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El Ángel De Los Vitale

El Ángel De Los Vitale

Status: En proceso
Genre:Padre soltero / CEO / Mafia
Popularitas:12.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Un amor del pasado. Un secreto doloroso. Y una voz que necesita ser escuchada.
Para el mundo criminal, Matteo Vitale es «El Lobo de Roma»: un capo despiadado, frío y sin corazón. Pero tras las puertas de su mansión, Matteo es solo un padre desesperado por proteger a Leo, su pequeño de siete años. Marcado por una traición desgarradora y traumatizado por los maltratos de su verdadera madre, el niño ha quedado sumido en un silencio absoluto y solo confía en Matteo.
Matteo juró no volver a abrir su corazón a nadie, hasta que Chiara Romano regresa a Italia tras diez años de ausencia.
Chiara ya no es la jovencita que él recordaba; ahora es una mujer independiente, experta en armamento, segura de sus curvas y con un espíritu vibrante que no se deja intimidar por la mafia. Sin lástima ni presiones, su calidez y su risa comienzan a derribar las defensas del pequeño Leo y a desafiar la armadura de hielo de Matteo.

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Capítulo 11: Isabella en la puerta y el complot de los mensajes

Habían pasado tres semanas desde aquel almuerzo dominical en la villa. Tres semanas en las que el nombre de Chiara Romano no había dejado de retumbar en los pasillos del edificio de Vitale Global Logistics, aunque ella no hubiera vuelto a poner un pie en el lugar.

En la recepción del piso cuarenta, el sonido de los tacones de Isabella sonaba como disparos sobre el mármol pulido. Vestida con un traje blanco demasiado ajustado y unas gafas de sol que se quitó con violencia al salir del ascensor, la hermana mayor de los Romano avanzaba con el rostro desencajado por la rabia. Llevaba días masticando la humillación de habérsele prohibido la entrada a la mansión el fin de semana del almuerzo y no estaba dispuesta a seguir esperando.

—Señorita Romano, no puede pasar sin una cita previa —dijo la recepcionista, poniéndose de pie a toda prisa, visiblemente nerviosa.

—Apártate de mi camino —espetó Isabella, empujando la puerta divisoria de cristal con el hombro—. Tengo asuntos urgentes sobre la alianza de armamento entre nuestras familias. Voy a ver a Matteo ahora mismo.

Antes de que pudiera dar tres pasos hacia el pasillo privado del Capo, una sombra alta y masiva se interpuso en su trayectoria. Edans, con las manos cruzadas a la espalda y una expresión de piedra, le cerró el paso con la precisión de un muro de contención.

—Buenos días, señorita Isabella —dijo Edans en un tono plano, sin la menor calidez—. Le sugiero que dé media vuelta y regrese al ascensor.

—¡Apártate, Edans! —chilló ella, alzando la barbilla con arrogancia—. No soy una empleada de esta empresa para que me des órdenes. Traigo documentos de mi padre para el señor Vitale. Es un tema de negocios de suma importancia.

—Si trae documentos, puede dejarlos en la recepción —respondió la mano derecha de Matteo sin pestañear un solo segundo—. El señor Vitale no la va a recibir.

—¡Eso lo decide él, no un simple perro guardián! —exclamó Isabella, perdiendo los papeles por completo mientras alzaba la voz para que resonara por todo el piso—. ¡Matteo! ¡Sé que estás ahí dentro! ¡No puedes seguir ignorando a mi familia solo porque la regalada de mi hermana se vino a meter a tu oficina!

Edans dio un medio paso hacia adelante. La temperatura en el pasillo pareció caer diez grados de golpe. Su mirada, antes fría, se volvió peligrosamente afilada.

—Mida sus palabras dentro de este edificio, señorita Romano —murmuró Edans en un susurro bajo que helaba la sangre—. El señor Vitale dio instrucciones estrictas. Usted no tiene permitido el acceso a este piso. Si vuelve a armar un espectáculo o a faltarle el respeto a la familia Romano o al personal, me veré en la obligación de hacer que la seguridad la escolte hasta la calle de una forma muy poco elegante.

Isabella apretó los puños con rabia, sintiendo la humillación arderle en las mejillas. Las miradas disimuladas de los empleados administrativos la quemaban por dentro.

—¡Se van a arrepentir de esto! —gruñó ella, ajustándose la chaqueta con torpeza antes de dar media vuelta—. ¡Todos ustedes se van a arrepentir!

A varios kilómetros de allí, ajeno a los gritos de la oficina corporativa, el jardín de la villa Vitale respiraba una paz completamente distinta.

Alonzo estaba sentado en el porche, disfrutando de un espresso mientras observaba a Leo jugar en el césped. El viejo patriarca sacó su teléfono del bolsillo, sonriendo con complicidad. Hacía dos semanas, tras ver el impacto que la joven había tenido en su nieto, Alonzo le había pedido el número de contacto a Chiara a espaldas de Matteo. Desde ese día, se había montado un auténtico complot entre la joven y el abuelo.

