Él es el hijo del hombre que destruyó a mi familia.
Yo soy la mentira que duerme en su cama.
Entré a BlackStone Corp para vengarme.
No para enamorarme de *Adrian BlackStone*.
Pero él me dio su chaqueta cuando tuve frío.
Me salvó la vida hace 15 años y no se acuerda.
Y ahora me mira como si fuera *Luna* la única mujer del mundo.
El problema:
Si descubre quién soy, me va a odiar para siempre.
Y si no lo hago... traiciono a mi padre.
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Aquel sobre.
--- 9:30 PM - DEPTO DE LUNA ---
Toqué la puerta. Nadie.
En el piso: un sobre color crema. Sin remitente. Sin sello.
Adentro:
Una foto vieja. Yo de 6 años. En un parque. Agarrada de la mano de mi papá. Y al lado... una mujer joven riéndose. Pelo castaño. Los mismos ojos que Adrián.
Elena.
Una nota escrita a mano:
"Bárbara.
Tenemos que hablar. Solas.
Mañana 10 am. En el jardín de invierno de la mansión.
Nadie más.
-E"_
Se me cayó el sobre. No dude en ir, algo me decía que Elena no era mala, porque ella me ayudo en secreto.
Bárbara Giraldi.
--- 10:00 AM - JARDÍN DE INVIERNO ---
Elena ya estaba ahí. Con dos tazas de té.
No llevaba joyas. No llevaba máscara de "Sra. BlackStone".
Solo se veía cansada.
"Te ves igual a tu mamá" dijo cuando entré.
Me temblaron las piernas.
"¿Cómo...?"
"Siéntate, mi niña" me dijo. Y me sirvió té.
"Tu mamá y yo fuimos mejores amigas en la universidad" susurró Elena. "Ella me salvó la vida dos veces. Literal."
Tomó mi mano. Tenía lágrimas en los ojos.
"Cuando Victor hizo ese 'negocio' con tu papá... yo no lo sabía. Te juro que no.
Cuando me enteré, ya era tarde. Tu papá estaba muerto."
Se quebró la voz.
"Y si no fuera por las malas decisiones y la ambición de mi marido, tu papá seguiría vivo. Tú tendrías a tus papás. Tendrías una vida normal."
Negó con la cabeza.
"Desde ese día juré cuidarte. En secreto.
Pagué tu colegio. Tu universidad. El depa donde vives.
Mandé las fotos para que Victor te contratara... porque sabía que era la única forma de tenerte cerca y protegerte."
Me acarició la cara.
"No te llamo Bárbara desde hace 15 años, Bárbara.
Porque para mí siempre fuiste la hija de mi mejor amiga.
Y te quiero. Mucho. Más de lo que quiero a la empresa."
Lloré. Como niña.
Porque la única persona que me debía odio... me estaba pidiendo perdón.
"¿Por qué no me dijiste antes?"
"Porque Victor te habría usado contra mí. Y contra Adrian."
Me limpió una lágrima. "Pero ya no puedo callar. Mi hijo te eligió. Y yo no voy a dejar que esta familia te destruya también."
Se levantó. Me abrazó fuerte.
"Tu nombre es Bárbara Giraldi. Y mereces tu apellido de vuelta.
Cuando estés lista, te ayudo a recuperar todo lo que nos quitaron."
--- 12:00 PM - MISMO DÍA - SALA PRINCIPAL ---
Apenas Elena se fue, sonó el intercom.
"Señor... llegó el señor Montenegro. Dice que viene por un trago con el señor Victor."
A Ricardo Montenegro. Papá de Camila.
Abogado. 58 años. Traje caro. Olor a whisky y a poder.
Victor lo recibió como a un hermano.
"Ricardo, justo te necesitaba. Siéntate."
Y ahí estaba yo. Admirando un poco más el inmenso jardín de los BlackStone.
Ricardo entró. Me vio.
Y todo su cuerpo cambió.
La sonrisa se le torció.
Me recorrió de arriba a abajo. Lento.
Y se mordió el labio inferior. Ese gesto viejo mañoso que ya le había visto dos veces en eventos.
"¿Y ella esta aqui?" preguntó. Voz grave, melosa.
"Mi nuera" dijo Victor, orgulloso. "Luna. La novia de Adrian."
Ricardo soltó una risa seca.
"¿Luna? ¿Desde cuándo los BlackStone contratan asistentes tan... bonitas?"
Se acercó. Demasiado.
Olía a tabaco y a colonia cara.
"Mucho gusto, Luna" dijo. Y me tomó la mano. Me la besó. No había tenido la oportunidad de saludarte correctamente
Me solté. Me dio asco.
"Señor Montenegro" dije, seca. "Con permiso."
"Claro" contestó. Y antes de irme, bajito, solo para mí:
"Tú y yo tenemos que hablar, niña. De negocios."
--- 1:00PM ---
Victor y él se fueron a la biblioteca. Whisky. Puros.
Yo me quedé en la cocina. Temblando.
Adrian bajó por agua y me vio así.
"¿Qué pasó?"
"Nada" mentí. "Solo cansancio."
Mamá me dijo que había hablado contigo y baje inmediatamente a verte, me hubieras avisado que vendrías.
Pero vi a Ricardo por la ventana. Mirándome desde la biblioteca.
Y volviéndose a morder el labio.
Ese hombre sabe algo.
Y no me da buena espina que el papá de Camila y Victor estén bebiendo juntos justo hoy.
Elena me dijo que me cuidara.
Creo que ya sé de quién...
Ricardo Montenegro: Papá de Camila. Viejo poderoso, con mirada de depredador. Ya me ubicó.
--- ENTRADA DE LA MANSIÓN ---
La puerta se abrió de golpe.
Camila.
Tacones. Vestido blanco arrugado. Maquillaje corrido. Olor a tequila y a rabia.
Fue directo a la biblioteca "Camila, cálmate" le dijo Ricardo.
Ella ni lo oyó.
Me vio a mí. En la sala. Con Adrian al lado.
Y no dijo nada. Por 5 segundos completos. Solo me escaneó.
Luego se giró a Adrian.
"Ah. Estás aquí" dijo. Como si fuera el repartidor.
Cero dolor. Cero celos. Cero de lo que yo esperaba.
"¿Vas a dormir aquí o qué?", preguntó, tirando las llaves en la mesa.
Adrian frunció el ceño. "Camila"
"Me da igual" lo cortó. Se sirvió agua. "Haz lo que quieras con tu asistente."
La palabra asistente la escupió.
Camino hasta la sala y se detuvo a la mitad.
"Ah, y papá" dijo sin voltear. "No me metas en tus negocios sucios otra vez. Ya estoy harta."
Y desapareció en un portazo.
Silencio.
Ricardo me miró. Sonrió de lado.
"Ya viste, niña. A ella no le importas. Ni él."
Adrian apretó mi mano. "No le hagas caso."
Pero yo entendí algo:
A Camila no le duele perder a Adrian.
Le duele perder el apellido BlackStone.
Y eso es mucho más peligroso.