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BAJO TU SOMBRA

BAJO TU SOMBRA

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Posesivo / Mafia / Completas
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Delenis Valdés Cabrera

Ella era la única testigo. Él, la sentencia de muerte que terminó convirtiéndose en su dueño.
Elena Thomas vivía entre archivos y sombras, convencida de que su invisibilidad era su mayor escudo. Pero una noche, en un callejón donde el aire sabía a hierro y pólvora, vio lo que nadie debía ver: a Viktor Volkov, el heredero más despiadado de la Bratva, ejecutando a sangre fría.
Ella esperaba una bala. En su lugar, recibió unas manos de acero que la arrancaron del suelo y una voz que le prometió un infierno personal. "No te mataré, pequeña", le susurró él al oído, mientras el calor de su cuerpo la envolvía como una trampa de seda. "Pero a partir de hoy, tu nombre, tu cuerpo y hasta tu último suspiro me pertenecen".
Ahora, Elena es la prisionera de oro en una fortaleza de cristal. Viktor es un monstruo que no sabe amar, solo poseer; un hombre que la mira con una mezcla de odio y un deseo que amenaza con quemarlos a ambos.

NovelToon tiene autorización de Delenis Valdés Cabrera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 11

El motor del SUV soltó un último suspiro de humo negro y se detuvo por completo a la sombra de unos pinos gigantes. El silencio de la montaña, roto solo por el crujido de la nieve bajo sus pies, los envolvió.

— Tenemos que movernos. El rastro de aceite es una invitación para ellos —dijo Viktor, bajando del auto con dificultad.

Caminaron durante veinte minutos hasta encontrar una pequeña cabaña de cazadores, oculta entre la maleza. Al entrar, el aire estaba helado y olía a pino viejo. Viktor se aseguró de cerrar la puerta con un pesado tablón de madera y, solo entonces, se dejó caer contra la pared, soltando un gemido que intentó ocultar.

— Viktor, estás sangrando mucho —dijo Elena, acercándose con rapidez. Sus ojos café estaban llenos de preocupación.

Él se quitó la chaqueta de cuero y la camisa negra, revelando un torso lleno de cicatrices antiguas y una herida de bala reciente que le había rozado el costado. A pesar del dolor, Viktor se quedó mirando a Elena mientras ella buscaba un botiquín básico en la cabaña. Su pelo castaño estaba revuelto y tenía manchas de hollín en las mejillas, pero para él, nunca había lucido más hermosa.

— Ven aquí —susurró él, extendiendo su brazo sano.

Elena se arrodilló entre sus piernas para curarlo. La diferencia de tamaño era casi cómica en ese espacio reducido; las manos de ella se veían como pétalos de flores sobre la piel curtida y los músculos de acero de Viktor. Con una paciencia infinita, ella limpió la herida.

— Me asusté, Viktor —confesó ella en un susurro—. Por un momento pensé que...

— Shhh —él la interrumpió, tomando su barbilla y levantándola para que lo mirara—. No te vas a librar de mí tan fácil, pequeña.

Viktor, que siempre había sido un hombre de acciones bruscas, se volvió inusualmente cariñoso. La atrajo hacia su pecho, rodeándola con sus brazos gigantes, ignorando el dolor de sus puntos. La envolvió en una manta vieja que encontró y la mantuvo allí, como si fuera el tesoro más preciado de su colección.

— Gracias, Elena —dijo él sobre su cabello—. No solo por curarme... sino por no dejarme solo cuando todo se volvió oscuridad. Mi padre tiene razón en algo: eres mi debilidad. Pero lo que él no entiende es que esa debilidad es lo único que me mantiene cuerdo.

Elena apoyó la cabeza en su hombro, sintiendo el calor abrasador que emanaba de su cuerpo. Viktor comenzó a acariciar su brazo con el pulgar, un gesto protector y posesivo que la hizo sentir más segura que tras los muros de la mansión.

— Ya no tienes que pelear solo contra tus fantasmas —respondió ella, cerrando los ojos.

