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CIRCUITOS VÍRGENES

CIRCUITOS VÍRGENES

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Comedia / Futuro / Sci-Fi
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Lourdes Elizabeth Espinoza Espinoza

Las muñecas fueron creadas para obedecer, no para sentir.

En un mundo donde las mujeres biológicas no existen, los hombres conviven con muñecas creadas para obedecer… incapaces de sentir.
Ethan jamás imaginó que conocer a Cereza y Cidra cambiaría su vida para siempre. Mientras el vínculo entre ellos desafía todo lo que la ciencia creía posible, una guerra entre seis naciones se intensifica y un antiguo secreto, oculto durante siglos, convierte a las dos muñecas en el objetivo más codiciado del continente.
Ahora, Ethan deberá proteger un secreto capaz de cambiar el destino de la humanidad… antes de que caiga en las manos equivocadas.
Porque hay corazones que nunca debieron despertar… y otros que harían cualquier cosa por arrebatarlos.

NovelToon tiene autorización de Lourdes Elizabeth Espinoza Espinoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 12 – CIRCUITOS VIRGENES

El silencio se apoderó de la sala.

Todos permanecieron mirando al hombre que acababa de entrar.

Vestía un elegante uniforme blanco con detalles dorados. Su cabello plateado estaba perfectamente peinado y, aunque las arrugas del tiempo eran visibles en su rostro, sus ojos conservaban una serenidad y una firmeza que imponían respeto.

Cereza miró rápidamente uno de los retratos de la pared y luego volvió a verlo a él.

Después señaló el cuadro.

—¡Es él!

Volvió a señalar al Presidente.

—¡Y también es él!

Giró hacia Ethan.

—¡Mi amo Ethan! ¡Las pinturas cobraron vida!

Ethan sintió unas enormes ganas de esconderse.

Mauricio soltó una carcajada.

—No, Cereza. Nunca fueron fotos diferentes. Él siempre ha sido la misma persona.

El presidente es alarmantemente divertido.

—Supongo que es una forma bastante original de verlo.

Después caminó hasta quedar frente al grupo.

—Permítanme presentarme formalmente. Soy Aurelius, presidente de Nueva Áurea. Es un placer conocerlas, Cereza... Cidra.

Ambas hicieron una pequeña reverencia casi al mismo tiempo.

—Mucho gusto.

Respondieron al unísono.

El Presidente se dirigió entonces su mirada hacia Ethan.

—Y usted debe ser Ethan Barralaga.

—Sí, señor Presidente.

Ethan inclinó la cabeza con evidente nerviosismo.

—No hace falta tanta formalidad. He querido conocerte desde hace tiempo.

Ethan levantó la vista, sorprendido.

—¿A mí?

—Así es. Ninguna otra persona puede decir que despertó un Proyecto Especial. Pero usted... Las despertó a las dos.

La mirada de Ethan cambió.

— ¿Qué son exactamente Cereza y Cidra?

El Presidente guardó silencio unos segundos antes de responder. Sus ojos recorrieron lentamente a Ethan, luego a Cereza y finalmente a Cidra. Parecía estar recordando algo muy antiguo, algo que había permanecido oculto durante generaciones.

Finalmente habló.

—Cereza y Cidra... provienen de una tecnología que se perdió hace millas de años.

Ethan frunció el ceño.

—¿Se perdió?

Aurelio lentamente.

—Así es. Ningún científico de Nova Áurea, ni siquiera los más brillantes, ha logrado volver a construir una sola unidad como ellas.

— Entonces... ¿quién las creó?

El Presidente suspiró.

—Esa es una historia que no aparece en ningún libro.

La sala quedó completamente en silencio.

—Existe una parte de nuestra historia que jamás fue revelada al pueblo. Un fragmento que únicamente conoce a los gobernantes de las seis naciones.

Mauricio dejó de sonreír por primera vez desde que habían llegado.

—¿Ni siquiera nosotros la conocemos?

-No.

Respondió Aurelius.

—Cada presidente o Gobernador transmite ese conocimiento únicamente a su sucesor antes de morir. Así ha sido durante estos tres mil años.

Cereza inclina la cabeza.

—¿Es un secreto?

El Presidente suena con ternura.

—El mayor secreto de Tadmor.

Todos permanecieron en silencio, esperando. Aurelius caminó lentamente hasta quedar frente a Cereza. La muñeca levantó la vista para observarlo. El anciano extendió una mano y acarició suavemente su cabello plateado.

Cereza cerró un poco los ojos.

—Je, je... Hace cosquillas...

Aquello hizo sonreír al Presidente y después levantó la mirada hacia Ethan.

—Dime una cosa. ¿Cómo crees que es posible que Cereza y Cidra puedan sentir alegría, tristeza, enojo o cariño?

Ethan permaneció unos segundos pensando. Miró a Cereza y después a Cidra. Finalmente negó con la cabeza.

—No lo sé. He pensado que era un error de programación... Pero mientras más tiempo paso con ellas... Más siento que no están actuando... que son reales.

El Presidente avanzaba lentamente.

—Esa... Es exactamente la razón por la que los he llamado.

