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MIELY

MIELY

Status: En proceso
Genre:Terror / Maldición / Leyendas de fantasmas / Poderosas criaturas sobrenaturales / Casos sin resolver / Mitos y leyendas / Completas
Popularitas:95
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Sydney Brown, una joven asocial desafortunada se ve forzada a trabajar en los baños de un templo.

Unos baños que cargan con una maldición que acecha desde los rincones en una espiral de rencor y odio que parece no terminar jamás.

Donde deberá elegir si...

¿Ser una heroína?

¿Ayudar a la maldición?

¿O no hacer nada y observar como el rencor destruye a las personas de su alrededor?

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #7: Mako Nozomi

Mi turno en los baños siguió con normalidad, la radio por alguna razón se mantuvo en silencio, creía que se había quedado sin pilas, si es que esa radio tenía pilas.

Aun así, mi atención no tardó en enfocarse en algo más. Ese algo era un niño de preescolar que entró a los baños, su cuerpo estaba lleno de barro y tenía varios raspones.

—¡Señorita! ¡Por favor! ¡Ayude a mi madre!

—¿Eh?

—¡¡Mi mamá fue atacada por mi padre!! ¡¡Fue atacada por él!! —sollozó—.

Temblando salí de la caseta con mi celular en la mano, el niño seguía gritando y llorando, agitada volteé a los alrededores buscando ayuda. Pero no había nadie, intenté gritar para pedirle ayuda a unos de los clientes pero mi voz se desvaneció.

—¡¡Señorita!!

El niño me agarró de la mano para arrastrarme con él, su madre estaba en el suelo con moretones y sangre escurriendo por su cuerpo, lo que me dejó más paralizada fue reconocerla, ella era una cliente que siempre iba a los baños cada semana sin falta.

—Se-Señorita Nozomi… —jadeé paralizada e impotente—.

Quería ayudarla… ¡Realmente quería hacerlo! Solo que no quería sufrir… tenía tanto miedo de resultar herida o peor aún, dañar a mis padres por actuar y creerme un héroe de una historia que no era mía.

—¡¡Mamá!! ¡¡Por favor!! ¡Señorita! ¡¡Hay que ayudarla!!

La señorita Nozomi alzó la mano hacia mí, ella me intentó hablar pero solo salían pequeños gemidos de su boca. Al principio no sabía que quería decir, pero solo pasaron unos segundos para que entendiera lo que decía.

El sonido de unos pasos acompañados del cruel arrastre de un hacha se escuchó en el fondo de la colina. Ese ser se acercaba cada vez más a nosotros, en ese instante me di cuenta de que era demasiado tarde para ayudar.

Cerré los ojos y cargué al niño para huir de ahí con él, ya se imaginarán lo que le pasó a la señorita Nozomi.

Sentía tanta impotencia que mi sangre ardía, no podía salvarla, y a decir verdad, aunque pudiera hacer algo contra ese monstruo, pero aún si hubiera sido valiente y tuviera la voluntad de un héroe.

No hubiera sido capaz de lograr nada sin la ayuda de la señorita Nozomi. Después de todo, así eran las cosas… no puedes ayudar a alguien si ese alguien no quiere. Era cruel pero era imposible cambiar eso.

Solo pude escuchar sus gritos desgarradores que envolvieron la colina entera, ni siquiera fui capaz de llamar a la policía por el miedo y la impotencia que me envolvía.

Quien terminó llamando a las autoridades fue el señor Shirakawa. Ese día que debía ser alegre o al menos debía de ser especial para mí, por ser mi cumpleaños, fue un día horrible en el que las autoridades encontraron dos cuerpos. Uno era irreconocible, se deducía que era el de la señorita Nozomi y el otro cuerpo, estaba cubierto de cabello negro, era el del señor Nozomi.

El hijo de la señorita Nozomi, se quedó en mis brazos durante el resto del día, no quería soltarme. Su corazoncito parecía querer salir y sus lágrimas no cedían.

