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El Rey De Sangre Me Espera En El Pasado

El Rey De Sangre Me Espera En El Pasado

Status: En proceso
Genre:Amor en la guerra / Viaje a un mundo de fantasía / Amor-odio / Amor eterno / Viaje En El Tiempo / Amantes del rey
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Gianna Viteri (gilover28)

"En los libros de historia, Jeon Youngjae era un monstruo. En persona, es mi mayor tentación." Kang Yoona es una estudiante de historia que sabe cómo termina la vida del joven Rey Youngjae: traicionado, solo y ejecutado. Pero cuando un antiguo espejo la arrastra al año 1520, Yoona no cae en un libro de texto, sino en los brazos del hombre más peligroso de Corea. Él es un tirano que no confía en nadie; ella es una intrusa que conoce todos sus secretos y su trágico final. Para sobrevivir, Yoona deberá jugar un juego mortal: ¿Cambiará la historia para salvar al hombre que ama, aunque eso signifique borrar su propio futuro? En una era de acero y sangre, la verdad es el arma más peligrosa.

NovelToon tiene autorización de Gianna Viteri (gilover28) para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9: Eclipse de dos mundos

La luz de las velas había menguado hasta convertirse en un parpadeo moribundo, proyectando sombras alargadas que devoraban los rincones de los aposentos reales. El silencio exterior, custodiado por guardias que eran ahora sombras silenciosas tras las puertas de cedro, contrastaba con el estruendo del pulso que martilleaba en mis oídos. Youngjae estaba sobre mí, una masa de calor, músculo y una voluntad tan antigua como las montañas de Joseon.

Me sentía tiesa, con los sentidos agudizados hasta el punto del dolor. El roce de su piel desnuda contra la mía era un choque cultural en sí mismo: él era el pasado indómito, la guerra y el honor; yo era el futuro, la lógica y el conocimiento. Pero en ese lecho de seda roja, las líneas temporales se estaban desintegrando.

—Mírame, Yoona —ordenó Youngjae. Su voz no era un mandato real, sino un ruego ronco que me obligó a enfocar su rostro—. No busques respuestas en tus libros. No trates de predecir este momento. Estás aquí. Conmigo.

Sus manos, grandes y callosas por el manejo de la espada, descendieron por mis costados con una lentitud tortuosa. No era solo un contacto físico; era un reconocimiento. Cada centímetro de piel que tocaba parecía encenderse. Cuando sus dedos rozaron la curva de mis caderas, un escalofrío me recorrió, desatando un nudo en mi vientre que no sabía que existía. El miedo seguía ahí, latente, pero estaba siendo sepultado por una curiosidad abrasadora y una devoción que me dejaba sin aliento.

Él se inclinó, capturando mis labios en un beso que empezó siendo una caricia de seda y terminó como una invasión. Fue romántico en su desesperación, pero duro en su ejecución. Youngjae me besaba como si intentara beberse mi alma antes de que el destino pudiera arrebatármela. Su lengua reclamaba la mía con una urgencia posesiva, y yo respondí, rodeando su cuello con mis brazos, hundiendo mis dedos en su cabello largo que caía sobre nosotros como una cortina de medianoche.

—Eres tan pequeña… tan frágil ante mis ojos —susurró contra mi cuello, su aliento caliente quemándome la piel—. Pero tienes la fuerza de mil ejércitos en esa mirada tuya.

Bajó sus besos por mi clavícula, deteniéndose en el nacimiento de mis pechos. Mi respiración se volvió errática, cortos jadeos que llenaban el espacio entre nosotros. Cuando su boca rodeó uno de mis pezones, solté un gemido que me sorprendió a mí misma; fue un sonido de rendición absoluta. Youngjae se detuvo un segundo, alzando la vista para ver mi reacción, sus ojos obsidianos brillando con un triunfo primitivo.

—¿Te duele? —preguntó, aunque sus manos seguían explorando el territorio virgen de mis muslos.

—No… es solo que… nunca pensé que se sentiría así —admití, mi voz apenas un hilo de seda—. Es demasiado.

—Aún no has visto nada, mi estrella del norte —replicó él.

