Esta es la historia de Glenn, un joven criado en la forja, que narra su historia desde sus origenes.
Debera afrontar retos y malos presagios que deparan en su vida, ademas desvelara los secretos y corrupción que existe en el reino magico de Magnolia, para así luchar por consolidar y crear un mundo donde la magia cumpla su verdadero propósito.
NovelToon tiene autorización de Arturo Emmanuel A. Gil para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
¤Desafio Aceptado¤
Glenn junto con el resto del pueblo habían evacuado todo el pueblo sin ningún percance, se dirigían a buen ritmo hacia las afueras del pueblo Carmesí, sin embargo, algo no estaba del todo bien, la intuición de Gonzalo y Sandra les decía que esto no podía ser tan fácil, él iba corriendo a toda marcha jadeando y bastante cansado por el esfuerzo que había hecho para derribar a esa bestia, había consumido casi toda su magia disponible para derribar al Leviatán de nuevo al mar.
/Gonzalo/- Sandra ¿Viste que todos fueran bien?
Cuando llego frente a ella, esta se fijó en sus manos donde uno tenía los nudillos abiertos y chamuscados después de haber golpeado a la calamidad, mientras que con esa misma mano dañada sostenía con mucha presión su otro brazo que lo tomaba como si le doliera bastante a causa de la corrupción mágica que se extendió por casi todo su brazo por aquel corto combate.
/Sandra/- ¿Que si como están ellos? Mira como quedaste por solo unos minutos de combate. Además, más que seguro te gastaste una tercera parte de todo tu poder mágico.
Sandra empezó a curar los brazos y manos de su esposo mientras conversaban.
/Gonzalo/- Era necesario, quería asegurarme de que esa cosa no se levante tan fácilmente.
/Sandra/- No he visto nada extraño, mientras combatian trate de escuchar las voces que el viento traía consigo y no note algo anormal. Creo que si ni tu eres capaz de detectar algo extraño junto con mis habilidades, quizá sea inútil tratar de desgastarnos buscando.
/Gonzalo/- Estoy de acuerdo, si lo que dijo Triboulet era cierto, significa que quien nos atacó utilizando al Leviatán debe tener habilidades muy similares a la del idiota enmascarado. Pero no es muy diestro, su títere es muy lento y hace acciones concretas.
/Sandra/- ¿Cómo lo vamos a hacer salir?
/Gonzalo/- Créeme, a ningún niño le gusta que le rompan sus juguetes nuevos, hay que atacar la bestia con vélocidad en un mismo lugar. Cuando este a punto de lastimar demasiado su títere el no permitirá que se termine de romper. Solo un idiota se le ocurriría pelear usando un pez en tierra, así que es alguien inexperto.
/Sandra/- Aprovechemos que tenemos a nuestro favor que la bestia no está ni en la mitad de sus capacidades. Ahora me toca.
Ella terminó de curar a su esposo y ambos caminaron juntos hacia la zona de batalla, nuevamente la calamidad empezó a emerger del océano, realizó un rugido tan fuerte que todos, incluso los que se alejaban del pueblo lo escuchaban y desgarraban sus oídos a tal punto que hubieron algunos que les empezó a sangrar.
Lo dejaron volver a escalar el risco, hasta que prácticamente todo el cuerpo de la bestia estaba fuera del agua. La criatura aun con sus ojos dañados, hacia un esfuerzo por buscar a quien se había atrevido atacarlo de frente. La pareja se había escondido esperando el momento para arremeter contra la bestia, impaciente por naturaleza, al no hallar presa que atacar esta lanzó aquel líquido verde por gran parte del pueblo, destruyendo gran parte del mismo. Estos caían por el peso del fluido y se desintegraron por la cualidad ácida qué poseía.
Cuando la bestia volvió a hacerlo, rápidamente Sandra salió de su escondite y como la criatura apuntaba justamente donde se resguaraban ellos, empezó a hacer girar su cetro.
/Sandra/- ¡Aquí está tu desayuno bailándole estúpida anguila descerebrada!
Atendiendo la provocación de la mujer, disparo su ácido de lleno hacia Sandra, pero esto era lo que ella quería. Con gran maestría y seguridad invoco una serie de tornados que recolectaban todo el ácido qué este escupía hasta que el mismo acabo de soltarlo. Esos tornados qué habían empezado como pequeños remolinos, se convirtieron en enormes tornados qué llegaban casi a la mitad del cuerpo de la bestia, que hacía mantener suspendido en el aire aquel ácido, la utilizo para luego arrojársela al Leviatán y dejarlo bañado en su propio fluido.
/Sandra/- ¡Rápido Gonzalo, te toca!
/Gonzalo/- No necesitabas decirme.
