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DISEÑO DE UNA TRAICIÓN "La Venganza Es Solo El Comienzo"

DISEÑO DE UNA TRAICIÓN "La Venganza Es Solo El Comienzo"

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:6.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

​"A los ojos del mundo, ella era una criminal; para su familia, una desgracia; para su esposo y su hermana menor, un simple escalón hacia la riqueza."

​Elena creyó tenerlo todo: el amor de su esposo Marcos, una familia unida y la empresa que su abuelo le dejó como legado. Pero fue una ilusión cruel. Traicionada por su propia sangre, manipulada y despojada de su dinero, su empresa y su hijo de apenas un año, Elena fue condenada a prisión mientras su familia la abucheaba y le daba la espalda.
​En el fondo del abismo, cuando el dolor era su único compañero, una figura poderosa emergió de las sombras. Alejandro, el multimillonario más temido y esquivo del país, le ofreció un trato imposible de rechazar: libertad, poder absoluto y venganza a cambio de un matrimonio por contrato.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL PRIMER LATIGAZO DEL INVIERNO

Dos meses enteros habían transcurrido desde aquella madrugada en que Elena cruzó los portones de la mansión Sterling y selló su pacto con el diablo. Sesenta días de una rigurosa transformación donde el dolor acumulado en el penal federal se había destilado gota a gota para convertirse en pura disciplina, estrategia y cálculo milimétrico.

En el ala privada de la fortaleza de los Sterling, el ambiente era radicalmente distinto al de las celdas frías que había habitado. Sin embargo, Elena no se permitía un solo segundo de descanso. Había pasado esas ocho semanas reuniéndose en absoluto secreto con peritos contables, abogados corporativos de élite y analistas de mercados internacionales proporcionados por Alejandro. Cada noche, repasaba los informes financieros de los laboratorios Valdés con una frialdad quirúrgica, memorizando cada desfalco, cada línea de crédito falsa y cada firma falsificada por los testaferros de su exesposo.

A pocos kilómetros de distancia, en la opulenta residencia Ruiz, los sesenta días habían transcurrido bajo una falsa sensación de triunfo y absoluta impunidad. Para Marcos y Sofía, el tiempo se medía en cócteles exclusivos, viajes relámpago a paraísos fiscales y la arrogancia de creer que habían ganado la partida definitiva contra la heredera a la que destruyeron.

Era una mañana soleada de viernes cuando el castillo de naipes comenzó a temblar por primera vez.

En el despacho principal de la residencia Ruiz, convertido ahora en el centro de operaciones de Marcos, la puerta se abrión de golpe sin previo aviso. Sofía entró al lugar con el rostro descompuesto, agitando un documento oficial que le temblaba en las manos. Su costoso vestido de diseñador parecía quedarle grande ante el repentino ataque de pánico que la consumía.

—¡Marcos! ¡Tenemos un problema gravísimo! ¡Leé esto ahora mismo! —chilló Sofía con la voz estrangulada, arrojando el documento sobre la caoba del escritorio.

Marcos levantó la vista de su tablet, frunciendo el ceño con irritación ante la impertinencia de su cuñada y actual pareja. Se acomodó los puños de la camisa con desdén y soltó una risa seca.

—¿Qué pasa ahora, Sofía? ¿Otro berrinche porque el banco se demoró en aprobar la línea de crédito para las joyas nuevas? No me molestes con tonterías, estoy revisando los contratos de exportación para la nueva farmacéutica en el extranjero —respondió Marcos con soberbia, tomando el papel con desgana.

Sus ojos recorrieron las primeras líneas del escrito oficial. En cuestión de segundos, la sangre se le retiró del rostro, dejándolo con un tono verdoso, casi cadavérico. Las letras impresas hablaban por sí solas: Notificación oficial de auditoría forense extraordinaria, ordenada por la Superintendencia Financiera, sobre los balances y la legitimidad de la titularidad de los laboratorios Valdés.

—¿Qué es esto...? —balbuceó Marcos, con los ojos inyectados en sangre y las manos repentinamente temblorosas—. ¡Esto es imposible! ¡Los inspectores de la superintendencia fueron sobornados hace meses! ¡Firmamos los acuerdos de confidencialidad con el juez de distrito!

—¡Pues parece que el soborno se les cayó a pedazos, estúpido! —gritó Sofía, perdiendo los estribos y golpeando el escritorio con ambas manos—. ¡Mirá bien el pie de página! La auditoría no viene por un juez local; viene respaldada por un fondo de inversión internacional con sede en Zurich. ¡Están auditando el origen de cada centavo desde el día en que Elena fue arrestada! Si descubren que falsificamos los títulos de propiedad del abuelo, nos van a hundir en la cárcel federal de por vida.

Antes de que Marcos pudiera articular una respuesta ante la avalancha de pánico que amenazaba con asfixiarlo, el teléfono fijo de su despacho comenzó a sonar de manera insistente, un eco metálico y lúgubre que parecía anunciar el principio del fin.

Marcos contestó con la respiración agitada.

