Wiliam era un militar que cuidaba de su madre y de su hermana adolescente. Por su hermana llegó a conocer la historia de un trágico Omega llamado Eirwyn, que ademas de tener una infancia difícil, al crecer fue enviado con el protagonista masculino que solo lo trataba como un sustituto, comenzando así un nuevo suplicio.
Wiliam de alguna manera terminó dentro de la novela como el Alfa que a pesar de haber sido rescatado y cuidado por Eirwyn terminó enviándolo con el protagonista Alfa aún sabiendo que con eso volvería difícil la vida del pequeño Omega.
Wiliam decidió en ese instante proteger a ese chico y evitar a toda costa que se encontrará con el protagonista Alfa.
tres meses después.
— estoy embarazado — dijo el omega con los ojos llenos de lágrimas y el rostro sonrojado, mirando con timidez al Alfa que lo había estado cuidando durante todo ese tiempo y que ahora parecía estar petrificado.
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Capítulo 11
William ya llevaba un par de horas en el bosque. Logró cazar un par de aves que tenían un tamaño bastante considerable, eran algo parecidas a las gallinas, Pero estás tenía la capacidad de volar.
Vio un par de liebres, Pero su habilidad con el arco no era muy buena, por lo que no pudo dar en el blanco cuando intento cazarlas
En este momento se encontraba en un claro del bosque, solto lo que había cazado junto con el arco y las flechas que le habían sobrado y procedió a desvestirse.
Teniendo en consideración que cambiaría a una forma animal, quitarse la ropa era lo más lógico, después de todo era lo único que tenía para ponerse por los momentos.
Al desnudarse por completo, cerró los ojos y repaso un poco en los recuerdos del antiguo dueño de este cuerpo, para intentar comprender que era lo que se suponía tenía que hacer para cambiar de forma.
Luego de unos segundos su cuerpo empezó a sentirse caliente, podía sentir como su estructura ósea parecía deformarse, Pero no sentía dolor, sino más bien una extraña sensación liberadora.
En poco segundos se transformó en un imponente lobo, su pelaje era de un negro tan oscuro como las noches sin luna. Sus ojos rojos habían adquirido una expresión aún más intimidante. En su forma animal, la sed de sangre propia de una bestia era difícil de ocultar, incluso en un estado de tranquilidad.
William caminó hacia un pequeño arroyo cercano para mirarse bien, se sentía extraño caminar en cuatro patas, Pero sin duda la estabilidad era mucho mejor que caminar con sus dos piernas.
Al llegar al arroyo, miro su reflejo y aunque no se veía del todo claro, se podía observar en el reflejo que le otorgaban las aguas cristalinas la silueta de un lobo.
William se observó por unos momentos, preguntándose a sí mismo que tanta suerte debía tener para que en lugar de terminar en los brazos de la muerte, haya terminado llegando a un mundo tan extraño y a la vez tan maravilloso como este.
“Mi querida Natasha, tu hermano ha llegado a un mundo de esos que tanto te gusta leer” se dijo a sí mismo para sus adentros.
William notó que sus sentidos se habían agudizado enormemente, sentía que podía oír grandes distancias y su olfato podía captar con felicidad los aromas de los que anteriormente ni se había percatado.
Ser un Alfa era bastante novedoso para él, pero ser un lobo era como convertirse en un ser superior. La fuerza que le transmitía está forma estaba un poco fuera de su comprensión.
Minutos después, se encontraba corriendo por el bosque, la velocidad de esta forma era impresionante. Los animales que se había mantenido en un estado relativamente tranquilo, se alarmaron al sentir la presencia de un depredador tan poderoso.
El gran lobo negro perseguía una liebre, cuando la tuvo lo suficientemente cerca la capturó en sus fauces, produciéndose una muerte casi instantánea.
.
Eirwin se había quedado solo en la cabaña. Luego de cuidar sus plantas medicinales y sembrar algunas verduras en su huerto se sintió algo cansado.
William no había regresado todavía y tampoco sabía cuanto tardaría.
El Omega se quedó pensativo por un rato, se mordió el labio inferior con la duda cruzando por sus hermosos ojos.
¿Y si aprovechaba para tranformarse ahora?, habían pasado varios días desde la última vez que lo hizo, y ya extrañaba cambiar a su forma animal.
Ahora que William no estaba, quizá podía aprovechar para cambiar de forma.
El Omega debatió por un momento si hacerlo o no, al final terminó cediendo a sus instintos.
Con un poco de emoción, se dirigió hacia el interior de la cabaña, no sin antes cerciorarse de que no hubiese nadie a los alrededores. En el interior se quitó la ropa.
Poco tiempo después, quien salió de la cabaña, fue un pequeño conejito esponjoso blanco como la nieve.
Eirwin se estiró feliz, por fin podía adoptar su forma animal, la sensación de que le producía en el cuerpo era verdaderamente relajante.
El pequeño conejito saltó hacia el huerto y bajo un pequeño árbol de manzanas que tenía en el patio, empezó a comer como golosinas unos trocitos de zanahoria que había dejado previamente cortados.
El conejito saboreo con alegría las zanahoria, y debes en cuando miraba a sus alrededores por si acaso venía algún peligro.
Luego de comer, salto por el lugar. Entre el huerto, sus plantas medicinales, incluso volvió a entrar a la cabaña.
Luego de “jugar” por un rato se sintió satisfecho. Eirwin era un Omega de apenas diecisiete años, ni siquiera era un Omega que haya visto su primer celo. Aunque siempre tuvo que estar alerta para evitar que otras personas le hicieran daño, su abuela siempre lo había mimado, por lo que todavía tenía un cierto aire infantil, y la manera en la que sentía que se podía comportar libremente de esa forma era cuando se transformaba en conejito.
Eirwin se quedó tranquilo por un rato bajo la sombra del manzano y sin darse cuanta se terminó quedando dormido.
William había vuelto a su forma humana. Luego de vestirse, tomó el arco y las flechas junto con la liebre y las dos aves, marchó de regreso a la cabaña de Eirwin.
Cuando llegó, notó que el lugar estaba bastante silencioso. La puerta de la cabaña estaba abierta Pero el Omega no estaba por ningún lado. No pensó en nada malo pues notó que el lugar parecía normal.
Cuando se dirigió al patio trasero, todo parecía estar en perfecto orden. Camino por unos momentos a través del huerto, y al fijar su vista en el manzano del patio notó que había una pequeña bolita blanca debajo del árbol.
Se dirigió hacia allí sin hacer ruido.
ya valió toda la disciplina militar ahora se viene lo mejor 👌 💕💖💕💖💖💕💖
ahora si van a saber lo que es el terror 🤬🤬🤬pronto William y Eirwin sabrán como apagar ese calor 🐇🐺