NovelToon NovelToon
El Dulce Sabor De Tu Olvido

El Dulce Sabor De Tu Olvido

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / CEO / Romance de oficina
Popularitas:6.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Genesis Paz

Un contrato por deber. Un secreto por proteger. Un amor nacido de la amargura.

NovelToon tiene autorización de Genesis Paz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: El Cristal Quebrado

El trayecto de vuelta a la mansión es un estallido de silencio. En el interior del coche, la tensión es tan tangible que parece ocupar el lugar del aire. Julian no me ha soltado la mano desde que salimos del restaurante; sus dedos aprietan los míos con una posesividad que me quita el aliento, una mezcla de protección y una furia contenida que no sé hacia quién va dirigida.

Al entrar en la mansión, el frío del mármol nos recibe, pero entre nosotros el ambiente arde.

Julian se quita la chaqueta del esmoquin y la lanza sobre una silla con un gesto brusco, algo impropio de su usual disciplina.

—Ve al salón. Necesito un trago —ordena. Su voz es barítona, más profunda y ruda de lo habitual.

No obedezco del todo. Me quedo en el umbral del salón, observándolo caminar hacia el mueble bar. Mis nervios están a flor de piel, y el encuentro con aquel hombre, Alistair, ha abierto una compuerta que ya no puedo cerrar. La timidez que siempre me ha amordazado está luchando contra una necesidad imperiosa de saber.

Julian sirve dos copas de cristal tallado con un whisky ámbar. Se acerca y me entrega una. Sus ojos azules están oscurecidos, cargados de esa amargura inteligente que lo hace parecer tan solitario.

—Bebe —dice, demandante—. Lo necesitas.

Tomo un sorbo largo. El líquido me quema la garganta, dándome un rastro de calor que me ayuda a hablar.

—¿Qué quiso decir Alistair con "la lección de Isabella"? —mi voz suena más firme de lo que esperaba, aunque mis manos aún traicionan un ligero temblor—. Julian, estoy cansada de ser la sombra que habita esta casa sin saber qué fantasmas la persiguen.

Julian deja su copa sobre la mesa con un golpe seco. Se acerca a mí, invadiendo mi espacio con esa masculinidad dominante que me hace retroceder hasta que mi espalda choca contra la estantería de libros. Me tiene acorralada, sus brazos a ambos lados de mi cuerpo.

—La lección, Benerice, es que la perfección es una mentira —su aliento huele a turba y a deseo contenido—. Isabella no era la santa que tus padres veneran. Era una mujer que jugaba con fuego, que se alió con hombres como Alistair para conseguir lo que quería. El accidente… no fue solo mala suerte. Ella estaba huyendo de las deudas y los secretos que había construido a mis espaldas.

Me quedo helada. La imagen de mi hermana perfecta se desmorona en un segundo.

—¿Lo sabías? —susurro.

—Lo descubrí cuando ya era tarde. Me dejó un imperio que proteger y un desastre que limpiar —Julian se inclina más, su rostro a milímetros del mío—. Y entonces apareciste tú. Con tu miedo, con tu silencio, con ese estúpido aroma a vainilla que me saca de quicio porque me recuerda que hay algo puro en este mundo de mierda.

El corazón me late con tanta fuerza que temo que él pueda sentirlo. La amargura de sus palabras se mezcla con una pasión que ha estado cocinándose a fuego lento durante meses.

—Me ignoras la mitad del tiempo —le reclamo, las lágrimas de frustración asomando a mis ojos—. Me tratas como a un objeto de tu inventario.

—Te ignoro porque si te miro demasiado tiempo, Benerice, pierdo el control —su mano sube por mi cuello, su pulgar acaricia mi mandíbula con una delicadeza que me pone la piel de gallina—. Te trato como a mi posesión más valiosa porque es la única forma que conozco de que no te rompas.

En ese momento, la chispa estalla. Julian acorta la distancia y me besa. No es un beso tierno; es un encuentro explosivo, cargado de toda la tensión, el dolor y el deseo que ambos hemos reprimido. Sabe a whisky y a una verdad amarga que finalmente sale a la luz.

Mis manos, antes asustadizas, se enredan en su cabello, atrayéndolo más hacia mí. La timidez desaparece bajo la fuerza de su masculinidad dominante. Él gime contra mis labios, un sonido bajo y animal que me recorre la columna. Me presiona contra la estantería, y por primera vez, no me siento como la sombra de Isabella. Me siento como la mujer de Julian Blackwood.

Él se aparta solo un centímetro, sus ojos azules fijos en los míos, brillantes y pícaros a pesar de la seriedad del momento.

—Te advertí que no jugaras con fuego, Benerice.

—No estoy jugando, Julian —respondo, recuperando mi voz entre respiraciones entrecortadas.

Él me mira, y por un segundo, la soledad desaparece de su rostro. Hay una conexión cruda, una chispa que promete quemar todo lo que conocíamos. Pero Julian, siempre calculador, da un paso atrás, aunque su mirada sigue anclada a la mía.

—Ve a descansar —dice, su voz ahora ronca y cargada de una nueva demanda—. Mañana tenemos mucho de qué hablar. Y Benerice… no vuelvas a bajar la mirada. No frente a mí.

Subo las escaleras sintiendo que el suelo bajo mis pies ha cambiado para siempre. La chispa se ha convertido en un incendio, y aunque el miedo sigue ahí, el dulce sabor de este nuevo encuentro es lo único que quiero saborear.

***

La mañana siguiente en las oficinas de Blackwood Global tiene un peso distinto. El aire parece más denso, cargado con el residuo de la electricidad que dejamos en el salón de la mansión. Mientras camino por el pasillo hacia mi despacho, noto que mis pasos son menos erráticos; el eco de mis tacones contra el mármol suena con una determinación que me asusta incluso a mí.

