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LA HERMANDAD DEL AMO

LA HERMANDAD DEL AMO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Reencuentro / Fantasía épica / Completas
Popularitas:167
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Trinidad Raquel Reig Mateu

Dos amigos, un destino marcado por la sangre y una búsqueda desesperada. Cuando su amiga de la infancia desaparece sin dejar rastro, Joan y Ralph deberán despertar el poder oculto de sus linajes. Desde las sombras de la Hermandad del AMO hasta los secretos prohibidos de civilizaciones ancestrales, descubrirán que la realidad es solo un velo... y que para rescatar a quien aman, primero deben aceptar quiénes son en realidad.
En el juego del AMO, la lealtad es un mito y la sangre es la única moneda. ¿Estás listo para cruzar el umbral?

NovelToon tiene autorización de Maria Trinidad Raquel Reig Mateu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 13 EL MAPA DE LA CODICIA

Entre la multitud, una mujer observaba los movimientos de Joan. Cuando vio a Vicky al lado de él mostrando confianza y cercanía. Le preguntó a su acompañante.

- ¿Quién es esa chica que está con Degoh?

- Tengo entendido que es el objeto de deseo de Bruno y con quien pretende hacer el ritual para obtener el poder absoluto.

- Eso significa que Degoh es consciente de lo que se está engendrando en México si Bruno logra su propósito.

- No estoy seguro de ello, pero estoy de acuerdo que si esta con ella algo se recela y puede que quiera impedirlo o tal vez …

- Solo yo soy la diosa perfecta para entregar el preciado poder a quien de verdad me sirva. – soltó con gran prepotencia y orgullo. Seguirles y si en algún momento la chica se separa de Degoh hacedla desaparecer.

- ¿No quieres ver el resultado si Bruno hace el ritual con ella?

- Bruno y su puto ritual pueden irse a la puta mierda. Acabad con ella, mejor, entregala como sacrificio Al Sythan de la ciénaga del diablo. Seguro que nos obsequia con una buena protección.

El acompañante hizo una reverencia y se ocultó entre las sombras más tétricas del lugar. Se dio inicio la segunda ronda de combates, las chicas, preocupadas no le quitaban el ojo a Ralph, aunque también observaban los movimientos de Joan que en ese momento se había colocado al lado de otro de los pesos pesados de los ejecutores de la cúpula.

El segundo contrincante fue menos corpulento y más técnico, aun así, Ralph fue tan letal como contundente en sus golpes y tan esquivo como ágil en sus reflejos. En el momento que caía al suelo el oponente, Annie sonreía soltando una tensión que le ahogaba el corazón. Nada más tenerlo cerca le ofrecía la camiseta para que se la colocara.

- Algo se está removiendo en el ambiente. – dijo Ralph nada más ponerse la camiseta.

- ¿En qué sentido? – le preguntó Vicky esta vez.

- Nos observan desde diferentes puntos de este antro.

- Estoy contigo - le secundó Joan. - Chicas, manteros juntas y bajo ningún concepto os alejéis de nuestra vista.

- No es nuestra intención hacerlo – dijo con cara de asco y miedo Annie viendo a algunos hombres que la miraban.

Se anunciaba por megafonía, el inicio de la tercera ronda y con ello el griterío empezaba a aclamar a Ralph como su nuevo héroe guerrero. La sorpresa fue que en esta ronda el contrincante que iba de oscuro y ocultaba su rostro en una capucha hizo que los cuatro sintieran un escalofrío cuando pasó por delante de ellos. Las chicas rápidamente se resguardaron en los brazos de los chicos. Los cuales miraban desafiantes al intruso, éste se paró delante de ellos y les dedicó una mirada con ojos de lagarto y una sonrisa maliciosa.

- Ralph no pelees con ese tipo – le suplicó Annie.

- Estaré bien, Annie. Prométeme que me esperarás como en los anteriores combates. – se quitó la camiseta y se la entregó con una mirada dulce.

Tras la marcha de Ralph, Joan se fue a colocarse en un sitio discreto en el que tenía a las chicas a la vista y cerca para cualquier emergencia. Annie y Vicky se quedaron mirando con verdadera preocupación a Ralph, que se colocaba en su posición de combate. A punto de empezar el combate dos hombres corpulentos y que sacaban como cabeza y media al resto de personas. Ambas se miraron al instante, pues olían muy mal y no lograron ver sus rostros al igual que el oponente de Ralph iban encapuchados ocultando su rostro.

- Todo va como lo planificó el jefe, mientras Oulder se encarga de matar a ese Nakashaki, haz lo propio a Degoh sorpréndelo con un golpe seco, pero sé discreto. Mientras iré en busca del mapa de la llave maestra. – las chicas se alertaron y se mantuvieron quietas, para escuchar la conversación.

