Colter Callahan es un vaquero salvaje, de botas embarradas, modales dudosos y cero interés en una esposa.
Charlotte Walkins es sofisticada, adora los tacones, los vestidos de diseñador y considera que el barro no debería existir.
Así que, naturalmente, sus padres deciden sentarlos a cenar.
Colter fantasea con echarla de su rancho antes del primer plato.
Charlotte, después de mirarlo de arriba abajo, le sugiere que un buen corte de pelo podría hacer milagros.
Están a punto de convertirse en enemigos.
Entonces llega la propuesta de matrimonio.
Él tendrá que convivir con una princesa que probablemente se desmaye al ver una vaca.
Ella tendrá que soportar a un salvaje que cree que una camisa limpia es opcional.
Y justo cuando Charlotte piensa que casarse sería un desastre, descubre que el robo que la dejó hospitalizada podría esconder mucho más.
Ahora debe elegir entre enfrentar el misterio en la ciudad o refugiarse en el rancho de un salvaje junto a un insoportable marido.
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CELEBRAR CON EL GATO
COLTER CALLAHAN
Miré a mi esposa tan descansada y sentí deseos de llevarla al granero y encerrarla allí para recuperar la paz.
--¿Dormiste bien, entonces?
Le pregunté mientras tomaba mi café.
--Muy bien. Abrazar una almohada perfumada es divino
--Así que divino... Qué bueno. Ya que estás tan descansada, aunque yo no por ti y por tu gato hambriento, vas a ponerte a amasar ahora
--¿Ahora? Sigo en pijama
--Y tienes mi bata, una que no recuerdo haberte prestado
--Soy tu esposa. No necesito pedirte prestado nada, es mi derecho tomarlo
Me va a volver loco.
--¿Y yo que obtengo?
--Si quieres qué te preste un pijama lo hago. La mayoría es rosa
--No, gracias. Ve a vestirte o quédate así, pero comienza a amasar. Quiero saber cómo se hornean piedras. Jamás me salió nada similar en años
Ella se quitó la bata. Fue a dejarla a mi cuarto tal como si fuera el suyo. Después volvió solamente con su pijama, peinada y oliendo a perfume.
¿Es adicta al perfume o algo así?
La vi. Es un desastre. No había aprendido nada. Entendí perfectamente por qué no comíamos lo que preparaba.
Intervine, agregando sal y también agua tibia. Siempre dejando que sea ella quien se ocupe de amasar.
--No me quedaba así la masa. Qué raro
--Porque probablemente estabas intentando ganar músculo amasando
Automáticamente miró mis brazos. ¿Qué clase de extraña fijación tiene con ellos? No me mira a los ojos, ni al rostro y ya no critica mi cabello. Desde que me vio en playera solamente vive pendiente de mis brazos. Qué mujer extraña y qué suerte la mía de acabar casado con ella. Nótese el sarcasmo.
Varios minutos más tarde, la masa estaba aumentando su volumen y ella estaba tan feliz como el día que la llevé a comprar los perfumes.
--Está aumentando. ¿Lo ves?
--Lo veo
--¿Lo hice bien?
--Si. Un esfuerzo respetable
--Respetable-- Pareció pensar. Siempre que lo hace significa problemas-- ¿Puedo hacer algo para divertirme?
--¿Notaste que llueve, verdad?
--¿Puedo ponerte una mascarilla verde?
--Ni en broma
--¿Y depilarte las cejas? Tienes algunos pelitos de sobra
Fui a buscar mi impermeable antes de enloquecer. Era preferible ir a ver a los animales.
--¿Vas a salir?
--No, me vestí así para quedarme aquí
--¿Puedo ir?
--No. Ve a vaciar las ollas o tu ropa se va a mojar si se desbordan
Fue a su habitación. Gracias a Dios.
La lluvia caía sin parar. Llevaba horas así. Sin dar tregua. No había peones caminando por ningún lado y lo peor era que había viento. Siempre es más peligroso cuando el clima es así.
