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Latidos Bajo La Bata

Latidos Bajo La Bata

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Amor a primera vista / Divorcio / Amor prohibido / Romance / Superpoder / Completas
Popularitas:21.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Estefaniavv

Esta es la crónica de Valentina Vingut, una estudiante de medicina cuya existencia se fragmenta al colisionar con Ricardo Vidal. Él es un magnate custodiado por un imperio de poder y una familia de fachada, pero poseedor de una oscuridad magnética que arrastra a Valentina hacia un romance prohibido. Lo que ella ignora es que esa conexión eléctrica no es azar: sus linajes han estado encadenados por una deuda de sangre desde tiempos ancestrales.
Será el deseo suficiente para silenciar la moral?

NovelToon tiene autorización de Estefaniavv para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8: el despertar de los sentidos

El dolor inicial, esa punzada aguda que parecía querer detener el tiempo, comenzó a disolverse bajo una marea de sensaciones desconocidas. El ritmo de Ricardo, que al principio había sido cauteloso y casi reverente, empezó a ganar intensidad, transformando la molestia en un placer vibrante que recorría cada rincón de mi columna. Me sentía extasiada, suspendida en un limbo donde solo existían su respiración errática y el calor de su piel contra la mía.

De pronto, Ricardo se detuvo en seco. Se quedó inmóvil sobre mí, con los músculos de los brazos tensos y la frente apoyada en mi hombro, respirando con dificultad.

—Dame un segundo... —jadeó, con la voz rota por el esfuerzo—. Necesito controlarme, Valentina. No quiero que esto termine rápido, mi dulce mujer. No quiero que este momento se nos escape de las manos.

Yo, en mi inexperiencia, no alcanzaba a comprender del todo la batalla que libraba contra sus propios instintos, pero su autocontrol me pareció un acto de devoción absoluta. Se separó lo justo para empezar un recorrido de besos que me dejó sin aliento: mi boca, la línea de mi cuello, el nacimiento de mis senos... todo parecía ser un territorio nuevo que él reclamaba con urgencia. En un movimiento ágil, me indicó que me diera la vuelta. Sentí sus labios recorriendo mi espalda, de arriba abajo, en una caricia eléctrica que terminó en mis glúteos.

—Qué hermosa eres... perfecta y redonda —murmuró con una nota de salvajismo antes de besarme con firmeza y propinarme una nalgada que me hizo soltar un grito sofocado, mezcla de sorpresa y deseo.

Subió de nuevo hacia mi oído, su aliento quemándome la piel. "Eres divina", susurró antes de volver a penetrarme, esta vez envuelto en un frenesí que me arrastró con él. Gemía su nombre, aferrándome a las sábanas de seda, hasta que me giró una vez más para quedar frente a frente.

—Quiero ver tu carita, lindura. Quiero ver cómo te entregas a mí —dijo, clavando sus ojos aceituna en los míos.

Seguía sin parar, perdiéndonos en una danza que parecía durar una eternidad y apenas un suspiro a la vez. Finalmente, el mundo pareció estallar en mil fragmentos blancos. Ricardo soltó un gruñido profundo y se desplomó sobre mí, envolviéndome en un abrazo protector mientras recuperábamos el aliento, unidos por el sudor y los latidos desbocados de nuestros corazones. Pasaron los minutos en un silencio sagrado, roto solo por el sonido de la brisa de la montaña golpeando los ventanales de la cabaña.

—¿Estás bien, preciosa? —preguntó al fin, acariciando mi cabello empapado.

—Completamente bien —respondí, sintiendo una paz que nunca había experimentado.

Cuando la cordura volvió a reclamar su espacio, Ricardo se levantó con la elegancia innata que lo caracterizaba se quitó el condon y fue en busca de las copas de vino y brindar por nuestra noche. Sin embargo, al retirar la sábana, sus ojos se fijaron en un punto específico del colchón. Una pequeña mancha roja destacaba sobre el blanco inmaculado.

—¿Valentina? ¿Estás en tus días? —preguntó con una mezcla de desconcierto y duda.

—No... ¿por qué lo preguntas?

Me señaló el sitio y sentí que la sangre se me subía al rostro en un instante. La vergüenza me golpeó con fuerza y desvié la mirada hacia la ventana, tratando de ocultar mi vulnerabilidad. Ricardo dejó las copas en la mesita de noche con un golpe seco, se acercó a la cama y tomó mi rostro entre sus manos, obligándome a mirarlo.

