Tras morir, María reencarna en Alba, una extra destinada a ser sacrificada por su propia familia. Decidida a cambiar su destino, huye para cruzar el bosque prohibido en busca de la única familia que podría salvarla.
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Capítulo 24
Alba se acercó rápidamente hacia Thalior apenas la enorme bestia cayó muerta frente a ellos.
Todavía podía escuchar los latidos acelerados de su propio corazón.
Las raíces lentamente volvieron a hundirse bajo tierra mientras el bosque recuperaba el silencio poco a poco.
—Dios… —murmuró Alba con angustia al verlo mejor.
Thalior respiraba pesado.
Tenía varias heridas repartidas por el cuerpo. Cortes en los brazos, la ropa rota, tierra pegada en la piel y varios golpes que seguramente iban a convertirse en moretones horribles.
El elfo se dejó caer sentado cerca de un árbol grande.
—No creo tener huesos rotos —dijo dándole una pequeña sonrisa, claramente intentando tranquilizarla.
Pero eso no ayudó mucho.
Alba enseguida se arrodilló frente a él revisándolo de arriba abajo.
—Necesito quitarte la camisa.
Thalior asintió sin discutir.
Ella empezó a levantarle la camiseta con cuidado, intentando no moverlo demasiado. Cuando terminó de quitársela, Alba abrió un poco los ojos.
Su cuerpo estaba lleno de marcas.
Moretones oscuros.
Cortes superficiales.
Rasguños.
Y aunque ya lo había visto sin camisa antes cerca del río… ahora era diferente.
Porque estaba herido.
Y eso hacía que el nudo en el pecho de Alba se apretara más.
—Idiota… —murmuró bajito mientras revisaba una cortada en su costado.
Thalior soltó una pequeña risa cansada.
—¿Ese es tu agradecimiento por salvarnos?
—No hablo contigo.
Alba se movió detrás de él para revisar su espalda.
Ahí había un moretón mucho peor.
Grande.
Oscuro.
Seguramente de cuando la bestia lo lanzó contra el árbol.
Además tenía una herida larga cerca del hombro.
Alba frunció el ceño enseguida.
Sacó agua, algunas telas limpias y empezó a limpiarle las heridas con muchísimo cuidado.
Thalior apenas se tensaba un poco cada vez que el agua tocaba las cortadas.
—Te duele.
—He tenido peores.
—Eso no responde mi comentario.
El elfo sonrió apenas.
Alba siguió limpiándolo en silencio.
Después empezó a vendarlo lo mejor que pudo.
Aunque sinceramente… no estaba segura de lo que hacía.
Terminado unos minutos después, Thalior se miró el pecho lleno de vendas improvisadas.
—Parezco una momia con todas estas vendas.
Alba le dio una mirada.
—Lo hago lo mejor que puedo, ¿vale?
—Nunca dije que estuviera mal.
Ella terminó de ajustar el último vendaje y luego volvió a revisarlo preocupada.
—¿Seguro que no te duele en otro lugar?
Thalior negó con la cabeza.
Eso hizo que Alba suspirara aliviada.
Pero al girar la mirada hacia el cadáver de la bestia, su expresión cambió un poco.
La pelea acababa de demostrarle algo.
Seguía siendo demasiado débil.
Sí, había ayudado.
Sí, sus raíces eran fuertes.
Pero seguía dependiendo demasiado de Thalior.
Y eso no le gustaba.
Quería aprender más hechizos.
Hechizos útiles.
Quizás incluso magia para curar heridas…
Eso habría ayudado muchísimo.
—Descansemos un rato… sigues herido —dijo finalmente.
—No podemos.
Thalior intentó levantarse.
Alba lo volvió a sentar inmediatamente agarrándolo del hombro.
—Dije que vamos a descansar. Estás herido.
La forma demandante en la que lo dijo hizo que Thalior la mirara unos segundos.
Después murmuró algo por lo bajo.
—Mandona…
Alba volteó enseguida.
—No soy una mandona.
—Sí lo eres.
—Claro que no.
Thalior decidió no responder más.
Sabía perfectamente que discutir con Alba era una batalla imposible de ganar.
Nyx soltó un pequeño sonido divertido mientras se acomodaba cerca de ellos.
Alba se levantó entonces y empezó a trepar un árbol cercano.
Thalior la observó desde abajo.
Y no pudo evitar pensar que la Alba que había entrado al bosque junto a él… y la Alba de ahora… parecían personas distintas.
La chica asustada y torpe seguía ahí.
Pero ahora también había algo más.
Más fuerza.
Más determinación.
Más valentía.
Después de unos minutos Alba volvió a bajar.
—Al parecer no hay bestias cerca, así que podemos estar tranquilos aquí.
—Está bien —respondió Thalior apoyando la cabeza contra el árbol—. Descansa tú también.
Alba lo pensó unos segundos.
—Sí… creo que tomaré tu palabra.
Se sentó a su lado.
Luego, sin mucha vergüenza, señaló sus piernas.
—Permíteme tomar tus piernas de almohada.
Y antes de que él respondiera siquiera…
Ya se había acomodado acostándose sobre sus piernas.
Thalior simplemente suspiró.
Ni siquiera intentó discutir.
Nyx se echó cerca de ellos también, enrollándose como una bolita naranja.
El bosque estaba extrañamente tranquilo.
