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“Firmé Un Contrato Con El Heredero”

“Firmé Un Contrato Con El Heredero”

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Amor eterno
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Pamela Agustina Iglesias OG

Isabella necesita salvar a su familia y Alexander necesita una esposa. La solución parece sencilla: un matrimonio por contrato durante un año.
Solo hay una regla que no pueden romper: no enamorarse.
Pero vivir juntos, compartir secretos y enfrentar enemigos hará que aquello que comenzó como un acuerdo se convierta en algo mucho más real.
¿Podrán cumplir el contrato sin perder el corazón en el intento? 💗

NovelToon tiene autorización de Pamela Agustina Iglesias OG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20 — El enemigo está cerca

La mañana siguiente comenzó con una tensión que Isabella no podía explicar.

Desde la llamada de la noche anterior, Alexander prácticamente no se había separado de su teléfono.

Había hablado con Mateo, revisado documentos y realizado varias llamadas.

Pero cada vez que Isabella intentaba preguntarle qué estaba ocurriendo, él respondía lo mismo:

—Estoy intentando protegerte.

Y aquella respuesta empezaba a desesperarla.

Isabella entró en su despacho.

—Necesitamos hablar.

Alexander levantó la mirada.

—Lo sé.

—No puedes seguir ocultándome información.

—No quiero ocultarte nada.

—Entonces dime qué descubriste.

Alexander cerró la computadora.

—La llamada de anoche no fue casualidad.

—¿Qué quieres decir?

—La persona que habló conmigo sabía exactamente dónde estábamos y qué habíamos encontrado.

Isabella se sentó frente a él.

—Entonces alguien de nuestro entorno está pasando información.

Alexander asintió.

—Eso creo.

—¿Quién?

—No lo sé.

En ese momento, Mateo entró al despacho.

—Encontré algo.

Alexander se puso de pie.

—¿Qué?

Mateo dejó una carpeta sobre el escritorio.

—Revisé las cámaras de seguridad de la mansión.

Isabella se acercó.

—¿Y?

—Hay una cámara que dejó de funcionar durante exactamente ocho minutos la noche que encontraron la habitación de Adrian.

Alexander frunció el ceño.

—¿Quién tenía acceso al sistema?

—Cuatro personas.

Mateo comenzó a enumerarlas.

—Tú, yo, Elena y Lucas.

Isabella abrió los ojos.

—¿Lucas?

Alexander permaneció en silencio.

—No significa que sea él —dijo Mateo rápidamente—. Solo tenía acceso.

Alexander tomó la carpeta.

—Quiero revisar los registros de todos.

—Ya lo hice.

Mateo señaló una hoja.

—Hay algo extraño.

Alexander leyó.

—Lucas estuvo en la mansión esa noche.

Isabella miró a Mateo.

—¿Y los otros?

—Tú y Alexander estaban juntos. Yo estaba fuera. Elena estaba en su habitación.

Alexander levantó la mirada.

—Entonces solo queda Lucas.

—No necesariamente —respondió Isabella—. Alguien pudo haber utilizado su acceso.

Alexander asintió.

—Tienes razón.

---

Lucas llegó a la mansión esa misma tarde.

Alexander lo esperaba en la biblioteca.

—Tenemos que hablar.

Lucas miró a su hermano.

—¿Sobre qué?

Alexander dejó la carpeta sobre la mesa.

—Las cámaras.

Lucas permaneció inmóvil.

—¿Qué pasa con ellas?

—La noche que alguien entró en la habitación de Adrian, el sistema dejó de funcionar.

Lucas suspiró.

—¿Y?

—Tú estabas aquí.

—Sí.

—¿Por qué?

Lucas lo miró.

—Porque vine a buscarte.

—¿Y no me encontraste?

—No.

Alexander cruzó los brazos.

—¿Qué hiciste entonces?

Lucas guardó silencio.

Isabella observaba desde un lado.

Finalmente respondió:

—Fui a la habitación 17.

Alexander se quedó inmóvil.

—¿Por qué?

—Porque quería comprobar algo.

—¿Qué?

Lucas miró a Isabella.

—La caja azul.

Alexander frunció el ceño.

—¿Tú sabías que existía?

—Sí.

—¿Desde cuándo?

Lucas bajó la mirada.

—Desde hace años.

El silencio fue inmediato.

—¿Por qué nunca me lo dijiste? —preguntó Alexander.

—Porque tenía miedo.

—¿De quién?

Lucas no respondió.

Isabella dio un paso adelante.

—¿Sabes quién está detrás de todo?

Lucas la miró.

—No.

—¿Entonces qué sabes?

Lucas respiró profundamente.

—Sé que Adrian no desapareció por voluntad propia.

Alexander se quedó completamente quieto.

—¿Qué quieres decir?

—La noche que desapareció, recibí una llamada.

—¿De quién?

—De Adrian.

Isabella abrió los ojos.

—¿Y qué te dijo?

Lucas bajó la voz.

—Me dijo que no confiara en nadie de la familia.

Alexander sintió un nudo en la garganta.

—¿Por qué nunca me lo contaste?

—Porque me amenazaron.

—¿Quién?

Lucas negó.

—No lo sé.

De repente, el teléfono de Isabella vibró.

Todos miraron hacia ella.

Era un mensaje.

“Ahora ya saben demasiado.”

Después llegó otro.

“Miren detrás del reloj.”

Isabella levantó la mirada.

En la biblioteca había un antiguo reloj de pared.

Alexander se acercó.

Lo retiró cuidadosamente.

Detrás había un pequeño compartimento.

Dentro encontraron una fotografía.

Los cuatro quedaron inmóviles.

En la imagen aparecían Alexander, Lucas y Adrian cuando eran niños.

Pero había una cuarta persona junto a ellos.

Un hombre que Isabella conocía.

Su padre.

En el reverso había una fecha.

Y una frase:

“El secreto comenzó mucho antes de la desaparición de Adrian.”

Alexander miró a Isabella.

—Tu padre sabía más de lo que nos contó.

Ella sintió que el corazón se le encogía.

—No puede ser.

Entonces el teléfono de Lucas comenzó a sonar.

Él miró la pantalla.

Su rostro palideció.

—Es Adrian.

Alexander se acercó inmediatamente.

—Contesta.

Lucas aceptó la llamada.

Durante unos segundos nadie habló.

Finalmente, una voz conocida dijo:

—Lucas, escucha con atención.

Alexander tomó el teléfono.

—Adrian.

Silencio.

—Alexander…

Su voz sonaba distante.

—¿Dónde estás?

—No puedo decírtelo todavía.

—¡Ocho años, Adrian! ¡Ocho años pensando que estabas muerto!

—Lo sé.

Alexander cerró los ojos.

—¿Quién está detrás de todo?

Adrian tardó en responder.

—La persona que buscas ha estado cerca de ustedes todo este tiempo.

Isabella sintió un escalofrío.

—¿Quién?

Adrian guardó silencio.

Entonces dijo:

—No confíen en nadie.

La llamada terminó.

Alexander miró a Isabella.

Ella lo miró a él.

Y por primera vez ambos comprendieron que el verdadero peligro no estaba lejos.

Estaba dentro de la familia.

1
Inirida Contreras
emocionante me encanta
Inirida Contreras
me llama la atención
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