Por el error de un angel, morí. reencarne y soy la mejor amiga de la protagonista.
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Capitulo 11: Todo sigue su curso. Menos el hermano de la protagonista.
Mary salió de la habitación con el paso firme, pero no del todo seguro, el vestido nuevo se sentía distinto en su cuerpo, no incómodo, pero sí diferente a lo que estaba acostumbrada, más ajustado en algunos puntos, más elegante en cada detalle, y aun así no era eso lo que le ocupaba la cabeza, era lo que había pasado minutos antes, lo que Terence había dicho y lo que no dijo después.
—Concéntrate —murmuró en voz baja mientras avanzaba por el pasillo—. No puedes entrar así.
Respiró hondo antes de cruzar de nuevo hacia el salón principal.
El ambiente del baile era exactamente lo que esperaba, gente moviéndose con seguridad, conversaciones medidas, miradas que analizaban sin parecerlo, y la música comenzando a tomar presencia en el aire, marcando el inicio de la velada de forma clara.
Mary caminó despacio, observando sin detenerse demasiado en nadie, buscando con la mirada a Yuyu, pero antes de encontrarla, alguien se colocó frente a ella.
—Llegaste.
Mary levantó la vista.
—Duque.
Adrien Valcieri la miró de arriba abajo, sin exageración, pero con atención suficiente para notar el cambio.
—Te ves muy bien —dijo con un tono directo.
Mary sostuvo su mirada.
—Gracias.
Él inclinó ligeramente la cabeza.
—Me alegra ver que tomaste el tiempo de prepararte.
Mary no respondió a eso, pero no lo contradijo.
—¿Ya comenzó el vals? —preguntó ella.
—Está por comenzar —respondió él—. Y me gustaría invitarte.
Mary dudó un segundo, no por la propuesta en sí, sino por todo lo que implicaba, pero mantuvo el control.
—Está bien —respondió—. Por cortesía.
Adrien inclinó la cabeza.
—Es suficiente.
Adrien extendió la mano.
Mary la tomó, dejando que la guiara hacia el centro del salón, donde las parejas empezaban a colocarse en posición, la música subió apenas, marcando el inicio del primer vals.
—Relájate —dijo él en voz baja mientras tomaba su posición—. No es complicado.
Mary lo miró.
—No estoy nerviosa.
—Eso parece —respondió él con una leve sonrisa.
Mary no discutió, pero tampoco confirmó.
La música empezó, y él la guió con precisión, sin brusquedad, sin necesidad de corregirla demasiado, Mary siguió el ritmo sin perder el paso, pero su atención no estaba completamente ahí, sus ojos se movían buscando a Yuyu.
—¿Buscas a alguien? —preguntó Adrien, notando la distracción.
—A mi amiga —respondió Mary.
Y entonces la vio.
Yuyu estaba sola, cerca de uno de los lados del salón, claramente fuera de lugar entre tanta gente, mirando alrededor con curiosidad y un poco de nervios.
Mary entrecerró los ojos.
—¿Dónde está…?
No terminó la idea, porque alguien más apareció.
El mismo hombre.
Pero esta vez no era “Larry”.
La forma en que la gente empezó a reaccionar lo dejó claro, las miradas, la forma en que algunos se inclinaban apenas, el espacio que se abría sin que él lo pidiera.
Mary soltó una pequeña risa por lo bajo.
—Te lo dije… —murmuró para sí misma.
Yuyu se quedó completamente quieta cuando lo vio acercarse.
—Buenas noches —dijo él, esta vez con una presencia distinta, más clara, más directa—. Mi nombre es verdadero es Adams.
Yuyu parpadeó, claramente impactada.
—¿… Adams?
—Príncipe Adams —añadió él, sin rodeos.
Yuyu abrió los ojos, sorprendida, sin poder ocultarlo.
—Usted… —empezó, pero no terminó.
Mary, desde donde estaba, no pudo evitar sonreír.
Adams se inclinó ligeramente.
—Me gustaría invitarte a bailar.
Yuyu dudó un segundo, luego asintió.
—Sí.
Antes de moverse, Yuyu giró la cabeza, buscando a Mary entre la gente, cuando la encontró, levantó la mano y la señaló directamente, con una expresión que mezclaba sorpresa y algo de reproche.
Mary soltó una risa, negando con la cabeza.
—Te lo advertí.
Adrien notó la escena.
—Parece que tu amiga no esperaba eso.
Mary volvió a concentrarse.
—No —respondió—. Pero lo aceptó rápido.
Siguieron bailando, el ritmo constante, los pasos correctos, pero Mary no terminaba de sentirse cómoda, no por el baile, sino por todo lo demás.
“No está mal —pensó, refiriéndose al duque—. Pero…"
No terminó la idea.
—Estás tensa —dijo Adrien de pronto.
Mary lo miró.
—Estoy bien.
—No lo parece.
El vals terminó poco después, las parejas se separaron, el ambiente cambió ligeramente.
Adams no perdió tiempo.
Se giró hacia Yuyu, tomó su mano con más firmeza.
—Quiero hablar contigo.
