En una sociedad donde el apellido lo es todo, Zaira Moretti no es nadie. Es la chica que limpia desastres, la que suma centavos para las medicinas de su madre y la que esconde su talento tras pinceles gastados. Alaric Vanguard, por el contrario, es el dueño del tiempo y el orden.
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Capítulo 10: La tormenta perfecta
^^^OMNISCIENTE ^^^
La mañana de la segunda cita médica definitiva, el cielo sobre Nueva York se tiñó de un gris plomo. Alaric estaba en la entrada, reloj en mano, esperando a Zaira. La desconfianza era un sabor amargo en su boca; necesitaba pruebas.
—¡Zaira! ¡Baja ahora mismo o te subiré a hombros! —gritó impaciente.
Un estruendo sordo resonó desde lo alto de la gran escalera. No fue un grito, fue el sonido de algo pesado golpeando la madera. Alaric corrió hacia el vestíbulo y el corazón se le detuvo. Zaira estaba tendida al final de los primeros peldaños, con el rostro pálido y un hilo de sangre bajando por su frente. Se había resbalado con sus tacones en el mármol recién encerado.
—¡Zaira! —Alaric la tomó en sus brazos, olvidando por completo el contrato y la sospecha. Su cuerpo se sentía frío y pequeño.
—Duele... —susurró ella, abriendo apenas los ojos oscuros antes de desmayarse de verdad.
El médico de la familia, llamado de urgencia, prohibió cualquier traslado. Un traumatismo leve y mucho estrés, dictaminó. Necesita reposo absoluto, nada de clínicas ni pruebas por al menos dos semanas. La presión arterial está por las nubes.
Zaira había ganado tiempo, pero a un precio muy alto: el miedo genuino que vio en los ojos de Alaric antes de perder el conocimiento.
^^^Zaira^^^
...TRES SEMANAS DESPUÉS...
El tiempo en la mansión Vanguard se ha vuelto denso, como el chocolate espeso que mi madre solía preparar en invierno. Alaric ha estado... diferente. No ha vuelto a mencionar la clínica. Se queda en el umbral de mi habitación por las noches, observándome con una mezcla de culpa y algo que parece hambre, pero de la que duele.
Son las tres de la mañana. La lluvia golpea los ventanales del ala este con una furia latina, recordándome quién soy y de dónde vengo. No puedo dormir. La mentira me pesa más que el golpe en la cabeza. Miro mi vientre plano frente al espejo del baño. No hay vida ahí, solo el vacío de una estafa que me está consumiendo el alma.
Salgo al pasillo, descalza, buscando un poco de agua. La casa está en silencio, pero la luz del despacho de Alaric sigue encendida.
Entro sin llamar. Él está sentado frente al ventanal, con una copa de cristal llena de un líquido ámbar y la camisa desabrochada hasta la mitad del pecho. Se ve devastado, humano, peligrosamente guapo.
—¿Qué haces despierta, Zaira? —su voz es un rugido bajo, cansado.
—El silencio de esta casa me da dolor de cabeza —respondo, acercándome. Mis pies se hunden en la alfombra cara. Me detengo justo detrás de él—. Y tú... pareces un fantasma en tu propio castillo.
—Estoy intentando entenderte —él se levanta y se gira. Está tan cerca que puedo sentir el calor que emana de su cuerpo—. Intento entender cómo puedes ser tan descarada durante el día y llorar en sueños por las noches. ¿Quién eres de verdad, Zaira Moretti? ¿La mujer que me besó frente a las cámaras o la que se esconde detrás de un contrato?
—No lo sé —susurro, y por primera vez, no hay filtro, no hay picardía. Solo hay verdad—. Solo sé que tengo miedo, Alaric. Todo el tiempo.
Él deja la copa sobre la mesa y me sujeta la cara con ambas manos. Sus dedos están fríos, pero su mirada quema.
—Yo también tengo miedo —confiesa él, rozando sus labios con los míos—. Me irritas, me sacas de mis casillas, rompes todas mis reglas... y no puedo dejar de pensar en esa noche en el ático.
—Entonces no pienses —le digo, rodeando su cuello con mis brazos, dejando que la desesperación me gane—. Olvida el contrato, olvida el apellido. Solo por esta noche, Alaric... hazme sentir que no soy una mentira.
^^^OMNISCIENTE ^^^
El beso no fue una invitación, fue una colisión. Alaric la levantó del suelo, sentándola sobre el escritorio de caoba, barriendo con el brazo todos los documentos e informes millonarios que ahora no significaban nada. Sus manos buscaron la piel morena de Zaira bajo su camisón de seda fina, con una urgencia que rozaba la violencia.
—Zaira... —gruñó él contra su cuello, aspirando su aroma a pintura y piel caliente.
—No hables —respondió ella, deshaciendo los botones de su camisa con dedos torpes y ansiosos. Quería borrar el rastro del dinero, de las humillaciones, de la diferencia de clases.
Alaric la poseyó con una intensidad que la dejó sin aliento. No era el hombre de hielo de las juntas directivas; era un hombre hambriento de la autenticidad que solo ella le daba. La llevó a la alfombra, donde la luz de la luna y la lluvia creaban sombras sobre sus cuerpos entrelazados. Cada caricia de Alaric era una pregunta y cada gemido de Zaira una confesión silenciosa.
En el momento en que se unieron, Zaira sintió que el mundo se detenía. La pasión era tan real que le dolía. Alaric la dominaba con una mezcla de ternura y fuego, susurrando su nombre como si fuera un mantra prohibido. Fue salvaje, fue ruidoso, fue todo lo que los Vanguard despreciaban y todo lo que Alaric necesitaba para sentirse vivo.
Cuando terminaron, tendidos en el suelo, con la respiración entrecortada y el sudor enfriándose en sus cuerpos, Alaric la abrazó por la espalda, enterrando el rostro en su marea de rizos oscuros.
—No te vas a ir —susurró él, casi como una orden, casi como una súplica.
Zaira no respondió. Cerró los ojos, sintiendo el corazón de Alaric latir contra su espalda. Estaba ganando la guerra por su corazón, pero sabía que la victoria era de papel. Porque mientras él la abrazaba con amor, ella seguía ocultando el secreto que, tarde o temprano, haría que ese abrazo se convirtiera en cenizas.
^^^OMNISCIENTE^^^
A la mañana siguiente, Alaric despertó antes que ella. La miró durmiendo, tan ajena a las reglas del mundo. En su mente, ya no importaba el escándalo ni el contrato. Iba a protegerla. Pero al levantarse, vio el teléfono de Zaira sobre la mesa. Había llegado un mensaje nuevo de un número desconocido.
"Sé que no hay bebé, Zaira. Sé que todo es una farsa. Si no quieres que Alaric reciba las pruebas hoy mismo, búscame en el viejo almacén del muelle".
El rostro de Alaric volvió a ser de cristal. La pasión de la noche se congeló en un segundo.
Hasta a mi me. Dio pena ajena
Que lindo honrar ese b.b no nacido y al fin poder construir una familia feliz
👏👏👏👏
Bendiciones autora
GRACIAS 🙏🙏
Gracias nuevamente
Gracias por regalarnosla
Chevere que se dieron el tiempo para sanar y perdonar para poder estar juntos
Aunque yo creo que ahora sí se embarazo, pobre Zaira lleva el peso de la responsabilidad sola y la a llevado a tal punto
Bendiciones 🙏🙏🙏🙏
Virgen del agarradero, asegurala a ella primero 🙏🙏🙏🙏
Excelente capítulo autora, gracias
En mí, una seguidora mas
Saludos y bendiciones 🙏🙏🙏🙏