hace 500 años "Kathall" sufrió tras la última guerra santa donde muchos murieron. En especial, Re'Xhuz el titan de la muerte quien fue derrotado por la primobestia "Fenixsera" pero algo de su esencia quedo vagando en el mundo. Esencia que se introduce en el cuerpo de una humana, siendo esta su cuna mientras se prepara para volver y así iniciar otra guerra santa.
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Capítulo 17: Ecos de Rupherius y la Sacerdotisa de la Luna
La atmósfera del mundo se ha vuelto eléctrica, cargada con la estática de antiguos juramentos rotos y el olor a la sangre real derramada sobre el mármol y la tierra.
La Emboscada en los Lindes de Verdigris
Agatha, con las manos aún vibrando por la tensión de sus hilos de plata, logró arrastrar a Liria y Clio fuera de la neblina asfixiante del bosque. Al otro lado, el aire era más puro, pero la seguridad fue un espejismo. De las sombras de las rocas emergieron los Cazadores de Almas, con sus ballestas de repetición apuntando al corazón de los amantes.
Entre los cazadores, una figura se materializó con una elegancia inquietante. Era Calanthe. Sus ojos plateados brillaban con una mezcla de triunfo y nostalgia.
—Llegáis tarde, hermanas —dijo Calanthe, su voz acariciando el viento.
Agatha se puso en guardia, pero sintió un vacío a su lado. Senylda seguía atrapada en la neblina de Sanir, luchando contra los espectros arbóreos que la bosque había enviado para retener a la Sombría. Calanthe lo sabía.
—Senylda siempre fue la más fuerte, pero también la más ciega ante la rabia de la madre tierra —añadió la profetisa, acercándose a Liria—. Entrega al niño, Agatha. Sabes que no podrá sobrevivir a lo que viene.
El Cautiverio de Lucius y la Furia de Marcuz
En las cenizas de Alejandría, el Dragón de Alma de Kain sobrevolaba las ruinas con un rugido que hacía temblar los cimientos de la ciudad. El Rey Lucius, herido y con su armadura escarlata abollada, se encontraba frente a la inmensa bestia. Cerró los ojos, aceptando su destino como alimento de la pesadilla de Kain.
Sin embargo, el dragón no atacó. Kain descendió de su montura y, con un gesto de desprecio, detuvo a la entidad.
—No —siseó Kain—. Un rey muerto es una estatua. Un rey cautivo es una moneda de cambio.
Kain desenvainó su espada negra y, con un movimiento brutal, atravesó el hombro de Lucius, clavándolo en el suelo antes de ordenar a sus hombres que lo encadenaran. Marcuz, que observaba la escena desde una barricada con el rostro cubierto de hollín y sangre, intentó una carga desesperada con sus últimos hombres, pero fue repelido por una descarga de proyectiles de obsidiana. Vio con impotencia cómo el soberano de Alejandría era arrastrado como un trofeo de guerra hacia las naves de Orcariaz.
La Sombra de Rupherius en Erozia
En el Monte Elysium, el aire de la Sala del Juicio Eterno se volvió irrespirable. Cornelius colapsó en el suelo de cristal, envuelto en un humo negro que parecía tener conciencia propia. Por un instante, su imagen física se distorsionó, mostrando a un hombre más alto, de rasgos severos y una corona de espinas de sombra.
Judasel y los Enjuiciadores retrocedieron, el miedo marcando sus rostros inmortales.
—No es él... —susurró uno de los Serafines.
De la garganta de Cornelius escaparon ecos de agonía que no pertenecían a un mortal. El nombre de "Rupherius" resonó en la sala, un nombre prohibido en los anales de Zalem, asociado con la primera traición al Equilibrio. La esencia de esta otra persona estaba reclamando el cuerpo del rey, convirtiendo la Sala del Juicio en el escenario de una resurrección prohibida.
La Sacerdotisa de la Luna en Ny'Ravar
En el refugio de Ny'Ravar, Nerwel ajustaba la cuerda de su arco, listo para partir tras el rastro de Clio. Ehonar se acercó a él, trayendo consigo a una joven elfa de piel pálida como el nácar y ojos de un azul profundo.
—Ella es Zildy, mi nieta —presentó Ehonar—. Es una Sacerdotisa de la Luna. Sus cantos pueden calmar la rabia de Sanir y ver los caminos que la luz del sol oculta.
Zildy dio un paso al frente, portando un báculo de madera blanca coronado por un fragmento de piedra lunar.
—Nerwel —dijo la joven con voz serena—, el camino hacia Liria no solo está lleno de enemigos, sino de sombras del pasado. Mi luz te ayudará a no perderte en tu propio odio.
Nerwel asintió a regañadientes, comprendiendo que la magia de Zildy sería vital si querían cruzar el territorio infectado que les esperaba.
CONTINUARÁ...