Luego volvió a mirar a ambas muñecas y su expresión volvió a suavizarse.

—Pero antes... Creo que una explicación tan larga merece hacerse con algo de comida.

Los ojos de Cereza comenzaron a brillar.

—¿Comida?

—Así es. Y creo recordar que también había algunos dulces.

—¡¡¿Dulces?!!

Cereza prácticamente dio un pequeño salto.

—¡¡Sí quiero!!

Cidra hizo una pequeña reverencia.

—Muchas gracias por su hospitalidad.

Aurelio sonrió.

—Acompáñenme.

Los conducidos por un largo pasillo hasta llegar a un amplio comedor. La habitación era elegante, pero acogedora. Una enorme mesa ocupaba el centro del salón, sobre ella descansaban incontables platillos.

· Frutas.

· Paneles recién horneados.

· Carnes.

· Verduras.

· Jugos.

• Tonos pastel.

· Galletas.

· Chocolate.

Y una enorme variedad de postres que Cereza jamás había visto. La muñeca abrió tanto los ojos que parecía incapaz de decidir hacia dónde mirar.

—¡Mi amo Ethan! ¡Hay demasiada comida!

—Eso estoy viendo...

Respondió Ethan con una pequeña sonrisa.

El Presidente señaló la mesa.

—Pueden comer todo lo que quieran.

Sin embargo... Ninguna de las dos muñecas se movió. Las dos giraron al mismo tiempo hacia Ethan… esperando.

Tardó unos segundos en comprender y después sonar y acercarse suavemente con la cabeza.

—Adelante.

Cereza levantó los brazos con alegría.

—¡¡Sííí!!

Corrió directamente hacia la mesa, pero antes de llegar se detuvo frente al Presidente y le dedicó una enorme sonrisa.

—¡Gracias, abuelito!

Toda la sala quedó completamente en silencio.

Ethan sintió que el corazón se le detenía.

—¡Cereza!

La muñeca lo miró confundida.

-¿Si?

—Él... Es el Presidente... No tu abuelo.

Cereza volvió a mirar al anciano y después sonriendo aún más.

—Pero se parece mucho a un abuelito.

Aurelius soltó una carcajada sincera.

—Hace muchos años que nadie me llamaba así. Puedes hacerlo si así lo deseas.

Cereza sonrió todavía más.

—¡Gracias, abuelito!

Y salió corriendo hacia los postres.

Mientras tanto... Cidra caminó con mucha más calma y se sentó correctamente frente a la mesa. Observe cada platillo durante unos segundos.

Luego tomó con elegancia un pequeño trozo de sartén. Muy diferente a Cereza, que ya tenía ambas mejillas llenas de pastel.

—¡Está delicioso!

El Presidente observó la escena con una sonrisa que mezclaba ternura y nostalgia. Luego hizo una pequeña señal a Ethan y Mauricio.

—Vengan conmigo.

Los tres caminaron hacia el otro extremo del comedor. Desde allí pude seguir observando a Cereza ya Cidra.

La diferencia entre ambas era evidente. Una era un torbellino de emociones. La otra... Serena y elegante. Pero las dos parecían disfrutar aquel momento.

Aurelius habló en voz baja.

—Obsérvalas bien, Ethan.

Él obedeció.

—¿Qué ves?

—Dos muñecas...

Respondió Ethan, pero después corrigió.

—No... veo a dos personas.

El Presidente muy satisfecho.

—Exactamente. Porque eso es lo que las hace únicas.

Guardó unos segundos de silencio.

—Ellas poseen algo que ninguna otra muñeca de este planeta tiene. Algo llamado... Circuitos Vírgenes.

Ethan repitió lentamente aquellas palabras.

—¿Circuitos... Vírgenes?

Aurelio.

—Hace casi tres mil años, Aurelius Barron, el fundador de Nova Áurea, desarrolló una tecnología revolucionaria. No era un simple procesador, ni una inteligencia artificial. Era un núcleo capaz de aprender por sí mismo, de evolucionar, construir una personalidad. Y, con el tiempo... Desarrollar algo muy parecido a una conciencia humana.

Mauricio abrió mucho los ojos.

—¿Un corazón artificial?

—Una excelente forma de describirlo.

Respondió Aurelius.

—Los llamaron Circuitos Vírgenes porque nacían completamente vacíos… Sin recuerdos, sin personalidad, sin emociones. Eran como un niño recién nacido. Todo lo que llegarían a ser dependería únicamente de las experiencias que vivieran.

Ethan volvió la vista hacia Cereza. La muñeca estaba intentando convencer a Cidra de probar un enorme pastel de chocolate.

—Prueba este.

—No te acostumbres a consumir tanto azúcar.

—¡Solo un pedacito!

—...

—Por favor...

Cidra terminó aceptando y Cereza sonriendo victoriosa.

Ethan no pudo evitar sonreír también.

Aurelio continuó.

—Cada una de las seis grandes naciones recibió un Circuito Virgen, fue una tecnología experimental. La idea era que aquellas seis muñecas crecieran junto a la humanidad, que aprendieran, evolucionaran y que algún día fueran mucho más que simples máquinas. Pero el destino fue cruel… El fundador de Nova Áurea murió antes de revelar cómo había construido aquellos circuitos. Y con él... Murió también ese conocimiento. Nadie volvió a descubrir el secreto.