El cansancio terminó golpeándolos rápido.
Y Thalior no tardó mucho en quedarse dormido también.
No sabía cuánto tiempo había pasado cuando volvió a abrir los ojos.
La luz había cambiado un poco.
El aire era fresco.
Y al bajar la mirada…
Ahí estaba Alba.
Dormida sobre sus piernas.
Respirando suavemente.
Con algunos mechones rubios pegados a la cara.
Thalior se quedó mirándola en silencio unos segundos.
Después, casi sin darse cuenta…
Le acarició la cabeza.
Sus dedos pasaron lentamente entre el cabello suave de ella.
Le apartó algunos mechones de la cara.
Alba hizo un pequeño sonido dormida y movió un poco el rostro.
Eso hizo que Thalior sonriera apenas.
Después le tocó la nariz suavemente.
Ella volvió a quejarse bajito mientras fruncía un poco el ceño dormida.
—Ridícula… —murmuró él divertido.
Siguió molestándola apenas un poco más.
Tocándole los cachetes.
Viendo cómo hacía pequeñas muecas inconscientes.
Hasta que su dedo terminó cerca de sus labios.
Thalior se quedó quieto.
La boca de Alba estaba apenas entreabierta.
Sus labios eran suaves.
Rojos.
Y sin pensar demasiado… los acarició lentamente con la yema del dedo.
Entonces algo raro se instaló en su pecho.
Un deseo repentino.
Una necesidad absurda que no había tenido antes.
Sus ojos bajaron involuntariamente hacia la boca de ella otra vez.
Y fue justo ahí…
Cuando Alba empezó a despertar.
Thalior apartó rápidamente la mano como si nada hubiera pasado.
—Sabes, tengo la pierna dormida por tu culpa —dijo apenas ella abrió los ojos.
Alba lo miró enseguida todavía medio dormida.
—No seas tan exagerado…
Se estiró lentamente soltando un pequeño bostezo.
Thalior desvió la mirada hacia otro lado aclarándose la garganta.
Y Alba, todavía somnolienta, no notó para nada las orejas ligeramente rojas del elfo.
—¿Cuánto dormimos?
—Unas horas.
El bosque había cambiado un poco. La luz del sol se colaba entre las ramas altas, iluminando pequeñas partículas flotando en el aire. Por primera vez en días no escuchaban rugidos cerca.
Alba bostezó.
—Sigo cansada…
—Eso pasa cuando casi te matan tres veces en un día.
Ella le dio una mirada ofendida.
—Fueron máximo dos.
Thalior soltó una pequeña risa.
Alba se quedó mirándolo unos segundos.
Se veía agotado.
Aunque ya había limpiado gran parte de la sangre, seguía lleno de vendas improvisadas, pequeños cortes y moretones. Aun así, ahí estaba, sentado como si nada hubiese pasado.
Como si cargar heridas fuera algo normal para él.
Alba bajó un poco la mirada.
—Gracias por protegerme allá atrás…
Thalior la observó en silencio.
—No iba a dejar que te comieran.
—Qué considerado.
—Extremadamente.
Ella sonrió apenas.
Después se quedó pensativa unos segundos antes de hablar otra vez.
—Oye… Thalior.
—Hm.
—¿Tú siempre has peleado así?
El elfo apoyó la espalda contra el árbol mirando hacia el bosque.
—Desde hace mucho tiempo.
—Debe ser agotador.
—Lo es.
Hubo un pequeño silencio.
Nyx levantó una oreja mientras dormía.
Alba volvió a acomodarse sobre sus piernas sin mucha vergüenza.
—Quiero volverme más fuerte.
Thalior la miró.
Ella tenía la vista fija hacia el frente.
—No quiero ser una carga para ti todo el tiempo… hoy si no hubieras estado ahí seguramente habría muerto varias veces.
—También me salvaste.
—Sí, pero casi te atravieso con raíces asesinas en el proceso.
—Detalles.
Alba soltó una pequeña risa nasal.
Luego levantó lentamente la mano vendada de él.
—Aun así… terminé siendo la que tuvo menos heridas.
Thalior bajó la mirada hacia sus dedos sosteniendo su mano.
Sentía la mano cálida.
Pequeña comparada con la suya.
Y extrañamente suave pese a todo lo que habían pasado esos días.
—Alba.
—¿Hm?
—No eres débil.
Ella lo miró sorprendida.
Thalior sostuvo su mirada unos segundos.
—Alguien débil no habría sobrevivido este bosque.
El corazón de Alba dio un pequeño vuelco.
Porque Thalior no era alguien que alabara a otros fácilmente.
Ella apartó un poco la mirada intentando ocultar la sonrisa que quería escapársele.
—Bueno… supongo que soy increíble.
—Supongo.
—Y muy hermosa también.
—Eso ya lo dices tú sola todo el tiempo.
—Porque es verdad.
Thalior negó con la cabeza divertido.
Alba volvió a acomodarse mejor, cerrando un poco los ojos.
El viento movió suavemente las hojas encima de ellos.
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me encanta nuestra bruja desastrosa
felicidades
falta que thailor ceda😂
👍👍👍👍👍👍👍👍👍👍
esta hermosa
pensé que cambiaría pero solo busca a su hija para sacrificarla /Determined/
pensé en la biblia...
Adán y Eva desnudos por el paraíso... 😂😂😂😂