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Carruajes Del Destino

Carruajes Del Destino

Status: En proceso
Genre:Posesivo / Mundo mágico / Época / Romance / Reencarnación
Popularitas:64.6k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en un mundo mágico con una misión, pero ella no dejará la pasión de su primera vida.

* Esta novela es parte de un mundo mágico *
** Todas novelas independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Mansion Norhaven 2

Abby no estaba feliz.

Ni siquiera cerca de estarlo.

Los cambios, uno tras otro, se le acumulaban como pequeñas humillaciones diarias. Ya no había tres personas a su alrededor por las mañanas, ayudándola a peinarse, a vestirse, a elegir joyas. Solo una doncella entraba ahora a su habitación, eficiente pero silenciosa, sin halagos ni prisas innecesarias.

Ya no podía llamar a la cocinera para pedir cualquier tipo de postre a cualquier hora. Si ese día no estaba en el menú… simplemente no había. Y cada negativa, por pequeña que fuera, se le clavaba como una espina.

Abby lo soportaba. Apretaba los dientes. Se decía que era temporal.

Hasta que llegó el tema de la mesada.

Agnes la llamó al pequeño salón junto a la ventana, donde la luz de la tarde caía suave. Sin ceremonias, sacó una bolsita de tela y la dejó sobre la mesa. Las monedas tintinearon al posarse.

—Esto es para tus gastos —dijo con calma.

Abby tomó la bolsa, la abrió y contó rápidamente. Sus cejas se fruncieron.

—¿Eso es todo? —preguntó, incrédula.

—Sí.

Abby alzó la vista, molesta pero aún controlándose.

—Bueno… supongo que es por semana.. Para acostumbrarme al ahorro.

Agnes negó con la cabeza.

—No. Es mensual.

El silencio fue absoluto.

—¿Mensual? —repitió Abby, como si no hubiera entendido bien.

—Mensual.. Tendrás que administrarlo.

La furia explotó.

—¡Eso es imposible! ¡Antes gastaba esto en un solo día! ¿Qué se supone que haga ahora?

Agnes no se movió. No alzó la voz.

—Aprender.

—¡Estás siendo cruel! ¡Me estás castigando!

Agnes la miró con una paciencia que no había tenido en su vida anterior.

—No te estoy castigando.. Te estoy enseñando a vivir dentro de la realidad.

Abby apretó la bolsita con fuerza.

—No entiendes.. Me estás quitando todo.

Agnes se levantó entonces y se colocó frente a ella, sin dureza, pero sin ceder.

—No te estoy quitando nada esencial.. Tienes techo, comida, ropa, seguridad. Lo que ya no tienes es libertad para desperdiciar.

Abby respiraba agitada, los ojos brillantes de rabia.

—No puedo vivir así.

—Sí puedes.. Y lo harás. Porque el dinero no es para gastarlo hasta que desaparezca, sino para que alcance.

Abby la miró como si fuera una extraña.

Y en cierto modo, lo era.

Porque la Agnes que siempre la complacía había desaparecido.

En su lugar había alguien que veía más lejos… y que no estaba dispuesta a permitir que la historia se repitiera.

Abby cerró el puño alrededor de las monedas.

No lo admitiría.

Pero por primera vez, entendió que ese dinero tendría que pensar antes de gastarlo. Y eso la enfurecía más que cualquier otra cosa.

La furia de Abby todavía vibraba en el aire cuando Agnes habló de nuevo, con un tono más bajo, más medido.

—No solo tú tendrás mesada.. Yo también.

Abby frunció el ceño.

—¿Cómo?

Agnes tomó otra bolsita idéntica y la colocó sobre la mesa, junto a la de Abby.

—Recibiré exactamente la misma suma.. Aun cuando yo estaré trabajando, administrando los pocos negocios que quedan.

Abby parpadeó, sorprendida.

—¿La misma? ¿Y todo lo demás?

—Eso se destina a la casa.. Nada más.

Abby la observó con atención. Conocía a su prima. Sabía que Agnes casi no gastaba dinero. Nunca lo había hecho. Siempre prefería arreglar lo que había, reutilizar, pensar antes de comprar.

Si Agnes aceptaba esa mesada… no era un castigo dirigido solo a ella.

Era una regla.

Y eso, aunque no quisiera admitirlo, le quitó fuerza a su enojo.

—No es justo…

—Lo es.. porque ambas vivimos aquí. Y ambas debemos aprender a hacerlo con lo que hay.

Abby desvió la mirada.

—Yo no sé vivir así

—Aprenderás.. Como todo.

El silencio se asentó entre ellas, ya no cargado de gritos, sino de una resignación tensa.

Y así, poco a poco, la mansión Norhaven comenzó a transformarse.

Las mañanas se volvieron silenciosas. Sin carreras de criados ni órdenes innecesarias.

Las comidas, simples y repetidas, pero suficientes.

Las tardes, ocupadas en cuentas, cartas, visitas breves a los negocios que aún generaban algo de ingreso.

Abby odiaba la rutina.

Agnes la necesitaba.

Cada día era austero. Predecible. A veces incómodo.

Pero también estable.

Por primera vez en mucho tiempo, la casa no sangraba dinero.

Y aunque Abby lo vivía como una pérdida,

Agnes sabía que era lo contrario.. La mansión Norhaven no se estaba empobreciendo.

Se estaba salvando.

Días después, cuando la nueva rutina ya se había asentado como un hábito incómodo pero constante, Agnes llamó a Abby a la oficina.

