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LA GORDITA QUE ENAMORÓ AL MAFIOSO

LA GORDITA QUE ENAMORÓ AL MAFIOSO

Status: En proceso
Genre:Grandes Curvas / Mafia / Posesivo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Orozco

Valentina Morales está acostumbrada a que la gente juzgue su cuerpo antes de conocer su corazón.

Después de perder su empleo y descubrir que su hermano tiene una enorme deuda con un hombre peligroso, Valentina acepta trabajar para el único hombre capaz de ayudarlos: Damián Ferrer, el mafioso más poderoso y temido de la ciudad.

Damián está acostumbrado a conseguir todo lo que quiere. Las mujeres se acercan a él por su dinero, su poder y su apellido.

Pero Valentina es diferente.

Ella no se deja intimidar.

No intenta conquistarlo.

No acepta sus órdenes sin discutir.

Y, sobre todo, no permite que nadie vuelva a hacerla sentir menos por tener curvas.

Lo que comienza como una relación basada en una deuda terminará convirtiéndose en una historia de amor, celos, traiciones y secretos.

Damián juró que jamás se enamoraría.

Valentina juró que jamás permitiría que un hombre controlara su vida.

NovelToon tiene autorización de Orozco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

la verdad sobre Mateo

Valentina no podía apartar la mirada de Damián.

Las últimas palabras de aquella llamada seguían resonando en su cabeza.

“Dile a Valentina que su hermano no es quien ella cree.”

—¿Qué significa eso? —preguntó.

Damián permaneció en silencio.

—¡Damián, respóndeme!

—No lo sé.

—Estás mintiendo.

—No lo sé todavía.

Valentina tomó la carpeta.

—Entonces vamos a descubrirlo.

Damián intentó detenerla.

—Espera.

—No.

Ella comenzó a revisar los documentos.

Había fotografías antiguas, nombres y fechas que no comprendía.

Hasta que encontró una hoja doblada.

La abrió.

Era un documento de nacimiento.

Valentina frunció el ceño.

—Esto es de Mateo.

Damián se acercó.

—¿Qué dice?

Valentina leyó lentamente.

—Nombre: Mateo Morales.

—¿Y?

Ella señaló una parte del documento.

—Aquí aparece el nombre de la madre.

Damián miró.

Laura Morales.

Valentina respiró aliviada.

—Es mi madre.

Siguió leyendo.

Entonces se quedó inmóvil.

—¿Qué pasa? —preguntó Damián.

—El nombre del padre...

No terminó la frase.

Damián tomó el documento.

Sus ojos se abrieron.

—No puede ser.

—¿Qué?

Damián levantó la mirada.

—Aquí aparece el nombre de mi padre.

Valentina sintió que todo comenzaba a girar.

—¿Estás diciendo que Mateo...?

—Es posible.

—No.

—Valentina, tenemos que comprobarlo.

—¡No!

Ella retrocedió.

—Mi hermano es hijo de mis padres.

—Eso creías.

—¡Porque lo sé!

Damián se acercó.

—Necesitamos una prueba.

Valentina comenzó a llorar.

—No quiero saberlo.

—Tienes derecho a conocer la verdad.

—¡No quiero que mi familia sea una mentira!

Damián la abrazó.

Esta vez ella no se resistió.

Lloró contra su pecho.

—Todo está cambiando —susurró.

—Lo sé.

—Primero mi padre. Ahora Mateo.

Damián acarició suavemente su cabello.

—Vamos a descubrir la verdad.

A la mañana siguiente, Valentina llamó a Mateo.

—¿Estás bien? —preguntó él.

—Sí.

Hubo un silencio.

—¿Por qué me llamas tan temprano?

Valentina miró a Damián, que estaba sentado frente a ella.

—Necesito preguntarte algo.

—¿Qué?

—¿Alguna vez escuchaste hablar de la familia Ferrer?

Mateo guardó silencio.

Valentina sintió un escalofrío.

—Mateo.

—¿Por qué preguntas eso?

—Respóndeme.

—No sé nada.

—¿Seguro?

—Sí.

Valentina cerró los ojos.

—Está bien.

—¿Ocurrió algo?

—No.

—Valentina...

—Te llamo después.

Colgó.

Damián la observó.

—Está ocultando algo.

—Lo sé.

—¿Quieres que investigue?

Valentina asintió.

—Sí.

Horas después, Damián recibió los resultados de una investigación.

Uno de sus hombres entró al despacho.

—Señor, encontramos algo.

—Habla.

—La madre de Valentina conoció a su padre antes de casarse.

Damián frunció el ceño.

—Eso es normal.

—Pero también conoció a su padre.

—¿Mi padre?

—Sí.

