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LA ELEGANCIA DE LAS CENIZAS

LA ELEGANCIA DE LAS CENIZAS

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Romance / Completas
Popularitas:7.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Traicionada por la sangre que la vio nacer y despojada de todo lo que amaba en una sola noche de infamia, Cataleya Mendoza pensó que había tocado fondo al perder su hogar, su hijo y su dignidad bajo los golpes de un amor ciego. Creyó que el exilio y el silencio serían su único destino. Pero el destino, caprichoso y sediento de justicia, la colocó frente al imperio intocable de los Moretti y frente al hombre más temido del país: un titán arrogante al que nadie se atreve a retar. Lo que no sabían ni su exprometido, ni su familia, ni el implacable Gael Moretti, es que una reina destruida no regresa a pedir clemencia... regresa a reclamar su trono.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: La Furia del Magnate y la Propuesta Implacable

El eco de la voz de Gael retumbaba con una fuerza intimidante a través del auricular. Al otro lado de la línea, en la solitaria habitación del hotel en la capital, Cataleya guardó silencio por unos instantes. Podía percibir la tensión palpable, la rabia sorda y el orgullo herido que bullían en el interior del magnate. Para un hombre acostumbrado a controlar cada engranaje de su imperio, enterarse de que la brillante cirujana que operó a su abuelo había sido masacrada y humillada por su propia familia era una afrenta directa a su poder.

—Gael, cálmate —respondió Cataleya con una voz fría, pausada y tajante, logrando apagar ligeramente el fuego de la ira del magnate con su absoluta serenidad—. Bajar la voz no significa que esté retrocediendo. Si te digo el nombre del hotel y la dirección exacta, no es para que envíes a tus guardaespaldas a hacer una carnicería a medias o a resolver mis cuentas con disparos y ruido innecesario. Mis deudas de honor se cobran con estrategia, no con salvajismo callejero.

Gael apretó los dientes con tanta fuerza que su mandíbula pareció a punto de fracturarse. Sus penetrantes ojos grises miraban fijamente a su hermana Brenda, quien permanecía a su lado con las manos cruzadas y el rostro pálido por la tensión.

—No voy a mandar a unos matones a sueldo, Cataleya —siseó Gael con voz ronca, pegando el teléfono con más fuerza a su oreja—. Pero tampoco voy a permitir que la mujer que salvó la vida de my abuelo y que hoy dirige mi departamento de oncología siga escondiéndose en un hotel como si fuera una criminal huyendo de la justicia. Dame la dirección. Voy a tomar un vuelo privado ahora mismo.

Cataleya suspiró suavemente, evaluando las opciones. Sabía que negarse por completo solo haría que Gael removiera cielo y tierra hasta dar con ella, utilizando los inmensos recursos de los Moretti. Además, un aliado de tajante magnitud, con un poder financiero e influyente capaz de doblegar al sistema judicial y empresarial de la capital, era exactamente la pieza que le faltaba para asegurar una destrucción total y sin coartadas de los Álvarez y de los suyos.

—Está bien... —cedió Cataleya con un tono gélido y calculador—. Me hospedo en el Hotel Grand Royale, habitación 804. Ven si quieres, Gael. Pero te advierto que si entras por esa puerta, se hace bajo mis reglas y con mi plan maestro. No habrá improvisaciones.

—Espérame ahí. No te muevas —ordenó Gael sin darle margen de réplica, cortando la llamada de inmediato.

Sin perder un solo segundo, Gael se giró hacia su hermana menor, quien lo miraba con una mezcla de temor y expectación.

—Brenda, prepara las maletas. Volamos a la capital hoy mismo —mandó el magnate con voz de trueno.

—¿Vas a ir a buscarla tú mismo, Gael? —preguntó Brenda, sorprendida por la premura y el nivel de implicación de su hermano.

—Nadie humilla y golpea a alguien que va a llevar el apellido Moretti, Brenda —espetó Gael con una frialdad letal y absoluta, ajustándose los puños de la camisa con furia contenida—. Esos miserables no tienen idea de quiénes son los Moretti. Nadie toca a mi mujer. Porque escucha esto bien, hermana: esa mujer va a ser la señora Moretti.

Brenda abrió los ojos de par en par, conteniendo el aliento ante la contundente y dominante declaración de su hermano, comprendiendo que el juego había escalado a un nivel completamente irreversible.

Tres horas más tarde, un suntuoso y veloz jet privado de la familia Moretti aterrizaba en el aeropuerto de la capital. Apenas tocó tierra, una caravana de camionetas negras blindadas esperaba en la pista. Gael descendió con paso firme, imponente, con su impecable traje gris oscuro y la mirada convertida en témpanos de hielo. En menos de cuarenta minutos, la caravana se detuvo frente a la entrada del Hotel Grand Royale.



Gael subió a zancadas largas hasta el octavo piso, se detuvo frente a la puerta 804 y tocó dos veces con los nudillos, con una fuerza contenida.

La puerta se abrió con lentitud. Cataleya apareció frente a él. Vestía un elegante conjunto negro que contrastaba con la palidez de su piel, y aunque los hematomas en sus brazos y la sutil costra en su frente aún delataban la paliza recibida, su postura era la de una reina dispuesta a reclamar su trono. Sus ojos ámbar se clavaron en los grises de Gael sin parpadear.



