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LÁGRIMAS DE CRISTAL ROTO

LÁGRIMAS DE CRISTAL ROTO

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Traiciones y engaños / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:8.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Anastasia Valenzuela Herrera huyó de la opulencia y del peso de ser la heredera del imperio de los magnates número uno del mundo, ocultándose bajo la falsa identidad de Anastasia Riquelme. Buscando forjar su propio camino en el extranjero, su vida da un giro devastador la noche en que es brutalmente violada en la oscuridad por un desconocido. Meses después, un desmayo en la universidad revela una verdad inquebrantable: está esperando un hijo de su agresor. En un intento desesperado por proteger a su bebé y evitar la intervención de su poderosa familia, comete el error de aceptar casarse por lo civil con Patricio Zapata, un compañero machista y manipulador.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA SOMBRA DE LA DUDA Y EL REFUGIO DEL ALMA

​El aire en la suite privada del hospital se sentía mucho más sereno y despejado. Las primeras luces del sol iluminaban con calidez la amplia habitación de la clínica médica, un centro hospitalario de máxima categoría del cual la propia familia Valenzuela era dueña y principal accionista. La pálida luz matutina bañaba la cama donde convalecía Anastasia, quien poco a poco recuperaba el color en su piel canela.

​A su lado doña Natalia no le soltaba la mano, actuando como ese escudo amoroso que su hija tanto había necesitado durante años. En la zona de estar de la suite, la Nana cuidaba amorosamente del pequeño Ariel, quien dibujaba concentrado sobre una mesa ratona, sintiéndose por primera vez en mucho tiempo completamente a salvo.

​Anastasia recorrió la habitación con la mirada y, con una voz tenue pero firme, buscó los ojos de su madre.

​—Mamá... ¿dónde está mi celular? Necesito mi teléfono.

​Natalia la miró con dulzura y le acomodó con delicadeza un mechón de cabello castaño detrás de la oreja.

​—Tranquila, mi vida. Tus cosas están guardadas en el armario. Pero no te agites, no deberías preocuparte por asuntos de trabajo ni responder llamadas en este momento.

​—No es por trabajo, mamá —respondió Anastasia, esbozando una sutil sonrisa de nostalgia—. Quiero hablar con Carmen... Necesito avisarle que estoy bien. Ella debe estar profundamente preocupada por mí.

​Natalia fruncio levemente el ceño con curiosidad maternal.

​—¿Carmen, mi amor? ¿Quién es ella?

​—Es Carmencita, mamá... mi gran amiga —explicó Anastasia, y sus ojos color miel se suavizaron al recordarla—. Trabaja como Jefa del Departamento de Marketing en la empresa donde estoy. Ha sido la única persona verdaderamente leal e incondicional que he tenido a mi lado durante todos estos años de sombra. Cuando mi vida era un caos y no tenía a nadie, Carmen me protegió, me escuchó y me sostuvo sin juzgarme jamás. Es como una hermana para mí.

​Natalia suspiró profundamente, sintiendo una mezcla de gratitud y dolor en el pecho. Le apretó la mano a su hija con afecto sincero.

​—Si esa mujer fue buena contigo cuando estuviste sola y te brindó su apoyo sincero, entonces la familia Valenzuela estará en deuda con ella para siempre. En cuanto salgas de aquí la vamos a invitar a la casa. Pero ahora descansa un poco más, mi niña. Tu papá y tus hermanos están arreglando todo para que nadie vuelva a hacerte daño.

​Mientras tanto, al otro lado del pasillo, en la amplia oficina de la dirección general del hospital, el ambiente era drásticamente distinto. Adriel Valenzuela Riquelme permanecía de pie frente al ventanal que daba a los jardines privados del centro médico, con una expresión de furia contenida. A su lado, sus dos hijos, Andrés y Adrián, escuchaban atentos las órdenes de su padre.

​—Este hospital nos pertenece y tenemos el control absoluto de cada movimiento en este edificio —sentenció Adriel con voz grave y dominante—. No quiero a ningún medio de comunicación merodeando ni filtrando información sobre el estado de Anastasia. Andrés, mantén a nuestro equipo legal presionando a las autoridades. Quiero a Patricio Zapata en prisión antes de que termine el día.

