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ENTRE SUEÑOS Y SABANAS

ENTRE SUEÑOS Y SABANAS

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

¿Cómo puede alguien a quien nunca habías visto conocer cada rincón de tu cuerpo? Lía está a punto de descubrir que su divorcio es el menor de sus problemas, y que algunos sueños no vienen a buscarte... vienen a cazarte.

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capitulo 15

Lía se sentó frente a él, con Dante a su lado, cuya mano nunca se apartó de su hombro, como una advertencia silenciosa.

—¿Qué quieres, Gabriel? —preguntó Lía sin rodeos—. Julián te ha estado usando para preparar este golpe. ¿Sabes quién era realmente nuestro padre?

Gabriel sonrió, una sonrisa triste que no llegaba a sus ojos.

—Sé que era un hombre que enviaba cheques mensuales a Ginebra para mantener mi silencio y el de mi madre. Sé que me llamó una vez, hace tres años, para decirme que tú eras la única que valía la pena en su familia, pero que eras demasiado "suave" para lo que venía.

Lía se estremeció. Su padre, incluso al borde de la muerte, seguía jugando con ellos como si fueran piezas de ajedrez.

—No estoy aquí por el dinero, Lía —continuó Gabriel, deslizando un documento sobre la mesa—. Estoy aquí porque Julián me prometió que, si yo activaba la cláusula de adquisición, él me entregaría las pruebas de quién mató realmente a mi madre en ese "accidente" de coche hace diez años. Él dice que fue tu padre quien cortó los frenos para evitar que ella revelara nuestra existencia a la prensa.

Dante se inclinó hacia adelante, su instinto de abogado en alerta máxima.

—Julián te está mintiendo, Gabriel. Él usa la culpa y el dolor para manipular a la gente. Lo hizo con Lía, lo hizo con su propia hermana, y ahora lo hace contigo.

—¿Y tú quién eres para hablar de verdades, Valerios? —replicó Gabriel, sus ojos encendiéndose de rabia—. Julián me envió el expediente de tu familia. Sé que estás usando a mi hermana para vengarte de lo que Alberto te hizo en el lago. ¿Vienes a darme lecciones de moral?

La tensión en la mesa era insoportable. Lía se dio cuenta de que Julián, incluso desde su celda, había logrado crear una red de desconfianza tan perfecta que nadie podía confiar en el otro.

—Gabriel, escúchame —dijo Lía, tomando la mano de su hermano por encima de la mesa. Por primera vez, sintió una conexión real, no por la sangre, sino por el dolor compartido de ser los peones de un hombre muerto—. Julián no tiene esas pruebas. Él solo quiere recuperar el control de Alba Arquitectura a través de ti. Si activas esa cláusula, te convertirás en su títere. No dejes que él termine el trabajo que nuestro padre empezó.

Gabriel la miró fijamente. Por un segundo, Lía vio al niño que nunca tuvo un padre, al hombre que solo buscaba justicia para su madre muerta.

—Demuéstrenlo —dijo Gabriel—. Demuéstrenme que Julián miente y que tú, Valerios, no estás aquí por venganza. Tienen cuarenta y ocho horas antes de que mis abogados firmen la adquisición.

Salieron del restaurante sintiendo el peso de un reloj de arena sobre sus cabezas. Pero mientras caminaban hacia el hotel, Dante se detuvo en seco, mirando hacia la esquina de la calle. Un hombre de abrigo oscuro y sombrero los observaba desde la distancia antes de desaparecer en un callejón.

—Alguien nos está siguiendo —susurró Dante, rodeando a Lía con su brazo—. Y no creo que sea la policía suiza.

—Julián no ha jugado todas sus cartas —respondió Lía, sintiendo un frío que nada tenía que ver con la nieve—. Gabriel es solo el cebo. El verdadero cazador todavía está ahí fuera.

