La caja apareció el día del funeral de su abuela.
Dentro había cientos de cartas con fechas imposibles, nombres desconocidos y secretos que jamás debieron existir.
Cuando Luna abre una de ellas, despierta en una vida diferente. Una donde es cantante. Otra donde nunca nació. Otra donde alguien la ama desesperadamente.
Pero cada carta tiene un precio.
Con cada viaje, un recuerdo desaparece.
Y cuando descubre una carta escrita por ella misma desde el futuro, comprende una aterradora verdad:
Alguien está borrando historias.
Y ella podría ser la siguiente.
✨ "Toda historia tiene un final. Algunas tienen más de uno."
NovelToon tiene autorización de Giulian Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 12: El Guardián de la Biblioteca
Los pasos continuaban acercándose.
Lentos.
Precisos.
Cada uno hacía vibrar el suelo de la Biblioteca.
Luna permanecía inmóvil, sujetando el libro entre sus manos.
El silencio era absoluto.
Miles de estanterías se perdían en la oscuridad.
Millones de libros descansaban sobre ellas, como si cada uno guardara la historia de una vida.
Pero ninguno emitía un solo sonido.
Era como si toda la Biblioteca estuviera conteniendo la respiración.
El hombre de negro dio un paso delante de Luna.
Por primera vez desde que lo conocía, parecía dispuesto a protegerla.
—No mires directamente a sus ojos.
Luna lo observó confundida.
—¿Quién viene?
Él tardó unos segundos en responder.
—El Guardián.
Las luces comenzaron a encenderse una por una.
No eran lámparas.
Eran libros.
Cada libro emitía una tenue luz dorada.
Miles.
Millones de pequeñas luces iluminaban la inmensa Biblioteca.
Y entonces apareció.
Era un hombre alto.
Vestía un largo abrigo blanco cubierto de antiguos símbolos.
Su cabello era completamente plateado.
Sus ojos...
No tenían color.
Parecían estar hechos de páginas.
Como si dentro de ellos se escribieran palabras constantemente.
No caminaba.
Flotaba apenas unos centímetros sobre el suelo.
Y aun así, cada movimiento transmitía autoridad.
Se detuvo frente a Luna.
La observó durante un largo instante.
Y finalmente habló.
—Has tardado mucho en regresar.
Luna tragó saliva.
—¿Quién eres?
El hombre inclinó levemente la cabeza.
—Soy quien protege cada historia jamás escrita.
Cada historia olvidada.
Cada historia que aún no ha nacido.
Soy el Guardián de la Biblioteca.
El hombre de negro permanecía en silencio.
Con los puños cerrados.
El Guardián lo miró apenas un segundo.
—Tú también has regresado.
—No por voluntad propia.
—Lo sé.
El ambiente se volvió tenso.
Como si ambos compartieran un pasado que Luna desconocía.
La niña apareció nuevamente entre los estantes.
Sonreía.
Pero ya no parecía una niña.
Su rostro cambiaba lentamente.
En ocasiones parecía tener diez años.
En otras, veinte.
En otras, cuarenta.
Como si todas las edades convivieran en ella.
Luna retrocedió.
—¿Qué eres?
Ella sonrió.
—Un recuerdo.
—No.
Eso no es posible.
—Soy el primer recuerdo que decidiste sacrificar.
La joven sintió un fuerte dolor de cabeza.
Imágenes comenzaron a aparecer.
Un parque.
Una mujer cantando.
Un perfume.
Una voz que decía su nombre.
Pero el recuerdo desapareció antes de que pudiera comprenderlo.
—¿Qué me está pasando?
El Guardián respondió con calma.
—La Biblioteca está devolviéndote lo que perdiste.
—¿Todos mis recuerdos?
—No.
Solo aquellos que todavía desean regresar.
Luna caminó lentamente entre las estanterías.
Cada libro parecía llamarla.
Uno de ellos cayó al suelo.
Luego otro.
Y otro más.
Hasta formar un camino.
El Guardián señaló los libros.
—Síguelos.
Ella obedeció.
Mientras avanzaba, comenzó a leer los títulos.
"La Vida Que Elegiste."
"El Día Que Nunca Existió."
"Las Siete Lunas."
"Cuando Dejaste de Recordar."
Todos parecían hablar de ella.
Todos llevaban su nombre.
Al final del pasillo había un único libro.
Era completamente negro.
Sin título.
Sin autor.
Solo tenía una pequeña cerradura plateada.
Luna levantó lentamente la llave negra.
Encajaba perfectamente.
El hombre de negro dio un paso hacia ella.
—No lo abras.
El Guardián levantó una mano.
—Debe hacerlo.
—Todavía no.
—El tiempo terminó hace mucho.
Los dos hombres se miraron fijamente.
Era evidente que ninguno confiaba en el otro.
Luna estaba en medio de ambos.
Sin saber a quién creer.
Temblando, acercó la llave a la cerradura.
En cuanto la introdujo, el libro comenzó a emitir una tenue luz azul.
La Biblioteca entera vibró.
Las estanterías parecían respirar.
Los libros comenzaron a abrirse solos.
Miles de páginas volaban por el aire.
Palabras.
Frases.
Historias completas.
Todo giraba alrededor de Luna.
La cerradura hizo un pequeño clic.
El libro se abrió lentamente.
En la primera página había una única frase.
"Todo comenzó el día que decidiste escribir tu propio destino."
Luna pasó la página.
Y sintió que el corazón se detenía.
Había una fotografía.
Una fotografía antigua.
En ella aparecía una joven sonriendo frente a la misma Biblioteca.
Era idéntica a Luna.
Pero debajo de la imagen había un nombre escrito con tinta dorada.
Aurora.
Luna dio un paso atrás.
—¿Aurora?
El Guardián la observó con tristeza.
—Ese fue el primer nombre que tuvo tu alma.
Las lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de Luna.
No sabía por qué.
Pero al escuchar aquel nombre sintió algo imposible de explicar.
Como si una parte de ella hubiera despertado.
Como si acabara de recordar una vida entera.
Entonces la Biblioteca se estremeció violentamente.
Un estruendo sacudió cada estantería.
El Guardián levantó la vista.
Por primera vez, su expresión cambió.
Había miedo.
—No...
El hombre de negro también miró hacia el techo.
—Llegó demasiado pronto.
Luna apenas alcanzó a levantar la cabeza.
Una enorme grieta comenzó a abrirse sobre la Biblioteca.
Desde ella descendía una oscuridad mucho más profunda que la noche.
Y una voz antigua, fría e infinita resonó por todo el lugar.
—Aurora...
Por fin recuerdo tu nombre.
Continuará...