El teléfono vibró en la mano de Alonzo. Un mensaje de voz de WhatsApp acaba de llegar.

“¡Hola, don Alonzo! ¡Hola, mi mecánico favorito!” —la voz de Chiara resonó clara, llena de risas y energía desde el altavoz del teléfono—. “Leo, no te imaginas el desastre que hizo hoy Alejandro en el taller. Intentó ajustar una tuerca de calibración y terminó salpicándose la cara con aceite negro. ¡Parecía un mapache! Oye, encontré unas piezas cuadradas de madera en el centro y me acordé de ti. Mañana te las mando con mi hermano. Un beso gigante, ¡no dejes que tu abuelo se coma todo el postre!”

Leo, que estaba a tres metros de distancia armado con sus bloques, levantó la cabeza de golpe al escuchar la voz de Chiara. Dejó caer los juguetes, corrió hacia el porche a pasos agigantados y se trepó a la silla al lado de Alonzo, estirando sus pequeñas manos para pedir el teléfono.

—Tranquilo, campeón, aquí está —se rió Alonzo, acomodando al niño sobre su regazo—. A ver, enséñale lo que hiciste hoy.

Leo, que había aprendido a navegar por la galería del teléfono con una agilidad impresionante gracias a las lecciones secretas de su abuelo, presionó el ícono de la cámara. Apuntó hacia la torre de bloques de madera que había construido en el césped y tomó tres fotos seguidas. Con sus deditos, seleccionó el chat de Chiara, adjunto las imágenes y apretó el botón de enviar.

Apenas dos segundos después, el teléfono volvió a sonar con una notificación. Un mensaje de vos de Chiara apareció en la pantalla:

«¡Pero qué torre tan increíble! 😱 Eres un artista, Leo. Ni los ingenieros de mi papá hacen construcciones tan firmes. Le voy a decir a Alejandro que te contrate a ti en vez de a sus empleados ruidosos.»

Leo miró la pantalla. Sus grandes ojos oscuros se iluminaron de un modo que nadie en esa casa recordaba haber visto jamás. Una sonrisa amplia, hermosa y llena de vida se dibujó en su rostro, dejando al descubierto sus dientes pequeños mientras soltaba una risita ahogada contra el pecho de su abuelo.

La Sra. Stella, que salía a la terraza trayendo una bandeja con fruta fresca, se congeló en la puerta al ver la escena.

—Alonzo... —susurró Stella, con la voz temblándole ligeramente de la emoción mientras dejaba la bandeja a un lado—. Mira a esa criatura... ¡está sonriendo otra vez!

—Lleva toda la semana así, Stella —respondió Alonzo con orgullo, acariciando la cabeza de su nieto mientras el niño seguía mirando las fotos en el teléfono—. Se mandan fotos y audios todos los días. La chica le cuenta lo que hace en el taller y Leo le muestra sus dibujos y sus construcciones.

Stella se acercó despacio, hincándose al lado de la silla del pequeño.

—Leo, mi amor... —dijo la abuela con infinita dulzura, tomándole la mano—. ¿Te gusta mucho hablar con Chiara?

El niño miró a su abuela. No emitió sonido alguno, pero asintió con la cabeza con un entusiasmo desbordante, apretando el teléfono contra su pecho como si fuera el tesoro más grande del mundo.

—Es un milagro, Alonzo... un verdadero milagro —murmuró Stella, limpiándose una lágrima discreta de la mejilla.

—¿Qué es un milagro?

La voz profunda, grave y dura de Matteo irrumpió en la terraza. El Capo acababa de llegar de la oficina, todavía vistiendo su elegante traje de tres piezas. Su mirada gris recorrió la escena: su madre emocionada, su padre sonriendo con suficiencia y su hijo abrazado a un teléfono celular.

Matteo caminó hacia ellos con paso lento y pesado, sintiendo que algo se le escapaba de las manos dentro de su propio hogar.

—¿De qué están hablando? —preguntó Matteo, cruzándose de brazos mientras fijaba sus ojos en el dispositivo que Leo sostenía—. ¿Y desde cuándo mí hijo usa tu teléfono, papá?

Alonzo ni se inmutó. Dio un trago a su café y miró a su hijo con absoluta calma.

—Desde que tiene alguien interesante con quien comunicarse, Matteo.

—¿Con quién? —insistió el Capo, frunciendo el ceño de forma peligrosa.

—Con Chiara —contestó Stella por su esposo, encarando a su hijo con la firmeza de la matriarca—. Le mandó un audio contando una anécdota del taller y Leo le acaba de responder enviándole fotos de sus juguetes. Mira a tu hijo, Matteo. Míralo a los ojos. Hace tres semanas no sonreía así.

