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EL CACHORRO DEL ALFA

EL CACHORRO DEL ALFA

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Demonios / Brujas / Embarazo no planeado / Hombre lobo / Embarazada fugitiva / Completas
Popularitas:1.2M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Dayana, una loba nómada, se ve involucrada con un Alfa peligroso. Sin embargo un pequeño bribón hace temblar a la manadas del mundo. Daya desconcertada quiere huir, pero termina en... situaciones interesantes...

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 24 No saldrá mal

Dayana parpadeó, desconcertada. La burla en sus palabras era evidente, pero extrañamente, eso la tranquilizó más que cualquier halago. Sabía cómo lidiar con su rudeza; era su forma de reconocer su fuerza sin admitirlo abiertamente. Octavia, que observaba el intercambio con atención, contuvo un suspiro. Lycas siempre había tenido una forma peculiar de mostrar confianza: insultando para luego empujar a los demás más allá de sus límites.

—Bien —respondió Dayana, con más determinación de la que sentía.

—Pero si algo sale mal, no digas que no te lo advertí.

—No saldrá mal —replicó Lycas con firmeza.

—Porque no te lo permitiré.

Era una promesa… y también una advertencia.

—Dile a Caterina y a ese humano que se presenten en la Empresa 23. Ahí tienen trabajo —ordenó Lycas, con un tono que no admitía discusión.

Dayana asintió, aunque una mezcla de conmoción y fastidio se agitaba dentro de ella. Parecía que una acariciada de cintura y unas nalgadas bien dadas habían sido suficientes para «ascenderla» de puesto. La ironía no escapaba a su percepción: el mismo hombre que la castigaba con una mano, con la otra le abría puertas que nunca había imaginado.

—Está bien —respondió, conteniendo un suspiro.

—Se lo diré.

Pero antes de que pudiera apartarse, Lycas añadió con una voz baja que solo ella pudo escuchar.

—Y no se te ocurra pensar que esto es un favor. Es una orden. Cumple.

Dayana apretó los dientes. Claro que era una orden. Siempre lo era con él. Pero por primera vez, esa orden no venía acompañada de una amenaza, sino de una oportunidad. Y eso… eso era aún más desconcertante.

*_*

Mientras tanto, en uno de los balcones del ala sur, Ariadna y Selene se reunían con Artemisa, la hija de un Alfa de una manada vecina, conocida por sus recursos y prestigio intachable. Además, Lycas y Artemisa se conocían desde la infancia y compartían una amistad sólida.

—Arty, esa omega es realmente salvaje. No sé cómo vamos a lograr salir de esta vergüenza —dijo Ariadna con indignación, aún sintiendo el dolor físico de sus recientes castigos.

La loba alfa levantó las cejas, intrigada pero no preocupada.

—Chicas, no se ofusquen. El odio es a veces el peor enemigo; hay que actuar con valentía y astucia.

Artemisa sonrió con una seguridad fría.

—Primero, debemos establecer de forma sistemática que el pequeño Óscar, al ser el heredero, pronto tendrá que conocer a la nueva esposa de su padre… —hizo una pausa dramática.

—Y darle a Dayana la seguridad de que yo, como futura Luna, cuidaré del niño como si fuera mi propio hijo.

Ariadna y Selene intercambiaron miradas de complicidad. La intención real era clara: pintar a Dayana como una omega salvaje, indómita, sin moral ni presencia, mientras Artemisa se presentaba como la figura maternal y estable que la manada necesitaba.

—Ella se encargará de esto —susurró Selene, con una sonrisa satisfecha

—Dayana no tendrá dónde esconderse cuando hayamos terminado.

Artemisa asintió, su expresión serena, pero sus ojos llenos de determinación.

—Confíen en mí. Lycas merece una Luna que esté a la altura, no una cachorra perdida que ni siquiera conoce las reglas de nuestra manada.

El plan estaba en marcha, y ninguna de ellas dudaba de que, tarde o temprano, Dayana caería por su propio peso… o por el empujón adecuado.

Mientras tanto, en un balcón elegante y refinado, dos jóvenes altos y de aspecto imponente conversaban en voz baja. Ambos sostenían un vaso de whisky entre las manos, sus miradas perdidas en la noche estrellada.

—¿Alguna noticia? —preguntó uno con voz grave y contenida.

El otro bebió un sorbo lentamente antes de responder:

—Aún no… pero tengo una pista. —Casi un susurro, cargado de intención.

Su compañero se volvió de inmediato, los ojos brillando con urgencia.

—¿En serio? ¿Cuál? Dilo.

El segundo joven levantó una ceja, con una sonrisa apenas esbozada.

—Bien… Manada Colmillo Plateado.

Las palabras flotaron en el aire como una promesa peligrosa. El nombre de esa manada no era casualidad, era conocido por su ferocidad, su aislamiento… y sus secretos. Ambos sabían que eso cambiaba todo.

