Elizabeth fue encontrada por fuera de la densa selva con tan solo 3 días de edad, por un lobo, pero no cualquier lobo, sino el alfa supremo. Él la llevará a su manada, no porque tenga un corazón bondadoso, sino todo lo contrario; quiere que ella sea un ejemplo de lo que sucede cuando ingresan a su territorio. Sin embargo, su hermana Lara se enamora de la bebé de ojos verdes y cabello negro. La portada fue creada por mí a mano, la historia es completamente original y las críticas son bienvenidas.
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Capítulo 13
Narrada por Elizabeth
Dentro de una semana será mi cumpleaños, y Vicenzo está preparando el sótano para encerrarme durante una semana hasta que la luna llena desaparezca. No sabe si funcionará, pero usarán cadenas bañadas en plata. Están reforzando con rejas las ventanas y puertas, porque cuando pierda el control, nadie podrá entrar o acercarse, o podría terminar matándolos.
Estos últimos días no puedo estar cerca de nadie. Como falta poco, ya estoy bajo la influencia de la luna y no controlo mi fuerza ni mi ira. El pequeño Matheus intentó entrar en mi habitación, pero cerré la puerta con llave; no quiero lastimarlo sin querer ni causarle miedo hacia mí.
En los libros que leí, la transformación forzada por la luna causará mucho dolor, y permaneceré incluso durante el día, durante los 7 días de luna llena, en forma de lobo salvaje. Desearía no tener que pasar por esto, después de que vuelva a la normalidad ya seré considerada una adulta ante la manada.
-Hola, pequeña- Vicenzo me saca de mis pensamientos.
-Hola, Vicenzo- Aun así, no consigo llamarlo padre.
-No te preocupes, no voy a permitir que lastimes a nadie ni que te lastimes- Él siempre está a mi lado, pero aun así, no confío en mí misma. Lo bueno es que tan pronto como la luna se oculte en el último día, ya no volveré a ser un lobo nunca más.
-Confió en ti, no en mí- Él me abraza y me siento más tranquila.
Regreso a mi cuarto, lo cierro con llave y me voy a dormir.
Sueño encendido
Athos está sonriente y viene a abrazarme.
-Hola- Lo saludo algo desanimada.
-Eliz, sé que me alejé de ti por un tiempo, pero pensé que sería mejor darte espacio- él tiene una mirada triste.
-Todavía no sé bien qué siento- él me asegura por los hombros y me mira a los ojos.
-Voy a esperar todo el tiempo que sea necesario para que te decidas, y no voy a desistir de ti. No he desistido hasta ahora y no será por tener un rival que lo haré- dice y me abraza con fuerza. Sé que es solo un sueño, pero es como si pudiera sentirlo.
Sé que para él soy su futura esposa debido a un vínculo conmigo, pero yo soy una mestiza y no tengo esa conexión. Quien quiera estar conmigo tendrá que ganarse mi amor. Pero no sé del todo lo que siento por Athos o por Samuel. Es como si amara a los dos por igual.
-Tengo que despertar ahora, Eliz, pero no olvides que te amo- justo cuando lo dice, despierto.
Sueño apagado
Despierto, me apoyo en la cabecera y escucho a Matheus llorando detrás de la puerta. ¿Qué habrá pasado?
-Matheus, ¿qué sucedió?- pregunto sin abrir la puerta.
-Ya no me amas más, no me dejas entrar- él no debe entender por qué estoy actuando así.
-Te amo, por eso no puedo estar cerca de ti ahora- quiero abrir la puerta y confortarlo, pero si pierdo el control, podría asustarlo o lastimarlo.
-Me portaré bien, lo juro, no haré nada para irritarte- cedo ante el llanto del pequeño y abro la puerta, corre y se abraza a mí, y parece que abrir la puerta fue peor, está sollozando demasiado.
-Ey, deja todo ese llanto, no me voy a ningún lado. Solo que sabes que estoy bajo la influencia de la luna y solo quiero protegerte- él se acurruca en mi regazo y después de llorar tanto se queda dormido. Lo pongo en mi cama y lo observo mientras duerme. Me sorprende cuando Mel entra en mi habitación y, como siempre, su mirada hacia mí es fría. Ella toma a mi hermano y se lo lleva sin decir una palabra.
