Camilo Casadiego es heredero único ,de los CASADIEGO con una gran responsabilidad, Pero sin intenciones de dejar herederos, su padres intervendrán para asegurar su legado.
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primera noche en la mansión
La joven Sol caminaba por el amplio pasillo acompañada de una empleada de la casa. Desde que había llegado, la mujer se había encargado de mostrarle cada rincón de la mansión.
—Aquí está el salón principal —explicó la empleada señalando una gran puerta doble—. Más adelante está el comedor familiar y al otro lado la biblioteca del señor Guillermo.
Sol miraba todo con asombro. Las paredes decoradas, los cuadros elegantes, las lámparas de cristal… todo parecía pertenecer a otro mundo.
—La casa es enorme —dijo con una pequeña sonrisa nerviosa—. Creo que podría perderme aquí dentro.
La empleada rió suavemente.
—Al principio todos dicen lo mismo.
Finalmente llegaron al segundo piso.
—Y esta será su habitación, señorita —anunció la mujer abriendo una puerta.
Antes de que Sol pudiera responder, una voz conocida habló detrás de ellas.
—Ya veo que terminaron el recorrido.
Era Laura.
La empleada inclinó la cabeza respetuosamente.
—Sí, señora.
—Gracias, puedes retirarte.
La mujer se marchó dejando a las dos solas en el pasillo.
Laura miró a Sol con curiosidad y amabilidad.
—Entonces… ¿qué te ha parecido la casa?
Sol dudó un momento antes de responder.
—Es… muy hermosa —dijo con sinceridad—. Pero también es muy grande. No sé si logre acostumbrarme. De verdad siento que podría perderme en cualquier momento.
Laura no pudo evitar sonreír. Aquella respuesta sencilla le agradó mucho.
—Eso es normal. Con el tiempo te acostumbrarás.
Luego abrió completamente la puerta de la habitación.
—Ven, quiero mostrarte tu cuarto.
Sol entró lentamente.
La habitación era amplia y luminosa. Tenía una cama grande, muebles elegantes y un baño privado al fondo.
Sol se quedó en silencio unos segundos.
Nunca había estado en un lugar así.
Laura notó su reacción.
— Esta es tu habitación, hasta que te cases, luego pues como es obvio la compartirás con tu esposos —dijo con suavidad—. Al lado es la habitación de Camilo.
Sol asintió en silencio.
Laura abrió uno de los cajones y sacó una prenda.
—Por ahora puedes usar esto.
Era una pijama elegante.
—Es mía, pero te quedará bien. Ponte cómoda.
Sol la tomó con cuidado.
—Gracias…
Laura miró el reloj.
—Camilo aún no ha llegado. Pero seguro está trabajando. Es muy común que se retrase por la oficina.
Sol bajó la mirada.
—Entiendo.
Laura volvió a hablar con naturalidad.
—Mañana iremos a buscar tus cosas.
Las palabras hicieron que Sol recordara su pequeña habitación.
El suelo donde dormía.
La sábana que usaba como cama.
Y las dos únicas mudas de ropa que tenía.
Sol respiró despacio.
—La verdad… no tengo nada que valga la pena buscar.
Laura la miró con atención.
—No te preocupes por eso.
Luego sonrió con tranquilidad. Bueno por ahora ponte cómoda, descansa nos vemos en la mañana, si necesitas algo puedes pedirle a las empleadas, mañana después del desayuno iremos de compras.
Sol no respondió, pero en su interior sentía una mezcla de emociones difíciles de explicar- Laura salió de la habitación- Soleiny hizo un recorrido con sus ojos por toda la habitación, entro al baño, vio la gaveta con toallas, tomo una la acercó a su rostro - esto es otro mundo pensó - precedió a bañarse para descansar, había sido un día con muchas emociones.
Mientras tanto, en la oficina, Camilo y Sergio seguían trabajando.
Pero aquella noche Camilo estaba extraño.
Miraba su reloj una y otra vez.
Sergio lo notó rápidamente.
—¿Qué pasa contigo hoy? —preguntó con una sonrisa burlona—. ¿Tienes una cita en algún lugar… o estás preocupado por tu novia?
Camilo levantó la vista y sonrió.
—Quizás.
Sergio soltó una carcajada.
—Vaya… eso sí que es nuevo.
Camilo cerró algunos documentos.
—Dejemos esto para mañana. Creo que iré a casa.
Sergio lo miró con expresión divertida.
—Creo que te estás tomando muy en serio lo del matrimonio.
Camilo se levantó.
—Tal vez.
—Bueno —respondió Sergio—. Seguiremos mañana.
Ambos salieron de la oficina y cerraron el despacho.
Cuando Camilo llegó a casa ya era bastante tarde.
Al entrar al salón encontró a sus padres esperándolo.
—Buenas noches —saludó.
—Hijo —dijo Laura—. Estábamos esperándote.
Conversaron unos minutos.
Guillermo habló poco, pero Laura parecía muy animada.
—Ya instalamos a Sol en su habitación —explicó.
Camilo levantó ligeramente las cejas.
—¿Ah sí? - en mi habitación verdad ?
-No...ella está en la habitación junto a la tuya.
-mmmm - murmuró Camilo. Pero no dijo nada.
Laura continuó hablando.
—También llamé a algunos familiares y a mis padres para contarles sobre la boda. Se sorprendieron mucho, claro… pero están felices.
Camilo sonrió con tranquilidad.
—Me alegra escuchar eso.
—Ah, y Sergio llamó hace unos minutos antes de que llegaras —añadió Laura—. Dijo que sus padres están arreglando los preparativos, así que me comunícate con ellos .
—Perfecto.
—Así que mañana por la tarde iremos a visitarlos.
Camilo asintió.
—De acuerdo.
Después de un momento se levantó.
—Creo que iré a dormir.
Subió las escaleras con paso tranquilo.
El silencio de la casa era profundo.
Cuando llegó al pasillo de las habitaciones notó algo.
La puerta del cuarto de Soleiny estaba ligeramente abierta.
Camilo se detuvo.
Con cuidado se asomó.
La joven estaba dormida.
La luz suave de la lámpara iluminaba su rostro tranquilo.
Camilo suspiró lentamente.
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
Luego cerró la puerta con suavidad, procurando no hacer ruido.
Después entró en su propia habitación.
Pero esta vez su expresión mostraba un entusiasmo muy difícil de ocultar.
Como si aquella casa… de pronto le pareciera mucho más interesante que antes.