*_*

Sin embargo, había un pequeño bribón que estaba sacando ventaja de su posición. El pequeño Óscar se había dado cuenta de que todos giraban a su alrededor como si fuera un gran príncipe, y no desaprovechaba la situación. Pedía dulces, juguetes y atenciones; Alicia lo llevaba por todos los rincones de la mansión, como si fuera un pequeño emperador o incluso un dictador caprichoso, y todos lo consentían y halagaban sin cuestionarlo.

Cada vez que se daba la vuelta, había una loba o un sirviente ofreciéndole un bocadillo, un juguete nuevo o un cumplido. Estaba tan encantado con esa vida de privilegios que no notó que Dayana lo observaba desde atrás, con los brazos cruzados y una ceja levantada.

—Bien, pequeño monarca —dijo con voz seca.

Óscar se paralizó. Al darse la vuelta, hizo un puchero instantáneo, pero Dayana no se dejó engañar.

—Óscar, no puedes aprovecharte así de la gente. También tienes que aprender a ser modesto —abrió los brazos para que él corriera hacia ella.

Como un pequeño imán, Óscar se lanzó contra su madre y la abrazó.

—Pero mami, ¡todas estas cosas son para mí! Para el pequeño Óscar —dijo con tono coqueto.

Dayana negó la cabeza con ternura pero firmeza.

—Lo sé, mi amor. Sé que todo es para ti, pero también debes entender que no puedes abusar de su generosidad. A veces tienes que decir “no, gracias”, “después” o simplemente pedirles que no te traigan cosas todo el tiempo. De lo contrario… te pueden castigar. —Hizo una pausa dramática.

—Por ejemplo, yo… que estoy a punto de castigarte.

Volvió a levantar una ceja en señal de advertencia. Óscar asintió con una sonrisita traviesa.

—Sí, mami, lo haré. Haré lo que digas —respondió dulcemente, y le dio un beso en la mejilla.

No muy lejos, Lycas observaba la escena en silencio. Miraba cómo Dayana le enseñaba a su hijo a ser mesurado y a no volverse arrogante. Ella realmente tiene buenos cimientos morales, pensó, con un destello de aprobación en la mirada. No era fácil criar a un niño en medio de tanto lujo y atención desmedida, pero Dayana no eludía su responsabilidad… ni siquiera cuando eso significaba ser la “mala del cuento”.

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María Alejandra Hernández Román
La autora como siempre manejando extraordinariamente el misterio 👏👏👏
María Alejandra Hernández Román
🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Maria Gudiño
una novela maravillosa, felicitaciones para la escritora 👍👏💯
Imelda Rejon
hermoso capítulo. el alfa Lucien. su pareja destinada de segunda oportunidad y por supuesto el papá de Dayana que se va con ellos para estar al lado de su hija y nietos
Imelda Rejon
al fin se hizo justicia y se acabó el peligro que representan y merecido el ascenso de Lycas cmo rey alfa
Imelda Rejon
me parece una historia muy buena, m gusta mucho, gracias autora
me encantó esta historia, nos tuvo, al menos a mí, por momentos con el Jesús en la boca de la emoción. gracias autora por historia maravillosa. Felicidades y bendiciones 💐💐
Imelda Rejon
ah que Oscar. acusando a s madre de desobediente jajaja y si que sn s un cachorro!!!!
Imelda Rejon
al fin Cronos se está vengando de los que le hicieron tanto daño
Imelda Rejon
ésa manada sangrienta va desaparecer como lo sentenció la reina y Lycas va a tomar venganza por sus seres queridos y de su gente que pereció en el ataque traicionero
Imelda Rejon
el papá de Lycas será que su mate de segunda oportunidad sea beta de la reina ?, y será que puedan curar al alfa luciano?
Imelda Rejon
hermoso capítulo de confesiones u reencuentros y ternurita, Óscar cuidando a su abuelo
Imelda Rejon
que bueno que Dayana ua reaccionó. aunque está delicada y los cachorros también van a salir de esta rodeada del amor de su padre que al fin la encontró y de su familia paterna y el pequeño Oscar al fin vió a su mamá
Imelda Rejon
un capítulo muy triste la despedida de la luna madre. el dolor de la nana , de Lycas u toda la manada
Imelda Rejon
que poca......, la de las hermanas de Lycas, matar a su madre y a tantos
lobos, todoor su envidia , odio y racismos, pero que bueno que llegó la familia de ella para rescatarlas
Imelda Rejon
que bueno que apareció la familia de Dayana, ellos la van a salvar, creo que fue con el ella se topó en el baño el día de la reunión
Imelda Rejon
Artemisa y las hermanas malvadas , a ver si no secuestran a Óscar
Imelda Rejon
mira que dejar tirado la reunión y salir corriendor su luna,!!!! la ama de verdad u Oscar va a tener hermanitos
Imelda Rejon
pobres tontas no saben que lo único que conseguirán será el hermano cilio o la muerte
Imelda Rejon
Lycas se está aprovechando del celo de Dayana y la está haciendo suya nuevamente, a ver si no viene n hermanito o hermanita a Óscar☺️☺️☺️
Imelda Rejon
he ahí la clave del misterio del nacimiento de Dayana, perro quién será su padre?
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