Un mundo por gobernar
Una alianza que crear
Enemigos más que amigos, sin esperanza en una historia mal contada.¿Podrá tener un comienzo en paz? O¿ será un final sin sueños de libertad?
⚠️ Contenido con relación poliamorosa
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El poder de la Vida y La Muerte
El interrogatorio a Vanesa duró un buen rato y aportó mucha luz a las dudas de Amira. Su castigo fue perdonado por haber dicho la verdad, concluyendo con un juramento de lealtad a la emperatriz, lo que dio fin a la reunión.
– Bien, antes de que se retiren, quisiera que alguno de ustedes tres me indique si conoce este ejemplar – dijo Amira entregándoles el libro negro.
La reina de las hadas alzó las cejas al contemplarlo.
– Usted sí lo reconoce – afirmó Amira al ver su expresión. La soberana asintió.
– ¿Emperatriz, por qué lo posee? Este libro… es un manuscrito de las diosas de los mundos; hace siglos no lo veía – comentó examinando cada detalle del volumen.
– Mi madre me reveló que poseo el poder de los dioses: el don de la vida y la muerte – anunció mirando a los reyes y a sus hermanos.
Cedric y Gley ya se habían marchado con su padre; deberían tomar las riendas de su reino, sabían que no lo dejarían salir con facilidad.
Todos quedaron estupefactos. La reina de las hadas se levantó y pidió ver su mano; Amira asintió. De sus dedos irradiaron dos intensas luces: una de color verde y otra roja como la sangre.
– ¡Mi diosa emperatriz! – exclamó arrodillándose frente a ella – No sabe cuánto tiempo estuvimos esperando por usted – dijo llena de alegría.
El rey mago y el rey de los elfos permanecían maravillados; al percibir aquel poder en las luces, también se postraron ante ella. Dante e Isack no sabían qué hacer; sus mentes estaban en completo desorden.
– Levántense, por favor. Necesito que esto se mantenga en secreto por ahora. Quiero que me ayuden a despertar mi poder – solicitó Amira, y los reyes asintieron de inmediato.
– Rey Aleck, necesitaremos la ayuda de Elios… Él es el único capaz de guiarme con el poder de la vida – dijo fijándose en él. El soberano accedió con agrado.
– Lo sucedido con mi secuestro aún no está resuelto del todo; solo fue el principio. Los reyes Nalec y Kira no son más que marionetas de alguien más – comentó a Dante e Isack – Debemos encontrar a ese hombre… ¿cómo era su nombre? – balbuceó Amira.
– Es todo por hoy. Podremos comenzar mi entrenamiento cuando ustedes lo dispongan – anunció Amira, consciente de que los reyes estarían aún más ocupados ahora que este nuevo suceso les sumaría más responsabilidades administrativas.
– Mi diosa emperatriz, no se preocupe: mañana enviaré a mi mejor discípulo para darle clases – ofreció la reina hada.
– Yo también, mi diosa emperatriz – añadió el rey mago.
Con ello, la reunión concluyó y todos se dispusieron a marcharse. El rey de los elfos se acercó a Amira antes de retirarse.
– Emperatriz, si le resulta de utilidad: debería comenzar por dominar la conexión con los dragones. Su poder de la muerte se vincula al fuego; yo comenzaría por ahí – aconsejó con calidez.
– Muchas gracias, rey. Lo tendré muy en cuenta – respondió tendiéndole la mano. «Lo hice de nuevo», pensó Amira al ver su rostro desconcertado, repitiendo la misma escena que con Silvios. El rey se sonrojó como un tomate al sentir el contacto de su mano, y se retiró más nervioso y rubicundo que un carbón en plena combustión.
«Aquí nadie se estrecha la mano sin terminar como un tomate», pensó riendo a solas.
– ¿Por qué nunca nos contaste sobre tus poderes? – preguntó Dante con los brazos cruzados.
– Porque… quería estar segura de que ustedes no tenían ninguna participación en mi secuestro – respondió Amira mirándolo a los ojos.
– ¿Crees que nosotros podríamos hacer algo así? – dijo Isack con tristeza en la voz.
– Algo que aprendí es que las personas más cercanas son las que más pueden traicionarte – explicó – Y me alegro profundamente de que ustedes no lo hicieran. Perdónenme por haberles desconfiado – concluyó, abrazándolos a ambos a la vez. Los hermanos se quedaron sin palabras, solo asintieron mientras acariciaban su espalda con ternura.
– Lamento mucho lo de Talía – dijo Isack.
– Yo también – susurró Amira.
Mientras cerraba los ojos, sintió cómo una lágrima recorría su mejilla; los sentimientos del corazón de su anterior vida encontraban su liberación en ese instante.
LOS OTROS ALEN HIERBA MUERTA, POR COBARDES E INÚTILES 🙄