Tiene que parar de llover pronto así vuelvo a mis actividades fuera del rancho antes de que Charlotte acabe con mi cordura. A este paso lo va a conseguir.
Cuando entré al rancho, ella me miró. Estaba empapado porque ni con el impermeable había logrado mantenerme seco.
--Iré por una toalla-- Buscó una mientras yo me quitaba las botas
La toalla olía a perfume. No me sorprendería que el pan oliera así. Le pone fragancia a todo. La he visto perfumar la cama del gato tres veces en un día, considerando que paso muchas horas afuera.
Mientras me secaba el rostro y el cabello, ella empezó a desabotonar mi camisa con prisa.
--No necesito ayuda para desvestirme-- Le dije pero continuó
Cuando terminó de desabotonarla se alejó un paso.
--Wow
--Comienzo a preocuparme. Pareces no haber visto un hombre sin camisa
--Así no, mucho menos gratis
La quedé mirando. ¿Qué me quiso decir?
--¿Qué insinúas?
--No lo malinterpretes-- Se rió nerviosa-- No iba a clubes de striptease
--Lo dijiste tú, no yo
--Me expresé mal. Miraba series en mi celular. Varios capítulos de un minuto y todos los protagonistas...-- Se mordió el labio-- estaban buenísimos
--¿Debería preocuparme de que ahora duermas conmigo? Digo... si ya me tocaste estando dormida
--No, no, para nada. Solamente ahora entiendo por qué a Katy le gustan los cowboys... Aunque a ella le gusta ver a todo aquel que tenga abdominales. Se dio cuenta de que su ex tenía los ojos verdes después de dos meses de relación
No dije nada más. Me fui a mi habitación y me quité el pantalón. Cuando salí lo hice completamente vestido y ella estaba abrazando a su gato, celebrando que la masa había crecido mucho más y que sus panes serían tan buenos como los míos.
Está loca, celebra con su gato que hará panes que no servirán para trabar la puerta. Su padre debió decirme que a su hija le falta algún tornillo.
Después de meter los panes al horno, se quedó sentada en la mesa, mirando directamente la cocina porque dijo que si no se le quemarían.
Entonces fui a ducharme. Aunque me había cambiado la ropa seguía sintiendo frío y solo una ducha caliente me reconfortaría.
Cuando salí de la ducha ella miraba los panes fuera del horno como si fueran lo más bonito que vio en su vida.
--¡Mira! ¡Se ven bien! ¡No son piedras!
Me dio un abrazo rápido y volvió a mirar los panes.
--Si, se ven bien. Espero que hayas aprendido ahora
--Claro que si, porque ahora me enseñaste bien
No dije nada. Ella me recuerda a Michael de pequeño. Si hacia tarea perdía la concentración por cualquier cosa. Solamente que a Charlotte le ocurre viendo brazos o cualquier músculo.
Pero lo que ella me dijo me dejó inquieto. Si esa tal Katy viene para quedarse unos días será caótico. Aquí hay muchos peones con músculos por el trabajo que hacen. Todo aquí requiere fuerza. Espero no tener que lidiar con dos locas juntas o de lo contrario tendré que armar camas improvisadas en el granero.
Comencé a cocinar mientras Charlotte cortaba un pan y celebraba de que estaba blando. Me metió un trozo en la boca sin avisar y se quedó mirándome para que le diera mi devolución.
--Está bueno. No perderé los dientes ni me dará una indigestión
--Te lo dije. Lo hice bien. Están más ricos que los tuyos
Suspiré. Imaginé que me hablaría del pan todo el día y no me equivoqué.
Que pare de llover. Que este aguacero se acabe pronto o ella acabará conmigo y lo peor es que la tengo instalada en mi habitación. Me gusta el silencio, pero ella no lo conoce porque hasta le habla al gato.
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