Damián se quedó inmóvil.

—¿Cuándo?

—Un año antes de que naciera Mateo.

Valentina sintió que el corazón se le detenía.

—Entonces...

El hombre continuó:

—Hay algo más.

—¿Qué?

—Encontramos registros de transferencias de dinero hechas por su padre a nombre de Laura Morales.

Damián cerró los ojos.

Todo comenzaba a encajar.

—¿Cuánto dinero?

—Una cantidad considerable.

Valentina se llevó una mano a la boca.

—¿Por qué mi madre recibiría dinero de tu padre?

Damián no respondió.

El hombre dejó otro documento sobre la mesa.

—También encontramos esto.

Era una fotografía.

Laura Morales estaba junto al padre de Damián.

Y ambos parecían muy cercanos.

Valentina sintió que las lágrimas aparecían nuevamente.

—Mi madre...

Damián tomó la fotografía.

—Esto no demuestra que Mateo sea hijo de mi padre.

—Pero tampoco lo niega.

Esa tarde, Valentina decidió visitar a Mateo.

Damián insistió en acompañarla.

—No necesito que vengas.

—Sí lo necesitas.

—Damián...

—No voy a discutir.

Llegaron al apartamento.

Mateo abrió la puerta.

Al ver a Damián, su expresión cambió.

—¿Qué haces tú aquí?

Valentina lo observó.

—Tenemos que hablar.

Mateo miró a su hermana.

—¿Sobre qué?

Ella entró.

—Sobre nuestros padres.

Mateo cerró la puerta.

—¿Qué pasó?

Valentina colocó la fotografía sobre la mesa.

Mateo la miró.

Su rostro perdió el color.

—¿Dónde encontraste eso?

Valentina sintió un escalofrío.

—Entonces la conoces.

Mateo permaneció callado.

—¡Mateo!

Él se sentó.

—No quería que te enteraras así.

Valentina sintió que el corazón se le rompía.

—¿Qué sabes?

Mateo se cubrió el rostro con las manos.

—Mamá me contó algunas cosas antes de morir.

—¿Qué cosas?

—Me dijo que nuestro padre no era quien creíamos.

Valentina se quedó inmóvil.

—¿Y nunca me lo dijiste?

—Quería protegerte.

Damián dio un paso hacia él.

—¿Sabes quién es tu padre?

Mateo levantó la mirada.

—Sí.

Silencio.

—¿Quién? —preguntó Valentina.

Mateo respiró profundamente.

—El padre de Damián.

Valentina sintió que las piernas le temblaban.

Damián no dijo nada.

Mateo continuó:

—Mamá me dijo que él fue mi padre biológico.

Valentina comenzó a llorar.

—¿Por qué nunca me dijiste?

—Porque no quería destruir nuestra familia.

—¡Ya está destruida!

Mateo se levantó.

—No quería perderte.

Valentina lo abrazó.

—Nunca me vas a perder.

Damián observaba en silencio.

Entonces su teléfono vibró.

Miró la pantalla.

Un mensaje.

“Ahora entiendes por qué Valentina nunca debió acercarse a ti.”

Damián levantó la mirada hacia ella.

Algo no tenía sentido.

Si Mateo era hijo de su padre, entonces Valentina y Damián no compartían sangre.

Pero había una razón por la que alguien quería mantenerlos separados.

Y Damián estaba decidido a descubrirla.

De regreso a la mansión, Valentina permaneció en silencio.

Finalmente preguntó:

—¿Esto cambia algo entre nosotros?

Damián la miró.

—No.

—¿Estás seguro?

—Completamente.

—Tu padre fue mi...

—Mi padre no cambia lo que siento por ti.

Valentina bajó la mirada.

—¿Qué sientes?

Damián detuvo el automóvil frente a la mansión.

Se volvió hacia ella.

—Lo sabes.

—Quiero escucharlo.

Damián sostuvo su mirada.

—Me estoy enamorando de ti.

Valentina sintió que el mundo se detenía.

No supo qué responder.

Damián tampoco dijo nada más.

Solo tomó su mano.

Pero ninguno de los dos sabía que, a pocos metros de allí, un automóvil permanecía estacionado en la oscuridad.

Dentro, Alejandro observaba la mansión.

Y sonreía.

—Ahora sí —murmuró—. La familia Ferrer volverá a pagar por sus errores.

Sacó una fotografía de Valentina.

Después otra de Mateo.

Y finalmente una de Damián.

—Los tres juntos serán perfectos para terminar esta historia.

Su teléfono sonó.

—¿Está todo listo?

Una voz respondió:

—Sí.

Alejandro sonrió.

—Entonces mañana comienza la segunda parte de mi plan.

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