Después de seis meses trabajando en la empresa del patriarca de una poderosa familia, Carmen Lobos decide llevar a su hijo a sus primeras vacaciones… hasta que una tragedia lo deja gravemente enfermo. Apenas una semana antes ella descubrió que su nuevo jefe será Federico, uno de los nietos de su jefe, pero un escándalo sacude la empresa y lo aparta del puesto.
El lunes vuelve al trabajo y se encuentra con que su nuevo jefe es Santiago Calderón: arrogante, clasista, prepotente y mujeriego. Desde el primer momento, se detestan.
Cuando Santiago la despide de manera injustificada, la ira y el deseo de venganza llevan a Carmen a cometer una imprudencia que cambiará sus vidas: un matrimonio por contrato donde ella asegura el tratamiento de su hijo y él protege a la empresa que tanto desea.
Pero nada será sencillo. Tras la boda, el patriarca impone una estricta condición que sacude sus vidas.
Los acuerdos pueden tener letra chica, pero muchas veces se firman en una cama grande.
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¡POR EL MARTILLO DE THOR!
NARRADOR
Carmen se acercó a la cama y agarró el hermoso baúl. No era muy pesado. Su lado curioso intentaba adivinar que podía contener.
-¿Lo vas a abrir o seguirás moviéndolo?- Santiago estaba exasperado. Los días previos a la boda fueron irritantes y ese día había resultado el peor
Federico apenas si había alcanzado a llegar a la boda. No había podido hablar demasiado con él y esperaba que su abuelo no lo hiciera volver al lugar que para él se asemejaba al infierno.
Si a la tensión de casarse con una insoportable y combativa novia le sumaba que no quería verla ni en pintura, su irritación era más que justificable.
-A ver granito de sal, dime que no te da curiosidad. Fue un lindo detalle de parte de los Silver Bonnet, ¿No lo crees?- Ella preguntó con ingenuidad y diversión
-Ábrelo y salgamos de dudas. También quiero ver qué puede ser. Mariano hace muchas cosas para defensa personal, tal vez hasta podría electrocutarte- El pensaba en recibir una táser con anhelo
-En ese caso...- Ella comenzó a imaginar lo mismo. Tener algo con que atemorizar a su nuevo marido en la oficina si se portaba aún más insoportable sería beneficioso
Carmen abrió el baúl y tal fue su sorpresa que lo soltó de inmediato.
-¡POR EL MARTILLO DE THOR!- Gritó dejando caer el baúl sobre la cama y de allí cayeron algunos "accesorios" al suelo
Dentro del baúl había múltiples juguetes sexuales de todo tipo, color y clase. Había cosas diseñadas para el placer femenino, esposas, pezoneras que vibraban y lo más llamativo... consoladores.
Santiago se había quedado mirando el baúl más que sorprendido. Él no podía creer que los Silver Bonnet hicieran un regalo así de atrevido.
Su mirada siguió a uno de los consoladores en el suelo. El aparato se había encendido y se movía emitiendo luz, una que contrastaba con la tenue iluminación de la habitación.
-Tu apagarás esa cosa. Yo eso no lo toco- Carmen retrocedió espantada y avergonzada. Nunca había tenido en su poder nada de eso y hasta ese día estaba segura de que jamás lo tendría
-Yo no esperaba ver este arsenal. No tengo palabras- Santiago admitió. No era un ángel, mucho menos inocente, pero no había usado más que algunas esposas con alguna atrevida compañera
-Creo que subestimé a ese matrimonio. Debí sospechar algo cuando la señora Esperanza me llevó a comprar lencería, pero ¿Esto? No lo hubiese esperado en mil vidas
-Jamás me regalaron algo así y que esto provenga de los amigos de mí abuelo... esto es tu culpa
-¿Mía? Tuviste un montón de aventuras y la culpa es mía. ¿Eres idiota o finges profesionalmente?
-Eres tu la que me besaba en cualquier oportunidad y la que mencionó la lencería. Seguro creyeron que tu eres la pervertida y mira todo esto aquí- Ella agarró el baúl con un desagrado que no podría fingirse y lo dejó en el suelo. Lo siguiente que hizo fue cerrarlo. No quería ver ese contenido de nuevo
-Aquí no vamos a buscar más culpables. La señora Esperanza seguramente pensó como yo y creía que no podrías hacer algo bueno- Santiago se quitó la corbata con frustración y la parte superior de su traje
-Agradece que no eres otra mujer porque de serlo te demostraría que tan bueno o malo soy- Le habló con dureza- Además no finjas ser virgen si ya tienes un hijo
-No dije serlo. Ahora ayúdame con este vestido porque no pienso dormir con él. Si miras de más te saco los ojos- Advirtió poniéndose de espaldas
-No quiero tener pesadillas- Él bajó la cremallera y ella comenzó a buscar algo para ponerse
Creyendo que había ropa en el baño fue allí sosteniendo el vestido en sus gemelas para que ninguna escapara. Al ir allí dejó caer el vestido y enfrentó un nuevo problema. Allí no había ropa.
-Si tuviste algo que ver en esto vas a lamentarlo- Salió del baño envuelta en una toalla. No había ni una bata que pudiera usar
-¿Por qué no me sorprende? Noche de bodas, juguetes sexuales, nada de ropa. Aquí tampoco tengo algo para usar. Dormiremos así- Él acabó por quitarse la camisa y ella lo vio por primera vez a punto de desnudarse
Santiago aflojó su cinturón y Carmen se dio la vuelta. Él se encogió de hombros y dejó caer el pantalón. Se metió bajo las sábanas usando solamente su bóxer.
-Así durmieras desnuda no te tocaría. Soy un hombre de palabra y cumpliré nuestro acuerdo- Ella con dudas y bastante vergüenza se metió en la cama
Los dos se quedaron mirando el techo de la habitación, hasta que Santiago rompió el silencio incapaz de dormir debido al día tan intenso que había tenido.
-¿Vas a gemir?- Preguntó sin una pizca de tacto
-Empieza tu- Le dijo bastante escandalizada
Para Carmen haber estado con el padre de su hijo era pasado. Hacia muchos años que nadie la tocaba. No había tenido tiempo para el romance ni tampoco se había interesado en tener una aventura. Tener un hijo, poco tiempo y cuentas impagas era suficiente estrés.
Santiago se quedó en silencio, observándola. Él esperaba que esa descarada diera un espectáculo, pero al cabo de varios minutos nada ocurría.
-Te recuerdo que aquí mí abuelo tiene oídos
-Ya lo se. Estoy intentando recordar o al menos pensar en algo- Él soltó una risa
-Haz lo mismo que la última vez que hayas estado con alguien y ya- Dijo resuelto
-Para eso tendría que embriagarme y no creo poder hacerlo- Él la miró con sorpresa. Parecía que hablaba en serio
Tomando valentía, Carmen le dio la espalda, cerró los ojos e hizo su mejor intento. Santiago procedió a imitar aquello, algo que para él no suponía mucho esfuerzo.
Él, siendo más astuto cuando acabó la falsa interpretación se levantó sin hacer ruido. Carmen lo miró.
Él se pegó a la puerta y escuchó que alguien hablaba por teléfono. Esa era la confirmación de que no se había equivocado. Su abuelo era demasiado astuto y estaría muy atento a su reciente matrimonio para saber si era real o no. Aquella confirmación solo acababa de generar más estrés en el empresario.
Pero me encanta 😁
No creo que Santiago quiera alejarse de su hijo...