—Tú... ya habías hecho esto antes, ¿cierto? —preguntó, aunque su voz ya guardaba la respuesta.

Guardé silencio, apretando los labios. No era un tema que quisiera discutir; mi virginidad era mi último refugio, la última parte de mí que nadie había reclamado.

—La verdad es que no, Ricardo. Nunca.

—¿Por qué no me dijiste nada? —Su voz sonaba angustiada, casi culpable—. Valentina, me dejas sin palabras. Cuando pienso que ya no puedes sorprenderme más, sacas un as bajo la manga que me cambia todo el juego. Tenías que habérmelo dicho para ser más delicado, para tratarte con el cuidado que mereces...

—Fue mi decisión —le interrumpí, cobrando valor—. Deseaba hacerlo contigo y no me arrepiento de que hayas sido tú el primero.

Él me observó con una intensidad que me hizo temblar. No era solo deseo; era una mezcla de respeto, posesividad y algo que se parecía mucho al amor. Me rodeó con sus brazos, apretándome contra su pecho como si fuera el tesoro más valioso de su imperio.

—Eres mía, Valentina. Completamente mía —empezó a decir entre risas nerviosas y besos en mi frente—. De ahora en adelante, el mundo puede arder, pero tú eres mi mujer. Mi dulce cajita de sorpresas... no tienes idea de lo que acabas de hacer conmigo.

Esa noche, bajo el cielo estrellado de la montaña, comprendí que ya no había vuelta atrás. Le había entregado mi cuerpo, pero también le había entregado el poder de destruirme o salvarme. Ricardo me miraba con una ternura que dolía, llamándome "su mujer", mientras yo me preguntaba cuánto tiempo duraría esta magia antes de que el mundo exterior, su verdadera mujer y sus responsabilidades, vinieran a reclamar lo que legalmente les pertenecía.

El sol de la montaña se filtró por las rendijas de las persianas de madera, dibujando franjas doradas sobre las sábanas revueltas que aún conservaban el calor de la noche. Me desperté con una sensación extraña, una mezcla de plenitud física absoluta y una leve punzada de ansiedad que se instalaba en la boca del estómago. Al girarme, me encontré con los ojos de Ricardo. No dormía; estaba apoyado sobre su codo, observándome con una fijeza que me hizo sentir, una vez más, como su posesión más valiosa.

—Buenos días, mi mujer —susurró, y esa palabra, "mujer", vibró en el aire con un peso legal y emocional que me erizó la piel.

Pasamos una hora más entre caricias lentas y promesas susurradas al oído, pero la calma duró poco. El deseo en Ricardo parecía ser un animal que nunca terminaba de saciarse. De un momento a otro, volvió a adueñarse de mis labios; los besaba con un desespero renovado, como si temiera que el día se me llevara de su lado. Retiró la sábana que cubría mi cuerpo mientras decía contra mi oído: "Creo que nunca será suficiente de ti".

Sentí su miembro, enfurecido y firme, buscando mi entrada. En un movimiento fluido, inició su ritmo con una estocada que me hizo arquear la espalda.

—Ricardo, espera... ¿y el condón? —logré articular entre jadeos, la lógica de médico intentando abrirse paso entre la neblina del placer.

—Estoy limpio, déjame sentirte piel a piel... Termino afuera, lo prometo —respondió él, con la voz tomada por la urgencia.

Continuó su danza dentro de mí, reclamando cada rincón como si quisiera tatuar su presencia en mi interior. Mientras me besaba y tomaba mis senos con una posesividad que me hacía temblar, me preguntó al oído:.

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Maria M. Rosario
mjy bonita la historia
Estefaniavv: Gracias, espera la segunda parte en una semana 🙈
total 1 replies
LIZA VELAZCO
sencillamente hermosa!!!!! felicidades que gran historia 😊
Estefaniavv: Gracias, espera la segunda parte en una semana 🙈
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Elina Beatriz Ravazzano
Te felicitó por tu imaginación. No entendí mucho,pero me gustó.
Estefaniavv: Viene una segunda parte que se desarrolla la historia final 🥰🥰
total 1 replies
AYA
El título de la novela cambió, al inicio no se leía fantasía y luego cambió a pura fantasía , no fue mala pero esos cambió tan drástico dañan la lectura.
AYA
Demasiado fantasía, 🙄😒
Carola Videla 😈🇦🇷
que triste vivir así, es injusto
Lirio Blanco: Cierto 😔
total 3 replies
Estefaniavv
🥰🥰🥰
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