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Carruajes Del Destino

Carruajes Del Destino

Status: Terminada
Genre:Posesivo / Mundo mágico / Época / Romance / Reencarnación / Completas
Popularitas:193.8k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en un mundo mágico con una misión, pero ella no dejará la pasión de su primera vida.

* Esta novela es parte de un mundo mágico *
** Todas novelas independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Mansion Norhaven 2

Abby no estaba feliz.

Ni siquiera cerca de estarlo.

Los cambios, uno tras otro, se le acumulaban como pequeñas humillaciones diarias. Ya no había tres personas a su alrededor por las mañanas, ayudándola a peinarse, a vestirse, a elegir joyas. Solo una doncella entraba ahora a su habitación, eficiente pero silenciosa, sin halagos ni prisas innecesarias.

Ya no podía llamar a la cocinera para pedir cualquier tipo de postre a cualquier hora. Si ese día no estaba en el menú… simplemente no había. Y cada negativa, por pequeña que fuera, se le clavaba como una espina.

Abby lo soportaba. Apretaba los dientes. Se decía que era temporal.

Hasta que llegó el tema de la mesada.

Agnes la llamó al pequeño salón junto a la ventana, donde la luz de la tarde caía suave. Sin ceremonias, sacó una bolsita de tela y la dejó sobre la mesa. Las monedas tintinearon al posarse.

—Esto es para tus gastos —dijo con calma.

Abby tomó la bolsa, la abrió y contó rápidamente. Sus cejas se fruncieron.

—¿Eso es todo? —preguntó, incrédula.

—Sí.

Abby alzó la vista, molesta pero aún controlándose.

—Bueno… supongo que es por semana.. Para acostumbrarme al ahorro.

Agnes negó con la cabeza.

—No. Es mensual.

El silencio fue absoluto.

—¿Mensual? —repitió Abby, como si no hubiera entendido bien.

—Mensual.. Tendrás que administrarlo.

La furia explotó.

—¡Eso es imposible! ¡Antes gastaba esto en un solo día! ¿Qué se supone que haga ahora?

Agnes no se movió. No alzó la voz.

—Aprender.

—¡Estás siendo cruel! ¡Me estás castigando!

Agnes la miró con una paciencia que no había tenido en su vida anterior.

—No te estoy castigando.. Te estoy enseñando a vivir dentro de la realidad.

Abby apretó la bolsita con fuerza.

—No entiendes.. Me estás quitando todo.

Agnes se levantó entonces y se colocó frente a ella, sin dureza, pero sin ceder.

—No te estoy quitando nada esencial.. Tienes techo, comida, ropa, seguridad. Lo que ya no tienes es libertad para desperdiciar.

Abby respiraba agitada, los ojos brillantes de rabia.

—No puedo vivir así.

—Sí puedes.. Y lo harás. Porque el dinero no es para gastarlo hasta que desaparezca, sino para que alcance.

Abby la miró como si fuera una extraña.

Y en cierto modo, lo era.

Porque la Agnes que siempre la complacía había desaparecido.

En su lugar había alguien que veía más lejos… y que no estaba dispuesta a permitir que la historia se repitiera.

Abby cerró el puño alrededor de las monedas.

No lo admitiría.

Pero por primera vez, entendió que ese dinero tendría que pensar antes de gastarlo. Y eso la enfurecía más que cualquier otra cosa.

La furia de Abby todavía vibraba en el aire cuando Agnes habló de nuevo, con un tono más bajo, más medido.

—No solo tú tendrás mesada.. Yo también.

Abby frunció el ceño.

—¿Cómo?

Agnes tomó otra bolsita idéntica y la colocó sobre la mesa, junto a la de Abby.

—Recibiré exactamente la misma suma.. Aun cuando yo estaré trabajando, administrando los pocos negocios que quedan.

Abby parpadeó, sorprendida.

—¿La misma? ¿Y todo lo demás?

—Eso se destina a la casa.. Nada más.

Abby la observó con atención. Conocía a su prima. Sabía que Agnes casi no gastaba dinero. Nunca lo había hecho. Siempre prefería arreglar lo que había, reutilizar, pensar antes de comprar.

Si Agnes aceptaba esa mesada… no era un castigo dirigido solo a ella.

Era una regla.

Y eso, aunque no quisiera admitirlo, le quitó fuerza a su enojo.

—No es justo…

—Lo es.. porque ambas vivimos aquí. Y ambas debemos aprender a hacerlo con lo que hay.

Abby desvió la mirada.

—Yo no sé vivir así

—Aprenderás.. Como todo.

El silencio se asentó entre ellas, ya no cargado de gritos, sino de una resignación tensa.

Y así, poco a poco, la mansión Norhaven comenzó a transformarse.

Las mañanas se volvieron silenciosas. Sin carreras de criados ni órdenes innecesarias.

Las comidas, simples y repetidas, pero suficientes.

Las tardes, ocupadas en cuentas, cartas, visitas breves a los negocios que aún generaban algo de ingreso.

Abby odiaba la rutina.

Agnes la necesitaba.

Cada día era austero. Predecible. A veces incómodo.

Pero también estable.

Por primera vez en mucho tiempo, la casa no sangraba dinero.

Y aunque Abby lo vivía como una pérdida,

Agnes sabía que era lo contrario.. La mansión Norhaven no se estaba empobreciendo.

Se estaba salvando.

Días después, cuando la nueva rutina ya se había asentado como un hábito incómodo pero constante, Agnes llamó a Abby a la oficina.

