficiales.

Se detuvo unos segundos.

Observando las gigantescas puertas blancas adornadas con símbolos de luz.

Y entonces cerró los ojos.

Pensó en sus padres.

En Grant y Grayson.

En la playa.

Y, sin quererlo, en unos ojos oscuros y una sonrisa imposible de olvidar.

Una pequeña punzada atravesó su pecho.

Pero Grace sonrió débilmente.

[Todo está bien. Tomé mi decisión.]

Y con aquella resignación tranquila que la había acompañado durante toda su segunda vida, avanzó hacia las puertas del Gran Salón, convencida de que aquel sería el primer día del resto de su existencia.

Sin saber que, entre los invitados que comenzaban a ocupar sus asientos, un heredero de duque llevaba despierto desde el amanecer esperando volver a verla una vez más.

Aaron descubrió rápidamente que el Gran Templo era mucho más difícil de atravesar que cualquier salón noble del reino.

No importaba cuánto dinero tuviera.

No importaba que fuera hijo de un duque.

No importaba que hubiera realizado un donativo considerable.

Las reglas seguían siendo las reglas.

Intentó preguntar discretamente.

Buscó a algún mago comprensivo.

Incluso trató de convencer a uno de los jóvenes magos encargados de organizar la ceremonia.

—Solo necesito hablar con ella cinco minutos.

—Lo siento, mi lord.

—Tres minutos.

—No está permitido.

—¿Un minuto?

—No.

—Treinta segundos.

El joven mago suspiró.

—No.

Aaron terminó rindiéndose.

No porque quisiera.

Sino porque realmente no había manera de llegar hasta los dormitorios de los aspirantes.

Finalmente regresó a la zona destinada a los invitados.

Y tomó asiento.

El cochero lo observó con cautela.

—¿Se encuentra bien, mi lord?

Aaron miró las enormes puertas del Gran Salón.

Blancas.

Imponentes.

Inamovibles.

Y después sonrió con cansancio.

—Creo que sí.

—¿Eso significa que se rendirá?

Aaron guardó silencio durante varios segundos.

Luego respondió..

—No.

El cochero suspiró y susurro.

—Por supuesto que no.

Aaron observó el enorme salón ceremonial.

Las columnas blancas que se elevaban hasta el techo.

Los vitrales bañados por la luz de la mañana.

Los altos magos ocupando sus lugares.

Los invitados acomodándose en silencio.

Todo parecía solemne.

Sagrado.

Y por primera vez desde que comenzó aquella persecución insensata, Aaron sintió miedo.

Porque si Grace atravesaba oficialmente aquellas puertas...

Si completaba el ritual...

Si era aceptada...

Quizás realmente la perdería.

Apoyó los codos sobre las rodillas.

Y bajó la mirada.

—Asistiré a la ceremonia.

Murmuró.

—Y recién cuando las puertas del templo se cierren...

Respiró profundamente.

—Me resignaré.

El cochero permaneció en silencio.

Porque aquella frase significaba mucho.

Significaba que Aaron estaba dispuesto a aceptar la decisión de Grace.

Pero solo cuando ya no quedara absolutamente ninguna posibilidad.

Solo entonces.

Una hora después, el Gran Salón quedó completamente en silencio.

Las enormes puertas comenzaron a abrirse lentamente.

Todos los invitados dirigieron su atención hacia la entrada.

Los aspirantes comenzaron a ingresar.

Vestidos con las mismas túnicas blancas.

Uno tras otro.

Ordenadamente.

La diferencia entre nobles y plebeyos desaparecía bajo aquellas vestiduras.

Todos eran simplemente candidatos al Gran Templo

Aaron se puso de pie inmediatamente.

Su corazón comenzó a latir con fuerza.

Sus ojos recorrieron desesperadamente cada rostro.

Cada figura.

Buscándola.

Y finalmente la vio.

Cabello rojizo claro.

Largo.

Hermoso.

Cayendo suavemente sobre la espalda.

Grace Gartner.

Vestida completamente de blanco.

Aaron sintió que olvidaba respirar.

Sin embargo...

Ella no levantó la vista.

No observó a los invitados.