Sus manos separaron mis piernas con una firmeza que no admitía réplica. El aire frío de la habitación golpeó mi intimidad, haciéndome sentir vulnerable de una manera que ninguna excavación arqueológica podría haberme preparado. Pero Youngjae no me dejó sentirme expuesta por mucho tiempo. Se posicionó entre mis muslos, su masculinidad presionando contra mi entrada, un recordatorio sólido y vibrante de lo que estaba a punto de suceder.

El primer contacto fue una presión abrumadora. Me quedé tiesa, mis dedos clavándose en sus hombros anchos, mis ojos cerrándose con fuerza.

—Abre los ojos, Yoona —gruñó él, su frente pegada a la mía—. Quiero que sea a mí a quien veas cuando te conviertas en mujer. No te escondas de esto.

Hice lo que me pidió. Sus ojos estaban inyectados en un deseo oscuro, pero había una ternura desgarradora en la forma en que me sostenía el rostro. Con un movimiento lento, pero decidido, Youngjae se empujó hacia adelante. Sentí una punzada aguda, una barrera física que se desgarraba, marcando el fin de mi antigua vida. Solté un grito ahogado contra sus labios, mis lágrimas escapando finalmente por el dolor y la intensidad emocional del momento.

Él se detuvo de inmediato, sus músculos tensos como cuerdas de arco. Se quedó inmóvil dentro de mí, permitiendo que mi cuerpo se acostumbrara a su invasión.

—Ya está —susurró, besando las lágrimas de mis mejillas con una suavidad que contrastaba con la dureza de su cuerpo—. Eres mía. Por las leyes del cielo y de la tierra, eres mía.

Cuando el dolor inicial se transformó en un calor sordo y palpitante, Youngjae comenzó a moverse. Al principio fueron embestidas lentas, casi ceremoniales, cada una más profunda que la anterior. Pero pronto, la pasión que ambos habíamos estado reprimiendo desde el momento en que me vio sobre aquel muro estalló.

El ritmo se volvió duro, rítmico, casi violento en su necesidad de unión. El sonido de nuestros cuerpos chocando y de nuestra respiración entrecortada llenaba la estancia. Youngjae me sujetaba las manos sobre la cabeza, entrelazando sus dedos con los míos, recordándome que no era solo un acto de placer, sino una cadena que nos ataba a través de los siglos.

Me perdí en la sensación de su peso, en el olor a sándalo y sudor, en la forma en que su nombre salía de mi boca como una oración. "Youngjae, Youngjae...", repetía, y él respondía con mi nombre, pronunciándolo como si fuera la palabra más sagrada de su reino. Cada vez que él se hundía en mí, sentía que las paredes del tiempo se derrumbaban un poco más. Ya no era una estudiante de historia observando el pasado; era una mujer viviendo un presente que quemaba más que el sol.

El clímax nos alcanzó como una tormenta de verano, repentina y devastadora. Youngjae soltó un rugido sordo, ocultando su rostro en el hueco de mi hombro mientras su cuerpo se tensaba en una última y poderosa embestida. Yo me arqueé bajo él, sintiendo una ola de placer desconocido que me hizo ver estrellas que no pertenecían a ninguna constelación conocida. En ese instante, bajo el techo de un palacio condenado, fuimos eternos.

Minutos después, el silencio regresó, pero era un silencio diferente. Era el silencio de la complicidad. Youngjae no se apartó de inmediato; se quedó abrazado a mí, envolviéndonos a ambos en la sábana de seda roja que ahora ostentaba la mancha de mi entrega, el sello de la consumación que el palacio exigiría ver mañana.

Me sentía exhausta, con el cuerpo dolorido pero el alma extrañamente en paz. Él acariciaba mi cabello con una distracción cariñosa, sus ojos fijos en el techo.

—Mañana —dijo él, su voz recuperando gradualmente su autoridad—, el mundo sabrá que ya no eres una invitada. Sabrán que eres mi sangre y mi carne.

—Youngjae —murmuré, acomodándome en su pecho—, los libros dicen que después de tu boda con la concubina real, el Ministro Park lanzó un ultimátum. Dicen que fue el principio de la masacre.

Él se tensó, pero no se alejó. Me miró con una seriedad que me heló la sangre.

