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La Divorciada

La Divorciada

Status: En proceso
Genre:Dejar escapar al amor / Matrimonio arreglado / Divorcio / CEO
Popularitas:64.8k
Nilai: 5
nombre de autor: vasitos de veneno

Eleonor Baxter aprendió desde pequeña a ser perfecta.
Amable, inteligente y elegante, creció entre apellidos influyentes y cenas compartidas con familias amigas. Desde adolescente, Alex King fue parte de su vida… y también de sus sueños. Mucho antes del matrimonio, Eleonor ya lo amaba en silencio.
A los veintisiete años dirige SweetBaby, la empresa cosmética heredada de su familia, y sostiene un matrimonio que nunca se construyó sobre las promesas que ella imaginó. Casada desde hace tres años con Alex —uno de los cirujanos cardíacos más prestigiosos del país y dueño de una red de hospitales—, Eleonor aprendió que conocer a alguien desde siempre no garantiza ser elegida.
Durante años intentó ser paciente, comprensiva, invisible. Alex, marcado por la vergüenza de un matrimonio arreglado y consumido por el trabajo, dejó que la distancia creciera hasta volverse insoportable.
Cansada de sentirse desplazada, Eleonor toma una decisión que lo cambia todo.

NovelToon tiene autorización de vasitos de veneno para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 13

Jonni estaba en plena sesión de fotos cuando su teléfono sonó. Era Mark.

—Sí, sí, haremos eso, gracias por tu llamada —dijo Mark, colgando y volteando a mirar a Jonni con una sonrisa satisfecha—. Por suerte salió todo bastante bien.

—¿Qué salió bien? —preguntó Jonni, frunciendo el ceño.

—Fue idea mía que te tomaras esa fotografía. Necesitabas prensa, que hablen de ti, Jonni.

—No era necesario exponer así a Eleonor —dijo él, apretando los puños con tensión.

—Jajaja, ya la llamas por su nombre —bromeó Mark—. Por Dios, esa mujer debe ser la esposa de un hombre rico. Tal vez estaba buscando un amante.

—Está fuera de tus ligas, Mark —replicó Jonni, molesto.

—Igual, no te pongas mal, galán. Me aseguré de que no se le vea la cara a la mujer. La agencia no quiere juicios, solo publicidad —dijo Mark, encogiéndose de hombros.

Jonni suspiró, incómodo, sabiendo que el mundo del espectáculo podía ser despiadado. Terminó la sesión y se dirigió a un centro comercial donde debía cumplir con una presencia pagada. Antes, decidió pasar por su casa a ver a su hermano.

Al llegar, encontró a su madre dormida en el sillón, con un fuerte olor a alcohol. Botellas vacías tiradas por el piso y ropa desordenada daban testimonio de noches de abandono y descuido. La rabia y la pena se le mezclaban en el pecho.

—¡Mamá, despierta! —la sacudió suavemente.

Carmen murmuró algo ininteligible, apenas moviéndose.

—Deja dormir, discutió con su novio y vino tarde —intervino Roni, tratando de justificarla.

—¿Estás bien, enano? —preguntó Jonni con preocupación.

—Claro que sí, soy el hombre de la casa cuando tú no estás —dijo Roni, con una madurez que no correspondía a su edad de ocho años.

—Prepara tu mochila, te vas a quedar con la vecina unos días —dijo Jonni, firme—.

—Pero… yo cuidaré a mamá —protestó Roni, con los ojos llorosos.

—No, enano. Ella es la que debe cuidarte a ti —insistió Jonni, su voz quebrada por la mezcla de dolor y decisión—. No puedes ser responsable de nadie todavía.

Carmen despertó con dificultad, intentando objetar:

—¡Es mi hijo! No puedes hacerme esto, no es justo —dijo entre lágrimas y balbuceos.

—¿Qué es justo? ¿Que te vea bebiendo todo el día, caer al suelo, perder el control? —exclamó Jonni, golpeando unas botellas vacías con rabia contenida—. No voy a dejar que Roni pase por lo que yo pasé.

Roni comenzó a llorar mientras Jonni lo subía a su auto, abrazándolo con fuerza. Sabía que esta decisión era dura para todos, pero era la única forma de protegerlo.

Por otro lado, Eleonor llegó al edificio acompañada de Aron, quien sostenía su iPad como si fuera un escudo.

