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Para El Marido Que Me Abandonó

Para El Marido Que Me Abandonó

Status: Terminada
Genre:Amor tras matrimonio / Romance / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:426.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Melany. v

Rubí, princesa consorte de Evans. Muere por el desprecio de su esposo. Ella renace en el siglo XXI, sin embargo, muere tras una misión peligrosa. Vuelve a su primera vida. está vez, ella no morirá por la distancia de su marido, si es necesario lo obligará a mucha cosa por el bienestar suyo y el de reino.

En una noche, con un cuchillo en el cuello del principe, rubí lo amenaza.

—No te obligare a amarme. Pero si a estar juntos por la seguridad mía y del reino. De lo contrario, te haré sufrir.

Evans, extrañamente le empieza a gustar su lado peligroso.

—Con gusto me gustaría cumplir tus deseos

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XI

Rubí dormía profundamente, enredada con Evans en la cama imperial. Roncaba sin el menor pudor, con un sonido suave y constante, completamente ajena a título de emperatriz. Una de sus piernas estaba cruzada sobre la de él y su brazo pesaba sobre su pecho, como si reclamara ese espacio incluso dormida.

Evans tampoco descansaba del todo. Su respiración era lenta, pesada, el cuerpo cediendo por fin después de demasiado tiempo bajo presión.

Fue el primero en abrir los ojos. Aún era de madrugada. Tardó unos segundos en recordar dónde estaba. El techo alto, las cortinas, la luz filtrándose de la luna menguante… y el peso tibio de Rubí sobre él. Bajó la mirada y la observó dormir: despeinada, el ceño relajado, roncando como si nada en el mundo pudiera alcanzarla.

Una sonrisa breve, casi involuntaria, se le escapó.

Ella había sido clara. No le prometió amor, ni un corazón abierto. Pero tampoco se negó a compartir la cercanía, ni a volver a enredarse con él cuando el deseo lo reclamaba. Esa contradicción le resultaba extrañamente honesta.

Intentó moverse con cuidado, pero Rubí gruñó entre sueños y se acomodó más cerca, apretándole el torso con una fuerza inesperada. Evans se quedó quieto, resignado, hasta que ella, por puro instinto, rodó y terminó boca abajo, liberándolo.

—Roncas peor que un soldado borracho —murmuró él, en voz baja.

Rubí no respondió. Siguió durmiendo. Entonces el recuerdo lo golpeó sin aviso. Sangre. Dolor. Gritos mezclados con el choque del metal y la tierra empapada.

Ya no estaba en la cama, sino en un campo arrasado. El olor de la muerte se le clavó en la garganta. El hombre que lo había criado yacía entre sus brazos, sin vida, los ojos abiertos, vacíos. La impotencia regresó, aferrándosele al pecho como una garra.

Esa línea de tiempo ya no existía.

Pero el dolor sí.

—Es cierto… otra vez… ese recuerdo —murmuró, pasándose una mano por el rostro.

Se levantó y caminó hasta la ventana. Desde allí, sus ojos cayeron inevitablemente sobre el santuario. Se llevó la mano al pecho, como si pudiera contener lo que latía ahí dentro.

—¿Qué ocurre? —preguntó Rubí, con la voz apagada por el sueño, aún boca abajo en la cama.

—Nada.

—Evans.

Él suspiró y regresó. Se sentó a su lado.

—Tengo pesadillas —admitió—. De una vida lejos de esta.

Rubí giró el rostro apenas lo suficiente para mirarlo.

—Ven y bésame.

Evans arqueó una ceja, sorprendido. Luego sonrió.

—Me pregunto si algún día te cansarás de hacerlo.

—Créeme, te hará bien —respondió ella—. Solo uno. Nada más.

Evans no dudó. Se inclinó y besó los labios de Rubí con suavidad. No pasó ni un segundo cuando el cuerpo le cedió y cayó sobre ella, inconsciente.

Por primera vez en mucho tiempo, no soñó con los horrores de su pasado. Rubí lo acomodó a su lado. El beso contenía un poco de su poder.

—El beso de la dulce muerte. No te matará. Solo callará el ruido de tu mente.

---

Al día siguiente, los deberes imperiales no dieron tregua. Entre ellos, el más importante: atender la llegada de un embajador extranjero.

Después del desayuno, Rubí caminaba a la par de Evans por los pasillos, discutiendo asuntos políticos.

—Tengo noticias —dijo ella—. La visita proviene de Blossom.

Evans la miró, sorprendido, pero la dejó continuar.

—Lo sé. Entiendo tu reacción —añadió—, pero no podemos hacer nada. Vienen de manera pacífica.

—Comprendo —respondió él, exhalando—. Precisamente por eso no podemos actuar con rechazo.

Su expresión era tensa. La incomodidad era evidente. Rubí se detuvo y tomó su brazo.