Matteo apretó la mandíbula con tanta fuerza que los músculos de su cuello se tensaron como cuerdas. Miró a Leo y vio la chispa de felicidad en el rostro del pequeño, pero la idea de que esa mujer —esa "cacatúa parlanchina" que no dejaba de desafiarlo— se hubiera colado en la rutina diaria de su mansión sin haber vuelto a pisar la propiedad lo llenaba de un desconcierto profundo y desesperante.

—Padre, te dije que no quería que metieras a personas ajenas en la vida del niño —dijo Matteo en un tono bajo, lleno de una advertencia latente.

—Chiara no es una persona ajena, es la hija de nuestro socio y una mujer que le está devolviendo la luz a mi nieto —le respondió Alonzo poniéndose de pie y quedando cara a cara con su hijo—. Si tú eres demasiado ciego y estás demasiado amargado para verlo, ese es tu problema, Matteo. Pero no le voy a quitar a Leo la única cosa que lo ha hecho sonreír con ganas en siete años.

Matteo se quedó mudo en la terraza mientras su padre se retiraba hacia la casa. Miró a Leo, que seguía concentrado en la pantalla esperando la respuesta de Chiara, y sintió cómo la presencia invisible de esa mujer comenzaba a invadir cada rincón de su vida, amenazando con quemar todas sus defensas desde adentro.

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Dulce maria Canelon
es muy raro que Chiara no este en la dulce espera puesto que no se ha dicho que se cuida, pero bueno que llegue cuando llegue ese baby😘😘😘
Mine Romero
Hola buenas noches, por favor nos puedes regalar más capítulos muchas gracias
Yadis Garay
estan guapos todos hacen una bonita familia☺️☺️
María Belén González
me encanta
Maria Idalba Suarez
muchas gracias por este exlente libro
ERICA ESTRADA PEREZ
ya sabía que esos 2 iban a terminar juntos
ERICA ESTRADA PEREZ
jajaja jajaja le quitaron lo que usa para comunicarse con ella
mariela
Parece una epidemia de embarazos por un lado Vanessa y ahora Luz pero siendo psicóloga como puede estar tan insegura de los sentimientos de Alejandro si el está babeando por ella veremos que se lo ocurre a Chiara para darle la sorpresa de su hermano.
mariela
Buen pensamiento de Chiara tienen que construir la confianza con dedicación a Leo para que se sienta seguro del amor que sus padres le dan tener un hijo ahora y quitarle el tiempo que le dedican para dárselo a su hermano le daría celos e inseguridad y no saben si vuelve a crear el mutismo que tenía.
Edans te soltó la bomba 💣💣💣 Vanessa sin filtro ahora veremos que le dirás 🤔🤔🤔❓❓❓
mariela
Vanessa quisiste por probar la ametralladora de Edans y te dejo toda la munición adentro 😂🤣😂🤣 no te cuidaste y ahora estás asustada con el embarazo Chiara está riéndose de su amiga y su reacción de pánico 😱😱😱 a buscar al padre y lanzarle la bomba a ver cómo lo toma.
mariela
Que felicidad para Matteo y sus padres oir hablar a Leo poco pero lo hace porque tantos años sin hacerlo la voz no le saldrá bien que sacrificio tan grande hizo ese niño para cuidar al único ser que lo quería todo por una amenaza de esa desgraciada.
Ahora sí viene la fiesta de compromiso de Chiara y Matteo por fin.
mariela
Que sorpresa por un accidente donde Leo vio como Chiara lo protegía del peligro y al verla herida le grito mamá fue increíble y una sorpresa 😮😮😮 total para Matteo la misma Chiara y todas las personas a su alrededor muy hermoso capitulo.
mariela
Por fin se supo que pasó con el monstruo desnaturalizado de la madre que estuvo torturando un niño de cuatro años que se merecía morir como lo hicieron y todavía está sufriendo secuelas de lo que ella hizo no habla por miedo a que le hagan algo a su papá.
Matteo ahora después de esa confesión te liberaste porque Chiara no se asustó sino que te respaldó por lo que hiciste.
mariela
Más claro imposible Matteo es tan posesivo que deja claro a quien pertenece a Chiara esa pasión y complicidad que tienen los dos es difícil de disimular que hablen pero con gusto.
Marisel Rio
💕💕💕Solo falta Chiara 🤰🤰🤰🤰
Mine Romero
Mil gracias por regalarnos tú enorme talento, hermosa novela 👏👏👏🙂🙂
Yura Ran
lo máximo, divinos 🥰🤪😁🫣
Maria Idalba Suarez
q belleza de capítulo q nos regaste 🥰
Marisel Rio
💕💕💕💕Que hermoso capítulo que emoción 💕💕💕al fin Leo hablo 💕💕💕💕
Iliana Curiel
dios mío me encantó y me tuviste a lágrima tendida 🥰🥰🥰😍😍😍
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