—¿A qué hora es la reunión? —preguntó Eleonor, elegante y firme, con paso decidido.

—En una hora —respondió Aron, observando cómo los empleados corrían a su paso con nerviosismo.

Eleonor disfrutaba de su autoridad. A pesar de ser CEO, no se limitaba a delegar; participaba activamente en cada proyecto, cada campaña, cada detalle. Su mirada exigente y silenciosa podía hacer que cualquiera se pusiera nervioso.

Cuando entró a la sala de reuniones, ocupó el lugar principal de la mesa. Una mujer de unos 35 años presentó una propuesta de un nuevo producto.

—A ver si entiendo bien… —dijo Eleonor, recorriendo los documentos con la mirada—. ¿Gastaron siete millones para crear un serum y me presentan esto? Qué vergüenza.

—Lo siento, señora… no sabía que la llamarían a usted —dijo la mujer, nerviosa.

—¿Un serum nocturno y la campaña es una mujer con la luna de fondo? —continuó Eleonor—. Deberían retirarles el título donde sea que estudiaron.

—Podemos usar una modelo que haga su rutina de skincare —propuso un hombre, intentando calmarla.

—¿Por qué solo mujeres? Los hombres también se cuidan —replicó Eleonor, firme—. Quiero algo que sea innovador, que haga historia, no clichés baratos.

Esa noche, en su elegante departamento, Eleonor finalmente se relajó. Se cambió a un pijama corto y recogió su cabello en una coleta alta. Mientras preparaba una ensalada, su teléfono sonó por decimoquinta vez ese día. Era Alex. Suspira y decide no contestar. Minutos después, volvió a sonar; esta vez, era Margaret, su suegra.

—Hola, hija —dijo Margaret, con voz suave pero preocupada—. Te estuve llamando, me tenías muy preocupada.

—Sí, he estado ocupada con trabajo en California y Canadá —respondió Eleonor, sintiéndose ligeramente culpable.

—Querida, debes descansar también —continuó Margaret—. Llamé a Alex y lo noté raro. Él nunca es muy conversador. Quería verte, ¿puedes venir mañana a cenar? Los dos siempre están tan ocupados y hace meses que no vienen a cenar.

Eleonor suspiró profundamente. La idea de pasar tiempo en familia después de semanas de trabajo intenso le parecía un bálsamo, aunque también un desafío.

—Bueno, está bien —aceptó finalmente, consciente de que no podía seguir esquivando sus obligaciones familiares.

Eleonor dejó el teléfono unos segundos y respiró hondo. Sabía que no podía dejar que Margaret se preocupara más de lo necesario. Tomó su agenda y marcó el número de Alex.

—Hola, Alex —dijo con voz firme y medida—. Tu mamá me invitó a cenar mañana.

—Eleonor… —comenzó él, con un tono que delataba arrepentimiento—. Traté de llamarte para decirte lo de la cena, pero no me contestaste.

—He estado ocupada —respondió ella.

—Necesitamos hablar, por favor —insistió él, con la voz quebrada.

—Ya te dije que quiero el divorcio, Alex. No voy a hablar de esto por teléfono —dijo Eleonor, con la voz controlada pero fría.

—Yo… yo no quiero divorciarme —dijo él, con un suspiro que le temblaba—. Sé que podemos solucionarlo.

—Nos vemos mañana en la casa de tu madre —dijo Eleonor, cerrando cualquier puerta a la negociación por ese momento.

—Te pasaré a buscar, debemos ir juntos —dijo Alex, y se notaba la mezcla de esperanza y miedo en su voz.

Eleonor suspiró con desconformidad, su corazón se encogía al escucharlo, pero la decisión estaba tomada.

—Bueno, nos vemos mañana.

—Espera, no cortes… quiero que hablemos… —Alex estaba al borde de la desesperación.

-hable con una terapeura...   Justo en ese momento, su secretaria lo interrumpió:

—Señor, me necesitan en la oficina.

Alex miró el teléfono con frustración y resignación.

—Ele, Perdón… te puedo llamar después? —dijo, y Eleonor le colgaba sin más.