La habitación seguía oliendo a madera vieja y tinta. El escritorio de Lord Norhaven imponía respeto, y Agnes se colocó detrás de él con naturalidad, como si siempre hubiera pertenecido allí.

—Tenemos que hablar

Abby se sentó con gesto desconfiado.

—¿Qué más vas a quitarme ahora?

Agnes no se inmutó.

—Una de las casas de la playa debe venderse.

La reacción fue inmediata.

—¡No! ¡Eso no! Esa casa es nuestra, es parte de la familia.

Agnes levantó una mano, pidiendo calma.

—Escúchame.. Mantener esa casa cuesta dinero. Mucho. Empleados, mantenimiento, impuestos. Cada mes es un gasto silencioso que se acumula.

Abby apretó los labios.

—No podemos perderlo todo…

—Justamente por eso.. No es perder. Es transformar.

Abrió un cajón y sacó unos papeles.

—El dinero de la venta se dividirá en dos partes iguales.. Una para ti y una para mí.

Los ojos de Abby brillaron de inmediato. En su mente aparecieron vestidos nuevos, bolsos importados, joyas que compensarían todas las privaciones recientes.

Pero Agnes habló antes de que pudiera decir nada.

—Ese dinero no es para gastar.. Es capital.

La expresión de Abby se apagó.

—¿Capital para qué?

—Para trabajar.. Para que tengas tu propio ingreso.

Abby negó con la cabeza, frustrada.

—No sé hacer nada.

Agnes se inclinó hacia adelante.

—Eso no es cierto.. Puedes aprender. Puedes poner una tienda de moda, de belleza, de comida… lo que quieras. Algo que te guste. Pero ese negocio debe ser tu principal fuente de ingresos.

—¿Y si fracaso?

—Entonces aprenderás.. Peor es no intentarlo y depender siempre de algo que se acaba.

La conversación fue larga. Hubo quejas, silencios tensos, resistencia. Pero poco a poco, Agnes logró que Abby entendiera algo esencial.. no se trataba de quitarle, sino de darle una oportunidad real.

Cuando Abby finalmente salió de la oficina, aún confundida pero menos furiosa, Agnes se quedó sola.

Se sentó despacio y apoyó la espalda en la silla, mirando el escritorio que había pertenecido a su tío. Pensó entonces en su abuelo… en la forma en que enseñaba, con frases simples que escondían verdades profundas.

[Dale un pez a un hombre y comerá hoy. Enséñale a pescar y comerá el resto de su vida.]

Agnes cerró los ojos.

Eso era lo que estaba intentando hacer.

No quería que Abby sobreviviera gracias a una fortuna que se desgastaba. Quería que fuera autosuficiente, funcional, capaz de sostenerse por sí misma.

Tal vez Abby nunca lo agradecería.

Tal vez la odiaría durante mucho tiempo.

Pero si algún día Abby lograba vivir sin miedo a perderlo todo, si podía mantenerse de pie sin depender de nadie, entonces Agnes sabría que había cumplido la promesa hecha a un hombre moribundo… y que esta segunda vida había valido la pena.

1
Estef.G 😍😍
ya caiste Ryancito🤭🤭🤭
Estef.G 😍😍
demasiado... ahora Agnes a engranar bien este carruaje para montarlo sin miedo 🤭🤭🤭
Estef.G 😍😍
ahhhhhhh la porquería que rechazó a felicity...
Estef.G 😍😍
será Ryancito nuestro cochorromeo???
Estef.G 😍😍
exacto, la letra con sangre entra. Basta de proteger a esa hija de fruta, que se estrelle y de malas
Nelida Fuenteseca
/Drool/
Liliana Rivero
Gracias escritora hermosa historia como todas las que as escrito excelente felicitaciones y éxitos en todas las demás que escribas muchas bendiciones 👏🥰🥰
Anonymous
La historia es preciosa 🥰pero vas a escribir la de Abby? Seria como poner un broche de oro para esta hermosa familia que inició con miedos hasta que ambas encontraron su camino 🥰🥰🥰
Estef.G 😍😍
!!!!!!QUE SE JODA!!!!!!😤😤😤
@ld¡💜
Gracias autora por la hermosa historia 🥰🥰🥰🥰
Estef.G 😍😍
más trabajo para James!!!!!!
Estef.G 😍😍
ay no!!!! que se quede sola!!!!! nadie, aun si es la peor persona, se merece echarse ese alacran al hombro...autora por favor salva a esos hombres
Estef.G 😍😍
exacto, hasta donde llovió, hubo barro... la guiaste, le enseñaste, si despues pierde todo por su estupidez, pues suerte contigo
Estef.G 😍😍
admiro su paciencia, yo hace rato le hubiera dado una patada en sus... y váyase a joder a otro. Vivir tratando de que alguien más envidie todo lo tuyo, ideas, pensamientos; es definitivamente agotante... y si le damos la idea de lanzarnos del puente??? tal vez lo haga y nos libramos de esa rémora 🤔🤔
Estef.G 😍😍
creelo, y yo leyendo también me pica la mano
Estef.G 😍😍
mmmm total reflejo de muchas personas hoy
Estef.G 😍😍
uhsss con razón... así no hay fortuna que aguante, ni el premio del baloto aguanta ese trote
Hanna
Felicity siempre serena, siempre elegante en sus respuestas 🥰
Hanna
demasiado tarde. estúpido.... por tu prejuicio perdió de ser feliz con ella.
Karye55
No pensé que se atrevería 🫣 hablarle y menos en este mismo instante 🫣🫣👀
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