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La maestra que será nuestra madrastra

La maestra que será nuestra madrastra

Status: Terminada
Genre:CEO / Padre soltero / Reencuentro / Donde hubo fuego cenizas quedan / Completas
Popularitas:9.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Eli Priwanti

Aurora Medina llega a la capital con una misión: domar al grupo más rebelde del exclusivo Colegio Altamira, un aula de hijos de millonarios que ya hizo renunciar a cinco tutores. Lo que no imagina es que, detrás de esos dos gemelos insoportables que le declaran la guerra, se esconde el hombre que le rompió el corazón doce años atrás… justo antes de llegar al altar.

Alejandro Bustamante lo tiene todo: dinero, poder y una frialdad que congela salas de juntas. Todo, menos a la única mujer que amó. Cuando el destino vuelve a cruzar sus caminos, él está dispuesto a usar cualquier arma para reconquistarla. Incluso a sus propios hijos.

Pero entre ellos hay una herida vieja, una verdad enterrada y una mentira que destruyó dos vidas. Y mientras el hielo empieza a derretirse, no todos quieren ver a Aurora convertida en la nueva señora Bustamante…

¿Podrá Aurora perdonar el pasado y aceptar el lugar que el destino le tenía reservado: el de madre de los hijos del hombre al que juró no volver a amar?

NovelToon tiene autorización de Eli Priwanti para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

Al ver el rostro de Alejandro tan atormentado por el peso del pasado, el muro de hielo del corazón de Aurora se fue agrietando poco a poco. Tomó aire hondo, aguantando la punzada de mareo en la cabeza, y luego soltó despacio la mano de Alejandro.

—Dímelo, Alejandro. Dime eso que llamas la verdad —dijo Aurora al fin, concediéndole la oportunidad que llevaba doce años postergada.

Aunque su voz sonaba serena, el pecho de Aurora rugía por dentro. El dolor volvía a aflorar. ¿Cómo iba a olvidar lo destrozada que quedó aquel día, cuando Cintia, su amiga de la infancia, apareció bañada en lágrimas confesando que estaba embarazada de dos meses y que el hijo que llevaba en el vientre era de la sangre de Alejandro? Fue la traición más vil, la que hizo que el mundo de Aurora se derrumbara en mil pedazos.

Alejandro la miró fijamente, tratando de ordenar sus emociones.

—Aurora, ¿todavía te acuerdas de aquella noche, después de que fuimos a ver el cine al aire libre en el pueblo vecino?

—Sí, me acuerdo —respondió ella, sin inflexión, sin expresión.

—Después de dejarte en tu casa esa noche, en el camino hacia la casa de mi tío, me crucé por casualidad con Cintia. Iba bien arreglada, pero tenía la cara hinchada, como de haber llorado mucho. Como era tu amiga cercana, quise ayudarla y llevarla a su casa. En resumen, al llegar a su casa el ambiente estaba muy solitario. Me quedé un rato conversando con ella en la sala sobre lo que le pasaba. Cintia me contó que su novio, según ella un muchacho de la ciudad, la acababa de dejar —relató Alejandro.

Al oír aquello, Aurora frunció el ceño de inmediato. Su mente daba vueltas. Que ella supiera, Cintia nunca había tenido un novio de la ciudad en todo el tiempo que vivieron en el pueblo.

Alejandro retomó su relato, con la voz empezando a temblar.

—Luego Cintia me preparó algo de beber, un té dulce y caliente. Al principio me negué porque era tarde, pero, por no despreciar el gesto, al final di unos cuantos sorbos sin la menor sospecha. Y… en cuestión de segundos, la cabeza se me nubló por completo. Se me hizo borrosa la vista, y cuando miraba a Cintia empecé a alucinar que la mujer que tenía delante eras tú, Aurora.

La respiración de Alejandro se aceleró; las venas del cuello se le tensaron reteniendo la rabia que le estallaba en el pecho.

—Y aquella noche maldita ocurrió al final… ¡Cintia puso algo a propósito en mi bebida e hizo que la deshonrara sin ser consciente de nada, Aurora!

Aurora se quedó atónita. Miró a Alejandro directo a los ojos y vio en ellos el destello de ira y de un asco profundísimo. Y en sus propios ojos se agolpaba un charco de herida honda.