—¿Diga?

—Señor Ruiz —respondió al otro lado de la línea la voz helada de su director financiero principal—. Tengo que informarle que las cuentas operativas corporativas acaban de ser congeladas de manera preventiva por orden de un tribunal federal mercantil. Además, los principales inversionistas internacionales acaban de suspender la firma del acuerdo comercial alegando "riesgo reputacional y opacidad en el origen de los activos". Nos hemos quedado sin liquidez para cubrir la nómina de la semana entrante.

¡Click!

La llamada se cortó abruptamente. Marcos dejó caer el auricular sobre la base con tanta fuerza que se astilló el plástico. Se quedó petrificado en su sillón, con la mirada perdida en el vacío, consciente de que los sesenta días de falsa gloria habían llegado a su fin de golpe.

Mientras tanto, en la imponente mansión Sterling, la atmósfera era de absoluta concentración y poder.

En el estudio privado, rodeado de pantallas digitales que mostraban en tiempo real el colapso financiero de la empresa usurpada, Alejandro observaba a Elena de pie junto al ventanal. Ella vestía un traje sastre en tono gris plomo, con una elegancia impecable y una mirada que brillaba con la fría satisfacción de una estratega maestra.

Alejandro dejó sobre la mesa de caoba un dossier con el sello oficial de la intervención judicial.

—El primer golpe dio exactamente en el blanco, Elena —dijo Alejandro con voz profunda, cruzándose de brazos mientras la observaba con admiración disimulada—. Sus cuentas están congeladas, los inversores huyeron despavoridos y los inspectores ya tienen en sus manos las pruebas irrefutables de las firmas falsificadas. En menos de cuarenta y ocho horas, la empresa estará intervenida judicialmente a la espera de que reclames la restitución de tus derechos como heredera legítima.

Elena se giró lentamente hacia él. Sus labios se curvaron en una sonrisa gélida, desprovista de cualquier atisbo de compasión.

—Han pasado sesenta días desde que salí de ese infierno, Alejandro —respondió Elena con voz firme, midiendo cada palabra con precisión quirúrgica—. Sesenta días en los que mi mente no ha pensado en otra cosa que en este momento. Esto es apenas el prólogo. Quiero que sientan lo que es perderlo todo, tal como lo sentí yo cuando me arrancaron a mi hijo de los brazos y me tiraron a una celda a esperar la muerte.

Alejandro se acercó a ella, acortando la distancia con una lentitud cargada de una tensión magnética insoportable. Con una suavidad que contrastaba con la dureza de la guerra corporativa que libraban, levantó una mano y acomodó un mechón de cabello oscuro tras la oreja de Elena.

—Lo van a pagar muy caro, te lo prometí y lo cumpliré —murmuró Alejandro muy cerca de sus labios, sintiendo cómo el pulso de ambos se aceleraba—. Pero dime una cosa Elena... cuando este imperio vuelva a tus manos y el nombre de tus enemigos sea borrado del mapa... ¿qué pasará con nosotros? ¿Qué pasará con el pacto que nos unió en las sombras?

Elena lo miró fijamente a los ojos, sintiendo el calor intenso de su cuerpo y la peligrosa corriente de deseo y respeto mutuo que había germinado silenciosamente bajo las reglas del contrato.

—Cumpliré cada cláusula de nuestro acuerdo, Alejandro —respondió Elena con voz firme, apoyando una mano sobre el pecho firme de su esposo, sintiendo los latidos seguros de su corazón—. Te daré los dos hijos que me pediste. Pero que te quede claro: mi corazón ya no le pertenece a nadie más que a mis hijos y a esta venganza convertida en justicia. Juntos vamos a quemar su mundo hasta los cimientos.

Alejandro sonrió, un gesto lobuno y profundamente posesivo, antes de atrapar sus labios en un beso intenso, feroz y definitivo que selló el inicio de la batalla final. La presa se había convertido en la reina indiscutible del juego.

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OA Queen
solo hay unos pequeños errores de la escritora lo puede editar.. referente que dos veces salió que estaba embarazada embarazada
OA Queen
Te diré que me gustó mucho la novela, no fue cansona, ni la alargaron, por 100 capitulo fue directa y sencilla, muyyyy buena gracias 👏
OA Queen
me gustó
Yolanda Beatriz Contreras Giménez
,Escritora me parece que te salteas cosas dijiste que estaba esperando nuevamente Gemelos Elena creo que se llama y donde están Las tramas son buenas pero por alargar las novelas haces unas mezclas que no se entienden tenés que revisar bien No se cómo te dejan publicar asi,,,, Estaba leyendo otra también pones cosas que no son creíbles Lástima porque todas las tramas son buenísimas pero las arruinas por no corregir o a largar la novela
OA Queen
me ha gustado mucho la novela por la novela no es tan cansona, y no la han alargado con tanta tribalidad para que sean muchos capítulos es corta concisa
OA Queen
excelente excelente excelente
Isabel Martín
Buenas historia, felicidades autora 🤗👏👏👏👏
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