Pasaron la noche frente a la pequeña chimenea que lograron encender. Viktor no durmió; se quedó vigilándola, acariciando su pelo castaño y lacio mientras ella descansaba en su regazo. Por primera vez en su vida, el gigante no sentía hambre de poder o de venganza, solo una necesidad abrumadora de que llegara el amanecer para llevar a su chica de vuelta a casa y jurarle, bajo la luz del sol, que nadie volvería a ponerla en peligro.

(...)

El regreso a la mansión no fue el alivio que esperaban. Aunque Viktor caminaba con la firmeza de un hombre que ha sobrevivido a la muerte, su mirada era más oscura que nunca. Al entrar, el silencio de la casa no era de paz, sino de advertencia.

— Señor —el jefe de seguridad se acercó, pálido—. El sistema de la oficina principal fue vulnerado. No forzaron la puerta. Entraron con sus credenciales digitales.

Viktor se detuvo en seco. Elena sintió cómo la mano de él, que aún descansaba protectoramente sobre su hombro, se tensaba hasta volverse de piedra. Solo tres personas en el mundo tenían esas claves, y dos estaban muertas.

Caminaron hacia el despacho. Al abrir las pesadas puertas de caoba, Viktor soltó un gruñido que hizo eco en las paredes. Su escritorio estaba intacto, pero la caja fuerte de alta seguridad, oculta tras el retrato familiar, estaba abierta.

— No se llevaron el dinero —dijo Elena, acercándose con sus ojos café analizando cada detalle—. Viktor... se llevaron el sobre rojo.

El sobre rojo contenía el "Seguro de Vida" de los Volkov: las pruebas de corrupción de los jueces y políticos que mantenían a la mafia a flote. Sin eso, Viktor era un hombre marcado para la ejecución legal. Pero sobre el escritorio, había algo más: una pequeña nota escrita con una caligrafía elegante que Elena reconoció al instante.

> "La rosa es hermosa, pero sus espinas están matando tu imperio. Si quieres el sobre, ven a buscarlo donde todo empezó. Sola."

>

Viktor golpeó el escritorio con tal violencia que la madera se astilló. Se giró hacia Elena, y por primera vez, sus ojos no brillaban con cariño, sino con una posesividad abrasadora y una rabia ciega. La tomó por los brazos, levantándola apenas unos centímetros del suelo para que sus rostros quedaran a la misma altura.

— ¡¿Quién más sabía de este lugar?! —rugió—. ¡Esa nota es para ti! ¡¿A quién protegías antes de conocerme?!

La tensión entre ellos estalló. Elena no bajó la mirada, a pesar de la intimidante presencia del gigante. Sus manos pequeñas empujaron el pecho de él con una fuerza que lo sorprendió.

— ¡No me hables como si fuera una de tus empleadas, Viktor! —le gritó ella, con el pelo castaño agitándose por el movimiento—. Si alguien entró aquí usando tus claves, el problema no soy yo... es alguien de tu pasado que tú creías haber enterrado.

Viktor la soltó, respirando con dificultad. La cercanía física, la adrenalina del robo y los celos retrospectivos estaban creando una tormenta perfecta. Se acercó a ella de nuevo, pero esta vez no para gritar, sino para acorralarla contra la mesa del despacho. Su cuerpo de casi dos metros bloqueaba toda salida.

— Me estás volviendo loco, Elena —susurró él, su voz vibrando con una mezcla de deseo y peligro—. He quemado puentes por ti. He desafiado a mi padre. Y ahora, alguien intenta usar el amor que te tengo para desmantelar mi vida.

— Entonces deja de dudar de mí y búscalo conmigo —respondió ella, sintiendo el calor de su aliento.

La tensión sexual y de poder entre ambos era tan fuerte que el aire parecía chispear. Viktor estaba dividido entre encerrarla en una celda de oro para siempre o dejar que ella lo guiara al corazón de la traición.

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Carmen Ramos
Esta bonita su novela pero cuando la termine comienzo a leer estaré al pendiente ☺️🥰
Delenis: Por supuesto mi corazón 🤭, no te preocupes yo actualizo seguido , la otra que estoy escribiendo "La contadora del mafioso" también, por si le apetece leer . Besos 😘
total 1 replies
Marbe Majano
más capitulos
Delenis: A la orden 👌
total 1 replies
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