NovelToon NovelToon
EL DESCONOCIDO EN MI ALMOHADA

EL DESCONOCIDO EN MI ALMOHADA

Status: Terminada
Genre:Fantasía épica / Mundo de fantasía / Viaje a un mundo de fantasía / Completas
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

El Desconocido de mi Almohada es una historia de amor, misterio y autodescubrimiento que te hará cuestionar los límites entre la realidad y la fantasía.

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 10

Saqué mi libreta y empecé a escribir. Necesitaba volcar todo lo que sentía. El contraste entre la vida segura y predecible de Marcos y el torbellino peligroso que era Min-ho me estaba desgarrando. En Madrid, yo era una versión de mí misma que encajaba en los moldes. En Seúl, era una extraña que soñaba con playas de arena negra y hombres de hielo que se derretían bajo la lluvia.

Regresé al hotel tarde. El cansancio era tan físico que me dolían hasta las pestañas. Me desplomé en la cama sin siquiera quitarme el maquillaje. Solo quería dormir. Solo quería que el Min-ho del sueño me explicara qué estaba pasando.

Pero el sueño fue diferente esta vez.

Aparecí en el despacho de la oficina. Estaba oscuro, igual que en la vida real, pero las paredes eran de cristal transparente y a través de ellas podía ver todo Seúl ardiendo en luces de neón. Min-ho estaba allí, sentado en mi silla. No llevaba traje. Llevaba una camisa blanca desabrochada en el cuello y parecía derrotado.

—¿Por qué dejas que él te llame? —preguntó sin levantar la vista.

—Porque él es mi realidad, Min-ho. Tú eres... tú eres un sueño que ha cobrado vida.

—No —dijo él, levantándose y caminando hacia mí—. Yo soy el hombre que estaba allí antes que él. Él solo es el sustituto que elegiste cuando te cansaste de esperarme.

—Eso no tiene sentido —dije, sintiendo cómo las lágrimas me nublaban la vista—. No te conocía.

—Nos conocemos desde que el mundo es mundo, Valeria. ¿Por qué crees que Madrid nunca fue suficiente para ti? ¿Por qué crees que siempre sentiste que te faltaba una pieza?

Se acercó a mí y me tomó de los hombros. Su tacto en el sueño era abrasador.

—Él te ofrece una cocina nueva. Yo te ofrezco el abismo. Elige, Valeria. Pero elige pronto, porque el tiempo se está acabando y la realidad no perdona a los que viven entre dos mundos.

De repente, la escena cambió. Ya no estábamos en la oficina. Estábamos en una estación de tren. Un tren de alta velocidad estaba a punto de salir. Marcos estaba en el vagón, extendiéndome la mano. Min-ho estaba en el andén, mirándome con esa tristeza infinita que me partía el alma.

—¡Valeria! —gritó Marcos desde el tren—. ¡Sube! ¡Tenemos que elegir el color de las cortinas!

—¡Valeria! —susurró Min-ho desde el andén—. ¡Quédate! ¡Ayúdame a recordar quién soy!

El pitido del tren fue ensordecedor. Me desperté de golpe, sudando frío. El sonido del pitido no era un tren, era mi móvil. Otra llamada.

Eran las tres de la mañana. Miré la pantalla. No era Marcos. Era un número desconocido de Seúl.

—¿Diga? —contesté con la voz ronca.

—Valeria... —era la voz de Min-ho. Pero no era la voz del director ejecutivo, ni la del hombre del sueño. Era la voz de alguien que ha bebido demasiado o que está sufriendo un ataque de pánico—. Valeria, ayúdame.

—¿Min-ho? ¿Dónde estás? ¿Qué pasa?

—Estoy... estoy en el templo. El de la madera antigua. El que viste en tus sueños. No puedo... no puedo parar de recordarlo todo. Ven, por favor.

La llamada se cortó.

Me levanté de la cama como un resorte. No me importaba la hora, ni el frío, ni Marcos, ni mi carrera. Me puse los vaqueros y el abrigo más grueso que encontré sobre el pijama y salí corriendo del hotel. El portero me miró como si estuviera loca cuando le pedí un taxi a esas horas.

—A Insadong. Rápido —le dije al taxista.

Mientras el taxi recorría las calles desiertas de Seúl, mi mente volaba a mil por hora. "El de la madera antigua". Él lo sabía. Él también había visto el templo. La conexión no era solo mía; era un puente que ambos estábamos cruzando desde lados opuestos.

Llegué al portal de madera que había visto en mi primer sueño. Estaba oscuro y soplaba un viento helado que cortaba la cara. Entré en el recinto del templo. El silencio era absoluto, roto solo por el sonido de las campanas de viento que tintineaban suavemente.

Lo encontré sentado en los escalones de madera de la pagoda principal. Estaba encorvado, con la cabeza entre las manos. A su lado había una botella de soju a medio terminar. Se había quitado la chaqueta del traje y solo llevaba la camisa, a pesar del frío glacial.

—¿Min-ho? —susurré, acercándome con cuidado.

Él levantó la cabeza. Sus ojos estaban rojos, llenos de una angustia que me hizo querer llorar. Cuando me vio, no dijo nada. Simplemente se levantó y se tambaleó un poco. Fui hacia él y lo sostuve por los brazos para que no se cayera.

—Estás loca por venir —dijo con una sonrisa triste.

—Tú me has llamado —respondí, pegándolo a mí para darle calor—. Estás congelado, Min-ho. Vámonos de aquí.

—No puedo irme —dijo, mirando hacia el interior del templo—. Aquí es donde ella me trajo la última vez. Mi madre. Me dijo que si alguna vez me perdía, buscara la luz de este templo. He pasado veinte años huyendo de este sitio, Valeria. Veinte años siendo una máquina.

Me abrazó. No fue un abrazo romántico, fue el abrazo de un náufrago que encuentra un madero al que agarrarse en medio de la tormenta. Apoyó su cabeza en mi hombro y sentí que empezaba a temblar.

—¿Por qué apareces en mis sueños? —preguntó en un susurro—. ¿Por qué te siento más real que mi propia vida?

—Porque quizás somos dos mitades de la misma historia, Min-ho. Y las historias siempre encuentran la forma de contarse, por mucho que intentemos cerrarlas.

Nos quedamos allí, abrazados bajo la sombra del templo antiguo, mientras la nieve empezaba a caer de nuevo sobre Seúl. En ese momento, Marcos y Madrid se sintieron como un planeta lejano y extinto. Aquí, en el frío de Insadong, el desconocido de mi almohada finalmente me había dejado entrar en su dolor.

Y supe que, después de esta noche, ya no habría forma de volver atrás.

nosotros terminabamos con un pacto silencioso: ya no podíamos fingir que éramos solo dos extraños trabajando juntos. Estábamos unidos por algo mucho más antiguo y poderoso que un contrato de marketing. Estábamos unidos por el hilo rojo de nuestros sueños.

1
The Wolf 🥀🐺🍃
una historia que se parece a mi vida mi ....me pasó lo mismo con mi ahora esposo y dejé de soñarlo cuando xfin lo conocí y extrañaba a el chico de mi sueños 😭😭....veamos k pasa .
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play