Hoy es el día en que estaré encerrada una semana en el sótano. Todo lo que he encontrado en los libros no me tranquiliza. Samuel es quien viene a buscarme a mi habitación para llevarme al sótano. Mañana será mi cumpleaños, esta medianoche me convertiré en una máquina de matar.
Entro en la celda y Vicenzo me encadena por el pie, pronto sale y cierra la puerta con rejas.
-Lo siento, mi amor, pero es necesario que te encierres aquí-
-No quiero que nadie me vea- asiente con la cabeza y pronto todos se van y me dejan sola. Falta poco para la medianoche y ya empiezo a sentir dolores por todo el cuerpo. Me acuesto en el colchón y me encojo en la esperanza de que este dolor pase, pero solo está empeorando. Siento mi piel rasgarse, mis huesos quebrarse y no puedo respirar como si me aplastaran los pulmones. No soporto el dolor y empiezo a gritar y pronto pierdo el conocimiento.
Narrado por Mel
Hoy definitivamente acabaré con esa bastarda. La escucho rugir y gritar en el sótano; este es el momento para acabar con ella. Tomo una pistola con balas de plata y avanzo intentando esconderme para llegar al sótano. La liberaré y dejaré que escape; en cuanto salga de la casa, dispararé para matar con el pretexto de defender a la manada de este monstruo en que se está convirtiendo.
Al llegar a la sala que se ha convertido en celda para contenerla, veo una escena horrible. Aún en forma humanoide, parece más un maldito (hombre lobo) y todavía está en plena transformación; pronto será un lobo por completo. Tengo que liberarla antes de que termine de transformarse y acabe matándome.
Fuerzo las cerraduras para no dejar evidencia de que ha sido liberada, entro con cuidado. Ella se retuerce de dolor, voy hasta su pie donde está la cadena, la agarro para romperla y recibo una pequeña quemadura por la plata, pero la rompo. Salgo lo más rápido posible, dejando las puertas que dan al sótano abiertas, y me quedo al acecho, vigilando el momento en que salga por ellas.
Después de unos minutos, veo ojos amarillos en la oscuridad antes de la puerta.
Por un momento, me paraliza el miedo. No puedo dejarme llevar por su forma y la rabia en sus ojos. Espero a que rompa la puerta de vidrio de la cocina y salga para empezar a gritar:
-¡¡¡ELIZABETH HA ESCAPADO!!!- grito varias veces para llamar la atención de todos.
Corro hacia afuera, saco la pistola, pero ella es muy rápida. Hice 8 disparos, sé que todos aciertan, pero no sé dónde exactamente. Ella se dirigía hacia el bosque y volvió hacia mí cuando le dieron los disparos. Escucho a mi hijo gritar:
-¡ELIZ... ELIZ...!- ella se vuelve hacia él con tanta furia en su mirar, realmente es un lobo salvaje que solo sabe matar. Estoy muy lejos para impedir el ataque... Cierro los ojos para no ver lo que estaba a punto de pasar y por culpa mía, mi hijo pagará un alto precio con su vida.
Narrado por Athos
Estoy delante de la casa; no quería seguir escuchando los gritos de agonía de Eliz. Samuel salió conmigo; ya debe estar preocupado por su hermanita. Cuando escuchamos los gritos de Mel, avisando que Eliz había escapado, nos miramos y corrimos. Apenas cruzamos la sala hacia atrás, escucho disparos. En cuanto salgo por la puerta, veo una de las peores escenas. Eliz está a punto de matar al hermano; no lo pienso dos veces y me pongo delante, recibo una mordida en mi hombro en vez de su hermano. Sé que ella nunca se perdonaría si lo matara, incluso inconsciente. Veo a Samuel tomar su forma de lobo y comenzar una pelea con ella para evitar que me mate. Mel se acerca a mí, me apoya contra una pared y lleva al niño lejos. Veo el dolor en los ojos de Samuel al tener que luchar con Eliz; busca atacar solo en las patas y espalda. Aunque estoy herido, tomo mi forma de lobo e intento ayudarlo a dejarla inconsciente. Ella es tan fuerte que incluso juntos no podemos inmovilizarla. Me muerde el hombro herido y me arroja contra una pared. Samuel la toma por detrás con una mordida feroz y la lanza al suelo, ella tambalea pero aún así se levanta y parece estar llena de ira. Samiel intenta diciéndole:
-¡ELIZABETH DETENTE!- es inútil, en este momento ella no sabe que no es solo un lobo. Ella se vuelve a lanzar sobre Samuel con violencia, él cae desmayado, veo que tiene una de las patas quebradas por la fuerza de su mandíbula. Veo al Supremo acercarse con un arma en la mano, ¿será que planea matarla?
