NovelToon NovelToon
El Error Más Perfecto.

El Error Más Perfecto.

Status: Terminada
Genre:Romance / Grandes Curvas / Amor eterno / Completas
Popularitas:7.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Tintared

En su nueva universidad en Suecia, Axel propone un experimento cruel: demostrar que cualquiera puede protagonizar un cuento de hadas, incluso la chica más invisible del campus. Así llega a Liv, una joven pelirroja, dulce, soñadora y completamente ajena al mundo superficial que la rodea.

Ella cree en la magia.
Él, en las reglas.

Lo que comienza como un juego cuidadosamente planeado, lleno de sonrisas calculadas y emociones manipuladas, pronto se convierte en algo que Axel no puede controlar. Porque Liv no sigue ningún guion… y porque, sin darse cuenta, es ella quien empieza a enseñarle lo que significa realmente vivir.

NovelToon tiene autorización de Tintared para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Callejón sin salida.

Lo guio a través de un laberinto de callejuelas adoquinadas en el distrito de Marais, hasta desembocar en un pequeño parque escondido entre altos edificios residenciales de arquitectura clásica. Estaba casi vacío, cubierto por una fina capa de nieve intacta que amortiguaba el sonido de la ciudad.

—¿Y bien? ¿Me trajiste a un callejón sin salida para cometer un crimen? —preguntó Axel, intentando sonar desinteresado.

Liv no respondió. Simplemente alzó el brazo y señaló hacia el cielo, por encima de sus cabezas.

Axel levantó la mirada. Entre las ramas desnudas de los viejos árboles del parque, colgaban cientos de pequeñas luces esféricas de un tono cálido y titilante. No eran los grandes y ostentosos arreglos de los Campos Elíseos; eran luces humildes, sutiles, que parpadeaban suavemente como si fueran estrellas reales atrapadas en una red invisible de madera y escarcha.

—Las ponen los vecinos cada invierno —explicó Liv, con la voz impregnada de una reverencia casi infantil—. Pero casi nadie viene aquí. Los turistas prefieren la Torre Eiffel o las vitrinas de las galerías caras.

—¿Por qué vendrían aquí? No es llamativo. No hay nada que comprar.

—¿Y tú sí vienes?

—Siempre que necesito recordar que el mundo no es solo concreto, exámenes y prisa.

Silencio. El parpadeo de las luces se reflejaba en las gafas de Liv, duplicando el efecto de las estrellas en sus ojos.

—¿Por qué, Liv?

Ella sonrió suavemente, dando un paso hacia el centro del parque, donde la nieve caía de forma pausada.

—Porque aquí… en este rincón exacto de París, todo se siente más real. Las pretensiones se congelan.

Axel la miró. No al cielo, no a las bombillas colgantes. La miró a ella, viendo cómo los copos de nieve se posaban en sus hombros y cómo su rostro se iluminaba con una paz que él jamás había experimentado en sus clubes exclusivos ni en las reuniones de negocios de su padre.

—Eso no tiene ningún sentido lógico. Es solo un circuito eléctrico viejo en un parque municipal.

—Para ti no lo tiene porque buscas una ecuación para todo.

—No tiene sentido para nadie racional.

—Para mí sí —Liv caminó unos pasos más, girando lentamente sobre sus talones, haciendo que la parte baja de su abrigo se abriera como una corola—. Cuando era niña, allá en mi pueblo, pensaba que los cuentos de hadas eran crónicas reales. Que el mundo tenía una magia escondida esperando a que alguien la descubriera.

—¿“Pensabas”? En tiempo pasado.

—Bueno… —ella se detuvo y lo miró de frente, acortando la distancia entre ambos hasta que Axel pudo oler el frío en su piel—. Para ser honesta, todavía lo creo un poco.

Axel negó con la cabeza, forzando una sonrisa cínica que ya no se sentía tan natural en sus labios.

—Los cuentos de hadas no existen, Liv. Los príncipes son solo tipos con herencias infladas y las princesas terminan en terapia o en portadas de revistas de chismes. El mundo es un tablero de ajedrez implacable.

—Sí existen, Axel.

—No.

—Sí.

—Liv, estás siendo una romántica empedernida en el siglo veintiuno.

—Tal vez no existan como en los libros con dragones y castillos de piedra —dijo ella, dando un paso más. Estaba demasiado cerca. Axel podía ver el vaho de su respiración mezclándose con el de ella—. Pero están aquí… en las pequeñas cosas que la gente con prisa no ve.

—¿Como qué, según tu filosofía literaria?

Liv se estiró un poco, quedando a escasos centímetros de su rostro. Su mirada era un imán que Axel no podía, o no quería, esquivar.

—Como cuando alguien aparece en tu vida sin una razón lógica… y con solo un par de comentarios sarcásticos y un desastre en la cocina, hace que todo tu día cambie por completo. Que deje de ser gris.

Silencio absoluto. El aire entre ellos pareció volverse más espeso, más denso, cargado de una electricidad estática que no tenía nada que ver con las luces del parque.

—Eso no es un cuento de hadas, Liv —consiguió decir Axel, con la voz extrañamente rasposa—. Eso es solo una coincidencia estadística. Una anomalía en la rutina.

