Giovanna es obligada a casarse con un hombre que detesta. Ese hecho desencadena una serie de eventos qué la llevan a descubrir verdades qué habían permanecido enterradas.
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Capítulo 13
Fabián camina de un lado al otro de la habitación. No es difícil imaginar lo que Teodoro le hizo a Giovanna y tan solo pensarlo lo enfurece.
Piensa en los maltratos y vejaciones qué debió sufrir su madre mientras a él lo mantenían lejos.
Desesperado golpea la pared, la frustración es mucha. Se convence de que debe encontrar la manera de demostrar la responsabilidad de Teodoro en la muerte de su madre y pronto. De eso depende la seguridad de Giovanna.
- ¡El médico! Eso es- dice en voz alta.
Seguro de que el galeno debe de tener información importante realiza la búsqueda de su nombre en Internet. Mientras estuvo en la habitación de Giovanna pudo observar el nombre en la prescripción qué dejó sobre la mesa de noche.
Los resultados son rápidos, en segundos obtiene la dirección de su consultorio privado y un número de contacto.
Tiene que analizar la mejor manera de acercarse al galeno y hacerle una propuesta qué no pueda rechazar.
Pasa el resto de la noche investigando al hombre que acostumbra atender las emergencias médicas de su padrastro.
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Los primeros rayos de sol iluminan la ciudad, para Giovanna no significa nada. Se siente muerta por dentro. El dolor físico es lo único que le recuerda que sigue viva.
Por lo menos, Teodoro durmió en otra habitación. No piensa arriesgarse a que vuelva a tocarla y planea hacer uso de las gotas cada día, sí es necesario.
Llaman a la puerta y teme que sea él.
- Adelante- responde con duda.
Se trata de Martina qué lleva el desayuno.
- Buenos días, señora. ¿Se siente mejor?
Ella niega con la cabeza, incapaz de responder a la pregunta.
- Permítame ayudarla- se ofrece la empleada mientras acomoda una almohada detrás de su espalda.
- No tengo apetito, Martina.
- Debe alimentarse si quiere recuperarse pronto.
- Jamás voy a recuperarme de esto.
- Lo hará, estoy segura. Es usted una mujer muy fuerte.
- Soy una mujer muy tonta, Martina.
- No diga eso. Simplemente, es una víctima de las circunstancias. La dejo, debo atender al señor.
La palabra víctima le molesta de sobremanera y se promete nunca más ser vista así.
Intenta comer, pero su estómago no tolera nada sólido. Se conforma tomando el café y el jugo de naranja.
La puerta se abre sin previo aviso y Teodoro entra.
- Veo que no te enseñaron buenos modales.
- Estoy en mi casa, puedo entrar sin llamar.
- A esta habitación, no. Desde hoy es "mi habitación" y deberás llamar antes de entrar.
- Qué buena broma, lástima que no estoy de humor.
- No es una broma, estoy hablando totalmente en serio. No pienso volver a compartir la cama contigo. Seremos un matrimonio de las puertas para afuera.
- ¡Aquí el que pone las condiciones soy yo!- grita alterado.
- Está bien, tú eliges. Puedes aceptar mi propuesta o prepararte para el escándalo, porque haré público lo que me hiciste.
- No te atreverías.
- Tú decides si quieres correr el riesgo.
Teodoro da media vuelta y se marcha dando un portazo. Giovanna tiembla como una hoja. En algún momento el miedo amenazó con controlarla, pero no se dejó vencer.
Decide levantarse y tomar una ducha, evita mirarse en el espejo. No quiere ver lo que ese animal le hizo. Al salir de la regadera se envuelve en una toalla y va en busca de su cepillo para desenredar su cabello.
No esperaba encontrar sentado en la cama a Fabián, e intenta volver apresurada al cuarto de baño para cubrirse con una bata. Él lo impide tomándola de la mano.
- ¿Qué te hizo esa bestia?
La mirada de Fabián demuestra el repudio qué siente hacia el hombre que estuvo casado con su madre. Acaricia el hombro femenino con delicadeza, las marcas de la tortura a la que fue sometida la chica son evidentes.
- No quiero que me veas así, por favor.
- Te dejo vestirte.
Giovanna agradece la privacidad, su situación es vergonzosa y lo que menos necesita en estos momentos es la lástima de nadie.
Toma los analgésicos qué el médico le dejó la noche anterior y le pide a Martina qué envié a alguien a surtir la prescripción.
Fabián regresa una hora después.
- El médico es clave para comenzar a descubrir los secretos de Teodoro- asegura.
- ¿Crees que está implicado en la muerte de tu madre?
- Podría apostarlo. Si no participó activamente, por lo menos estaba enterado de los planes de su jefe.
- Yo necesito convencerlo de involucrarme en la empresa. Estoy segura de que planea arrebatarle a mi familia lo que les pertenece.