—Después de lo de esa noche, Cintia me buscaba a escondidas todo el tiempo y me acosaba para que me hiciera responsable —siguió Alejandro, con las lágrimas empezando a acumularse—. En aquel momento yo estaba en un callejón sin salida. Le ofrecí una suma de dinero muy grande para que dejara de perseguirme. Pero esa mujer tenía intenciones ocultas. Estaba obsesionada con convertirse en la señora Bustamante. Hasta que, dos meses después, se atrevió a viajar a la capital, se presentó ante mis padres y les soltó una enorme mentira: que yo la había violado y la había dejado embarazada.

El corazón de Aurora dio un vuelco.

De forma instintiva, se tapó la boca con las dos manos y miró a Alejandro sin poder creerlo.

—¿Y sabes una cosa, Aurora? Cuando el día de nuestra boda ya estaba muy cerca, mi padre vino a verme a la casa de mi tío. Mi padre, tan famoso por su dureza y su soberbia, me obligó a casarme con Cintia. Me amenazó… Si me negaba y seguía contigo, la familia Bustamante destruiría tu vida y la de tu familia en el pueblo hasta no dejar nada. Yo… yo solo quería proteger a la mujer que amaba, que el poder de mi familia no te hiciera daño, Aurora… ¡No quería que sufrieras!

Las defensas de Alejandro se derrumbaron por completo. Las lágrimas que en más de diez años había contenido rodaron al fin por sus mejillas.

—¡Pero tú también me heriste, Alejandro! —lo interrumpió Aurora, mientras a ella también se le desbordaban ya las lágrimas sin freno. Su voz se alzó, afilada de dolor, en aquel cuarto estrecho—. Tu partida repentina, sin una explicación, justo después de que Cintia dijera que estaba embarazada de tu sangre… ¡me hizo pedazos! ¡En ese momento sentí que quería morirme, Alejandro!

—Perdóname, Aurora… Perdóname —sollozó Alejandro, hundiendo la cabeza—. Me fui porque no soportaba verte sufrir todavía más si conocías la verdad de mi boca en aquel momento. Me vi obligado a casarme con Cintia solo por un estatus legal sobre el papel, pero, te lo juro por Dios, jamás volví a tocarla desde aquella noche maldita. Y, sin embargo, no sé por qué, mis padres querían tanto a Cintia y en cambio te odiaban a ti, Aurora. Harto de aquella farsa, decidí seguir mis estudios en el extranjero, sin preocuparme por Cintia ni por los gemelos que llevaba en el vientre. Para mí, ella y esos bebés eran una desgracia que me había destrozado la vida.

Al oír las últimas palabras de Alejandro, la imagen de Mateo y Martina cruzó fugaz por la mente de Aurora. Por fin encontraba la respuesta a la conducta rebelde, traviesa y arrogante de los gemelos en el colegio todo este tiempo. Resultaba que, desde bebés, jamás habían recibido cariño ni atención sinceros de sus padres. Alejandro los consideraba una desgracia, y Cintia los usaba como instrumento para saciar su obsesión.

—Hasta que, ocho meses después, me llegó la noticia de que Cintia se debatía entre la vida y la muerte tras dar a luz a los gemelos por parto natural —Alejandro se pasó la mano por el rostro húmedo, intentando calmarse—. Al final volví al país y la encontré ya postrada, muy débil. ¿Sabes una cosa, Aurora? En los últimos segundos de su vida, Cintia repetía tu nombre y pedía perdón. En su último día confesó que te había calumniado con crueldad ante mis padres, hasta el punto de que ellos te odiaban tanto a ti como a tu familia. Pero… tampoco sé qué clase de calumnia dijo Cintia, porque el Creador se la llevó antes de que pudiera saberlo, Aurora.

Alejandro detuvo su relato. Su respiración fue serenándose poco a poco; sentía que toda la carga que le oprimía el pecho durante esos doce años por fin se desprendía.

—Y ahora, toda la decisión está en tus manos, Aurora. Yo te he esperado todo este tiempo. Quise buscarte desde hace mucho, pero sabía que seguramente me odiabas. Hasta que decidí seguir viudo y no volver a casarme nunca, porque en mi corazón solo estás tú, Aurora. Mi cariño y mi amor por ti, lejos de menguar, no han hecho más que crecer con el tiempo, y ya no puedo contenerlos. Solo quiero que podamos volver a estar juntos y cumplir los sueños que se nos truncaron entonces. Espero que puedas pensarlo de nuevo… y ojalá no me odies —concluyó Alejandro, clavando la mirada en lo hondo de los ojos de Aurora.

