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UNA VUELTA PROHIBIDA

UNA VUELTA PROHIBIDA

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / Traiciones y engaños
Popularitas:559
Nilai: 5
nombre de autor: Daniela escalante Jiménez

En el mundo de la Fórmula 1 no existen los amigos, solo rivales. Gael Rainer es la promesa de Mercedes: frío, calculador, imparable. Mara Varela es el orgullo de Ferrari: brillante, valiente y dueña de cada secreto de su equipo.

Se encontraron en una noche donde no existían los colores ni las reglas. Una noche de pasión que lo cambió todo. Pero cuando amaneció y se reveló la verdad, comprendieron que su amor es una traición para todos: para sus equipos, para sus familias, para el mundo entero.

Entre la velocidad de la pista y el silencio de los escondites, deberán elegir: ¿obedecer las leyes que los separan o arriesgarlo todo por una vuelta que nunca debió existir?

NovelToon tiene autorización de Daniela escalante Jiménez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 12 LA VOZ EN EL OÍDO

 

La sala de reuniones olía a café fuerte, a carpetas nuevas y a esa tensión contenida que siempre precede a una carrera. Nos sentamos alrededor de la mesa larga de madera oscura, y Elena Moretti tomó la palabra de inmediato, golpeando suavemente la mesa con los nudillos para centrar la atención.

—Escuchen todos —dijo con voz firme, clara, sin dejar espacio a dudas—. Las cosas van a cambiar a partir de ahora. Cada uno tiene su papel, su guion, su trabajo. Y se cumple al pie de la letra. Obediencia total a las indicaciones que salgan de este panel. Sin excepciones. Y quiero presentarles oficialmente a Mara: a partir de ahora, será la estratega asignada a Charles.

Un murmullo recorrió la mesa. Uno de los ingenieros mayores, con canas y mirada escéptica, alzó la voz:

—¿Con todo respeto, Elena? ¿No tiene casi experiencia?

Me enderecé en la silla, crucé las manos sobre la mesa y hablé sin dudar, mirándolo directamente a los ojos:

—Buenas noches. Reconozco que soy joven y que no llevo años sentada aquí. Pero la experiencia no es solo cuestión de edad. A veces una mirada nueva, una forma distinta de ver las cosas, trae resultados diferentes. No quiero decir que ustedes no sepan lo que hacen: al contrario, su trayectoria y sus reflejos son el pilar de todo esto. Pero yo también he estudiado, yo también he practicado, y mañana verán que funciona. ¿Verdad, Charles?

Él me miró, sorprendido al principio, y luego una sonrisa sincera se dibujó en sus labios.

—Así es. Estoy seguro de que haremos un gran equipo.

Elena asintió satisfecha.

—Entonces queda dicho. Es todo por hoy. Descansen. Mañana es el día.

Salí de la sala con el corazón latiéndome fuerte, pero con la cabeza alta. Regresé directo al hotel, me quité los zapatos y me dejé caer unos minutos sobre la cama antes de marcarle a mi papá. Al tercer tono contestó con esa voz que siempre me daba calma.

—¿Hija? ¿Pasa algo?

—No, papá, nada malo —le dije con una sonrisa que él podía escuchar—. Solo quería contarte: ya no soy solo mecánica. Ahora soy la estratega oficial de Charles. Elena me dijo que después de la carrera mañana nos presentarán en las redes como tal. Me gusta… me gusta mucho más estar aquí, viendo el cuadro completo. Pero no dejaré de atender los coches cuando haga falta.

—Eso es maravilloso, mija —respondió él con orgullo—. Te lo mereces.

—Estoy muy nerviosa, pa. Mañana empieza todo de verdad.

—Lo harás bien —dijo con esa certeza que solo un padre tiene—. Tienes la sangre de tu abuelo y la mía en las venas. Sabes lo que haces. Confía en ti. Descansa.

—Gracias, pa. Buenas noches.

Colgué y cerré los ojos, sintiendo que todo empezaba a tomar forma.

 

A la mañana siguiente me arreglé con cuidado: pantalón blanco impecable, playera roja de Ferrari, el cabello recogido en una coleta alta y firme, lista para lo que viniera. Al llegar al puesto de control me puse los auriculares, ajusté el micrófono y respiré hondo.

El rugido de los motores llenó el aire. La carrera comenzó y la pantalla mostró la formación: George Russell a la cabeza, seguido muy de cerca por Gael Rainer, luego Carlos Sainz, Charles Leclerc, Max Verstappen, Checo Pérez, Lando Norris, Oscar Piastri, Yuki Tsunoda, Fernando Alonso, Lewis Hamilton, Nico Hülkenberg, Kevin Magnussen, Esteban Ocon, Pierre Gasly, Alex Albon, Zhou Guanyu, Logan Sargeant y Valtteri Bottas.

—Charles —dije con voz clara y tranquila—, tienes espacio por la derecha. ¿Te sientes listo para intentar una vuelta rápida?

—Afirmativo —respondió él al instante.

—Hazlo —ordené—. Si lo logras, tienes margen para rebasar a Norris y a Tsunoda antes de la curva cinco.

El monoplaza rojo respondió a la perfección: ganó velocidad, tomó la línea interior y adelantó a ambos en una maniobra limpia y precisa, colocándose en el cuarto puesto.

Más adelante, en la recta principal, Carlos y Gael libraban una batalla feroz. Coche contra coche, rueda contra rueda, buscando el mínimo espacio. George seguía al frente.

—Charles —le hablé—. Mantente alerta. Carlos y Gael se están peleando la posición. Si entran juntos a la curva, se abrirá un hueco. Tómalo por dentro.

Y así sucedió: los dos rivales frenaron casi al mismo tiempo, y Charles aprovechó esa fracción de segundo para meterse por el lado interno, saliendo en segunda posición. Apenas unos giros después, rebasó a George con una maniobra arrolladora y se colocó al frente, sacando casi veinte segundos de ventaja en muy poco tiempo.

Pero la batalla no terminó ahí: Carlos encontró el hueco perfecto y rebasó primero a Gael y luego a George, recuperando el segundo puesto. Gael, con esa tenacidad que lo caracteriza, devolvió la maniobra a George minutos después, quedando tercero.

Cuando la bandera a cuadros bajó, el circuito estalló en aplausos. Charles cruzó primero, Carlos segundo y Gael tercero. Los tres bajaron de sus monoplazas con el corazón desbocado y corrieron hacia la barandilla para celebrar con sus equipos. Yo me quedé unos instantes en el panel, temblando de emoción y alivio, antes de salir hacia el podio.

Subimos al estrado frente a miles de personas y cientos de cámaras. Al recibir el trofeo, Charles lo sostuvo en alto y luego me miró directamente a los ojos, con una gratitud inmensa, y movió levemente la cabeza como diciendo esto es de los dos. Yo aplaudí con todas mis fuerzas y le regalé la sonrisa más grande que tenía. Desde el tercer escalón, Gael me miró un instante, sostuvo mi mirada… y luego giró la vista hacia el público, ocultando cualquier cosa que no debía mostrar.

Más tarde, al revisar los puntos:

- Charles suma 25 puntos por la victoria, más el punto extra por la vuelta rápida.

- Carlos suma 18 puntos por el segundo puesto.

- Gael suma 15 puntos por el tercer lugar.

- George suma 12 puntos.

- Max suma 10 puntos, Checo 8, Lando 6, Oscar 4, Yuki 2 y Fernando 1.

Los primeros puntos del campeonato estaban en nuestras manos, y Ferrari tomaba la delantera en la clasificación por escuderías.

 

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Ana Gonzalez
más capitulos excelente novela ❤️
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