Mauricio permanecía completamente inmóvil.

—¿Solo existieron seis?

-Si.

Respondió Aurelius.

—Y muy pronto comenzaron las tragedias.

Su expresión se volvió mucho más seria.

—Fausto, el fundador de Garlant se obsesionó con esa tecnología. Estaba convencido de que quien reuniría todos los Circuitos Vírgenes dominaría el futuro de la humanidad. Comenzó una guerra secreta. Durante aquel conflicto, el Circuito Virgen de Verdania fue robado.

El de Ferrum fue entregado voluntariamente a Nova Áurea para protegerlo de Garlant. Mientras que los pertenecientes a Helios y Aster fueron destruidos durante distintos accidentes antes de que pudieran despertar.

El anciano guardó unos segundos de silencio.

—Hoy... Solo quedan cuatro.

Ethan sintió un escalofrío.

—¿Cuáles?

El Presidente señaló discretamente hacia el otro lado del comedor.

—Cereza… Cidra. Y... Las dos muñecas que sirven a Fausto.

Mauricio abrió mucho los ojos.

—Ellas también poseen Circuitos Vírgenes. Pero crecieron en un lugar completamente distinto. Muy diferente al hogar que Ethan les ha dado a Cereza y Cidra.

Ethan volvió a mirar a ambas.

Cereza ahora estaba riendo mientras intentaba darle de comer otro pastel a una resignada Cidra.

Aquella escena hizo sonreír al Presidente.

—¿Lo entiendes ahora? Ellas no fingen, no siguen un programa, no interpretan emociones… de verdad las sienten, porque sus Circuitos Vírgenes aprendieron exactamente igual que aprendería un corazón humano.

El silencio volvió a instalarse entre los tres hombres.

Ethan respiró profundamente, porque por fin comprendió por qué Cereza era tan diferente. Todo era real.

Aurelius apoyó una mano sobre el hombro de Ethan.

—Por eso necesito que las protejas. No existen más Circuitos Vírgenes… Ellas son irreemplazables. Y lo más importante... Te eligieron a ti, no fue casualidad. Ambas despertaron y decidieron confiar en el mismo hombre. Quizás... Eso también forma parte del destino.

Mauricio permanecía pensativo.

Finalmente preguntó:

—Entonces... ¿Fausto quiere reunir los cuatro Circuitos Vírgenes?

-Si.

Respondió Aurelius con gravedad.

—Porque está convencido de que cuando los cuatro vuelvan a reunirse... Podrá descubrir el secreto que se perdió hace tres mil años.

Ethan frunció el ceño. Había una pregunta que no dejaba de darle vueltas en la cabeza.

—¿Y por qué...? ¿Por qué Fausto desea tanta tecnología?

Aurelius levantó lentamente la mirada y su expresión se volvió completamente seria.

—Porque...

¡BOOOOOOOOM!

Una explosión se extendió por todo el Palacio Presidencial. Las ventanas vibraron violentamente, los candelabros comenzaron a balancearse y la vajilla cayó al suelo hecha pedazos.

Cereza y Cidra levantaron la cabeza al mismo tiempo. Sus miradas cambiaron por completo y, sin decir una sola palabra...

Corrieron hacia donde estaba Ethan.

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Rolin Ponce
👏👏👏 excelente 👏👏👏
muy buen capitulo
Rolin Ponce
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Rolin Ponce
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Rolin Ponce
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Ninoska Ponce Espinoza
Ethan no puede decir de donde sacó esas unidades tan especiales! ❤❤
Ninoska Ponce Espinoza
Me encantó como se dieron cuenta de la existencia de las muñecas con sentimientos!!!
Cereza y Cifra rescatando a la gente fue perfecto
Ninoska Ponce Espinoza
Mauricio tiene un hermano menor!!!??? 😱😱😱😱
Ninoska Ponce Espinoza
jejejejej😂😂😂 Mauricio ya hasta copia tiene de las llaves del apartamento de Ethan! 😂😂😂😂😂 Que intenso!
Ninoska Ponce Espinoza
muy buen capítulo!!!
Ya quiero saber que más va a pasar en esta novela tan interesante! ❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤
Ninoska Ponce Espinoza
Un buen capítulo de consecuencias desde la muerte de Aurelius!
Todos los países están en alerta máxima por el ataque de Fausto!!! 😞😞😞😞😞😱😱😱😱😱😱😱😱😱😱
Ninoska Ponce Espinoza
Un excelente Capítulo! ❤❤❤❤ Lo amé....
Cereza y Cidra descubriendo el concepto de la muerte y relacionándolo con Ethan me conmovió mucho ❤❤❤❤❤❤
Ninoska Ponce Espinoza
Parece que Cereza al fin va a poder asimilar el concepto... aunque no quiera que a Ethan le pase.... comienza a entenderlo!
Ninoska Ponce Espinoza
awwwww Ethan se. la paso buscando a Cereza durante horas.... pero ya la encontró junto al rio... ❤❤❤
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