No puedo moverme.
-No la mates, ella no sabe lo que está haciendo- mis palabras salen como un murmullo.
Él dispara 6 veces y pronto ella comienza a tambalearse y cae al suelo. No tengo fuerzas ni siquiera para llorar; quiero acercarme a ella, quiero estar a su lado antes del final. Cómo han podido tomar las cosas este rumbo trágico, no puedo mantenerme consciente, mi visión se turba y pierdo el conocimiento.
Narrado por Vicenzo
20 minutos antes de la fuga
-Voy a salir un rato, no puedo verla gritar de dolor sin poder hacer nada- digo y salgo esperando que si ella logra escapar, la celda pueda contener su furia. Voy a la casa de Alec; ya le pedí que impusiera un toque de queda para que nadie estuviera en las calles en caso de que escape, así no lastimaría a nadie.
-Supremo, tengo algo que mandé preparar para Eliz en caso de que escape-.
-¿Y eso sería?- pregunto con desconfianza, él me trae una escopeta de seis tiros.
-¡Debes estar loco si piensas que voy a matarla!- él me mira con una sonrisa de medio lado.
-No soy tan loco como para pensar que harías eso- trae 6 cartuchos y carga el arma delante de mí.
-Mandé hacer este tranquilizante en caso de que logre escapar, pero tendrás que usar los 6 de una sola vez o no dormirá- creo que no será necesario, pero igualmente lo tomo.
Estoy sentado en el porche de la casa de Alec cuando escucho a Mel gritando por ayuda en la calle.
-¿Qué está pasando?- pregunto levantándome rápidamente.
-¡ELIZABETH HA ESCAPADO!- grita con Matheus en brazos.
-Alec, cuídalos- digo, tomo el arma y corro hacia la casa. Espero que no haya ido muy lejos, luego escucho a alguien peleando en la parte trasera de la casa.
La escena es terrible, realmente espero que ella no recuerde nada de esto. Paso por Athos que ya está casi desmayado y cuando veo cómo ella tira al suelo a Samuel ya inconsciente, alzo el arma y hago los 6 tiros. Ella comienza a tambalearse y cae. Siento alivio de que fuimos capaces de detenerla antes de que matara a alguien. Llamo a mi manada para que ayuden a los chicos, mando traer más cadenas. Somos 8 cargándola de vuelta al sótano, esta vez encadenando cada extremidad por separado, sin dejar mucho espacio para moverse y una correa más en su cuello. Todavía nos quedan 6 días hasta que desaparezca la luna. Cuando conseguimos dejarla segura, ya son las 5 de la mañana. Antes de ir a descansar, envío algunos lobos a investigar cómo escapó. Pronto veremos en qué fallamos, no puedo olvidar que tendremos otra situación similar en 12 años con la hermana de Samuel. Comprendo por qué existe esa ley antigua; si ella llegara a una ciudad, expondría nuestro mundo.
Paso por la sala y veo a los chicos.
-Actuaron bien impidiendo que ella saliera de la propiedad- se recuperarán en una semana, para cuando Elizabeth vuelva a la normalidad, ellos ya no tendrán ninguna cicatriz. Y ella, al no recordar nada, estará bajo control.
Mel está acostada en la cama dormida, abrazando a Matheus, los miro durmiendo tranquilamente. Estoy cansado, cuando me doy cuenta de una quemadura en la mano de Mel. ¿Cómo una quemadura pequeña no se ha curado? Solo puede haber sido por plata.
Con tanto que ha pasado, dejo la quemadura para más tarde, hablaré con ella sobre eso después. Me ducho, me visto y me acuesto, solo deseo mi cama en este momento y que esta semana pase lo más rápido posible. Lo bueno es que ella no tendrá más transformaciones, pronto el sueño me vence...
Me gustaría que nos escribieses una segunda parte para saber de los hijos de Eliz.
Gracias por dedicar tu tiempo a escribir.
me encantó
gracias