Yuyu asintió, todavía sorprendida.
—Sí.
No se alejaron demasiado, pero lo suficiente para tener un momento más privado, y aunque Mary no estaba lo suficientemente cerca para escuchar cada palabra, sí vio el gesto claro, la postura, la forma en que Adams hablaba.
“Aquí viene… —pensó— ¿Isabella, quieres ser mi prometida?"
Y no se equivocó.
Adams se arrodilló.
El movimiento fue claro, directo, y suficiente para llamar la atención de quienes estaban cerca.
Yuyu llevó una mano a su boca. Adams habló, su voz no se escuchaba del todo, pero la intención era evidente.
Yuyu dudó apenas un segundo.
Luego asintió. Mary soltó el aire.
—Claro… dijo que sí.
Adrien la miró de reojo.
—¿Te sorprende?
Mary negó.
—No.
La música volvió a cambiar, el ambiente se llenó de comentarios, algunos discretos, otros no tanto.
Yuyu fue rodeada rápidamente, y Adams no se separó de ella.
Mary se quedó quieta, observando.
El resto de la velada pasó sin que Mary se sintiera realmente parte de ella, habló lo necesario, respondió cuando debía, pero no se quedó en conversaciones largas, y cuando se dio cuenta, Yuyu ya no estaba.
—¿Se fue? —murmuró.
—Sí —respondió Adrien, que seguía cerca—. El príncipe la acompañó.
Mary asintió.
—Tiene sentido.
Hubo un pequeño silencio.
—Pareces más tranquila ahora —comentó él.
Mary negó.
—Solo estoy cansada.
Adrien la observó con más atención.
—No tienes que quedarte si no quieres.
Mary levantó la mirada.
—No quiero irme aún.
—Entonces quédate —respondió él—. Pero no te obligues a disfrutar algo que no te interesa.
Mary soltó un pequeño suspiro.
—Gracias por la invitación.
Adrien inclinó la cabeza.
—No tienes que agradecer, me pareció que serías una compañía interesante.
Mary lo observó un segundo más.
—Voy a tomar aire —dijo al final—. Necesito salir un momento.
Adrien asintió.
—Adelante.
No la detuvo.
Mary salió del salón, el cambio de ambiente fue inmediato, menos ruido, menos gente, el aire más fresco, caminó sin rumbo claro hasta llegar al jardín, donde las luces eran más suaves y el espacio más abierto.
Se detuvo.
—Esto es mejor.
Respiró hondo, dejando que el silencio la envolviera un poco.
—Demasiadas cosas en una sola noche…
Cerró los ojos un segundo.
—Yuyu ya está comprometida… —pensó—. Todo sigue como la historia.
Pero no todo.
Se quedó en silencio unos segundos más, hasta que sintió algo. Dos manos cubrieron sus ojos desde atrás.
Mary no se tensó.
Al contrario, soltó una pequeña risa.
—Ya te despegaste de tu amado príncipe. ¿Eh? Yuyu...
Hubo un pequeño silencio.
Luego una voz.
—Pensé que te propondrían matrimonio también.
Mary se quedó quieta un segundo.
Reconoció la voz de inmediato.
—Terence.
Intentó apartar las manos, pero él no lo hizo de inmediato.
—¿Tan segura estabas de quién era? —añadió él, con un tono bajo, más cercano de lo habitual.
Mary soltó otra pequeña risa, esta vez más contenida.
—Reconoci tu voz..
—Eso es evidente.
Finalmente, él retiró las manos.
Mary se giró.
Terence estaba ahí, a poca distancia, su uniforme igual de impecable, su expresión más relajada que antes, pero con algo distinto en la mirada.
—Deberías estar con tu duque—dijo él.
Mary cruzó los brazos.
—No es mío.
Terence inclinó levemente la cabeza.
—Entonces mejor.
Mary lo miró un segundo más de lo necesario.
—¿Y tú? —preguntó—. ¿No deberías estar dentro?
Terence dio un paso más cerca.
—Prefiero esto.— señaló el jardín—. La tranquilidad del jardín es un privilegio que no todo pueden tener.
—Oye, Terence...
—Escuchame bien, Mary. Aléjate del duque. Solo aparenta lo que no es.
Mary ladeó la cabeza. En busca de respóndele a ese comentario, Terence termina por ella.
—Es solo un consejo que te doy. Queda en tí si lo quieres tomar.
—Es como un dicho... Corazón que no ven ojos que no sienten... ¿verdad?
Terence frunció el ceño. Muy confundido por su frase.
—¿No será al revés?
—Ah. Cierto...
Esta vivo, sin magia, no fue un castigo como se lo esperaba, o tal vez perder su magia para él si lo sea.
La vida de Mary dio un giro que no se esperaba, pero en el proceso encontró el verdadero amor, Adrien es un buen hombre 😍😍😍
Adam dio a entender qué quiere algo con Yuyu, más adelante cuando todo se estabilice y las heridas sanen. /Whimper/ Mary prometió ir a trabajar a la panadería, cambio pan por joyas, pobre panadero se quedo sin su empleada loquilla /Grievance/