—Entonces ponle el nombre que quieras en tus gráficos de finanzas, junior.

—Suerte. Una simple racha de buena suerte.

—Tampoco es eso.

—¿Entonces qué se se supone que es? —preguntó él, perdiéndose irremediablemente en la calidez de su mirada.

Liv sonrió con una ternura que le dolió en el fondo del pecho.

—Magia, Axel. Es magia pura.

Axel la contempló bajo la lluvia de nieve y las estrellas artificiales. Y por un segundo… solo por un jodido segundo… el heredero de los Von Lindberg, el ejecutor del System, no tuvo un solo argumento para contradecirla. Quiso creerle.

A lo lejos, ocultos tras la sombra de los soportales de un edificio del siglo XVII, la realidad vigilaba. No por casualidad. En el mundo de ellos, la casualidad era un error de principiantes.

—Está yendo demasiado lejos, Freja —murmuró Erik, ajustándose el cuello de su chaqueta de cuero mientras observaba la cercanía física de la pareja en el parque—. La forma en que la mira… el lenguaje corporal de Axel ha cambiado por completo. Ya no es el cazador.

Freja no respondió de inmediato. Sostuvo un cigarrillo electrónico entre sus dedos enguantados, con los ojos fijos en la silueta de su amigo de la infancia. Vio la duda en los hombros de Axel, vio cómo bajaba la guardia. Una leve sonrisa fría, calculadora y carente de cualquier rastro de empatía, se dibujó en sus labios perfectos.

—No, Erik —sentenció ella, guardando su teléfono donde ya guardaba las capturas del historial de Berlín—. No está yendo demasiado lejos. Esto apenas está empezando a ponerse interesante. Axel cree que puede domar el fuego sin quemarse la casa. Deja que se confíe un poco más.

Esa noche, el eco de los pasos de Liv seguía resonando en el espacioso y minimalista departamento de Axel. El lujo del lugar se sentía de pronto frío, estéril, como una sala de exhibición de un museo. El teléfono sobre la barra de mármol de la cocina vibró de manera consecutiva.

Grupo: Sistema

Freja: Disfruta de las luces del parque, Axel. Pero recuerda cómo termina el juego. El tiempo corre y Berlín sigue fresco en la memoria de los inversionistas.

Erik: No te pierdas en el proceso, hermano. Recuerda quién eres y de dónde vienes. Esa chica juega en otra liga, una donde las reglas son reales.

Louis: Ya casi es suficiente información para ganar la apuesta. No lo alargues más de lo necesario.

Axel clavó la mirada en la pantalla. Los nombres de sus amigos parecieron juzgarlo desde el vidrio templado. Abrió el chat, sus dedos dudaron sobre el teclado digital por primera vez en años. Finalmente, escribió con una firmeza que ya no sentía en el pecho:

Todo sigue estrictamente según el plan. Sé perfectamente cuándo cerrar el trato.

Presionó enviar. Pero esta vez, mientras el mensaje se subía a la red, Axel no miró la confirmación de lectura. Se quedó observando el reflejo de su propio rostro en la ventana que daba a los tejados oscuros de París.

Algo había cambiado de manera irreversible en las últimas dos semanas. No en Liv; ella seguía siendo la misma chica extraña, honesta, que construía castillos de papel en las bibliotecas y creía en la magia de los vecindarios viejos.

El cambio… el maldito error en la ecuación, estaba dentro de él. Y eso… eso definitivamente no estaba en el plan de los Von Lindberg.

1
Lorena Malpica
Muy bonita, me gustó, muchas felicidades, gracias
Lorena Malpica
Liv, sin querer, todo ese cambio, es ocasionado por ti, tu le enseñaste el camino correcto con tu forma de ser 🥳💓
Lorena Malpica
Lástima que ahora el está arrepentido. Ojalá y puedan perdonarse
Lorena Malpica
Porqué cortaste la grabación, es que hay algo que no quieres que Liv se entere. Rata inmunda, así te a ir
Lorena Malpica
Te vas a sentir mejor Axel
Lorena Malpica
Qué poca dignidad de la tipa ojalá y así le vaya
Lorena Malpica
Pasumecha que personas tan deprimente, andarse inventando juegos para darle sentido a sus vidas mediocres, sin importar a quien dañan. Qué les quiten los privilegios y se pongan a trabajar
María Angelica Stessens
Me gustó mucho , Liv y Axel sanaron mutuamente 👏👏👏 !!!
María Angelica Stessens
👏👏👏 para Liv !!!
María Angelica Stessens
Freja , eres insoportable !!!
María Angelica Stessens
Bien por Axel 👏👏👏
María Angelica Stessens
Muy mal que Freja haya hablado con Liv sin consultar primero con él , se metió donde no la llamaron ...
Rolando Morales
/Drool//Drool//Drool//Drool/
Mindy Rey
Enamorada de todas las novelas
Dalila Otero
ya la leí/Facepalm/ y la volveré a leer cuando la alargues autora
me gustó mucho
Megara García
me encanta
Megara García
que hermosa es la redención 👏
Yolanda Luna
si me gustó
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play