Gonzalo rápidamente disparo una serie de flechas de fuego en la cara de la criatura, inmediatamente todo aquel ácido hizo combustión y comenzó a arder por todo el cuerpo de la bestia, haciendo que esta se retorciera de dolor, generando ruidos qué obligaban incluso a sus contrincantes a protegerse, invocando Sandra una cúpula de viento alrededor de los dos para tratar de protegerlos del ruido.
La criatura rápidamente trató de regresar al risco para aventarse y quizá poder así lograr apagar el fuego qué lo consumía.
/Gonzalo/- Rápido, debemos evitar que el desgraciado huya.
/Sandra/- Ve y persíguelo, yo obstaculizare su camino.
/Gonzalo/- Bien, no te vayas a quedar atrás.
Sandra realizó una serie de movimientos elegantes y consecutivos, como si realizará un baile. Alrededor de ella empezó a reunirse magia que se manifestaba como nodos verdes qué luego iban a toda velocidad rumbo al borde del pueblo. Una vez aterrizados en donde ella los quería levantó su cetro con ambos brazos y levantó un gran muro de viento. Incluso más grande que la propia calamidad.
Gonzalo, con gran destreza y velocidad pese a llevar la armadura pesada que portaba, logro adelantársele al Leviatán. Tomo su mano izquierda y tomando sangre qué había quedado en su nudillo, dibujo rápidamente en su mano derecha un círculo con extraños símbolos, puso su mano ante el muro creado por su esposa y embullo su magia sobre la invocación de su esposa.
El muro frenó en seco a la bestia que seguía quejándose por el fuego qué la rodeaba, el muro ahora dotada por la magia de Gonzalo, empezó a convertirse en una gran esfera de fuego y aire que combinaban sus fuerzas para inmovilizar a la bestia.
Ese muro con magia combinada solamente duraría hasta que Sandra o Gonzalo quede sin magia para mantener un hechizo de gran escala como el que llevaban a cabo. El fuego qué cubría la criatura por el ácido, estaba ya empezando a consumirse.
Estaban solo Gonzalo y el Leviatán dentro de esa cúpula de fuego qué poco a poco aumentaba la temperatura que había dentro, consumiendo el oxígeno disponible y que estaba afectando más a la criatura de las aguas profundas qué al usuario de fuego qué aunque fuese usuario del mismo, no estaba exento de salir herido o afectado por este.
Aunque parecía una batalla que en proporciones era como si una abeja se enfrentará a un oso. Gonzalo estaba emocionado y sonreía por la emoción que sentía, ya que cuando fue un caballero si disfrutaba los duelos y combates. Pero sabía que terminar con esto rápido porque era una batalla de resistencia y no podía darse el lujo de caer por ello.
/Gonzalo/- Solo somos tú y yo bastardo, bailemos hasta que uno de los 2 pierda el ritmo.
La calamidad estaba muy limitada en cuanto a movilidad se refiere, por lo que solo daba ataques con sus garras y trataba de enroscarse alrededor de Gonzalo para morderlo y así poder asesinarlo. Pero era demasiado lento a comparación del mago, que saltaba, brincaba y ocasionalmente contraatacaba con fuertes golpes potenciados con magia.
El esfuerzo estaba rindiendo sus frutos, el sofocante ambiente dentro de la cúpula hizo que la calamidad estuviera seco, se escuchaba claramente su respiración tosca y sus movimientos qué ya no estaban ni cerca de atinarle a Gonzalo, pero también, el mago ya estaba agotado y la armadura estaba hirviéndolo por dentro, pero no podía darse el lujo de quitársela porque un solo golpe podía incapacitarlo sin tener mínima protección y por si no fuera poco el consumo de magia para mantener esa gran cúpula lo estaba dejando drenado, tanto así que ya veía borroso y sus ataques tenían mucho menos impacto sobre la bestia.
La bestia desesperada por la situación, estaba a punto de escupir aquel ácido, Gonzalo estaba abrumado por la situación porque la criatura estaba dispuesta a hacerse más daños así misma con tal de poder acabar con él. Pero justo a tiempo unos tentáculos de viento y fuego empezaron a rodear el hocico del Leviatán y forzó que este mantuviera cerrado. Era Sandra que haciendo un esfuerzo sobrenatural y ella estando también agotada, pues era ella quien mantenía la base principal del hechizo para mantenerlo, no estaba dispuesta a solo ser espectadora en una pelea donde su esposo terminará frito, y ella grito:
/Sandra/- ¡No podré someterlo por mucho tiempo, atacalo con todo ahora
Gonzalo!
Gonzalo quitándose rápidamente la armadura, preparo un último hechizo, concentro todo su poder mágico en su puño tal y como lo había hecho antes para derrumbarlo en el risco. Y aunque este tenia menos poder, el arremetio con lo que le quedaba e impacto de lleno en medio de la cabeza de la bestia, noqueandola y cayendo el al piso junto con el hechizo qué también se había esfumado, por fin Gonzalo y Sandra sin esperarlo habían derrotado a la criatura.