Se dejó caer en el sofá, cerrando los ojos y respirando hondo. Sabía que aquella cena no sería relajada. Había pedido el divorcio, y ninguna de las familias lo tomaría bien. Aun así, ir a la casa de Margaret era un gesto de respeto y formalidad, una tregua necesaria antes de un conflicto inevitable.

Al día siguiente, Eleonor se preparó con cuidado. Eligió un vestido elegante, oscuro y sobrio, que reflejaba autoridad y distancia al mismo tiempo. Recogió su cabello en un moño bajo y usó maquillaje mínimo; no buscaba halagos, solo mantener la compostura.

Cuando llegó la hora, Alex la esperaba. La vio y no pudo ocultar su admiración y dolor; sabía que su esposa era bellisima.

—Estás bellísima, Ele —dijo con sinceridad, con la voz cargada de arrepentimiento.

—Gracias —respondió ella, fría pero educada—. Vamos.

Alex le abrió la puerta del auto, y Eleonor subió sin mirarlo más de lo necesario.

—Gracias por esto —dijo él, con un nudo en la garganta.

--perdon tener que cortar nuestra llamada ayer,  me necesitaban  quirofano.

—lo se, siempre te necesitan  —replicó Eleonor, firme.

-A parte, Ya le dije a mi madre que nos vamos a separar

—Yo no quiero separarme —susurró él, mientras arrancaban hacia la casa de Margaret, con ambos conscientes de que aquella cena sería mucho más que un simple encuentro familiar.

1
😜 Betsy 🇻🇪
Q mujer tan estúpida q le pasa la doña perfecta 🤬🤬🤬🤬
Maria Luisa Guerrero Vidal
pense que estaba terminada bueno seria
Emperatriz Reales
Q madre mas estupida, desgraciada y miserable, q apellido nada, vieja pendeja, ella tiene derecho hacer lo q le de la gana
Kary Monte
querida autora
dijiste que publicarias más seguido
🥺
Yuleima Lucena
en serioooo esa vieja me saca de quicio 😡😡😡 en vez de ser una ayuda para Eleonor es la primera en juzgarla sin saber nada de nada le importa más es el apellido y el que diran😡
♥️Lisseth♥️
Excelente gracias
Rocio Gil
tu santa madrecita necesita que la pongas en su santo lugar, para que deje de joder
Nilce montilla
esa vieja si es bruja, porque la tiene que tratar así , cuando sabe que la casaron con un hombre que no la amaba🙄🙄
Daiana Martínez
como madre un asco y ni hablar como mujer que ni siquiera amor propio tiene ya que por un apellido aguanta todo
Carmen Palencia
excelente novela gracias por actualizar por favor denos varios capitulos seguidos de esta hermosa novela
Kim Nava
maldita vieja tu te quedaste en ese matrimonio por conveniencia no sea tan desgraciada con ti hija tratandola a si y diciéndole esa cosas
Kary Monte
en serio que horror esta dizque madre porque en verdad no lo es prácticamente le dijo que es una cualquiera.
eleonor por favor botala de tu casa 😡😡😡🤬🤬🤬 y dile unas cuantas verdades
♥️Lisseth♥️
Excelente gracias
Yuleima Lucena
vamos Alex cuéntale a Eleonor toda la verdad y este prevenida de esa loca, ahora sí demuestrale tu amor
Cecilia Muñoz Rojas
pienso li mismo ,quiero que Alex y ele se amen
Nancy Parraga
Eso no es conveniente para su embarazo será mejor que le ponga límites a Jonny, por qué si no ella será la única responsable del desastre que se armara ya que Jonny siente algo por ella y Katerine por Alex estos se pondrá feo
Nancy Parraga
Creo que Jonny dará problemas a Eleonor ya que los paparazzi andan tra el y si lo ven en el edificio de ella se armara un alboroto
Nancy Parraga
Alex has las cosas bien ve con Eleonor y cuéntale todo y así ella te podrá ayudar y hasta puede ser tu momento de acercamiento con ella Pero si no dices la verdad vete despidiendo de ella ya que esa loca obsesionada puede hacerle daño a ella y su bebe
Nancy Parraga
Esa Katerine si que es una mujer sin escrúpulos y esa falta le hará perder la licencia de su profesión lo de ella es algo mental mandelan a un manicomio
Emperatriz Reales
Ojalá q jhoni, no se convierta en una katerin, esa mujer esta enferma y es peligrosa
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