No miró a las personas sentadas alrededor.

No buscó entre la multitud.

Simplemente caminó.

Con las manos entrelazadas frente a ella.

Con la cabeza ligeramente inclinada.

Siguiendo al grupo.

Como alguien que avanzaba hacia un destino aceptado desde hacía mucho tiempo.

Aaron la observó en silencio.

Y algo dentro de él se quebró un poco.

Porque aquella no era la Grace que reía bajo la nieve.

Ni la mujer que lo besaba mientras lo llamaba loco.

Ni la joven que sonreía en la playa.

Aquella era la hija obediente.

La hermana mayor.

La niña que había sido educada para sacrificarse.

La Grace que siempre ponía a otros antes que a sí misma.

Y por primera vez comprendió verdaderamente cuánto había cargado ella sola.

Mientras tanto, Grace caminaba sin mirar alrededor.

No tenía fuerzas para hacerlo.

Había llorado demasiado.

Había pensado demasiado.

Y si levantaba la vista...

Temía encontrar algo que debilitara su decisión.

[Ojalá seas feliz.. Aaron]

Sintió una punzada en el pecho.

Pero siguió caminando.

[Todo estará bien.]

[Tomé esta decisión.]

[Tengo que seguir adelante.]

Sus pasos resonaban suavemente sobre el mármol blanco del Gran Salón.

Uno.

Después otro.

Y otro más.

Cada paso parecía alejarla un poco más de la vida que había imaginado junto a él.

Aaron la observaba desde los asientos destinados a los invitados.

Apenas a unos metros de distancia.

Y aun así parecía inalcanzable.

Ella no lo vio.

No levantó la cabeza.

No notó la mirada fija sobre ella.

No vio al heredero del ducado Hoffman apretando las manos sobre sus rodillas mientras luchaba contra el impulso irracional de ponerse de pie y detener aquella ceremonia.

Porque él había prometido resignarse.

Cuando ya no quedara ninguna posibilidad.

Cuando las puertas finalmente se cerraran.

Y mientras Grace avanzaba resignada hacia el altar donde comenzaría oficialmente su evaluación, Aaron comprendió que aquel momento sería el más difícil de toda su vida.

Porque amarla significaba, quizás, aprender a dejarla ir.

Y todavía no sabía si tenía la fuerza suficiente para hacerlo.