—Evans. Entiendo lo que ocurrió en esa línea de tiempo. También el rechazo que sientes. Pero la guerra con ellos no va a ocurrir, porque esta vez, estoy yo aquí.

Él se detuvo. Tomó la mano de Rubí y besó con suavidad sus nudillos.

—Qué tonto soy —murmuró—. No puedo darme el lujo de mostrarme débil cuando mi emperatriz es todo lo contrario.

—¡Emperadores! —los llamó Stefan, consejero de Rubí—. Han llegado. La sala está lista.

Avanzaron con paso firme hacia la sala de juicios, lugar destinado a recibir tanto a nobles del imperio como a visitantes extranjeros.

Cuando entraron, los ministros se pusieron de pie.

—El embajador Arnold de Ghostey —anunció Stefan—. Y su acompañante, Thomas.

Arnold se acercó y se arrodilló frente a Evans.

—Su majestad, Luna Renaciente del gran imperio de Norum.

Se incorporó y estrechó la mano de Evans.

Al mirarlo a los ojos, el recuerdo regresó con violencia. El hombre que había asesinado a su padre en la otra línea de tiempo… era él. No llevaba la armadura rojiza de entonces, pero sus ojos lo delataban.

—El gusto es mío… —respondió Evans, apretando un poco más de lo necesario antes de soltarlo.

Era una línea distinta. Aun así, no confiaría.

Arnold se volvió hacia Rubí y volvió a arrodillarse.

—Emperatriz. Corazón de la Luna… un nombre digno de su presencia.

Al intentar besarle la mano, Rubí la retiró con firmeza.

—Es gratificante recibir a un embajador de Blossom, lord Arnold. Tome asiento. Comencemos la reunión.

La misión de Arnold era clara: renovar el convenio entre ambos reinos. Blossom era pequeño, pero poderoso. Y el antiguo acuerdo ya no era válido.

—El convenio con el anterior emperador ha caducado —explicó—. Mi estadía se debe a eso.

Los ministros debatieron. Evans escuchó, pero antes de decidir, se inclinó hacia Rubí.

—¿Qué piensas?

—Blossom ya no es nuestro enemigo —susurro ella—. Podemos aprovechar esta oportunidad… pero prefiero tomar precauciones con él.

Evans asintió. Entonces habló.

—Exijo un sello Ámbar como condición.

Arnold disimuló su sorpresa.

—¿Y eso qué es?

—Un juramento bajo sello, avalado por dos reinos aliados. Si Blossom incumple, enfrentará consecuencias.

El embajador frunció el ceño.

—¿Acaso su majestad desconfía de nosotros?

Rubí intervino, con voz firme.

—Al contrario. Blossom nos necesita. Según los informes, su reino enfrenta una crisis climática. De no ser así, no habría venido sin aviso.

Arnold sonrió con tensión.

—Una conclusión acertada.

—Una renovación podía haberse hecho por carta —continuó Rubí—. Pero vino en persona.

El embajador se recostó en su silla.

—Tiene razón. Vine por el convenio… y para pedirle a su majestad, la emperatriz, que cambie el clima de mi reino. No es un secreto que su don es muy poderoso.

1
Jehiel Ortiz Cruz
lamento decirlo , pero ha llegado un punto en que me da hueva terminarlo 😂 , aquí la dejo , me fastidio
Rosa Paredes
Creo que fue en el momento exacto de morir el último suspiro, los errores son consecuencia de tus propios actos y se vive con ellos 🥺🥺🌸🍀
Enith😊
Cecilia, la ex del emperador también es un cabo suelto
Enith😊
El ministro manipuló al manipulador, siempre con un plan b
Enith😊
Eso se llama trabajo en equipo, lealtad y no dejar de creer en el otro
Ruxtts
📖✅
Jehiel Ortiz Cruz
pero a quien demonios se le ocurre dejar vivo a quien causo problemas , se pasan de ingenuos
Jehiel Ortiz Cruz
uy, uy, uy quien se habrá quedado con su sombra ?!?!?;?🤯
Enith😊
Oh si, y te la comiste 🤣
gaby
magnífica
Monica Ramirez
Me dirán mal pensada, pero la tal : Cecilia . Esta esperando pacientemente, para lanzar el Zarpazo !!
Patricia Murgas Cervera
felicidades me encantó
Rows
Pinche vieja resbalosa,(sin duda la Petra tiene que ver).
Rows
Hay que sacrificarse por el bienestar del reino , aprovechar la arma de Evans
Lucilenne A. Ribeiro
ese ministro esta manipulando al antigo emperador. no permite que Évans lo veja.
Lucilenne A. Ribeiro
ese Tomas está mui raro! debe ser un mago que esconde su mente.
Ana Leidi Reinosolappot
☺️😂
Rows
Sospechosamente sospechoso
Carmen Rodriguez
/CoolGuy/
Sam bourgeois
excelente autora
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