Sigo siendo la mujer que prefiere callar, la que se esconde tras su cabello oscuro, pero el roce de los labios de Julian ha dejado una marca invisible que me obliga a mantener la barbilla un poco más alta.

Al entrar en mi despacho, encuentro un ramo de orquídeas blancas sobre mi mesa. No hay nota, pero el aroma a sándalo que parece desprender el papel que las envuelve delata a su remitente. Julian no es hombre de palabras dulces, es un hombre de gestos inteligentes y mandatos silenciosos.

—Señora Blackwood —Clara entra con una pila de carpetas, pero se detiene al verme. Su mirada salta de las flores a mi rostro, y una sonrisa cómplice asoma en sus labios—. El señor Julian la espera en la sala de conferencias para la revisión del proyecto de bienestar. Dice que sea puntual.

Asiento, sintiendo un nudo de anticipación.

Cuando entro en la sala de conferencias, Julian está de pie frente al ventanal, con las manos en los bolsillos y la espalda recta. Al oírme entrar, se gira. Su mirada azul me recorre con una intensidad depredadora que me pone la piel de gallina. No hay rastro del hombre que me besó con desesperación anoche; frente a mí está el líder calculador y demandante.

Sin embargo, cuando nuestros ojos se encuentran, detecto ese brillo pícaro que solo yo parezco ver.

—Siéntate, Benerice —dice, señalando la silla principal junto a la suya. Es una posición de poder que nunca me había otorgado frente al resto del equipo directivo que empieza a entrar en la sala.

Durante la reunión, la dinámica ha cambiado. Los directivos, que antes me ignoraban o me miraban con la lástima que se le tiene a una sombra, ahora guardan silencio cuando hablo. Julian no me interrumpe, ni siquiera cuando mi voz flaquea por la timidez. Se limita a observarme, apoyando la barbilla en su mano, con una amargura solitaria que parece haberse suavizado un ápice.

—La propuesta de Benerice de implementar la cocina terapéutica en la sede no es solo un capricho —interviene Julian cuando uno de los socios intenta protestar por los costes—. Es una inversión en capital humano. Y en esta empresa, lo que mi esposa firma, yo lo respaldo.

El uso de la palabra "esposa" resuena con una autoridad absoluta. Al finalizar la reunión, los directivos salen apresuradamente, dejándonos a solas en la inmensa sala de cristal.

Julian se levanta y camina hacia mí. Se apoya en la mesa, invadiendo mi espacio con esa masculinidad dominante que me deja sin aliento.

—Has defendido bien tu posición hoy —dice en voz baja. Su tono es rudo, pero sus ojos dicen algo más—. Pero te falta agresividad. Sigues pidiendo permiso para existir.

—No todos somos como tú, Julian —respondo, encontrando mi voz—. Algunos necesitamos construir las cosas poco a poco.

Él se inclina, sus manos atrapando el borde de mi silla, acorralándome.

—Anoche no parecías necesitar tiempo, Benerice. Parecías una mujer que sabía exactamente lo que quería reclamar.

El recuerdo del beso explota entre nosotros. La chispa sigue ahí, viva y peligrosa. Julian estira la mano y roza con su dedo índice el dorso de mi mano. Es un contacto mínimo, pero mi respiración se entrecorta.

—Esta noche tengo que trabajar hasta tarde —comenta él, su mirada volviéndose oscura y demandante—. Quiero que me traigas la cena al despacho. Nada de catering, Benerice. Quiero algo que haya pasado por tus manos.

Es una orden, una demanda de mi tiempo y de mi esencia.

—¿Quieres que cocine para ti en la oficina? —pregunto, asombrada.

—Quiero recordarle a este edificio, y a mí mismo, quién es la mujer que realmente manda aquí cuando las luces se apagan —dice con una sonrisa amarga y pícara—. No me hagas esperar. Sabes que detesto la impuntualidad.

Se da la vuelta y sale de la sala, dejándome con el corazón galopando. Julian es un hombre solitario y difícil, pero ha empezado a jugar un juego conmigo donde la timidez ya no es mi única defensa.

1
Yulianni Casanova
tu novela está buenísima felicidades más capítulos por favor
Claudia C.
autora gracias por los capitulos pero más por favor está súper súper buenísima está novela
Claudia C.
ma capitulos autora está súper está novela
Anonymous
Excelente tu novela, no demores en publicar más capítulos
Anonymous
excelente tu novela no demores en publicar más capítulos
Claudia C.
excelente está novela súper súper
Claudia C.
autora super la novela más capítulos y que Berenice ya sea una mujer fuerte no se deje de el y de nadie
Claudia C.
por favor autora más capítulos
Claudia C.
por favor autora no nos deje con la incertidumbre de saber más gracias super está novela
Andre: Mil disculpas por no haber actualizado antes, mi teléfono ha estado dañado
total 3 replies
Anonymous
me gusta la trama, me quede con deseos de seguir leyendo
Claudia C.
super está novela gracias autora no tardes tanto con capitulos
Martha Jasso
esta interesante ojalá no tarden los siguientes capítulos
Ana Lilia Hernandez
Normal
Beatriz Nuñez
Es impresionante el personaje
Beatriz Nuñez
Esta interesante su novela ,muy emocionante
Andre: Ay 😍 😍 😍 😍 😍 me RecontraAlegro muchísimo ❤️ ❤️ ❤️ ❤️ ❤️ que la historia esté siendo de agrado de ustedes. Mil gracias ♥️
total 3 replies
Maria Teresa Rojas Bustos
me encanta sus novelad👏
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play