—Entonces los libros tienen razón una vez más —respondió—. Un mensajero llegó mientras te esperaba. Park ha movilizado a las tropas del sur. Dicen que no reconocerán a una "mujer caída del cielo" como su futura reina. Me dan tres días para entregarte al exilio o enfrentar el asedio del palacio.

Me incorporé, olvidando mi desnudez. El pánico que había desaparecido durante nuestra unión regresó con fuerza.

—¿Tres días? Youngjae, no puedes ganar esa guerra solo. El infiltrado de la guardia todavía no ha sido capturado, y si las tropas del sur llegan antes de que aseguremos las puertas interiores…

—No voy a entregarte, Yoona —me interrumpió, tomándome de los hombros con una fuerza que casi dolía—. No después de lo que hemos compartido esta noche. Si Park quiere este trono, tendrá que construirlo con los huesos de cada hombre que intente tocarte.

—Pero la historia… —comencé a decir, con lágrimas en los ojos.

—¡Al diablo con la historia! —rugió él, sus ojos brillando con una luz salvaje—. Tú eres mi presente. Y si tengo que quemar este reino entero para mantenerte a salvo en mis brazos, que así sea.

Se levantó de la cama, imponente y desnudo, y caminó hacia su espada que descansaba cerca. La desenvainó, el acero brillando con un reflejo frío. Se giró hacia mí, y por un momento, vi al Rey de Sangre en todo su esplendor terrorífico, pero sus ojos estaban llenos de una devoción que solo me pertenecía a mí.

—Duerme, mi concubina —dijo, volviendo a sentarse a mi lado, velando mi sueño con el arma en la mano—. Mañana, Joseon conocerá la furia de un rey que tiene algo por lo que vivir.

Me acurruqué bajo las mantas, observando su silueta contra la luz de la luna. Sabía que la batalla final estaba cerca. Sabía que, según los registros, el Palacio de la Luna Inclinada ardería en tres días. Pero mientras cerraba los ojos, sentía el calor de su cuerpo todavía en el mío, y por primera vez, me atreví a esperar que el futuro fuera solo una sugerencia, y que el amor de un tirano fuera lo suficientemente fuerte como para detener el reloj del destino.

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Gianna Viteri
ATENCIÓN, LECTORES… 🔥

Si llegaste hasta aquí, ya sabes una cosa:
esta historia NO es un romance normal.

Aquí no hay príncipes…
hay un rey que destruye todo lo que toca.

Y Yoona…
ella sabe exactamente cómo termina su historia.
💔 Sabe cómo muere el hombre del que se está enamorando.

Ahora dime tú…
👇
¿Lo salvarías… o dejarías que el destino lo destruya?

👀 Lean con cuidado, porque lo que viene en los próximos capítulos…
no todos están listos para soportarlo.

— GIA 💞
DAISY VARGAS
jodeeerrr si siguen a si en menos de un mes estará embarazada son como conejos 🤣🤣🤣
Gianna Viteri: 👀 ¿Crees que sobrevivirá lo suficiente para eso?”
total 1 replies
María Julieta Bello Vera
espectacular capitulo, pero actualice más seguido
Gianna Viteri: Ahhh gracias 😭🖤 lo prometo… pero te advierto, lo que viene se pone MUCHO más intenso 👀🔥 ¿estás lista para lo que el rey va a hacer?”
total 1 replies
Maria Liendo
más capítulos por favor la novela es excelente
Gianna Viteri: GRACIAS 😭✨ comentarios así me motivan demasiado… y créeme, los próximos capítulos van a doler rico 💔😈”
total 1 replies
Vivi Márquez Alarcón
siguiente capítulo por favor 😭😭😭
Gianna Viteri: JAJAJA 😭 ya séee, los dejé en lo peor… pero dime:
¿tú confiarías en el rey… o ya sospechas de él? 👀🩸
total 1 replies
María Julieta Bello Vera
Autora no me deje con la intriga quiero más capitulos 🥰
Gianna Viteri: Ay nooo 😭🥺 me encanta que estés así de atrapada… pero te aviso:
esa intriga solo va a empeorar 😈🔥
total 1 replies
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