Gael la escaneó de arriba abajo, deteniendo su mirada calculadora en las huellas del maltrato físico. Su pecho se agitó con una furia sorda, pero contuvo el impulso de hablar antes de tiempo. Pasó junto a ella sin invitación, adentrándose en la habitación y cerrando la puerta tras de sí.

—Veo que los golpes de esos cobardes no te quitaron el orgullo —dijo Gael con voz ronca, cruzándose de brazos mientras la observaba fijamente.

—El orgullo es lo único que nunca pudieron arrebatarme, Gael —respondió Cataleya con soberbia, caminando hacia la pequeña mesa auxiliar donde tenía desplegados documentos y esquemas financieros—. Supongo que no viniste hasta la capital solo para ver cómo sanan mis hematomas. Quieres saber qué pasó y qué pienso hacer.

Gael se acercó lentamente a ella, deteniéndose a apenas medio metro de distancia, sintiendo la intensa y magnética energía que emanaba de la cirujana.

—Escucha atentamente, Cataleya, porque solo lo diré una vez —comenzó Gael con un tono profundo, gélido y absolutamente implacable—. No me importa tu pasado con esos miserables ni los lazos de sangre rotos. Lo que me importa es que intentaron destruir algo que ahora me pertenece: tu talento, tu integridad y tu lugar en mi institución. Y por sobre todas las cosas, pagarán con creces por haberse atrevido a tocar a la futura señora Moretti. Mi propuesta es simple y brutal:

El magnate hizo una pausa calculada, apoyando las manos en el borde de la mesa y mirándola a los ojos con una intensidad depredadora.

—Vamos a demolerlos pieza por pieza. No les daré el gusto de una muerte rápida. Utilizaré a los mejores bufetes de abogados del país para congelar todas las cuentas de los laboratorios Álvarez y bloquear los fondos de las constructoras vinculadas a tu familia por supuesta malversación de fondos y fraude fiscal. Compraremos las deudas pendientes de sus empresas utilizando testaferros corporativos para que queden en bancarrota técnica antes de que termine el mes. Y en cuanto a Carol y a Dennis... haremos que su falsa boda y su mentiroso compromiso se conviertan en un escándalo público nacional tan hondo que ningún banco, ningún hospital y ningún miembro de la alta sociedad vuelva a darles la mano jamás.

Cataleya se quedó en completo silencio. Escuchaba cada palabra de Gael con una mezcla de profunda fascinación y un frío placer vengativo. El plan del magnate superaba con creces sus propias expectativas; era una máquina de destrucción masiva perfectamente aceitada.

—Una propuesta sumamente ambiciosa, Gael... —murmuró Cataleya con una sonrisa peligrosa y calculadora dibujándose lentamente en sus labios—. Pero le falta el toque final. La cereza del pastel para asegurarnos de que no les queden ganas ni de levantar la mirada del suelo.

—Ilumíname, doctora Moretti —retó Gael, arqueando una ceja con una sonrisa torcida, sintiendo que acababa de encontrar a la única mujer en el mundo capaz de igualar su implacable sed de poder y justicia.

1
Cliente anónimo
Excelente
keila arias
Como puedes tu permitir que vengan a tu casa a molestar insultar y humillar y de paso tu misma familia??? Loa agarro y los despacho de una qué se vayan para el carajo vergacion
Diana Quintero
Espectacular novela ♥♥♥♥👏👏👏👏👏👏
Diana Quintero
Serán padres de gemelos, Fael atino muy bien 🤣🤣🤣♥♥♥
Diana Quintero
Cataleya va a resultar embarazada 🤰 Gael no ka deja respirar 🤣🤣🤣
Diana Quintero
Cataleya nunca les dijo del bebé que perdió a causa de los disparos 🤔🤔
Diana Quintero
Al fin Cataleya logró su venganza, gracias a su tóxico esposo 👏👏😉🤣🤣 todos quedaron en prisión
Diana Quintero
Todos son unos seres miserables y repugnantes 🤬🤬🤬 pero a cualquier detenido les hacen un juicio, porque los llevaron directamente a la cárcel? 🤔
Diana Quintero
Los hermanos cayeron 👏👏👏 ahora faltan los padres y Carol 🤬🤬🤬
Diana Quintero
Al fin esa basura Dennis esta en la cárcel 👏👏 ahora faltan todos esos engendros de la familia 🤬🤬
Diana Quintero
Gael y Cataleya son venganza y Amor al mismo tiempo, ellos no pierden el tiempo 🤭😉
Diana Quintero
El abuelo casi los encuentra en plena faena 🤣🤣🤣😉
Diana Quintero
Eso si fue un amor a primera vista ♥♥♥
Diana Quintero
La familia Alvarez no tendrá una mañana calida 🤬🤬🤬 ya deben saber la noticia 🤣🤣🤣
Diana Quintero
Al fin empezó la venganza de Cataleya, encontra de esos miserables 👏👏🤬🤬🤬
Diana Quintero
waaaaooooo impresionante ♥♥♥♥
Diana Quintero
Serán la pareja perfecta, ambos son implacables 👏♥
Diana Quintero
Cataleya deje que Gael la ayude, sola no puede contra esos miserables 😔😔🤬🤬🤬
Diana Quintero
Brenda le advirtió que no fuera sola, pero no le hizo caso y la golpiza que esos infelices le propinaron fue grande 😔😔🤬🤬🤬🤬
Diana Quintero
Gael se topo con una Eminencia y termina babeando por ella 🤗🤣😉
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