Bajo la cobija, el pecho de Aurora se estremeció con fuerza. No sabía por qué, pero, tras escuchar toda la verdad, su corazón y sus sentimientos sintieron de pronto un enorme alivio. La opresión que la asfixiaba desde hacía tantos años se evaporó sin más. Resultaba que Alejandro nunca había traicionado su amor. Toda la ruina de su relación había sido obra de la artimaña de Cintia, la amiga de la infancia que había tenido el valor de apuñalarla por la espalda.

Sin embargo, el orgullo y los restos del dolor de su corazón no podían sanar en una sola noche.

Aurora se secó las lágrimas y miró a Alejandro con ojos apagados.

—Yo… necesito tiempo para poder aceptar toda esta realidad, Alejandro. Creo que puedes entender mi situación. No me resulta fácil curar una herida tan profunda y volver a poner en orden mi corazón.

Alejandro soltó un largo suspiro y una sonrisa de alivio se dibujó en su apuesto rostro. Al menos Aurora no lo echaba y estaba dispuesta a considerarlo.

—Está bien, te esperaré siempre, Aurora. Aunque el pelo se me vuelva blanco, seguiré esperando a que vuelvas —dijo Alejandro con un tono lleno de sinceridad.

El corazón de Aurora dio un vuelco.

Aquella declaración tan sincera salida de los labios de Alejandro había desbaratado por completo los restos de defensa en el corazón de Aurora. Su razón le ordenaba quedarse callada y ser prudente, pero lo más hondo de su corazón gritaba con ansias por abrazar al hombre que tenía enfrente y volcar en él una nostalgia inmensa.

Recordando la herida y el largo proceso que había atravesado, Aurora prefirió cerrar los ojos un instante. Necesitaba de verdad tiempo para sopesar de nuevo la decisión más grande de su vida: volver a abrir el corazón a Alejandro, o seguir su propio camino como maestra.

*Continuará…*

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Graciela Saiz
Dalia no fue a la boda 🤔🤔🤔
Graciela Saiz
ahora a luchar contra la madre metiche y venenosa 🤬
Graciela Saiz
HABLA AURORA ! CONTESTA!
Graciela Saiz
yo creo , que ellos dos deberían tener una buena conversación sobre lo hechos , el más que nada el , 🤷
Leticia Baeza Vazquez
pues con tanto engaño y no ser la sangre pues no yamaba
Leticia Baeza Vazquez
q bueno q sufrió la perra desgraciada q hizo q la tomara x haberlo drogado maldita te lo cobro el karma
Leticia Baeza Vazquez
esa zorra de la nueva secretaria 😡😡😡😡
Leticia Baeza Vazquez
hay x favor solo x darle gusto Alos padres así será de estúpida es una mujer estudiada pero parece una ignorante pendeja
Leticia Baeza Vazquez
espero y te des cuenta de la víbora q tienes x madre y esa maldita q bueno q se murió la desgraciada
Leticia Baeza Vazquez
esa mamada q ponen en todas las novelas afuerza aceptar lo q ofrecen si yo digo no es no y quién me obliga nadie osea era una porquería escritora ten más imaginación
Graciela Saiz: no , no somos así , somos peores , estupidas y manipulables ante el amor de un hombre, no hay excepción, mujer empoderada 😅
total 2 replies
Leticia Baeza Vazquez
hay x favor escritora 😡😡😡😡😡
Leticia Baeza Vazquez
Haver escritora y deja la estupidez y q ella no puede decir No oque diablos osea la pones como estúpida manipulable x unos putos mocosos asco
Graciela Saiz: Señora Leticia, si tanto le desagrada , tiene la opción de no leerla , y respetar el trabajo de la autora, y si no escriba su propia historia 😏
total 1 replies
Leticia Baeza Vazquez
hay x favor escritora no mames osea la humilló x una putizorra ofrecida y ahora resulta q x unos escuincles la BAS hacer una maldita manipulable osea asco q se de su lugar y consiga alguien mejor y la valore , si no espera de mi todas las críticas 😡😡😡😡😡
Leticia Baeza Vazquez
eso de tener amigas zorras y disculpa escritora pero no la cages si dejas q ella y ese perro infiel desgraciado se quede con ella osea
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