   Lía recibio un mensaje en su teléfono personal de un número desconocido: "El segundo heredero no es el único secreto en Suiza. Pregúntale a Dante qué hay en la caja de seguridad 404 del banco. La verdad sobre el lago no es la que él te contó."

Lía miró a Dante, y por primera vez, el miedo en sus ojos fue absoluto. ¿Era posible que el hombre que amaba fuera, después de todo, su mayor enemigo? .

El silencio en la suite del hotel Badrutt’s Palace se había vuelto tóxico. Dante dormía, o al menos eso parecía, con la respiración pesada de quien carga con el cansancio de mil batallas. Lía, sin embargo, permanecía sentada en el borde de la cama, observando la pantalla de su teléfono. El mensaje sobre la caja de seguridad 404 parpadeaba como una señal de advertencia en medio de la noche suiza.

“La verdad sobre el lago no es la que él te contó.”

Lía miró de reojo la silueta de Dante. Lo amaba, de eso no había duda, pero el amor se estaba convirtiendo en una jaula de incertidumbre. Se levantó con movimientos felinos, deslizándose fuera de las sábanas de seda. Se vistió en la oscuridad, con el corazón martilleando contra sus costillas. No era solo la adrenalina de la traición; era el miedo de que, al final del camino, Julián tuviera razón y ella solo fuera el peón de una venganza más profunda.

Dejó una nota escueta en la mesilla: "He salido a caminar. Necesito aire". Sabía que Dante no se lo creería, pero esperaba ganar el tiempo suficiente.

...

El Privatbank Von Essen se veía aún más imponente bajo la luz grisácea del amanecer. Lía entró, haciendo valer su cargo como presidenta de Alba Arquitectura y heredera universal de los activos de su padre. El proceso fue lento, burocrático, pero finalmente, el mismo banquero de manos de pianista la condujo a las profundidades del edificio, a una cámara acorazada donde el aire era gélido y reciclado.

—La caja 404 —dijo el banquero, entregándole una llave dorada—. Esta caja no estaba a nombre de su padre, Frau Montero. Estaba a nombre de una sociedad holding que él controlaba, pero con una instrucción clara: solo podía ser abierta por usted al cumplir treinta años, o en caso de una "crisis sucesoria".

Lía giró la llave. El clic metálico resonó en sus oídos como un disparo. Dentro de la caja no había lingotes de oro ni fajos de billetes. Había una cinta de vídeo antigua, un diario de tapas de cuero gastado y un informe pericial de bomberos con el sello de "Confidencial".

Lía se sentó en la pequeña mesa de examen dentro de la cámara. Empezó por el informe. Sus ojos recorrieron las líneas técnicas, las fotos del incendio del lago hace veinte años. Pero a medida que avanzaba, el aire parecía desaparecer de sus pulmones.

El incendio no comenzó desde fuera. No hubo rastro de acelerantes químicos externos. El informe era claro: "El origen del fuego se localizó en el sistema de cableado ilegal y defectuoso del cobertizo de la familia Valerios. Negligencia grave del propietario".

Lía abrió el diario de su padre. La caligrafía de Alberto Montero, siempre tan firme y arrogante, aquí parecía más humana, casi arrepentida.

"Hoy el mundo de los Valerios se quemó. El viejo Valerios intentó hacer una conexión eléctrica clandestina para ahorrar dinero y casi mata a su propio hijo. Pude haberlo denunciado. Pude haber dejado que la ley lo destruyera y me quedara con sus tierras de forma legal. Pero vi a Lía llorar por ese niño. Vi cómo se miraban. Así que hice un trato con el diablo: yo cubriría su negligencia, pagaría el seguro como si fuera un accidente provocado por 'vándalos' y lo enviaría lejos con dinero suficiente para empezar de nuevo. A cambio, él me daría sus tierras y el silencio eterno. Dante creerá que yo soy el villano. Es mejor así. El odio es un motor más fuerte que la gratitud para un niño que lo ha perdido todo."

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