1
Irene Nievecita
Lo podrán juzgar como un irresponsable, pero nadie puede negar que la ama de verdad y que la noticia lo llena de amor por ella y sus hijos, que siente miedo claro que sí, pero esta dispuesto a luchar por ellos y enfrentarse a quien sea, para obtener a su propia familia, ese si es un hombre con honor.
Irene Nievecita
Que bueno que fueron los dioses quienes decidieron por ellos dos, ahora tendrá que ser la madre la que debe de alguna manera, retribuir a los dioses la bendición, que sus hijos estén sanos, es así como debió ser desde el principio, nada de sacrificar a su hija por ella
Irene Nievecita
Primera historia que me hace llorar profundamente, es injusto cumplir una promesa ajena,para dejar pasar toda una vida de felicidad, por una vida de sacrificio vacía y un alma roja. las promesas son personales, la madre insistió en seguir teniendo hijos a pesar de saber que podían morir, no se quiso conformar solo con ella, en lugar de estar agradecida de corazón, por tener una hija sana y ser feliz con ella. La sacrifica a ella, por los hermanos varones, a vivir encerrada toda la vida, sin familia propia e hijos que la amen. Mujer egoísta y egocéntrica qué desecha a su hija sana para mantener una mentira, que ella quiso creer por las supersticiones de los ignorantes de la servidumbre que hablaban estupideces.
Irene Nievecita
Yo confío en Aaron, es cierto que es enamoradizo ¿ pero qué hombre no lo es, cuando aún no se a enamorado de verdad? incluso dicen amar a una mujer e igual la engañan con otra, entonces no veo la razón de no creerle cuando actúa así, impulsivo como es él, pero el siente que ella es la adecuada para vivir toda su vida con ella.
Irene Nievecita
Yo no justifico por ningún motivo a los padres de ella, son unos egoístas de lo peor, ella como madre debió sacrificarse de algún modo prometiendo algo que la involucrada a ella como persona, no entregando la vida de su hija al templo. Así cualquiera hace promesas que otros deben cumplir, las promesas son personales, fue la madre, la beneficiada de no perder a los gemelos, ella ya era muy grande cuando ellos nacieron, ella ni siquiera alcanzó a jugar con sus hermanos, de echo ellos dolo arruinaron su vida, que ella haya aceptado sin revelarse una promesa ajena, es solo por que no tiene otra alternativa.
Irene Nievecita
Me da tristeza que ella no haga nada para cambiar su destino, es como una oveja destinada a ir al matadero y no revelarse para vivir una vida distinta a la contemplación y al estudio, algo muy noble, pero no para una mujer noble, hermosa que tendría que estar llena de distintas posibilidades de vivir su vida como ella quisiera
yasna rojas
Esta mujer me desespera esta bien amar pero una cosa es amar y la otra es perder tu dignidad como persona, y ella sigue arrastrandose ante unos padres que han demostrado con creces qué no la quieren, que están dispuestos a sacrificarla por su hijos varones, que aun sabiendo la verdad su orgullo es más grande que el amor que dicen tenerle. Que no se han preocupado ni un instante por ella o por su embarazo., que no dudaron en I cluso sugerir la muerte de sus hijos. Que más necesita esta mujer para entender que le entierren un cuchillo?
yasna rojas
Que la ama como esta mujer me desespera me dan ganas de entrar al libro y arrancarle los pelos
yasna rojas
Un padre no sacrifica a un hijo para salvar a otro por muy desesperado que este, se sacrifica a si mismo, su riqueza o lo que haga falta pero no a sus hijos y después se las da de buenos padres.
yasna rojas
Te extrañaremos pero sacrificaremos tu futuro igual bonita forma de amar.
yasna rojas
Adoro todas tus novelas las he leído todas y algunas más de una vez pero esta prota me tiene enferma con su pasividad. Sigue justificando a unos padres que malos no son pero tampoco dudan en sacrificarla por sus gemelos. Y ella se deja arrastrar por ellos como quieren. Me da rabia ojalá abra los ojos aunque sea un poco
Sant Marivick: ojalá logré Aarón encontrarla y k ella decida ser libre y feliz x decisión propia
total 1 replies
yasna rojas
Esta loca o que? De que amor esta hablando. esta mujer tiene muy poca autoestima si considera que la sacrifique sea amor.
Tatys Maramotti Silva 🫶💛💙❤️
ls novela se vuelve lidiosaaaa cuando se repite tantas veces como aquí, no se necesita escribir lo mismo en todos los capítulos porque ya los lectores se saben la historia 🤷
Tatys Maramotti Silva 🫶💛💙❤️
Ese viejo lo que estaba esperando era que ella fuera a pedirle perdón como que fue ella la que hizo mal y la vieja hace lo que el marido dice como hacían en esa época 👎🤮
Guadalupe Flores
Me encantó muy divertido
Guadalupe Flores
A ese punto quería llegar. Ahora que ya se dio cuenta espero que haga lo correcto🥰
Guadalupe Flores
Aquí lo importante es que sanen los gemelos. Probablemente los padres se equivocaron al forzar el destino de Grace pero fue en base a la ignorancia y el miedo de perder otros hijos. Cualquier padre haría lo imposible por preservar la vida de sus hijos. Ahora lo que viene debe ser reconocer los errores y pedir perdón por ello
Nata
Me encantó es una historia diferente a las acostumbradas pero con un lindo mensaje de reflexión, creo que nos sacó de esa costumbre de chicas resilientes fuertes y que no se doblegan ante nadie y vienen es hacer grandes cambios en la historia. pero esta fue de perdonar, amar y de que las segundas oportunidades son para todos que las desean de verdad.
Tatys Maramotti Silva 🫶💛💙❤️
la novela es buena pero fastidiaaa la repetición en todos los capítulos 🤷👎🤦
Tatys Maramotti Silva 🫶💛💙❤️
un Padre egoísta es un problema para la sociedad 👎🤮
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