- Lo primero que debes hacer es cuidarte. ¿Qué harás para mantenerlo a raya?
- Ya lo hice. Lo amenacé con hacer público lo que me hizo. Más tarde le pediré a Martina qué me ayude llevando sus pertenencias a otra habitación.
- Nada me hará más feliz que verlo fuera de la habitación de mi madre. Quizá al principio acepte, pero después intentará hacer valer sus "derechos de esposo".
- Para eso tengo unas gotas qué me dio mi madre. Ese infeliz no volverá a tocarme.
- No te imaginas la impotencia qué sentí anoche. Estuve a punto de tirar la puerta. Martina me detuvo.
- Eso no habría ayudado.
- Lo sé, pero en el momento solo pensaba en la forma de salvarte.
- Te lo agradezco, sin embargo; debemos de ser prudentes.
- Sí, tienes razón. ¿Has hablado con tus amigas?
- No, no sé cómo explicarles lo que pasó.
- Debes hacerlo, seguro están preocupadas. Te dejo descansar. Yo tengo que hacer una visita a cierto galeno.
- Por favor, sé prudente.
Fabián se marcha y Giovanna manda un mensaje al grupo de amigas explicando su ausencia en la Universidad.
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En Dubai, Dante Ruggiero ha tomado una decisión que debe compartir con su esposa.
- Linda, prepara todo. Nos vamos a Italia a fin de mes.
- ¿Hablas en serio?
- Muy en serio. Tenías razón, debo cerrar ciclos y está es una buena oportunidad.
- ¿Cuándo tiempo estaremos allá?
- Considero que un par de semanas serán más que suficientes para cerrar el negocio qué me proponen y ponerme en paz con mi pasado. Después de todo ya no soy el mismo que salió de Roma sin un peso hace 21 años.
- Podrás demostrarle a la gente que te dio la espalda tu valía.
- Créeme que a estas alturas de la vida es lo que menos me importa. Me demostré a mí mismo de lo que era capaz y eso me basta. Además, de no haberme ido de mi país, no te hubiese conocido y tú y nuestros hijos son lo más valioso qué tengo en la vida.
Besa los labios de su esposa con veneración. Él la ama con todo su ser y ella a él. Se conocieron en Estados Unidos hace poco más de 12 años. Dante era nuevo en la ciudad. Un empresario qué comenzaba a ganarse un lugar en la sociedad Neoyorquina.
Olivia era secretaria en una de las empresas que Dante visitaba con frecuencia. Se puede decir que lo suyo, fue amor a primera vista. Aunque él se tomó su tiempo para invitarla a salir.
La vida de Dante nunca fue fácil. Hijo de un obrero y una costurera siempre vivió carencias. Sus padres se esforzaban cada día para darle lo necesario y él valoraba su esfuerzo.
A muy temprana edad descubrió su habilidad con los números, podía comerciar con lo que fuera y siempre obtenía buenas ganancias.
Cuando llegó el momento de asistir a la Universidad se vio en la necesidad de alternar los estudios con un trabajo de medio tiempo en una empresa del ramo textil.
El dueño le aseguraba qué ahí tendría oportunidades de crecer y él agradecía la confianza y el apoyo. Lo que no esperaba fue qué su empeño y tenacidad traería consigo enemistades.
Un hombre en especial se sentía amenazado y se valió de múltiples artimañas en su intento por desprestigiarlo sin éxito.
Cuando la suerte le sonreía, algo sucedió. Las cosas comenzaron a cambiar. Su jefe dejó de confiar en él y poco a poco todo se vino abajo.
Era joven, además, estaba enamorado e hizo hasta lo imposible por mantener su buen nombre. Fracasó rotundamente.
Su peor enemigo aprovechó la oportunidad para darle el tiro de gracia. Amenazó con dejar a su padre sin trabajo y quitarles el pequeño hogar qué les costó años conseguir.
No conforme con eso, lo difamó ante la familia de la mujer que amaba. Fue obligado a dejar su país, a su familia y a la única mujer que había amado.
Un buen amigo le tendió la mano, de no ser por él no habría sabido qué hacer. Arnold Ward era un estadounidense qué llegó a Italia 20 años atrás de vacaciones y nunca se fue. Dante había sido su alumno más brillante y no dudo en brindarle su apoyo cuando lo necesitó.
Arnold lo ayudó a llegar a los Estados Unidos y además a comenzar una nueva vida. Cuando Dante salió a flote convirtiéndose en un importante empresario se encargó de darles una mejor vida a sus padres y quiso sacarlos de Italia, pero ellos se negaron, los ve con frecuencia desde que sus hijas nacieron, pero siempre se reúnen fuera de Italia.
A Arnold lo invitó a trabajar con él, pero el profesor prefirió quedarse en el país qué conquistó su corazón. Dante lo ayudó a poner en marcha el sueño de su vida: su propia escuela. El hombre ea feliz impartiendo clases.