La habitación seguía oliendo a madera vieja y tinta. El escritorio de Lord Norhaven imponía respeto, y Agnes se colocó detrás de él con naturalidad, como si siempre hubiera pertenecido allí.

—Tenemos que hablar

Abby se sentó con gesto desconfiado.

—¿Qué más vas a quitarme ahora?

Agnes no se inmutó.

—Una de las casas de la playa debe venderse.

La reacción fue inmediata.

—¡No! ¡Eso no! Esa casa es nuestra, es parte de la familia.

Agnes levantó una mano, pidiendo calma.

—Escúchame.. Mantener esa casa cuesta dinero. Mucho. Empleados, mantenimiento, impuestos. Cada mes es un gasto silencioso que se acumula.

Abby apretó los labios.

—No podemos perderlo todo…

—Justamente por eso.. No es perder. Es transformar.

Abrió un cajón y sacó unos papeles.

—El dinero de la venta se dividirá en dos partes iguales.. Una para ti y una para mí.

Los ojos de Abby brillaron de inmediato. En su mente aparecieron vestidos nuevos, bolsos importados, joyas que compensarían todas las privaciones recientes.

Pero Agnes habló antes de que pudiera decir nada.

—Ese dinero no es para gastar.. Es capital.

La expresión de Abby se apagó.

—¿Capital para qué?

—Para trabajar.. Para que tengas tu propio ingreso.

Abby negó con la cabeza, frustrada.

—No sé hacer nada.

Agnes se inclinó hacia adelante.

—Eso no es cierto.. Puedes aprender. Puedes poner una tienda de moda, de belleza, de comida… lo que quieras. Algo que te guste. Pero ese negocio debe ser tu principal fuente de ingresos.

—¿Y si fracaso?

—Entonces aprenderás.. Peor es no intentarlo y depender siempre de algo que se acaba.

La conversación fue larga. Hubo quejas, silencios tensos, resistencia. Pero poco a poco, Agnes logró que Abby entendiera algo esencial.. no se trataba de quitarle, sino de darle una oportunidad real.

Cuando Abby finalmente salió de la oficina, aún confundida pero menos furiosa, Agnes se quedó sola.

Se sentó despacio y apoyó la espalda en la silla, mirando el escritorio que había pertenecido a su tío. Pensó entonces en su abuelo… en la forma en que enseñaba, con frases simples que escondían verdades profundas.

[Dale un pez a un hombre y comerá hoy. Enséñale a pescar y comerá el resto de su vida.]

Agnes cerró los ojos.

Eso era lo que estaba intentando hacer.

No quería que Abby sobreviviera gracias a una fortuna que se desgastaba. Quería que fuera autosuficiente, funcional, capaz de sostenerse por sí misma.

Tal vez Abby nunca lo agradecería.

Tal vez la odiaría durante mucho tiempo.

Pero si algún día Abby lograba vivir sin miedo a perderlo todo, si podía mantenerse de pie sin depender de nadie, entonces Agnes sabría que había cumplido la promesa hecha a un hombre moribundo… y que esta segunda vida había valido la pena.

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Margarita Acuña Cerda
Buenísima
Margarita Acuña Cerda
Hermosa novela gracias autora y mil felicitaciones 🥰🥰🥰🥰
Margarita Acuña Cerda
Jajaja certero y silencioso, maravilloso hombre, lo quiero ☺️☺️☺️☺️
Aida Luz Tenorio Maceda
Hermosa historia , todos los personajes se unen y no quedan fuera de la trama. Felicidades
Lorena Itriago
Excelente Novela, Felicidades
Lucy Gisela Cisneros Inga
Hermosa historia😍😍😍😍que bonito amor paciente leal sincero ❤️😍❤️😍 me encantó 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Margarita Acuña Cerda
. Mujer de armas tomar impresionante 😀😀😀😀
Mirna Lobo
a Ruth todo lo que le pasó fué por prejuicios y cobarde ahora que no venga a justificar su actitud diciendo que siempre la amó /Left Bah!/
Mirna Lobo
veremos si ahora reflexiona y recapacita/Grimace/
Mirna Lobo
esa tipa histérica deja que se joda sola , que le quiten todo y después que vaya a llorar 😭 al valle por idiota e inmadura /Grimace/
Gloria Grijalba
muy bonita
Mirna Lobo
Abby es una tonta /Smug/
Mirna Lobo
la envidia es una cosa seria, en vez de enfocarse en su negocio y dejar a la otra en paz eso destruye a las personas poco a poco./Smug/,
Mirna Lobo
que maravilla Agnes es toda una empresaria en su tiempo ☺️
Mirna Lobo
Si niña aprende a valorar lo que tienes
Mirna Lobo
Abby es caprichosa y de malos sentimientos, el dolor de una pérdida no se borra de la noche a la mañana
Mirna Lobo
me encanta cuando la renacida comienza su nueva vida con ímpetu y valentía para no dejar que nadie las pisotee/Grimace/
Quica Romero
Eso tenías que haberlo hecho desde el primer momento de saber quiénes eran y no dejar que recorrieran la casa como si fueran alguien.
Así que alquila a unos guaruras. para la casa, el taller, la idiota y tú.🤷‍♀️🤨
Quica Romero
No. te tuvo que dejar una gata.
Ahora ponte a pensar para que la idiota no firme nada que la pueda despojar de lo que tiene y que no la vayan a utilizar para entrar como " la humanidad y el moho"a la casa y a tu taller.°\🤨/°.
Quica Romero
Y recuerda que SIEMPRE vienen por el eslabón más débil y esa no eres tú, ¿eh?.🤨🤷‍♀️🙎‍♀️
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