Emir Casper regresó del extranjero, sin imaginar que su ex novia y su mejor amigo, estaban celebrando un año de aniversario. Tal vez por venganza, o quizás porque en verdad ella lo cautivo, contrajo matrimonio con la prima de su mejor amigo, teniendo que convivir en la misma casa que su exnovia, y su mejor amigo.
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Capítulo 21
RELATO DE AUTOR.
Dary Wolsol pega las últimas embestidas a la bella y ardiente mucama que, aparte de ayudarle con los quehaceres en su departamento, también le brinda otros servicios. Baja de sobre ella y camina completamente desnudo hasta el baño con su móvil en la mano.
—Sí, fui a verla. ¿Cómo sabes que hablé con ella? ¿Acaso llegaste después de que me fui? ¿Te has visto con esa mujer, Emir?
—No, no la he visto. Me enteré porque recibí una llamada de Edson —Dary se muerde el labio. «Fue capaz de decirle», reprocha para sí mismo—. Y era ella, era Maca quien me estaba llamando del teléfono de Edson.
—Mmmm, ya veo. Ahora que tiene tu número no te dejará en paz; debes casarte e irte pronto, Emir, porque por lo que pude darme cuenta en la mañana, esa mujer está dispuesta a hablar contigo. Está completamente segura de que aún la amas y creo que ella también sigue sintiendo cosas por ti —Emir se queda en silencio—. ¿Quieres que lo hablemos personalmente?
—Sí, nos vemos en el mismo lugar a partir de las cinco.
—Vale, ahí estaré —Dary cierra la llamada, toma una ducha y al salir encuentra a su padre en la sala. Pasa de largo hasta la cocina y se sirve un vaso de leche—. ¿Qué haces aquí?
—Ya que no visitas a tu madre ni a tu padre, he venido a ver cómo estás.
—Ya me vio, señor. Estoy bien, ahora puede irse.
—Voy a cancelar tus tarjetas hasta que vuelvas a casa y dejes esa vida que llevas, porque solo terminarás en la cama de un hospital muriendo de cirrosis o cualquier enfermedad que pueda causarte el alcohol —se acerca—. Hijo, vuelve a casa.
—¿Para qué quiere que vuelva, señor? ¿Para seguir escuchando sus constantes discusiones con mi madre? No, gracias, aquí estoy bien. No sabe la paz que siento al no escuchar sus peleas. Y si quiere cancelar mis tarjetas, hágalo, yo dejaré la universidad.
—No vas a dejar la universidad.
—Entonces estamos claros: usted no cancela mis tarjetas y yo sigo estudiando.
—No puedo creer que…
—No estoy para sermones —agarra su chaqueta y al salir pide—: Cierre la puerta cuando salga, señor Wolsol.
—Ya no me chantajearás más, cancelaré las tarjetas, Dary.
Este último hace caso omiso y se introduce en los ascensores para llegar hasta el parqueadero. Al llegar ahí, ve unas grandes nalgas salir de un auto. Dary se lame los labios y se acerca a la joven que sostiene dos cajas. —¿Necesitas ayuda?
—No, ya es la última, gracias de igual forma.
—¿Te acabas de mudar? —La joven asiente y se va. Dary se gira y pasa su lengua por sus labios; eso de tener una nueva vecina le emociona.
Por otro lado, en la mansión Rossetti, Brandon fumaba un enorme cigarro mientras escuchaba a su esposa hablar como una cotorra. —¿No piensas darle un castigo por haber intentado asesinar al nuevo heredero de los Rossetti? —El hombre suelta el humo y, mirando fijamente a su esposa, expresa:
—No sabemos a ciencia cierta si Belly fue la que empezó. Mi hija estaba en su habitación, fue Maca la que invadió su espacio y supongo que fue la que buscó pelea.
—¡Qué! No puedo creerlo. Mi hija fue la afectada y tú dices que es la culpable. Deberías darle un castigo a tu hija por ser una inhumana y tratar de asesinar a mi nieto.
—Solo eso es lo que te importa, ¿verdad?, que aquel niño nazca. Porque no creo que te haya importado tu hija; supongo que si no estuviera embarazada te importaría un carajo si le pasaba algo, ni siquiera estarías aquí reclamando. Creo que si ella desapareciera, tú estarías feliz, contenta —Mercy sonríe y se sienta.
—En eso somos parecidos, querido esposo, porque a ti tampoco te importa Belly. Quieres deshacerte de ella, por eso la enviaste a ese internado y ahora que salió la quieres casar para deshacerte de ella porque no la soportas —mirándole fijamente, Brandon expresa:
—Estás muy equivocada, mujer. Belly es lo más importante en mi vida; el hecho de que la haya internado no tiene que ver con que quisiera mantenerla lejos. Todo lo que he hecho ha sido para que mi hija esté bien; en el internado iba a estar mejor cuidada que aquí. Y sobre su boda, era lo que debía hacer después de encontrarla en esa situación. ¿De dónde carajos sacas que Belly no me importa?
—Ella no te importa. La desprecias porque la ves como la causante de la muerte de tu esposa, y si la soportas es porque tiene el corazón de tu amada Bellinda —Brandon se quedó mirando con desprecio a su esposa actual—. Dije la verdad, ¿no es cierto?
Brandon se levanta, lleva su mano al rostro de Mercy y refuta con los dientes apretados y la mirada endiablada: —No vuelvas a nombrar a mi esposa.
—¡Yo soy tu esposa! Ella está muerta —Mercy coloca su mano en la muñeca de Brandon—. Yo estoy aquí, ella está bajo tierra.
—Tú nunca serás considerada mi esposa. Si me casé contigo fue porque mi amigo así lo pidió en sus últimas palabras. La única mujer que considero mi esposa es la madre de mi hija —grita y la suelta—. Eso tenlo muy claro. Ahora lárgate de aquí —A regañadientes, Mercy sale del despacho; mientras camina, maldice. Al subir las gradas se encuentra con Belly. Mercy no puede dejar de mirar con odio a aquella joven, la cual le recuerda a su amiga muerta; es que son tan idénticas que verla solo le produce dolor de hígado.
Belly, por su parte, acelera el paso porque aquella mujer siempre le ha dado miedo. Camina hasta el despacho, abre la puerta y escucha la fuerte voz de su padre. —Soy yo —dice, y Bran se voltea.
—¿Qué quieres? —inquiere fríamente.
—Eeeh, la familia de Emir realizará una reunión dentro de dos días.
—¿Quieres que te deje ir? —Belly asiente—. Está bien, iremos.
—¿Iremos?
—Sí, iremos. ¿No dices que harán una reunión familiar? Pues nosotros también somos parte de esa familia, ya lo único que falta es el matrimonio.
—Pero…
—Pero nada, vamos todos o no vas, ¿entendido? —Belly asiente y da media vuelta—. Ah, otra cosa —se detiene en la puerta sin mirar a su padre—. Evita acercarte a Maca, porque ella trae en camino al heredero de los Rossetti. Si vuelves a empujarla, me veré obligado a castigarte —Belly vuelve a asentir y sale, sube a su habitación y le da una respuesta a Emir.