Debido a que el niño no tenía más familiares, esa noche una de las trabajadoras sociales visitó los baños para ver el estado del niño y para llevárselo consigo.

—¡Hola! Tú debes ser la trabajadora de los Shirakawa, soy Lizeth de… ahm, vengo a ver a Sora Nozomi —se presentó de forma amable, una chica delgada y pelirroja—.

—Ah… eh… S-sí —me volteé para ver al pequeño Nozomi, el cual estaba viéndome con su ceño fruncido—. So-Sora, ella… e-ella te lle-llevará a ca-casa

—¡Sí! —Lizeth se acercó de forma alegre al pequeño Nozomi para hablar con él—. Yo te llevaré a una nueva y mejor casa ¿sí?

El pequeño Nozomi por más que Lizeth le hablara bonito, no habló, ni soltó una sola palabra, a decir verdad… él no había vuelto a hablar desde que pasó lo de su madre, no le había tomado mucha importancia debido a que creía que era el shock.

Pero su silencio con esa señorita me causó un poco de rechazo, debido a sus gestos que daban a entender que no le gustaba nada la señorita del trabajo social. Era raro, porque con todos los que antes le habíamos hablado él no hacía esos gestos.

—¡Bueno! Entonces, qué te parece si nos vamos ya

El pequeño Nozomi no se opuso, eso también era extraño, suponiendo que él no dejaba de ver a la señorita con una mirada tan fija que a simple vista notaba que no estaba contento.

—Señorita Brown, necesito que me acompañes también, así seguro Sora estará hiper contento cuando lleguemos a su nuevo hogar

Debido al rechazo que me generaba la mirada del pequeño Nozomi, no me salieron palabras y solo asentí mientras tenía una sonrisa.

Como podrán imaginar, mi cita con el señor Shirakawa en el templo por mi cumpleaños se movió para otro momento debido al incidente con la señorita Nozomi. Tampoco terminé mi turno ya que acompañé al pequeño y a la señorita Lizeth.

—¿Y bien? Sora, ¿cuál es tu comida favorita?

—ママ、もう来るから。」—dijo el pequeño sin apartar su mirada de la trabajadora social—.

—¿Qué? ¿Qué dijo? Señorita Brown jaja, lo siento es que no hablo chino —dijo confundida y con una sonrisa mientras conducía—.

—¡L-Le gu-gusta el he-helado de me-menta!

—Bien, entonces antes de llegar a casa iremos por un delicioso helado para los tres ¿sí?

—ママ、もう来るから。」—repitió el pequeño Nozomi—.

La señorita Lizeth nos llevó a una nevería para comprar el helado favorito de Sora, en el camino no pude dejar de sentir frío. Todas las ventanas del coche estaban cerradas y por lo que pude ver de reojo, el clima del carro estaba apagado.

—¿Tienes frío? —preguntó Lizeth viéndome desde el retrovisor—. Jaja, debes ser muy friolenta, porque yo hasta tengo calor

La ignoré y volteé a ver el exterior para distraerme. Cuando llegamos a la nevería, la señorita Lizeth se bajó del coche para dejarnos dentro, Sora continuó siguiendo a la señorita con la mirada.

Intenté no darle tanta importancia al menos hasta que Sora comenzó a reírse como desquiciado. Verlo reír tan de repente me asustó y me preocupó por él, siendo que no era tan normal que un niño se reía de esa forma horas después de perder a sus padres de una manera tan sangrienta.

—¡¡So-Sora!! ¡¿Qu-Qué te pasa?! ¡¡O-oye!!

—¡Mami! ¡Mami! —se rió mientras apuntaba a la nevería con su dedo—.

Al voltear hacia la nevería me llevé la sorpresa de ver a una mujer con un largo y rasposo cabello negro de pie frente a la entrada. Y junto a ella, se encontraban las cosas de la señorita Lizeth.

Esa noche esperé por más de dos horas a Lizeth creyendo que regresaría pero debido a que la policía llegó a la nevería. A causa de un asalto llevado a cabo por un fugitivo conocido como Kurei Sakamoto…

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