​—Todo está bajo control, papá —respondió Andrés con absoluta firmeza—. Los abogados ya congelaron sus cuentas y la policía tiene acorralado a Patricio. No tiene a dónde huir.

​En ese momento, Adrián mostró la pantalla de su teléfono móvil.

​—Padre, la muestra de ADN que recuperamos del vaso que tocó Carmelo Victorino anoche en el pasillo ya está siendo procesada en nuestros propios laboratorios aquí en el hospital. Al mismo tiempo tomamos la muestra del pequeño Ariel. En pocas horas tendremos el resultado definitivo sobre la paternidad.

​Adriel apretó la mandíbula con dureza.

​—Si los resultados confirman lo que sospechamos... Carmelo Victorino descubrirá lo que significa meterse con la familia Valenzuela.

​Mientras los Valenzuela organizaban la protección de Anastasia, en la sede corporativa del grupo Victorino la tormenta había estallado.

​En la oficina en penumbra, Carmelo Victorino permanecía de rodillas sobre la alfombra, ahogado en sus propios sollozos, mientras su hermano Sandro intentaba hacerle reaccionar. El expediente médico confidencial que confirmaba la fecha gestacional del nacimiento de Ariel yacía abierto sobre el escritorio.

​—¡Soy un monstruo! —gritó Carmelo hacia el techo, rompiendo el silencio en un alarido de dolor desgarrador—. ¡Le destruí la vida a la hija de Adriel Valenzuela! ¡Condené a una inocente al infierno por mi culpa! ¡Y mi propio hijo... mi propio hijo ha crecido siendo maltratado porque yo no estuve ahí para defenderlo!

​—Carmelo, por favor, levántate... —rogó Sandro sujetándolo por los hombros—. Estabas privado de tus facultades esa noche, te drogaron...

​—¡Eso no justifica nada! —rugió Carmelo, poniéndose de pie torpemente y limpiándose las lágrimas con rabia—. ¡Nada borra el dolor de esa mujer ni las lágrimas de mi hijo!

​El magnate se arregló el saco con gesto decidido y miró a su hermano con una luz implacable en los ojos.

​—Prepara la camioneta. Nos vamos ahora mismo al hospital de los Valenzuela.

​—¿Carmelo, estás loco? Ese hospital es de ellos, tienen seguridad absoluta y si vas así...

​—Voy a dar la cara, Sandro —sentenció Carmelo con voz helada—. Le confesaré la verdad a Adriel y a Anastasia. Si quieren destruirme o mandarme a prisión, no me voy a defender. Aceptaré mi castigo, pero no pasaré un segundo más escondiéndome como un cobarde.

​Sin esperar respuesta, Carmelo caminó con paso firme hacia la salida, dispuesto a enfrentar las consecuencias del secreto que había guardado en la penumbra durante casi siete años.

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Graciela Saiz
pero si la empresa era familiar, debe haber parte de su madre y sus hermanos 🤷
Graciela Saiz
que mujer tan tonta 🤷
Tere Jimenez
muy buena tu novela hermosa ojalá y nos regales el final muchas felicidades y muchos éxitos más para ti un abrazo
Naibelys Perez: un millón de gracias ❤️ bendiciones 🫂🥰
total 1 replies
Tere Jimenez
muy interesante la novela gracias
Mar Sol
¿Cómo es posible que Anastasia sea tan boba? a ella le han hecho la vida imposible, patricio y su madre, no se pone a pensar que su pequeño, puede ser víctima de violencia y lo peor que sus padres lo saben y ni así cree, si a ella le gusta que la maltraten, que lo viva, pero el niño, no.
Mar Sol
Ese cobarde de Patricio y su madre son despreciables, me pregunto ¿dónde está la vigilancia de la familia de Anastasia, por que eso fue lo que dijo el padre de ella.
Mar Sol
Una novela que muestra, que la comunicación es importante en la familia, por cualquier cosa que se presente.
neumidia ruiz
hermosa historia! quiero que paguen los que drogaron a. armero y tambien que la pareja tenga gemelos seria genial para el hermano mayor 👏👏👏👏
neumidia ruiz
hermosa historia! quiero que paguen los que drogaron a. armero y tambien que la pareja tenga gemelos seria genial para el hermano mayor 👏👏👏👏
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