- Cómo quieras, pero no te entretengas, no olvides que estamos en el portal del planeta Wytch y los Wytches andan por todos lados.

- Ojalá los Wytches limpien este lugar de apestosos humanos. Será un buen espectáculo verlos ser devorados. – rio estridente pero un fuerte codazo le cortó la carcajada.

- Mantén la boca cerrada, en esta caja todos somos su alimento. Grábate eso en la cabeza.

- Está bien, voy a buscar a Degoh… estoy harto de esta mierda. – se alejó abriéndose paso entre empujones con los que estaban apilados en torno al ring.

Las chicas al verlos alejarse, cada uno por un lado distinto, lejos de quedarse de brazos cruzados y paralizadas por lo que habían escuchado. Decidieron actuar, a pesar de que Joan les había advertido que no se movieran bajo ningún concepto.

- Hay que actuar rápido – le dijo Vicky con mirada firme e inquebrantable. – para encontrar ese mapa y salir lo antes posible de este maldito lugar.

- Sí, pero ¿no crees que deberíamos al menos avisar a Joan? – dijo con cierta angustia Annie mirando preocupada a Ralph

- Venga Annie, entiendo tu preocupación por los chicos, a mí también me preocupan, pero recuerda debemos ayudarles siendo productivas y no una carga. – las palabras llenas de confianza y seguridad hicieron que Annie recobrara su coraje.

Las dos se fueron desplazando de su zona, discretamente como ninjas en la noche. Llegaron al pasillo de las oficinas. Olía a humedad y orina, el nauseabundo olor las paró en seco. Casi como una bendición vieron a un guardián que se movía por los pasillos custodiando una puerta que estaba al fondo.

- Tú vigila el pasillo, yo me encargo de distraerle —susurró Vicky, señalando al guardia. Por primera vez sintió el peso del grupo en su espalda, pero no le importaba, si algo había aprendido trabajando en el pub de Bruno fue saber manejarse con los hombres, usando mil astucias de seducción y engaño. Cuando estuvo cerca de él fingió estar perdida y ebria cuando el guardia la interceptó. —Oh, lo siento... buscaba el baño VIP... Bruno me dijo que aquí encontraría los mejores con buenos hombres de compañía —dijo con una sonrisa seductora y fingida.

El guardia, distraído por la belleza de Vicky e hipnotizado por sus ojos azules zafiro, bajó la guardia. Fue entonces cuando Annie, saliendo de la oscuridad, le propinó un golpe certero en la base del cráneo con una botella pesada que había recogido. Entraron en la oficina encontrándose con un hombre calvo y grueso con un lunar encima de su ceja, dormido de mala manera en su silla. Ambas se acercaron y es cuando se percataron que estaba muerto. De forma sincronizada, se colocaron una mano en la boca para no gritar, ese percance hizo que bajaran por segundos la guardia, olvidando cuál era su plan. Encontrar el mapa o la llave maestra que habían nombrado.

Reaccionaron tras dedicarse una mirada preñada de apoyo y valor, revolvieron los papeles. Annie que había adquirido la habilidad de reconocer en un despacho los lugares más impensables, fue buscando entre muebles movedizos, cuadros por si ocultaban algún tipo de caja fuerte. Se agachó para ver los cajones de la mesa y vio algo que le llamó la atención en el hueco donde tenía las piernas el hombre muerto vio una puerta con un cerrojo en la parte interior.

Se metió a gatas sin tocar al cadáver, buscó la llave palpando las piernas del hombre. Notó un bulto al lado del tobillo derecho, metió la mano y sacó una pequeña llave. La introdujo abriendo una pequeña caja fuerte incrustada. Se desesperó porque tenía un código y no tenía tiempo para buscarlo, en eso se fijó en un número que había en la llave. Lo introdujo y se abrió la caja. Suspiró aliviada, sacó un papiro amarillento y unos documentos, algunos eran mapas de la ruta más actual.

Rápidamente dobló el papiro en cuatro pliegues y lo guardó entre sus pantalones y bragas. Luego cogió otro con la ruta más actualizada y lo dobló escondiéndolo bajo la camiseta que guardaba de Ralph en su brazo derecho. Salió, feliz llamó a Vicky.

- Lo tengo —susurró Annie, con el corazón martilleando, su amiga se colocó a su vera para verlo. — Vicky, vámonos antes de que...

De las sombras de la pared apareció una joven de origen asiático junto a otros dos ninjas, los tres las miraban con una ancha sonrisa como si hubieran encontrado el tesoro que andaban buscando.

Annie y Vicky se miraron asustadas, se habían ido del lado de los chicos sin darles explicación. Ahora se veían envueltas en un problema y no pequeño. Sus cuerpos empezaron a temblar de miedo rezando que los chicos las encontraran. Cuando sintieron que alguien a sus espaldas las inmovilizaba y las adormecía con cloroformo.

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